Follow by Email

lunes, 11 de diciembre de 2017

PEARL HARBOUR

 Ahora que se cumplieron los 76 años del ataque a la base naval norteamericana de Pearl Harbour, me pérmití leer el libro del Cnel. A. J. Barker, cuya obra es parte de aquella colección sobre el siglo de la violencia, de la editorial San Martín con la cual muchos de nosotros nos iniciamos en  la lectura de la Segunda Guerra Mundial. El libro del Cnel. Barker atrapa al lector desde el inicio, concediendo tinta a aquellos factores de la planificación y el ataque japonés que no estuvieron claros durante muchos años después de finalizada la SGM.
Escrita en 12 capítulos y 160 páginas, la obra está escrita en un lenguaje sencillo y claro, riguroso y metódico, el autor nos lleva por los intrincados caminos que siguió el Japón hasta su determinación de atacar a los EUA. Los principales objetivos japoneses eran la destrucción de los portaaviones y acorazados (entre otros) presentes en la principal base naval estadounidense del Pacífico. Aunque la guerra en el Pacífico estuvo determinada por el empleo del poder aéreo embarcado (portaaviones), lo cierto es que EUA los consideraba como buques de cobertura aérea para su flota de acorazados, es decir, en un papel puramente defensivo; mientras tanto, los japoneses los consideraban como armas ofensivas.


Esto explica en parte, la renuencia estadounidense a aceptar un ataque japones contra su base en las Hawai a pesar de los innumerables informes de inteligencia que así lo vaticinaban. Pese a que no existía una poderosa red de espionaje nipón en las Hawai, sus servicios diplomáticos y consulares fueron muy eficientes en la adquisición de datos sobre la disposición de los navíos y defensas norteamericanas en las islas.
No hay que olvidar que pese a estas circunstancias adversas, los norteamericanos poseían un servicio de interceptación de señales muy buenos y a través de ellos, lograron romper los códigos navales japoneses y poder anticipar sus acciones ofensivas. Por otro lado, la instalaciones de estaciones de radar en la propias islas, permitieron detectar con anticipación la aproximación de los aviones enemigos. Una última oportunidad se dio cuando un destructor hundió un submarino enano japones en la entrada de la base naval. Displicencia, abandono, incredulidad, todo se conjugó para la más colosal derrota estadounidense al principio de la SGM.
Otra parte del plan de ataque nipón establecía el uso de 21 submarinos de ataque, de la clase "I" y 5 mini-submarinos para rematar a los navíos alcanzados durante el ataque aéreo o hundir cualquier nave americana que entrara o intentara salir de la base naval. Esta parte del plan fue un completo fracaso y se saldo con el hundimiento de un submarino "I" y los 5 mini-submarinos. No hay duda que el plan de ataque era audaz y temerario en extremo, pero para el Almirante Yamamoto, quién lo ideó, era estrictamente necesario si iban a enfrentar a la mayor potencia industrial del mundo de aquel momento.
Al precio de 29 aeronaves y 185 hombres, la Marina Imperial japonesa asestó un duro y demoledor golpe a la marina de guerra norteamericana. Fueron hundidos 5 acorazados y 3 dañados; 3 cruceros dañados, 4 destructores dañados; 188 aviones destruidos, 159 averiados; 2403 muertos y 1178 heridos.
Excelente lectura para recordar una de las batallas decisivas de la Segunda Guerra Mundial. Como no podía ser de otro modo, tuve que ver la película Tora Tora Tora para estar más a tono con el ambiente de éste ataque.

jueves, 7 de diciembre de 2017

ESTRELLAS CLANDESTINAS


Las memorias del Cnel. Roberto Díaz Herrera, antiguo Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa panameñas en Mayo de 1987, que nos relatan su renuncia de las FDP y denuncia de la corrupción, tráfico de drogas y asesinatos del régimen del dictador Manuel Antonio Noriega. La denuncia, que provocó la mayor muestra de repudio ciudadano a dicho régimen, es uno de los hechos trascendentales en la historia de Panamá que culminaría con la invasión norteamericana de diciembre de 1989. Por sus implicaciones político-militares para El Salvador, el libro se vuelve obligatorio para nuestros historiadores.
La obra está dividida en 12 capítulos, que a lo largo de 244 páginas nos develan los pormenores de estos sucesos, que sin embargo, no están exentos de errores involuntarios, algunas omisiones y percepciones equivocados sobre algunos de los hechos históricos que el autor nos comenta. El fascinante contexto regional que envuelve los hechos descritos por el autor nos llevan a recorrer el caso Irán-Contras, el asesinato de Omar Torrijos (como lo asegura el autor), el apoyo de Torrijos a los sandinistas y a los líderes del FMLN salvadoreño, entre otras tantas revelaciones.


Hace poco comentaba en otro post, el asalto del SAS a la embajada de Irán, en Londres para rescatar a sus rehenes en mayo de 1980, pues en ésta obra, su autor nos relata el asalto a su casa ejecutado por la unidad anti-terror de las FDP, la UESAT (Unidad Especial de Seguridad Anti-terror), entrenada por los israelíes, único testimonio que he encontrado sobre la operatividad de ésta unidad, que valga aclarar, es lamentable que se utilizara para acallar a un opositor político y no para los fines para los cuales fue entrenada, combatir el terrorismo.
Tras 26 años de servicio en las FDP, el autor conspira para derrocar a Noriega a través de la denuncia de sus actos criminales pero al mismo tiempo, nos sumerge en el entramado de intrigas, ambiciones, tráfico de drogas y el apoyo a los grupos subversivos centroamericanos.
El salvador no se escapa a sus memorias pero lamentablemente omite decir algunos hechos de la realidad de nuestro conflicto. Por ejemplo, deja de mencionar que Omar Torrijos ayudó militarmente a las guerrillas del FMLN, siendo por ello, culpable en parte de las muchas víctimas que sufrió el país en esa guerra. Nos presenta a un Torrijos, que a veces se ve como un ingenuo al creer que podía mesurar a Castro en su intervención en Nicaragua a al directorio sandinistas cuando estos ganaron la guerra contra Somoza. Cosa que no creo, considero que solo es una manera de disculpar al líder panameño por su apoyo a los cubanos y a los sandinistas, y que la historia comprobó que se equivocaba en ello.
Tampoco menciona que durante el golpe de Estado que sufrió Torrijos en 1969, El Salvador jugó un papel importante para recuperar el poder, además del apoyo de Noriega. Como digo, unas interesantes memorias que no deben escapar a nuestro escrutinio.

sábado, 2 de diciembre de 2017

OPERACIÓN NIMROD. EL ASEDIO A LA EMBAJADA IRANÍ


Excelente libro que recrea los pormenores del asalto que el SAS británico ejecutó en la embajada iraní en Londres, aquel 5 de mayo de 1980, una acción cuyos integrantes, sin saberlo, estaba siendo televisada al mundo entero en tiempo real. Las operaciones de contra-terrorismo, en especial la de liberación de rehenes no eran algo extrañas al mundo por aquellos días, así lo atestiguan operaciones como el rescate de rehenes en Entebbe, el 4 de julio de 1976; el rescate del Boeíng 727 de la compañía alemana Lufthansa en Somalia, el 18 de octubre de 1977, operaciones coronadas con éxito; así como la fracasada misión de rescate estadounidense en Teherán, Irán, el 24 de abril de 1980.
Sin embargo, el rescate de los rehenes en la embajada Iraní, al ser televisada colocó a estas fuerzas especiales en la picota del mundo y desde entonces sus operaciones son seguidas en todo el mundo. El autor del libro recrea magistralmente, en 98 páginas, el ambiente vivido por los secuestradores y los rehenes, sin ahorrarse detalles sobre la frugalidad de la vida humana en esas situaciones. A nivel operacional y táctico, el libro acompaña con esquemas del edificio de la embajada, el desarrollo de la operación por lo que el lector puede seguir paso a paso su desarrollo.

El autor coloca en el tapete la discusión sobre si el uso de la fuerza, en estos casos de toma de rehenes, es valedero o no por las fuerzas militares de un Estado. Esta controversia ha sido zanjada por la historia y la legalidad al instituirse como una práctica aceptada en el mundo occidental, el uso de la fuerza letal antes o durante una acción terrorista. Lo hizo el SAS en Irlanda cuando algunos de sus terroristas fueron abatidos mientras planificaban sus acciones o se dirigían a sus objetivos. Esta situación, ha sido ahora retomada en nuestro continente con el juicio a los hombres que ejecutaron el rescate de rehenes en el Palacio de Justicia colombiano, el 7 de noviembre de 1985 y durante el rescate en la embajada japonesa en Perú el 22 de abril de 1997.
A pesar que Europa ya zanjo éste tipo de controversias, América se encuentra todavía inmerso en su debate, lo que evidencia el atraso de nuestras sociedades y la debilidad de las democracias latino americanas frente a los grupos de presión izquierdistas que populan nuestro continente. El autor agrega al final de su obra, como anexo una descripción del equipo y las armas que tanto operadores del SAS como los terroristas utilizaron en estas acciones. Es en ésta operación, que la sub-ametralladora MP-5 de fabricación alemana ganaría su merecida reputación.
Para mí fue muy importante constatar el procedimiento policial que se realiza una vez que la acción de rescate ha terminado, es decir, la entrega de las armas utilizadas por el SAS a la policía para la identificación balística y determinarse el uso apropiado o no de la fuerza letal, así como del procedimiento establecido por el gobierno británico para permitir a sus fuerzas militares el apoyo a sus cuerpos policiales. Creo que nuestros encargados de la seguridad pública harían bien en leer detenidamente éste libro.
Para aquellos estudiosos de nuestras guerras, el libro evoca aquella operación de rescate del Secretario de la Organización de Estados Americanos ejecutada por el CEAT (Comando Especial Anti-terrorista) salvadoreño, en noviembre de 1989. Una operación exitosa que aún espera ser contada al público. Un excelente libro que no debe faltar en nuestra biblioteca.
Para los que lo quieran comprar:
 https://www.amazon.com/Operaci%C3%B3n-Nimrod-asedio-embajada-Spanish-ebook/dp/B01GRD72DQ/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1512199956&sr=1-1&keywords=operaci%C3%B3n+Nimrod

jueves, 30 de noviembre de 2017

ASALTO AL CUARTEL SAN FRANCISCO


El 1° de agosto de 1956, un nutrido grupo de estudiantes universitarios, militares retirados y en activo, junto a otros ciudadanos hondureños se tomaron por asalto uno de los cuarteles militares más emblemáticos de la historia de aquel país, en un intento por impedir la reelección del autoritario Julio Lozano Díaz, quién a la sazón había asumido la Presidencia del país, el 5 de diciembre de 1954 ante la enfermedad del Presidente titular Juan Manuel Galvez. El presente libro es representativo de la escasa literatura que sobre hechos similares se han publicado en la historia hondureña y que a la luz de los recientes eventos electorales en aquel país, conviene estudiar muy detenidamente.
El autor de la obra nos presenta en 220 páginas su investigación de los hechos que conformaron esta asonada o tentativa de golpe de estado. Divididos en 10 capítulos, el libro esta escrito en un lenguaje sencillo y llano que llevan al lector por los acontecimientos que describen la toma de éste cuartel militar situado en la propia capital hondureña, recreando con mucha naturalidad los pormenores de tales eventos.
El autor nos presente, a manera de introducción, los perfiles de los dirigentes políticos y militares más importantes de la época, así como la enumeración de los actores políticos, viejo y nuevos que debieron enfrentar, algunos y empujar otros para darle nuevo sentido a la política del país y colocar los intereses de la nación por encima de los particulares. No dejo de inferir o comparar aquel momento de la historia hondureña con el momento actual (noviembre de 2017) y el vivido en 2009. En 1956, era un hombre de derecha el que se quería perpetuar en el poder, en 2009 fue uno de izquierda y en 2017 es otra vez, uno de derecha. En los primeros dos eventos, fueron las Fuerzas Armadas los árbitros a los que acudieron los sectores de poder en el país, en busca de una definición que apoyara sus pretensiones.
Por eso veo con suma importancia la lectura de ésta obra, pues del pasado es que obtenemos las lecciones para el presente. Otro hecho importante sobre el que arroja luz la obra, es que hasta ese momento, las FFAA hondureñas han empezado a constituir un ejército moderno o profesional como le llaman la mayoría de historiadores. Es importante ya que 13 años después, esta circunstancia es una de las que explica la aparatosa derrota ante el ejército salvadoreño en la breve guerra que ambos países libraron en julio de 1969.


El cuartel San Francisco es una antigua edificación de tiempos de la colonia y que esta ubicado en el lado este de la ciudad de Tegucigalpa, la capital del país. Para 1956 era el más importante centro militar de la capital y en la actualidad alberga la Dirección de Historia Militar del ejército. El libro detalla los actos que desde la madrugada de aquel 1° de agosto de 1956 constituyeron el asalto a dicha guarnición pero dejó sin mayor investigación lo referido a la plantificación, conducción y apoyos de los golpistas.
Esto deja un vació que incide en el planteamiento de las razones de los golpistas y sus verdaderas pretensiones, ya que todo queda en especulaciones, que aunque brillantes, no dejan de establecer dicho vacío. Lo importante es la narración detallada de un golpe de Estado que, de haber tenido éxito, hubiese significado un cambio drástico en la historia de Honduras.
Amigos lectores, les recomiendo esta lectura para que extraigan las enseñanzas pertinentes, las que se revelan como una seria advertencia de nuestro presente, no solo en Honduras sino en El Salvador y Guatemala también. La historia hay que leerla para no repetir los errores del pasado.

domingo, 26 de noviembre de 2017

EL VERDADERO ENEMIGO


El autor, Soldado David Rodríguez plasma sus vivencias como soldado en el batallón Ramón Belloso y como agente de la Policía Nacional durante nuestro conflicto interno. Las memorias de alguien, en especial de los veteranos del ejército han sido escasas en nuestra bibliografía, especialmente las escritas por elementos de tropa o clases por ello, es importante el aporte que realizan cuando emprenden éste arduo trabajo. La vida del soldado, sobre en tiempo de guerra nunca ha sido fácil, el infierno que se vive en una guerra, en especial una peleada entre hermanos puede llegar a quebrar hasta al más fuerte de voluntad.
Si a eso agregamos las experiencias de una vida dura, de hambre, de desafecto, de malos tratos, la experiencia se puede volver hasta intolerable y dejarnos serias marcas psicológicas para el resto de  nuestras vidas. Por eso, las memorias de un soldado nos permiten adentrarnos en su psique y ahondar en el tipo de soldado que peleó nuestra guerra, los motivos que llevaron o condicionaron a prestar su servicio militar, pues no es igual que alguien se presente de forma voluntaria a ser reclutado forzosamente, incluso el voluntario que lo hace por hambre o para escapar a su "miseria", responderá de manera diferente a esa experiencia.
Algunos hemos aceptado nuestro sufrimiento, nuestras cicatrices (físicas o espirituales) y hemos querido dejar constancia de los hechos que vivimos y de los cuales somos protagonistas. Al escribir unas memorias somos tentados a escribir o decir afirmaciones que no están basados en elementos que puedan demostrar una condición, un comportamiento, etc., pues nos dejamos llevar por nuestras percepciones, que pese a todo lo que podamos decir, son limitadas al entorno que nos rodeo, por lo que afirmaciones sobre generalidades no pueden sostenerse a partir de nuestra observación, son necesarias investigaciones y la consulta de fuentes para permitirnos hacer estas afirmaciones.

Menciono lo anterior por que estamos en presencia de unas memorias que reflejan a un autor sumido en el dolor de su participación en la guerra, algo que no es ilícito plasmar en éste tipo de obras pero que nos advierte de las graves secuelas que algunos todavía cargan en sus espaldas por lo que sus afirmaciones deben ser tomadas con mucha cautela y sujetas a otras lecturas que completen nuestra comprensión de la obra ahora en comento.
El libro de 340 páginas es una rara oportunidad para adentrarnos en la vida del campesino que por varias razones u obligadamente tuvo que incorporarse al ejército en plena guerra civil, así que visto en el plano humano, el libro es una obra de consulta obligada para quienes interesan estos aspectos. En el aspecto puramente militar, el autor no arroja mucha información sobre aspectos claves como el entrenamiento táctico y de armas en uno de los 5 Batallones de Infantería de Reacción Inmediata con que contó el ejército en ésta guerra o sobre la Operación Fénix, de la cual, hasta ahora no tenemos mayores conocimientos.
  Una de las operaciones más largas y exitosas de la guerra. En parte esto es debido a la carencia de nivel de mando del autor para enterarse o comprender esos detalles operacionales o de estrategia, cosa que no es su culpa tampoco, y por lo visto tampoco existió algún esfuerzo del autor por investigar más a fondo los contextos en que se desarrollaron estas operaciones. Visto en perspectiva, el gran aporte del libro es el abordaje del lado humano de la formación y vivencias de un soldado en tiempos de guerra, más en estos tiempos en que estamos inundados por la literatura del "guerrillero romántico" salvador del pueblo.
Todos hemos salido con traumas de ésta guerra, algunos odian a sus compañeros de armas, otros culpan a las clases sociales diferentes de sus miserias y sufrimientos perpetuando con ello la eterna lucha de clases reivindicada por la izquierda que tanto ha dividido a nuestro país. Pese a sus falencias, es un libro que con el tiempo deberemos consultar cada vez que asumamos la investigación de quienes fueron nuestros soldados y qué los motivo a luchas en ésta guerra.

martes, 21 de noviembre de 2017

LOS MITOS DE LA GUARDIA NACIONAL DE NICARAGUA


En un lenguaje franco y sencillo, Justiniano Pérez, autor de la obra nos lleva a puntualizar los momentos importantes en el desarrollo de la Guardia Nacional, hasta convertirla en una institución pretoriana al servicio de la familia Somoza. Interesantes acotaciones del autor, que siendo miembro de ésta en sus últimos años, asistió a su final y con justa perspectiva nos introduce a describir las falsedades y verdades de los mitos que aún rodean a esta institución. Ahora, con ésta obra podemos acercarnos más a verdadera historia de uno de los cuerpos militares centroamericanos tan emblemáticos como despreciados y con ello, darnos la oportunidad de examinar nuestra propia historia a la luz de estos reveladores hechos y circunstancias. Sin duda una excelente oportunidad de aprendizaje de la historia para nuestros jóvenes cadetes.
La obra esta escrita en un formato sencillo y de bolsillo, con 134 páginas que dan cuerpo a 9 capítulos cortos, ilustrados con algunas fotografías. Un mapa con la distribución de los principales cuarteles de la Guardia a lo largo del país dan sentido geográfico a las descripciones dadas en el libro. Para mí ha sido importante constatar la cantidad de efectivos que encuadraba la institución para 1979, su calidad de instrucción, equipo y armas disponibles. Muy importante ha sido la descripción de alguna personalidades dentro del mando militar que hasta ahora solo conocíamos por las descripciones del FSLN, que como parte en el conflicto, tendía a deshumanizar y presentar como "monstruos" sedientos de sangre.


La parte medular del libro se centra, y aquí las verdaderas lecciones, en describir el sistema corrupto por medio del cual, Somoza y su familia llegaron a controlar esta institución; su lenta descomposición en cuanto a la perdida de sus cualidades tácticas y de combate y la permanente confusión existente en sus cuadros al tener que cumplir misiones totalmente di símiles, pues la GN funcionaba como un cuerpo  militar tanto como policial. Sin embargo nunca se especializó a ninguna de sus unidades en estos menesteres tan diferentes.
Con ello se desarrollo una constante de resolver los problemas de orden público con tácticas puramente militares, lo que los volvía repudiables por su escalada de abusos y atropellos. El intento de rescatar éste estado de cosas, ya casi al final de la guerra no contó con el respaldo interno suficiente, ni con el tiempo necesario para remediarlo pero dio lugar a una de las últimas y escasas páginas gloriosas de éste cuerpo militar que había decidido compartir la surte de su jefe. La EEBI (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería) fue el último crisol que reunió a lo mejor de las tropas de la Guardia Nacional, infundiendo verdadero temor en sus oponentes del FSLN.
Sus últimos combates contra su enemigo atestiguan la razón de su organización y muestran lo que tal vez hubiese sido posible con un organismo militar totalmente reformado. El libro es parte de una colección de 4 entregas en las que el autor analiza desde adentro a la Guardia Nacional y los primeros pasos en la conformación de la resistencia nicaragüense que llegaría a ser conocida como La CONTRA. Un libro tan escaso por la temática que aborda y tan necesario en nuestra biblioteca.

martes, 31 de octubre de 2017

RECUERDOS DE UN SOLDADO


Desde que tengo uso de razón, la Segunda Guerra Mundial fue mi pasión y el ejército alemán, mi predilecto. La obra que comento ahora es un raro ejemplar que encontré en una venta de libros usados en el centro, no lo podía creer, eran las memorias del General Heinz Guderian, la versión en español de editor Luís de Caralt, una edición antigua de mayo de 1953. Guderian es considerado padre de la guerra relámpago y de las fuerzas acorazadas alemanas, sus memorias son un viaje desde adentro, por la lucha de éste y otros oficiales alemanes por organizar y crear las unidades blindadas que se conocerían como Divisiones Panzer durante la SGM.
Son catorce capítulos los que describen el nacimiento de las tropas acorazadas, la llegada al poder de Hitler, cada una de las campañas bélicas y su paso por el Estado Mayor General, entre otros, describiendo con mucha franqueza cada hecho en el que Guderian tomó parte, siempre a la cabeza de las tropas blindadas.
La campaña de Francia en 1940 y la Rusa en 1941 son dos de los más logrados capítulos de la obra. En la primera se aborda un hecho que es pasado por alto, incluso ahora, que la fiebre de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial ha vuelto a Holywood, y es la detención del cuerpo panzer liderado por Guderian en las cercanías de Dunkerque en una especie de parálisis de las tropas, cuyo origen fue la indecisión de Hitler, por un lado y las bufonas promesas de Goering por otro, en el sentido que sus aeronaves de la Lutfwaffe podían conseguir la derrota de las tropas aliadas atrapadas a lo largo de las playas en Dunkerke.
En el caso de la campaña rusa, su insistencia en la intervención de Hitler y el clima extremadamente frió de la Rusia en noviembre y diciembre de 1941, ya no son tan válidas como hace 50 años. Esto es así debido a las recientes publicaciones que historiadores han hecho públicas en la actualidad y que se basan en accesos a los archivos rusos. Sin embargo, la trepidante narración de los combates o los enfrentamientos con Hitler, hacen una delicia de ésta obra de 292 páginas.


Me interesan sus reflexiones sobre si la victoria táctica conseguida en Briansk y Wiasma, antes de la operación Tifón, el proyectado ataque a Moscú podría convertirse en una victoria estratégica, claro que ahora sabemos que los alemanes no pudieron lograrlo. éste tipo de reflexiones, memorias y crónicas es lo mínimo que uno puede esperar de aquellos que, habiendo estado al frente de la conducción militar en los altos niveles, y como un testimonio de enseñanzas, deben hacer los jefes militares en toda guerra.
La guerra salvadoreña es carente de toda aproximación, desde El Alto Mando de éste tipo de publicaciones, exceptuamos la honrosa excepción del Gral. Juan Orlando Zepeda con su libro Perfiles de la Guerra, única obra de su tipo sobre el conflicto interno salvadoreño. el General Guderian nos da una lección de principios y deberes de todo soldado, él nos presenta un análisis de su paso por la historia y de paso arroja luz sobre unos hechos que hasta el día de hoy, siguen siendo controvertidos y que a medida que pasa el tiempo, nuevas obras se encargar de ir completando el cuadro que hasta ahora tenemos sobre una de las guerras más devastadoras de nuestra época: la Segunda Guerra Mundial.
Su parecer sobre la oportunidad pérdida para avanzar sobre Moscú queda patente cuando afirma "Tengo motivos para estar muy triste. La mejor voluntad fracasa ante los elementos. La pcación indicada para llegar a una decisión definitiva se perdió para siempre, y no sé si volverá a presentarse". esta situación del ejército alemán frente a las condiciones climáticas se agravan más  cuando uno contrasta el número de bajas hasta finales de noviembre de 1941 en el frente ruso, 743,000 bajas, el 23% del total de 3 millones y medio de hombres. 
Uno de los capítulos que les recomiendo leer detenidamente es el referido a su paso como Jefe del Estado Mayor General. La descripción de un organismo de mando como aquel, deja en evidencia la poca literatura que en ese sentido tenemos de nuestras autoridades y los organismo de mando en nuestros ejércitos, ahora, que en el caso salvadoreño, están tan desprestigiados, conviene recordar a éste general y sus reflexiones sobre organismos militares de éste tipo para animar a los nuestros a escribir y arrojar luz sobre una institucionalidad tan cuestionada hoy día.
No se pierdan de leer estas interesantes memorias, las que un valeroso soldado ha querido compartir con el mundo.

Aquí el link para los que quieran comprar el libro:

sábado, 28 de octubre de 2017

MIS ADVERSARIOS GUERRILLEROS


Una obra fundamental en cualquier centro de estudios militares que traten sobre la insurgencia o el combate contra movimientos armados irregulares. No hay duda que el autor, al ser un actor de primer orden en éste tipo de lucha imprime a la obra una objetividad, refrendada en la experiencia bélica y su eficacia, que le permite entregarnos un libro lleno de enseñanzas, algunas de las cuales comentaremos en éste blogg. Nuestro continente ha sido plagado desde mediados del siglo XX de luchas guerrilleras, la mayoría de inspiración marxista que como bien lo señala el autor, ha significado "el duelo personal de un comandante militar investido de la autoridad del Estado y un jefe o cabecilla alzado en armas contra ese Estado.
Los principales factores o elementos que todo estudioso señala sobre éste tipo de guerras, es la atención principal a la población, punto medular para una guerrilla, si ésta quiere sobrevivir y tener algún chance de derrotar a un ejército regular, y para éste último, el apoyo necesario, sobre todo de inteligencia, si es que quiere derrotar una insurgencia. Pero cómo se logra el corazón de la población?, ese es el mérito de éste libro, pues con una serie de ejemplos, que en la realidad se desarrollaron en Colombia por quién escribe la obra, nos dan las respuestas que se dieron a cada situación, pues ninguna es igual a otra, pero revestida de principios generales que cualquier militar con mando puede conprender y ejecutar en cada nivel del mando.
Esas lecciones que urgentemente se vio obligado a volver a estudiar el ejército estadounidense en sus guerras en Afganistan e Irak, cobran actualidad en nuestros tiempo como una herramienta eficaz para combatir los grupos armados irregulares como las pandillas que azotan el norte de Centroamérica. Si a esas enseñanzas agregamos la rica experiencia que obtuvo el ejército salvadoreño en su larga guerra de 20 años contra el FMLN, veremos que tenemos al alcance de la mano, las respuestas a las preguntas de cómo combatir a estos grupos criminales.
De nada sirve, como lo demuestra el autor, la victoria militar si no hay una fase de consolidación que combate las condiciones que propiciaron el aparecimiento de estos grupos irregulares, de nada sirve el despliegue "ruidoso" de las fuerzas militares y policiales, si estas no son capaces de lograr captar el apoyo y colaboración de la población. Dos elementos claves son señalados en los estudios de estos conflictos: el establecimiento de redes de inteligencia con la población local y las operaciones psicológicas y de apoyo a la reconstrucción (antes llamadas acción cívica militar).
La primera enteramente de competencia de las fuerzas militares o policiales y la segunda a cargo del aparato del Estado en su totalidad. Cuando hallamos logrado entender estos dos principios, entonces, seremos capaces de disputarle el territorio a las pandillas. No hay duda que el libro de 264 páginas, dividido en 6 capítulos es todo un manual de procedimientos, que en el caso salvadoreño, debería ser de obligatorio estudio por parte de los funcionarios de seguridad pública, gobernación y los de Defensa.
La fuerza, militar o policial, que enfrenta a un enemigo irregular, debe ser debidamente entrenada, organizada y equipada; sus mandos compenetrarse de la nueva forma de combatir al enemigo, del papel rector que deben jugar para impedir o reprimir cualquier conducta que menoscabe el apoyo de la población y entender, sobre todo, que la acción de fuerza jamás arrojará una victoria que podamos sustentar en el tiempo.
El libro nos lleva por la historia de las operaciones más exitosas (algunas no lo fueron) que el ejército colombiano realizó en los primeros 35 años de conflicto, conducidos por uno de sus más brillantes generales, el Gral. Alvaro Valencia Tobar quién a su vez, es autor de ésta impresionante obra. Es un libro, mis amigos, que no debe faltar en nuestra biblioteca y que espero lean con la pasión que despertó en mí.

Para los que quieran comprar el libro:
https://www.iberlibro.com/9789584220684/Mis-Adversarios-Guerrilleros-VALENCIA-ALVARO-9584220683/plp 

miércoles, 11 de octubre de 2017

GUERRERO DE LAS SOMBRAS


Pocos libros sobre nuestras guerras han sido escritos por aquellos que pertenecieron a los servicios de inteligencia estadounidenses, en éste caso de la CIA y pocos como la presente obra son tan reveladores de las formas en que estos servicios operaron en nuestro continente. Las memorias de estos hombres tienen la ventaja de contrastar las historias oficiales con los relatos de aquellos que estuvieron en primera línea en el campo de batalla y pocos, ciertamente, han participado de hechos tan controvertidos como lo fue la captura y ejecución del Che Guevara en Bolivia, aquel lejano 9 de Octubre de 1967 o de la captura de uno de los dirigentes del FMLN salvadoreño el 18 de Abril de 1985, la comandante Nidia Díaz y tantas otras operaciones en Vietnam y Cuba.
las memorias de Félix Rodríguez atrapan al lector desde sus inicios y de una forma sencilla, llana y clara nos introduce a ese mundo de las operaciones secretas, de los servicios de inteligencia y lo que fue la lucha contra el castro-comunismo en nuestro continente. la obra esta estructurada en 19 capítulos que recorren la vida del agente de la CIA desde sus humildes comienzos en Cuba, son 316 páginas que nos llevan a las profundidades de una guerra en las sombras, del espionaje, de las guerras de guerrillas, del poder aéreo en los conflictos de baja intensidad y una crítica a la forma en que Estados Unidos lucho esta guerra en América.
En los años sesentas, la CIA se declaro en guerra contra la Cuba Marxista de los hermanos Castro y como parte de sus esfuerzos por derrocarlo contrato a los mejores oficiales disponibles, la mayoría con una basta experiencia de guerra, expertos en la infiltración, comunicaciones, sabotaje y armas que habían pasado años con la resistencia en Asia o Europa, luchando contra japoneses o alemanes, eran verdaderos maestros de las operaciones encubiertas y fueron la base sobre la cual, algunas de las unidades más emblemáticas en la región, fueron formadas con su ayuda. Aquí podemos rastrear los orígenes de algunas de las más insignes unidades especiales del continente.
La crítica que el autor hace a sus compañeros anglosajones y su forma de encarar la lucha contrainsurgente debería objeto de estudio en nuestros centros de entrenamiento. La introducción de equipos de saboteadores en Cuba, es una experiencia no muy divulgada en nuestro medio, a no ser lo publicado en Cuba, que solo es una parte de la historia, ese es otro merito del autor, arrojar luz sobre estas operaciones, su preparación, éxitos y fracasos.
las crónicas del autor sobre los combates que dieron al final con la captura del Che Guevara esclarecen que no fue él quién lo capturo como a veces se afirma en algunos medios pero sí contribuyó decisivamente a ello y en última instancia fue quién ordenó su ejecución, aunque la decisión fue del Alto Mando boliviano. El icono de la izquierda, el Che, cayó cometiendo la mayor cantidad posible de errores, que según su libro "la guerra de guerrillas" no debían de cometerse si se esperaba alcanzar el éxito. Su fracaso, fue el fracaso de la teoría del "Foco" como referente para planear una insurgencia exitosa, desde entonces, cada movimiento rebelde que la intento en el continente fracaso.
Entrevista a Felix Rodríguez en 60 minutos:
El capítulo dedicado a su estancia en El Salvador, sin embrago, es el más discutido, ya que confunde hechos y cronologías en los que se adjudica éxitos que a mi juicio, no corresponden con la realidad de nuestra guerra. No creo que haya malicia en ello, para 1990, cuando se publicó el libro, aún no estaban claros algunos aspectos de ella, y el mismo entusiasmo del autor adjudica mayor protagonismo que el que verdaderamente tuvo en la guerra salvadoreña. Incluso su papel protagónico, según sus memorias, es adversado por los pilotos de la Fuerza Aérea salvadoreño quienes siempre le consideraron un experto en inteligencia que estaba ahí para ayudarlos en la obtención de la misma.
Sin embargo, es su testimonio sobre el apoyo a la Contra (resistencia nicaragüense) desde la base en Ilopango lo que merece una mayor atención.
Éste episodio espinoso por la complicación del caso Irán-Contras aún no queda muy claro para la historia y debe haber una mayor investigación. Son temas polémicos pero que deben estudiarse para sacar las enseñanzas de ello y no volver a cometer los mismos errores, ese es el reto para nuestros historiadores. Definitivamente es una obra recomendada para nuestros estudiosos de las guerras de baja intensidad y de las operaciones de inteligencia que le acompañan.

Para los que quieran comprar el libro:
https://www.amazon.com/Guerrero-las-Sombras-Felix-Rodriguez/dp/B000KTGC9O/ref=sr_1_2?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1509499644&sr=8-2&keywords=guerrero+en+la+sombra%2FFelix+Rodriguez 

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA DICTADURA MILITAR ARGENTINA Y EL GENOCIDIO EN CENTROAMÉRICA


Otro libro, cuyo autor, un militante de la izquierda argentina, escribe sobre sus memorias en aquella lucha y su papel en la organización de la radio noticias del continente, que desde Costa Rica inician sus operaciones de información "imparcial" para los pueblos oprimidos del mundo. Esta militancia a marcado la visión romántica que plasmada a lo largo de su obra nos explica sus razones y disculpas sobre una de las etapas más controvertidas que se vivieron en Centroamérica, en éste caso, de Costa Rica como campo de batalla no solo de las guerras que asolaron nuestra región, sino de la misma Guerra Fría que nos copó en sus accidentes.
Cada persona tiene derecho a plasmar su propia visión de su papel en los hechos que les paresca compartir con sus lectores, lo que siempre he criticado es la costumbre de algunos autores, que perdura hasta nuestros días, de forzar las realidades que vivieron en sus propios países (ciertas o no) a la realidad de los conflictos que asolaron nuestra región. Afirmaciones como "La presencia de grupos de asesores militares argentinos en Centroamérica, se fue transformado poco a poco en un traslado MASIVO (el énfasis es mío) de tropas del Ejército, la Marina y los servicios civiles de inteligencia, quienes trasladaron toda la metodología de la guerra sucia y participaron en forma directa en la represión de los sectores sociales".
hasta se afirma en la obra, que embarcaciones de la prefectura naval argentina patrullaron las costas salvadoreñas del Golfo de Fonseca. Cuál es la base de tal afirmación, la impresión propia del autor y sus propias deducciones e interpretaciones de documentos citados en la obra, válido hasta cierto punto, la cuestión es que ya han suficiente evidencia de cual fue el papel de Argentina en Centroamérica a finales de los años setentas y principios de los ochentas.
Sin embargo, debo aclarar que la mayor presencia de militares argentinos se dio en Honduras, donde se asentarían las principales bases de operaciones y logística de la resistencia nicaraguense, conocidos como Contras y en menor medida en Guatemala, a cuyo ejército prestaron valiosa asesoría en el campo de la inteligencia. éste no sería el caso salvadoreño, peses a que el autor se empeña en afirmar que tropas de combate argentinas operaron en suelo salvadoreño en operaciones de contrainsurgencia tan temprano como a finales de 1979, solo me recuerda las afirmaciones del comandante Marcial de las FPL, cuando para justificar su derrota en Octubre de 1981, en Chalatenango, afirmara que cerca de 1,000 soldados Kaibiles guatemaltecos cruzaron la frontera para apoyar al ejército salvadoreño en esa operación.
Cuando un autor se precia de haber realizado una investigación académica para escribir un libro, es evidente lo tendencioso que resulta hablar de un tema, que quizás, en mi juicio, el autor desconoce por completo. Creo que hasta los ex-miembros del FMLN ya no defienden esas afirmaciones de la época de la guerra por inverosímiles. Decir que cientos de tropas argentinas combatieron en nuestro conflicto es no tener ni idea de como se desarrolló nuestra guerra.
Esta práctica de estudiosos argentinos y militantes de izquierda, no es cosa del pasado, hay un renovado interés en la actualidad por vincular de alguna forma la lucha en Argentina con la acontecida en El Salvador, académicos como Lucrecia Molinari, que presento su trabajo en San Salvador sobre los escuadrones de la muerte argentinos y su conexión con El Salvador, siguen defendiendo una actuación de los cuerpos de seguridad salvadoreños calcada de los mismos cuerpos argentinos y que también extienden al ejército, pese a que en sus "estudios"no aportan mayores pruebas de sus conclusiones o afirmaciones, esto no les impide afirmarlas.
Nadie va a negar la participación argentina en nuestra guerra, participación que se limito a la venta de armas, el entrenamiento de oficiales salvadoreños en las diferentes escuelas de guerra del país sudamericano y el envío de especialistas, sobre todo a fines de los años setentas, expertos en inteligencia e interrogatorios, cuyos conocimientos fueron impartidos mayormente en los CUSEP. Esta pequeña misión de especialista (no se sabe con exactitud su número pero que he calculado en no mayor a una docena) se retiraron en 1981, cuando los EUA asumieron la renovación de la ayuda militar y con ella, el envío de asesores militares.
La lectura de la obra, sin embargo, es recomendable por una razón, la descripción de las operaciones de Montoneros y el ERP argentino en Costa Rica y sobre todo, la forma en que se organizó el puente logístico para la guerrilla salvadoreña por tierra, mar y aire, el establecimiento de campos de entrenamiento en el mismo país para formar a los líderes y combatientes del FMLN y el papel que en ello jugaron los cubanos y argentinos. Son 209 páginas divididas en 13 capítulos que se deberán leer entre líneas.

lunes, 25 de septiembre de 2017

NUESTROS AÑOS VERDE OLIVO


Fascinante obra que nos atrapa desde el inicio, el autor nos presenta su novela autobiográfica y nos comparte y devela una etapa que ha sido un rumor a voces sobre el fracaso de la revolución cubana y las mentiras que su dirigencia  blande frente al pueblo para perpetuarse en el poder. Que bien lograda la trama y desarrollo de lo que ahora ya se perfila como el gran fracaso de la revolución de los hermanos Castro en Cuba, ya ni los socialistas europeos le creen a los comandantes sus historias de oprimidos frente a los EUA.
La obra nos sumerge de lleno en la Cuba de los años sesentas y setentas, cuando un joven comunista chileno es deslumbrado por la belleza de una cubana a quién conoce en Alemania Oriental durante su exilio después de la caída de Allende en 1973. Sus iniciales argumentos tan contundentes desde el inicio de la obra se prestan a apresuradas conclusiones sobre uno de las dictaduras aclamadas por los comunistas criollos en toda Latinoamérica pero a medida que nos adentramos en sus páginas, se devela ante nuestros ojos la verdadera esencia de la dictadura castrista, su afirmación inicial, bien se corresponde con el epitafio final apara esta tiranía sino fuese porque aún sobrevive: " y también, al desencanto que siguió al entusiasmo inicial al ver que, contrariamente a lo que creíamos, la revolución de Fidel y los barbudos no era distinta de las que convirtieron a Rusia y a China Popular en las satrapías que sabemos".
Solo hay que leer las horribles descripciones de como a un pueblo se le despoja de sus creencias, sus costumbres sin mayor resistencia, la iglesia católica es proscrita porque, según los líderes del partido comunista cubano,"carecía de arraigo popular y, por ello, se había sumado a la contrarrevolución, quedando sin fieles y marginada del proceso". la ignominiosa papeleta de racionamiento de alimentos, en la cual, los funcionarios del partido habían, por decreto, elaborado una lista de los alimentos básicos y su debida proporción para cada familia cubana "cada 15 días recibía un truto de pollo, que podía sustituir, en caso de que la oferta lo permitiere, por igual peso de carne molida o bistec. Mensualmente me correspondía medio kilo de arroz, dos de chicharos y un trozo de mantequilla, un tubo de pasta dentífrica y un jabón. también podía disponer de un par de zapatos plásticos y un pantalón al año".
Todo ese sufrimiento, según la dirigencia del partido comunista, debido al bloqueo de los EUA. pero el autor nos presenta otra realidad para la nomenklatura cubana, es decir para aquellos que son cuadros fieles del partido comunista, sus funcionarios y acólitos. en sus fiestas y fastuosas celebraciones a los camaradas comunistas del mundo, invitados a celebrar con ellos su victoriosa revolución, les era dispensado el mejor manjar que podía servir un hotel extranjero de 5 estrellas, langostas, camarones de exportación, frutas exóticas y finas bebidas, todo desconocido al pueblo, que día a día soportaba las inclemencias de la naturaleza haciendo fila en las benditas colas frente a los almacenes y bodegas de entrega de alimentos racionados, mientras la nomenklatura y sus invitados se daban un festín a nombre de la revolución. Que enorme farsa la que ha vivido el pueblo cubano.
La obra nos entrega la aventura militar de los comunistas chilenos en Cuba, cuyos dirigentes deciden incorporar sus cuadros de militantes a las fuerzas armadas rebeldes cubanas, su ejército. Estos jóvenes se convertirán en la carne de cañón necesaria para Fidel de involucrarse en las guerras subversivas en el continente Americano sin despertar las represalias norteamericanas, ya que su intervención podría disimularse por la participación de combatientes internacionalistas en esas guerras, no de militares cubanos que podían comprobar su directa participación.
Muchos de estos jóvenes chilenos caerían en sus misiones internacionalistas en los campos de batalla de Angola, Nicaragua y El Salvador, sin una tumba que les recordase como chilenos, como esposos, padres, hermanos e hijos. Cuyas familias nunca sabrán donde cayeron o yacen sus restos, un triste final que sus dirigentes, claro esta, no compartieron. En fin, una apasionante lectura que debería ser obligatoria en los colegios y escuelas de nuestro continente, una obra de 456 páginas que no debe faltar en nuestras bibliotecas y leerla con nuestros hijos.

jueves, 31 de agosto de 2017

EL TERCER EJÉRCITO, DESAFÍOS DEL EJÉRCITO SALVADOREÑO EN LA POST GUERRA


Una interesante y provocadora obra sobre el ejército salvadoreño en la inmediata post guerra y su posible futuro desde el punto de vista sociológico del que difiero por centrar mi análisis más en los aspectos puramente militares y políticos que los de la sociología para explicar los cambios por los cuales a atravezado el ejército salvadoreño. El autor, Miguel Huezo Mixco es un reconocido autor nacional que militó en las antiguas FPL que formaron parte del FMLN que libró la guerra, dentro del colectivo de la radio rebelde Farabundo Martí, por ello, no es ajeno el análisis que hace sobre el ejército partiendo de una visión sociológica.
El libro es desarrollado en seis capítulos, los cuales pretenden explicar, a lo largo de 296 páginas, las transformaciones principales que han sufrido las fuerzas armadas salvadoreñas desde el momento mismo de la independencia, el primero de ellos, al cual el autor afirma, se compone de ingredientes nacionales, anti-coloniales y anti-anexionistas, de un ejército de caudillos dispuesto a entrar en batallas y escaramuzas. Distinguiéndose éste por carecer de una carrera militar profesional.
El segundo ejército, al cual da el nombre de Ejército agrario por estar, según el autor en consonancia con los intereses de las élites dominantes de la sociedad agraria de ese momento pero dirigido por un gobierno autoritario de corte militar, cuyo génesis se encuentra en los años treintas con el ascenso al poder político del país del Gral. Hernández Martínez. El mismo que atravesará casi sin mayor modificación hasta los acuerdos de paz, firmados en 1992 y que darán paso al tercer ejército de la vida republicana del país. Ese, que en el momento de escribirse ésta obra, comenzaba a dibujarse entre muchos recelos y ansiedades.
Entre sus interesantes ideas sobre estos cambios y sus transfondos, el autor hace afirmaciones que considero equivocadas pero que continuamente repiten los escritores e intelectuales de izquierda sobre nuestro conflicto, por ejemplo, se refiere a la organización social ORDEN (Organización Democrática Nacionalista) como un instrumento paramilitar del Estado, olvidando que ORDEN nunca fue una estructura armada al servicio del gobierno, no carecía de una estructura cuasi-militar, ni estaba permanentemente conformada en estructura alguna. Es decir, no reune ninguno de los conceptos aceptados entonces, ni ahora para referirnos a ese tipo de grupos.
ORDEN fue más una organización formada con elementos que hubiesen prestado su servicio militar obligatorio, preferentemente o ciudadanos cuyo perfil de nacionalismo y cultura conservadora les volviera candidatos naturales para ser parte de éste movimiento. Sus funciones eran servir de contrabalance a la penetración de ideas no aceptadas por el régimen de turno, disputar enseñanzas calificadas de nocivas para la población, cuya ejecución se vio permeada por el anticomunismo que desde los EUA se enseñó a combatir como una medida para contrarrestar la penetración del castro-comunismo, victorioso en Cuba en 1959.
Con el aparecimiento de los grupos subversivos, fue obvio su utilidad como informantes. Sin embargo sus miembros nunca fueron encuadrados en grupos cuasi-militares (como lo serían los miembros del Servicio Territorial, que luego llegarían a constituir las Defensas Civiles), ni recibieron armas. Claro que como miembros de ORDEN, los que pudiesen tener las capacidades de comprarse armas de fuego (armas cortas sobre todo) eran ayudados a obtener rápidamente sus permisos de portación de armas de fuego.
Difiero además, de los contextos y el grado de profundidad en que ha dividido los grandes cambios que ha sufrido nuestro ejército. El ejército post colonial ya no fue el mismo que emergió del final de la guerra contra los filibusteros en Nicaragua, en 1857. Ese sería a mi juicio el segundo ejército de la república, ese que emergería con una nueva organización, un nuevo equipamiento, armas y una experiencia de combate.
Pero por otra parte, el autor ha sido el único, hasta ahora que se ha interiorizado en los aspecto sociológicos de nuestro ejército, de qué clase social provenían los soldados que combatieron en los campos de batalla hondureños en 1969, o los que combatieron en el conflicto interno de 20 largos años, hasta desembocar en los actuales voluntarios que integran el mismo. Una aproximación necesaria y que debe ser complementada por otros estudios. Ese y otros temas tocados por el autor merecen que éste libro sea parte importante en la biblioteca de todo estudioso de nuestro ejército por lo que se los recomiendo a todos.
Al final del mismo encontraran una selecta documentación que figura como anexos y que ayudaran a entender el análisis del autor y que sirven como fuentes bibliográficas de referencias para los estudiosos de nuestras guerras.

lunes, 21 de agosto de 2017

ESCRIBIENDO SOBRE LA GUERRA EL SALVADOR-HONDURAS DE 1969


Ésta ha sido una de mis más arduas tareas literarias, cómo afrontar una investigación de un tema tan polémico a ambos lados de la frontera, dónde encontrar las fuentes primarias y secundarias que posibilitaran un trabajo de éste calibre. Tuve que armarme de mucha paciencia y disponerme a seguir un camino que muchas veces encontré lleno de minas, desafíos y obstáculos.
Claro que cuando me preparaba para ser soldado, era ésta la guerra que tenía en mente y para la cual mi hermano y yo nos preparamos consiensudamente pero el destino giró la rueda y fue otra guerra la que tuve que pelear. Nunca deje de pensar en ella y el par de libros que había leído al respecto, LA GUERRA DE LAS 100 HORAS y LA GUARDIA NACIONAL EN CAMPAÑA dejaron en mí la honda impresión de querer saber más de ella. Cuando la guerra interna termino, llegué como profesor de Historia Militar al nuevo CODEM (Comando de Doctrina y Educación Militar), del que dependía la Escuela de Infantería "Gral. Manuel José Arce", escuela a la que llegaba.
Su entonces Director me llamo una tarde a su oficina y me preguntó si estaba dispuesto a asumir la cátedra de la guerra de 1969, me sentí honrado pero le pedí su apoyo en el sentido de tramitarme los permisos correspondientes en el EMCFA (Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada) y la FAS (Fuerza Aérea Salvadoreña) para permitirme hacer una investigación sobre el tema que me permitiera dar soporte a mis clases. De ésta manera inició mi investigación académica de uno de los hechos más trascendentales para Centroamérica.
Siempre me preguntan si ni me aburro de tanto escribir o cómo hago para estar horas y horas consultando libros en una biblioteca o viajando a entrevistar veteranos aún vivos de aquella contienda. He tenido la gracia de poder dedicarme a una de las cosas que más me gustan, la historia militar, para mí ya no es un trabajo, es una aventura que recorro de la memoria de otros soldados, de otros tiempos, de otras épocas. Así las cosas, estar horas leyendo un escrito sobre dicho conflicto despierta en mi mente el fuego del soldado que enfrentó los mismos avatares y que gracias a Dios, sobrevivió. Es una especie de catarsis al escuchar a esos veteranos contándome sus recuerdos, entrañados que un soldado más de su futuro, se interese por sus historias.
La etapa de la investigación es la más dura, ya que debo identificar y localizar a los veteranos de esa guerra, visitarlos y en un ambiente de camaradería, hablar y remontarnos a su recuerdos, unos muy claros y otros más difusos. Visitarlos me ha permitido atestiguar su generosidad, su humanidad y el regalo más hermosos de la vida, su amistad. Casi siempre una deliciosa comida, de esa con sabor a nuestra campiña, seguida del infantable refresco de época, seguido en las tardes de la aromática taza de café y la semita o quesadilla, la mayoría hecha en casa.
Sentados en esos amplios corredores, acompañados de las gallinas, patos y cerditos nos remontamos en el tiempo para arrancar unas vivencias que pronto partirán para no volver, cuando el cielo reclame sus almas, el silencio se hará en esos hogares, hogares que nunca podré olvidar por su sencillez, pero sobre todo, por su calor humano, su generosidad y el cariño fraternal. En ese sentido he sido muy afortunado, compartir esas historias me golpean el corazón y cada vez que las circunstancias económicas dificultan mi labor histórica, me impulsan a continuar, es un solemne compromiso que adquirí con ellos y no les puedo fallar.
Después son necesarias horas y horas en el computador, dando forma a la historia, cruzando la información, analizando las interrogantes que valen la pena responder, elaborar los mapas de las operaciones militares, consultar con otros expertos, leer todo lo que se pueda sobre el tema, en fin, horas de desvelos, de buscar ese formato entendible para todos, de una guerra corta pero intensa, cruel pero a la misma vez fascinante. Mi escritorio es un desastre de papeles amontonados donde se pueda, mapas tirados por doquier, grabaciones repetidas una y otra vez.
Es levantarme a medianoche porque un dato, un párrafo ha brotado en mi inquieta mente y debo escribirlo antes que la noche la confunda con la oscuridad y se pierda en el éter. Es dejar todo tirado por que mi hija quiere platicar con papá o hay deberes que hacer, ahí en ese momento, debo confesar, que abandono mi oficio de escritor, los momentos con mi hija no tienen precio. Andrea, esa jovencita que me ha acompañado en muchas de mis entrevistas y que con asombro escucha esas historias de guerra, hasta me sorprende cuando la veo viendo con mamá una película sobre el barón Rojo y me llama para preguntarme si son ciertas esas escenas que esta viendo.
Escribir sobre nuestras guerras no es una tarea fácil, hay que evadir campos minados, dejar las tentaciones de escribir con fines personales o institucionales que no premian la veracidad de los hechos si no la manipulación de la misma. Es enfrentar esos debates con el otro, con el que fue nuestro enemigo, entender su furibundo nacionalismo y encontrar la fortaleza para distanciarte de ello. No ha sido tarea fácil pero ha valido la pena, es un viaje que volvería a tomar y en el que mi hija ha sabido ser copiloto y motor de mi alma, mi alma de escritor.
Espero que 2018 sea el año que vea nacer mi trabajo y poder compartirlo con todos ustedes.

lunes, 14 de agosto de 2017

EL VOLCÁN EN GUERRA: EL SALVADOR 1979-1987


El libro está basado en dos escritos reunidos por Iosu Perales para dar cuerpo a ésta obra que pretendió dar sustento a un estudio sobre el estado de la guerra en El Salvador hacia finales de 1987 y las felices proyecciones del mismo, sobre la victoria de la izquierda marxista-leninista del FMLN. Como no podía ser de otra manera, el recopilador inicia sus ideas describiendo la historia del FMLN y su cúspide alcanzada hasta ese momento, especial atención hace a su tesis del ascenso de la lucha social que según él, se cristaliza en la conformación del FMLN. Típico de todos los autores de izquierda al confundir la creación de una agrupación subversiva con las legítimas luchas de los pueblos. A lo largo de la obra se afirma una y otra vez, que es el partido revolucionario la vanguardia de ésta lucha y el pueblo (siempre el pueblo) la masa imparable de su ejército rebelde.
Para mí se vuelve difícil terminar la lectura de un libro que hace amplias afirmaciones sobre los acontecimientos de nuestra guerra pero sin mencionar fuentes o en que se basa para hacer tales afirmaciones. Por ejemplo, afirma en la obra que hacia mediados de 1981, el FMLN había "derrotado" todas las ofensivas de la FAES en su contra. Uno solo tiene que leer las memorias de los jefes rebeldes para darse cuenta que el FMLN nunca derrotó ninguna ofensiva del ejército en ése periodo, casi todas ellas fueron evadidas debido a la inferioridad numérica de las guerrillas. Ejecutar acciones de emboscadas, golpes de mano, siembre de minas o evadir el avance enemigo en modo alguno pueden llamarse "derrotar" al adversario.
Así pues, con desilusión tengo que aceptar que la obra se inscribe en ese vano esfuerzo que la propaganda izquierdista ensalzó y que la posteridad se encargo de desacreditar, sobre la descripción de unos hechos que en teoría, debían ilustrarnos sobre la marcha de la guerra. Sin embargo, algunos de sus aspectos retratados en la obra de 204 páginas y 4 capítulos pueden ser rescatados y de ahí la importancia de la misma.
Lo primero que uno advierte en el libro, es la propensión a afirmar que el pueblo siempre estuvo del lado de la subversión pero olvidan convenientemente mencionar el enorme repudio que sufrió el FMLN cuando el pueblo salió a votar en las elecciones de Marzo de 1982, aún cuando las guerrillas intentaron boicotearlas con todos sus recursos militares, hasta infantiles afirmaciones hay en el libro sobre que se dispusieron pocas mesas receptoras de votos para simular grandes filas de votantes, olvidan que a pesar de los ataques a muchos centros de votación, el pueblo se mantuvo firme, esperando todo el día si fue necesario para dar su voto. Una actitud contundente que nadie puede negar hoy día.
Otra tendencia en la obra, es la de dar nombres ficticios a sus acciones para encubrir sus crímenes de guerra, por ejemplo, llaman "eliminación de la figura del alcalde" en municipios controlados por ellos para referirse a la campaña de asesinatos y secuestro de alcaldes en el país o cuando llaman ajusticiamiento popular a los asesinatos de los patrulleros cantonales.
A lo largo del libro encontramos mucha confusión en cuanto a las definiciones que se utilizan para explicar nuestra guerra, por ejemplo, hablan de una nueva doctrina contrainsurgente llamada CBI (conflicto de baja intensidad) aplicada en nuestro país desde 1982-83 por el ejército salvadoreño cuando la misma es una doctrina para los Estados Unidos, es decir, su particular forma de aplicar el uso de su fuerza militar en conflictos no-convencionales, mientras que para El Salvador la guerra era una cuestión de vida o muerte. En fin, como repito algunas cosas se pueden recuperar pero debemos armarnos de paciencia. Saludos y espero que hayan pasado bien sus vacaciones de Agosto.

lunes, 7 de agosto de 2017

FÉNIX: CENIZAS DE UNA OPERACIÓN ESTADOUNIDENSE QUE NO RENACIÓ


Otra obra sobre el conflicto interno salvadoreño que me costo grandemente poder leer, a pesar que el libro es un testimonio de un internacionalista que militó en la FARN, en el frente de Guazapa más que todo, su recuento de hechos y acciones esta salpicado (demasiado para mi gusto) de imprecisiones y sobrevaloraciones de la actividad rebelde en ese Frente de Guerra durante lo que fue la Operación Fénix.
A través de 122 páginas, su autor nos conduce por los recovecos de lo que fuera una de las más grandes operaciones de pacificación intentadas por el Ejército salvadoreño durante la guerra, siendo su antecesora la más conocida Paz y Bienestar para San Vicente, realizada en Junio de 1983. La operación Fénix se desarrolló por cerca de 2 años, de 1986 a 1987 y fue mucho más exitosa que la anterior pues se beneficio de años de experiencia y acumulación de inteligencia sobre las guerrillas y su forma de operar.
Aunque no se consiguió el éxito al 100%, los efectivos rebeldes fueron reducidos casi a la impotencia y después de estar operando en grandes concentraciones de tropas, de los 5 grupos insurgentes, se pasó a un casi abandono de la zona, de hecho las FPL y el PRTC se vieron obligados a abandonar dicho Frente, el ERP continuo manteniendo una pequeña presencia, una base de comunicaciones y logística, mientras que las fuerzas reducidas de la FAL y la FARN apenas se limitaron a sobrevivir y evacuar a casi todas sus estructuras de servicios.
Los relatos del hambre, la fatiga, el cansancio y la desmoralización de los insurgentes es notoria a lo largo de todo el libro, aunque matizada con espectaculares victorias que nunca sucedieron o que fueron tremendamente infladas para mantener la moral de sus combatientes. Es interesante observar el desarrollo de ésta operación vista desde el lado rebelde para entender cuan cerca estuvo el ejército de aniquilar éste Frente de Guerra.
Como siempre, el libro esta plagado de errores en cuanto al orden de batalla de la FAES, se minimizan las bajas guerrilleras y se adjudican una increíble cantidad de bajas al ejército a través del uso de las minas (no esta claro aún, como el FMLN contabilizaba las bajas de la FAES, ya que sus fuerzas no eran capaces de ocupar el terreno donde se supone se hacían estas bajas. Entre líneas podemos leer el grado de efectividad y de temor que sembraron las PRAL (Patrullas de Reconocimiento de Alcance Largo) de la FAES que sus mismas fuerzas llamaron la era de la "pralitis".
La obra es interesante porque es una de las pocas obras que recogen la experiencia de ésta operación, no muy estudiada y por tanto poco conocida de nuestra guerra, haciendo a un lado la propaganda de que esta revestida y leyendo entre líneas, el libro es un gran aporte al conocimiento de nuestra guerra y vale la pena sufrir su lectura para comprender más el desarrollo de éste conflicto en una de las campañas de pacificación más exitosa lanzadas por el gobierno salvadoreño.

martes, 1 de agosto de 2017

ARMAS SECRETAS ALEMANAS


El libro es parte de la obra dedicada a la Segunda Guerra Mundial por la editorial española San Martín, un excelente trabajo que casi todo hispano hablante conoce desde fines de los años setentas y ni que decir, muy apreciada por los lectores y coleccionistas (últimamente). Fueron de mis libros de bolsillo preferidos en los años ochenta, llenan un tremendo vacío en nuestra bibliografía disponible sobre los eventos de la SGM, muy bien lograda y escrita por numerosos especialistas internacionales expertos en cada temática tratada.
Así, el autor de Armas Secretas Alemanas, Brian J. Ford es un renombrado científico y escritor británico que estudio y sacó a publicación micho material inédito sobre las investigaciones científicas durante la SGM, tanto de los aliados como de los alemanes. En la presente obra nos muestra un sucinto recorrido por el entramado de la investigación, prueba y producción de los artefactos secretos de la maquinaria bélica alemana que estuvo a punto de tornar los vientos de la SGM o volver más costoso el triunfo de los aliados. como lo reconocería el autor, la máquina bélica nazi se puso en acción utilizando en la mejor medida posible el conocimiento técnico más avanzado disponible en aquel momento.Cuya base era que Alemania tiene una justificada tradición de capacidad de trabajo de buena calidad, disciplina y espíritu emprendedor.
Algunos de estos adelantos citados (en la obra) eran casi míticos, resultado de una apreciación romántica de la investigación intensiva si se les considera retrospectivamente. En esta categoría se pueden incluir el rayo solar, el cañón de viento y el cañón sónico entre otros inventos y proyectos. Los alemanes son los padres de los visores nocturnos que en el conflicto interno salvadoreño fueron muy utilizados hacia mediados de los años ochenta. Unidades como el GOE y los Biris los utilizaron profusamente en sus operaciones.
Ni que hablar de los cohetes. La historia de la coheteria alemana es en esencia la historia completa de los cohetes ya desde los mismos comienzos de la experimentación. Precisamente mientras un cohete espacial (basado en los diseños alemanes de la SGM) llevaba al hombre a la Luna, el ejército salvadoreño invadía Honduras para defender la minoría salvadoreña radicada en aquel país y desalojada violentamente del mismo. Quién no ha leído de los famosos cohetes V-1 y V-2. Siendo el primero el padre de los misiles cruceros actuales y el segundo, el padre de los misiles intercontinentales actuales.
Los químicos, ya desde los albores de la Primera Guerra Mundial, habían demostrado su capacidad destructora de la vida humana y en la SGM no fueron la excepción su modernización y puesta a punto pero Alemania y los aliados se opusieron a desencadenar tal destrucción. El fuego griego antecesor del Napalm si se quiere y de los modernos lanzallamas, estos que si se utilizaron ampliamente en la guerra u otros conflictos como el de Vietnam fueron reusados en conflictos como el nuestro a pesar que durante la conformación de los batallones de cazadores por instructores venezolanos, en la TOE de estas unidades estaban contemplados la asignación de lanzallamas, que para nuestra suerte, fue decidido no utilizar.
Pero otra arma química desarrollada por los alemanes, el gas lacrimógeno, si fue ampliamente utilizado en nuestra guerra y no solo por las unidades anti-motines de los cuerpos de seguridad pública sino en los fieros combates urbanos librados en Ciudad Delgado entre el FMLN y unidades del Batallón Atlacatl. Una obra que recomiendo éste verano para los amantes de la historia militar.

lunes, 31 de julio de 2017

DUNKERQUE: LA PELÍCULA


Como no podía ser de otra manera, éste fin de semana pasado asistí al cine para no perderme el estreno de la película Dunkerque. La verdad es que quedé muy decepcionado, el Director parece que no encontró la forma de transmitir los sentimientos de los soldados británicos y franceses que combatieron en las playas de Dunkerque para salvarse, no hay una sola toma que nos lleve al caos, la desesperanza, el temor y la tenacidad con que se combatió en las playas y accesos a Dunkerque, las tomas que intentaron recrearlo, fallaron al presentar unas escenas desabridas y sobre todo, tan poco conectadas a los combates que en realidad se dieron en esa batalla.
No hay un guión histórico que explique a los cinéfilos el por qué de la batalla, las consecuencias de perderla y el tremendo esfuerzo de la Marina Real por evacuar a los soldados del Cuerpo Expedicionario británico atrapado en esas playas, no hay un asomo por contar porqué estaban ahí, en primer lugar, porqué los alemanes no continuaron avanzando, cuando prácticamente habían ganado la batalla.
Hasta las tomas de los combates aéreos son pobres y no transmiten la exitación del combate aéreo, un único Heinkel volando escoltado por 3 cazas alemanes y 3 cazas Spitfire ingleses derribándolos a todos en unas escenas deslucidas. Hasta la escena del inicio es muy desconectada y poco llena de acción, con soldados pérdidos, escena que inicia pujante pero termina sin explicar el motivo del mismo. Toda la película esta llena de escenas poco logradas, que no contribuyen a aumentar la adrenalina del público. Las escenas del bote ingles en el cual se centra las tomas para explicarnos algunas consideraciones de orden psicológico en los soldados que pasan por traumas tan intensos, enfrían la poca acción de guerra que se intercala entre escenas. De verdad que quién escribió el guión, debió hacer un mayor esfuerzo por empaparse de la historia de esta batalla que daba para mejores escenas de acción.
Para quienes hemos leído algo sobre ésta batalla, no hay duda que la película Dunkerque nos deja en deuda, para los admiradores del séptimo arte dedicado a las películas bélicas, un tanto desonrientados, ya que no se explica mucho del contexto de la batalla, su planificación y cuál era la finalidad de los británicos al utilizar sus barcos para rescatar a sus soldados, les aconsejo que lean sobre la batalla antes de asistir al cine y ver la película.
Hay tantos relatos sobre ésta batalla, que quienes escribieron el guión pudieron haber hecho un mejor trabajo para construir las escenas de acción, aquellas que pudieron transmitir tantos sentimientos que poblaron en los corazones de los soldados ingleses y franceses en esos duros momentos. Ojalá hubiesen estudiado otras cintas cinematográficas mejor construidas como La Batalla de Inglaterra, Leningrado o Un Puente Demasiado Lejos entre otras, como descanso de tanto ajetreo laboral, una película más de relleno como tatas en el cine de hoy día.

jueves, 27 de julio de 2017

EL SALVADOR ARDE


Una de mis obras preferidas sobre el conflicto interno salvadoreño por la riqueza del material fotográfico empleado, no solo retrata una época difícil y dolorosa de nuestra historia sino que es de los pocos documentos gráficos que recoge una etapa crítica en las fuerzas armadas salvadoreñas, ese periodo antes de la ayuda militar estadounidense, cuando las armas eran mayormente de fabricación europea y los uniformes y arreos de construcción local, cuando las únicas unidades especiales que estaban organizadas eran los comandos de Morazán y el Escuadrón Aerotransportado.
Puede verse a lo largo de la obra fotos bien logradas de los cuerpos de seguridad pública y sus equipos automotores como las tanquetas UR-416 de fabricación alemana, los equipos anti-balas y los cascos de protección, una delicia como diría un amigo. es cierto, un verdadero estudio en imágenes de los años 1979 al 1981, las manifestaciones, las guerrillas, el Ejército y los CUSEP, todos retratados en plena acción, en verdad el autor, Jean-Louis Clariond nos ha dejado sin proponérselo un testamento gráfico para aquellos interesados en recrear a los combatientes salvadoreños de esa época tan particular de nuestra guerra.
Sus 197 páginas nos presentan un texto en español, inglés y francés acompañado de 250 fotografía a color y en blanco y negro, todas producto del trabajo de uno de los corresponsales de guerra más serios que estuvo en nuestro país cubriendo aquellos duros días. Es una verdadera lástima que esta obra ya no esté disponible al público más que en bibliotecas pública o privadas, aunque de vez en cuando algunos ejemplares aparecen en el mercado de los libros usados en el centro de San Salvador.
Los elementos más relevantes de esta obra están circunscritos a describir, a mi juicio, dos de los hechos más sangrientos del conflicto, las manifestaciones populares previas al asesinato de Monseñor Oscar Romero y la misma de sus exequias, de primer orden porque el autor, testigo en todos estos eventos arroja luz sobre la violencia armada que la extrema izquierda utilizó para instrumentalizar  las masas y conseguir su tan añorada insurrección popular.
Sin embrago, en tan trágicos eventos, la población salvadoreña que semanas antes había acompañada multidinariamente a estos grupos, de pronto los abandonó, para el autor, la población se dio cuenta de su manipulación y no estaban de acuerdo en iniciar una guerra que les llevara a más luto y dolor. El otro evento bien retratado es la primera operación desarrollada por el ejército en el norte de Morazán, la famosa operación Rayovac (la cual he descrito en el libro La Muerte Desde el Cielo: Historia de los Paracaidistas salvadoreños 1962-2012). Era hasta ese momento la mejor descripción de esa operación y por supuesto, las fotografías que le acompañan son inmejorables, sobre todo las referidas a los comandos y los aparatos de la FAS, sobre todo de los helicópteros Alouette y Lama, cuyas fotos son escasas.
En verdad una obra que no debe faltar en la biblioteca de los estudiosos de ésta guerra, imperdible como dirían otros.

jueves, 20 de julio de 2017

EL SALVADOR: TESTIGO Y ACTOR


Una obra que prometía mucho debido a que su autor fue uno de los principales actores en los eventos inmediatos al golpe de Estado de octubre de 1979, su paso por las Juntas Revolucionarias de Gobierno primero y luego como jefe de las FFAA salvadoreñas en los primeros dos años angustiosos que le siguieron, le colocaban en una única circunstancia que le permitieron atestiguar y ser actor real de esos angustiosos y claves momentos de nuestra historia, sin embrago, la obra deja mucho que desear al respecto.
A lo largo de sus 188 páginas apenas encontramos algún asomo de la vida profesional del Gral. Abdul Gutiérrez, ni siquiera su paso por la Maestranza del ejército durante la guerra de Julio de 1969 librada contra Honduras son merecedoras de mayor profundidad. Al arribar a los días previos al Golpe de Estado, no haya mayor profundidad en la conspiración en sí misma, los pormenores políticos y militares que la sustentaron, además del consabido "yo soy" y "yo hice", el autor reclama para sí la intelectualidad de la organización del golpe y su conducción política.
A estas alturas de nuestra historia, creo que ya esta claro el papel que jugó en el golpe sus principales figuras: el Cnel. Arnoldo Majano, el Tcnel. Guerra y Guerra y el Cnel. Abdul Gutiérrez por lo que las reinvindicaciones del autor sobre su propio papel en dichos eventos ha sido sobredimensionada. Aunque ésto es de esperar en un político, realmente esperaba encontrarme con las claves de las luchas de poder en las JRG, el caso de la captura del Myr. Roberto Dábuisson, los detenidos políticos y la ofensiva final del 10 de enero de 1981. Pese a que debió haber jugado un papel importante en estos hechos y la posterior reforma de las FFAA, nada escribió sobre ellos y muy a mi pesar, se limito a reproducir una serie de documentos y entrevistas, publicadas y dadas a conocer en su momento, por lo que no contribuye con nada nuevo en su obra.
Dividida en 12 capítulos, la mayoría de ellos basadas en escritos ya publicadas, al final de la lectura, uno se queda con la sensación de una novela que termina a penas con los inicios de la introducción de sus personajes, no hay trama, no hay reflexiones que nos ayuden a entender el porqué de aquellos hechos. Es una lástima que nuestros líderes, en éste caso militares sigan rehuyendo escribir sobre el papel que jugaron en nuestra historia reciente, tal vez algún día los voyaguer nos enseñen el camino al pasado para que podamos armar el rompecabeza de  nuestra historia.

viernes, 7 de julio de 2017

EN EL CIELO ESCRIBIERON HISTORIA


A veces es tan difícil separar nuestro nacionalismo de la objetividad con que debemos tratar la historia, no es fácil, incluso la prensa estadounidense tiene problemas a la hora de cuestionar a sus gobernantes cuando deciden atacar otra nación, es entonces que los críticos corren el peligro de ser llamados traidores, pero lo cierto es que si decidimos tomar el reto de escribir sobre hechos históricos, algo de ética debe revestir nuestra pluma.
El presente libro libro se publicó en 1972, apenas 3 años después de que El Salvador y Honduras fueran parte de una guerra corta pero intensa y cruel, el discurso nacionalista impregnaba las publicaciones de la época y cualquier cosa se podía escribir siempre que estuviera en consonancia con la propaganda del gobierno de turno, en ese sentido, la historiografía hondureña sobre la guerra de 1969 no se aparta del guión estalinista que en su época impuso Stalin a los cronistas de la Segunda Guerra Mundial.
El autor de la presente obra, como periodista del diario La Prensa de Honduras, mientras cubría la batalla por la ciudad de Nuevo Ocotepeque (en la guerra de julio de 1969) informaba a sus lectores que las defensas hondureñas habían pulverizado a los atacantes salvadoreños ocacionándoles más de 700 bajas y librando una fiera lucha de 14 horas. Ahora se sabe que tal batalla apenas duró alrededor de 4 horas y costo a los hondureños 100 muertos en sus filas y muchas menos en las filas salvadoreñas. 
Menciono este dato porque, otra vez, en su presente obra de 156 páginas, habla de una superioridad aérea hondureña sobre los campos de batalla y el territorio salvadoreño, sin embargo en su narración, una y otra vez nos describe a los aviones salvadoreños bombardeando objetivos en territorio hondureño, a sus aviones volando patrullas de protección aérea sobre territorio hondureño. A excepción del día 15 de Julio, los aparatos de la fuerza aérea hondureña no volvieron a volar sobre territorio salvadoreño. Los aparatos hondureños fueron obligados -por la derrota de su infantería- a suplir el apoyo de fuego inexistente en su ejército, esto anuló cualquier pretensión de sacar provecho a su supuesta superioridad aérea.
Incluso sus datos sobre misiones de ataque y blancos alcanzados están en directa oposición a lo publicado en 1984 por la FAH, cuando ésta publicó su Diario de Operaciones de la guerra de Julio de 1969. Vuelos nocturnos cuando no había capacidad para ello, misiones fantasmas que nunca ocurrieron y blancos alcanzados y destruidos que sus propios informes (de las tropas hondureñas en primera fila) desmienten al calificar dichas incursiones aéreas como totalmente fallidas, dejan en la disyuntiva al lector de cuanto creer y cuanto atribuir a la carga nacionalista del autor. una misión en particular me llamó la atenció, la que aviones de la FAH realizara sobre los alrededrores de Nuevo Ocotepeque el día 17 de Julio, en el que destruyeron dos tanques salvadoreños.
Ya se sabe que los combates por Nuevo Ocotepeque finalizaron al atardecer del día 15 y el 17 no hubo intento por retomar la ofensiva salvadoreña con el apoyo de los tanques Stuart de que disponia, además, esta bien comprobado el destino de los 5 tanques Stuart del ejército salvadoreño, cuyos ejemplares se encuentran en dos museos militares del país (nada que ver con "un amasijo de hierro y latas" en que quedaron como asegura el autor del presente libro).
Para mí como investigador de ésta temática, es bien difícil atribuirle valor histórico a unos relatos que no son respaldados, sino por el contrario adversados por sus propios fuentes oficiales. Por ello vuelvo a repetir, debemos acercarnos con mucho cuidado a éste tipo de literatura, sacar lo mejor que se pueda de los datos que aportan y verificar en fuentes independientes, directas o más objetivas la veracidad de sus "hechos". Es una tarea que en algún momento deberemos enfrentar si queremos llegar a la verdad de ésta guerra y legarles a nuestra juventud un acercamiento más objetivo a estos hechos. La historia es implacable y nos juzgará por ello, es un reto difícil pero no imposible.

miércoles, 21 de junio de 2017

UNA GUERRA BREVE Y AMARGA 1969


He terminado de leer esta obra de mi amigo Carlos Pérez. Un libro sobre la guerra que El Salvador libró contra Honduras en Julio de 1969. Mencionaré que la literatura sobre dicho conflicto es muy poca y la mayoría se enmarca en los discursos triunfalistas de ambos países y el desconocimiento de la ciencia militar para abordarlo. Claro que nuestros historiadores han hecho un tremendo esfuerzo por acercarnos a los hechos de éste conflicto pero siguen quedando en deuda cuando de abordar la guerra se trata, la mayoría de autores se decantan por otros aspectos, económicos, sociales o políticos antes que abordar la guerra misma. La presente obra no se aleja mucho de éste patrón, a pesar del considerable esfuerzo hecho por el autor, la mayoría de sus conclusiones en el orden militar se ven limitadas por las fuentes a las que tuvo acceso y los datos equivocados (no los mencionaré aquí pero aparecerán en un próximo libro que espero salga a finales de éste año) sobre los cuales elaboró estas conclusiones. Una de sus primeras afirmaciones, que ambos ejércitos estaban más calificados para un enfrentamiento interno contra civiles desarmados, es forzar el contexto de mediados de los años setentas, en el caso salvadoreño, a la realidad vivida en 1969, me imagino que esto fue así debido a la falta de un estudio más profundo de la realidad del ejército salvadoreño en los sesentas, que ahora comparten muchos autores sudamericanos.
Lo cierto es que durante los años sesentas, la FAES estaban inmersos en su más grande reforma militar, hasta ese momento, en el cual, su escalón de mando, si se quiere, no contemplaba la guerra contra un movimiento insurgente, o a caso, como algo más remoto, a pesar de la insistencia estadounidense en éste aspecto. Las maniobras que año con año se hacían en la FAES obedecían a los planes de adiestramiento que un ejército desarrolla en tiempo de paz para enfrentar a sus posibles adversarios, Año con año se ejecutaban estas maniobras que reproducían situaciones de guerra regular, claro que estas incluían el uso de unidades especiales como los de paracaidistas, cuya organización y flexibilidad eran perfectamente adaptables a la guerra irregular.
Sin embargo, la FAES nunca considero la amenaza irregular como algo cercano pese a la victoria de los castristas contra las tropas cubanas del Dictador Fulgencio Batista. La premisa del autor de que ambos ejércitos estaban deficientemente preparados, tanto en entrenamiento, como en material bélico para afrontar una guerra regular no se corresponden con la realidad. El Salvador no solo poseía una Escuela de Guerra de larga data, sino que anualmente se materializaban maniobras de todas las armas y servicios donde se probaban no solo las nuevas armas sino las tácticas y estrategias pertinentes.
Quizás un problema que tienen los académicos al abordar éste tipo especializado del saber, las técnicas, tácticas y estrategias bélicas les constriñe a elaborar afirmaciones basadas en aproximaciones que otros autores han hecho con anterioridad pero que nadie se ha molestado en cuestionar su procedencia o no. Hay muchos entusiastas, algunos del mundo de la aviación que han vertido sus mejores opiniones sobre tal o cual situación en las guerras y la de 1969 no ha sido la excepción, y que con el tiempo se han convertido en testamentos inamovibles que siguen perpetuándose en el tiempo.
Esto ha pasado en parte por la negativa de las instituciones militares de poner a disposición de los investigadores, sus archivos de guerra, otras por desconocimiento de la materia que abordan, y otros por la disponibilidad de información no verídica o difícil de interpretar. El autor de la presente obra merece mis felicitaciones por intentar, en la actualidad, un acercamiento a dicha guerra, pero siendo honesto, el libro desarrolla de mejor manera el aspecto de la movilización de la sociedad civil a ambos lados de la frontera que el de la propia guerra. Impecable ha resultado su abordaje a la violencia orquestada desde las instituciones de gobierno hondureñas contra la minoría salvadoreña viviendo en aquel país.
Creo que ha sido su mejor logro, en el aspecto militar queda mucho por hacer. Las afirmaciones sobre "el incomprensible uso de dos cazas salvadoreños en el ataque de la pista de Catacamas" solo repiten el estribillo que ya un entusiasta de la aviación publicó hace algunos años atrás. Este término "incomprensible" es utilizado muy a menudo en el libro para describir algunas de las operaciones de la aviación salvadoreña. Imagino que esa y otras afirmaciones son el resultado de contar con fuentes no verificables o inexistentes sobre la planificación de los ataques aéreos por parte de la FAS y los objetivos a alcanzar con ellos.
Son 550 páginas articuladas en  6 capítulos que no cuesta leer, como repito, todo sobre las movilizaciones y la violencia ejercida por los hondureños al expulsar a los salvadoreños de su territorio son bien abordadas, la mayoría de estos datos, desconocida para mí, quizás ese es el mayor aporte del autor a los debates sobre ésta guerra. Proximamente tendremos un Congreso en El Salvador dedicado a los estudios sobre dicha guerra y será muy interesante el intercambio con  los colegas hondureños.
éste es un libro que no puede faltar en nuestra biblioteca de consulta, ahora que estamos por cumplir 48 años de esa guerra, les animo a leerlo y darme sus comentarios.