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lunes, 18 de noviembre de 2013

BRIGADA RAFAEL ARCE ZABLAH


Entusiasmado por el título de la obra, asistí a una de las presentaciones de éste libro aquí en el país, debo confesar que tan pronto como llegué a casa, mi entusiasmo declinaba a medida que leia sus páginas. Más que la historia de una de las unidades organizadas de la otrora ex-guerrilla salvadoreña, el libro es más bien, el relato del origen de los pueblos en el norte de Morazán, solo al final del mismo el lector encuentra un par de entrevistas con algunos de los líderes de aquella formación militar.
Siendo la obra escrita por un autor extranjero, que además fue alfabetizador en la BRAZ (Brigada Rafael Arce Zablah), pues esperaba más; parece ser que el grueso del libro es referido a su tesis de la universidad y el sugestivo nombre fue solo para atraer al comprador, tácticas de marketing que ahora estan muy en boga, lástima por que sus 224 páginas son en extremo áridas, a no ser que tengamos un interes por la antropología y la sociología, como no es mi caso, a mi me resulto muy engorroso.
Es una deuda con nuestra historia, que los actores de nuestras guerras nos den éste tipo de obras, que lejos de ayudar a profundizar las investigaciones sobre nuestro conflicto, presenten un trabajo que no se relaciona en casi nada con dicha temática. Las entrevistas agregadas al final, pues, más que entrevistas son relatos de los "entrevistados" sin los cuestionamientos que debe hacer un entrevistador, sin embargo, son en última instancia un aporte más a nuestra historia.
Como otros tantos autores, Ibarra Chávez nos presenta los años felices de esta unidad, es decir desde mediados de 1982 hasta 1984, cuando el mando del ERP decide desmovilizarla, el periodo intermedio que va desde 1985 a 1988 es olvidado por estos autores ya que coincide con el momento más amargo de la guerra para los movimientos marxistas salvadoreños, plagado de desercisiones y ajusticiamientos, no es precisamente el periodo más felíz de la guerrilla y por ello, es continuamente obviado por los autores de izquierda o simpatizantes de los marxistas.
A mis lectores les recomiendo, que si tienen los $12 que cuesta el libro y quieren saber de antropología y sociología sobre los pueblos del norte de Morazán, aquí tienen ésta obra.

El GARROBO AFV.wmv

martes, 5 de noviembre de 2013

EL SALVADOR EN COSTA DE MARFIL



Este pequeño país del centro-occidente del continente africano se encuentra a la expectativa de que los señores de la guerra y el gobierno lleven a buen término los acuerdos de paz firmados. El ejército de El Salvador participa con las tropas de la ONU en la verificación de dichos acuerdos.


MARCO GENERAL:
Costa de Marfil tiene como capital a la ciudad de Abidjan en la costa atlántica y limita al oeste con Liberia y Guinea; al norte con Mali y Burkina Faso y al este con Gana. Las principales ciudades del país y las más conflictivas son Bouaké, la segunda más importante, Yamoussoukro en el sur y Korhogo en el norte. Desde su independencia, lograda de Francia el 7 de agosto de 1960, Costa de Marfil había sido uno de los estados más estables y prósperos del África Occidental.
El 19 de septiembre de 2002 se escenifica un golpe de estado por parte del Jefe del  Estado Mayor del ejército, Gral. Robert Güei que mantiene en la actualidad a este pequeño país en una constante guerra a la que se suman otros problemas regionales. Producto de la guerra en Liberia, alrededor de 70,000 refugiados de éste país se encuentran viviendo en condiciones deplorables en Costa de Marfil. La situación general  por decir algo, es catastrófica en el norte del país a la que se agrega condiciones de desempleo, inseguridad y hacinamiento en todo el país.
A finales de noviembre surgen otros dos movimientos rebeldes, el Movimiento Popular Marfileño del Gran Oeste (MPIGO) y el Movimiento por la Justicia y la Paz (MJP) que ocupan una zona menor del Oeste, importante por su cercanía al puerto de San Pedro, salida del 60% del Cacao que es el principal producto de exportación del país.
En enero de 2003, el presidente francés Chirac convocó a una reunión definitiva en Marcoussis (Francia) abierta a todos los grupos en conflicto. Las reuniones fueron tensas y sólo la firme presión francesa logró que todos los grupos, muchos de ellos a regañadientes, en especial el presidente Gbagbo, firmasen el acuerdo que contemplaba la creación de un gobierno de unidad nacional. En marzo de 2004, la represión brutal de una manifestación no autorizada de la oposición, en la capital, Abidjan deja un balance de 120 muertos. Los ministros del Norte y de la oposición se retiraron del gobierno de unidad. El 30 de julio de ese mismo año se firmaba en Accra (Ghana) un acuerdo de reformas políticas, que incluye el espinoso tema de la nacionalidad. Se acordaba también el comienzo del desarme para el 15 de octubre lo más tarde.
El desarme no se inició el día señalado. En Abidjan los Jóvenes Patriotas se manifestaban delante de los cuarteles, exigiendo a los soldados que asumiesen su responsabilidad y acabasen con los rebeldes. Los grupos del Norte decretaron una alerta máxima. Laurent Gbagbo que había rearmado al ejército a fondo, consideraba que ahora sí podía ganar y optó por la vía militar para acabar con el conflicto, a pesar de las divergencias dentro de sus generales y de las presiones de Francia. El 4 de noviembre aviones gubernamentales bombardeaban Bouaké y Korhogo, en el Norte. Los rebeldes consideraron acabados los acuerdos de paz. La ONU calificó el ataque como una violación mayor del alto el fuego.          

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              La situación degeneraba el 6 de noviembre: durante un ataque aéreo gubernamental, un civil estadounidense y nueve soldados franceses mueren y treinta son heridos en un acantonamiento francés de Bouaké. París responde destruyendo dos aviones y cinco helicópteros de combate de la Fuerza Aérea marfileña. En Abidjan se producen enfrentamientos del cuerpo expedicionario francés con el ejército gubernamental y violencias contra edificios franceses.
El día 14 de mayo de 2005 se llevo acabo una reunión de negociación entre los Jefes  de las Fuerzas Armadas de Costa de Marfil y Las Fuerzas Armadas de las Nuevas Fuerzas (Force Nouvelle), en Yamoussoukro, ciudad en la cual se lleva el proceso de desarme, desmovilización y reintegración y la reestructuración del Ejercito Nacional.
Este acuerdo ha sido el paso más grande que ha dado Costa de Marfil durante todo el proceso de paz. En este aspecto la UNOCI ha reiterado su disponibilidad para apoyar la implementación del desarme, desmovilización y reintegración de los ex combatientes. En este acuerdo quedo plasmada las obligaciones que ambas partes tendrán que cumplir. Parte de ellos son: 1.- Desarme completo de ambas fuerzas. 2.- llevar a cabo una nueva organización a fin de formar un nuevo ejército y una nueva organización de la policía en todo el territorio. 3.- La entrega de dinero a cambio de la entrega de armas por parte de la FN y las demás organizaciones armadas.
El día 25 de mayo se llevó a cabo el primer desarme por parte de las Fuerzas Nuevas en la ciudad,  esto como muestra del deseo de darle una nueva vida a Costa de Marfil, aun cuando las elecciones de octubre no se realizaron han sido nuevamente programadas para octubre de 2006.  En medio de nuevas tensiones entre el gobierno de Costa de Marfil y la ONUCI a lo largo de 4 años más y mientras las esperanzas de la paz se desvanecen lentamente,  El Salvador ha mantenido su compromiso de apoyo al proceso de paz y  nuevos oficiales salvadoreños se han estado sumando a este esfuerzo internacional por llevar la paz a esta asolada región y cuyas esperanzas se encuentran en las elecciones programadas. Sin embargo, tras diversos aplazamientos, dichas elecciones no se verificarían sino hasta el pasado 28 de noviembre de 2010.

 
EL SALVADOR EN LA ONU:
En el nuevo contexto mundial a raíz del fin de la guerra fría, la Organización de las Naciones Unidas y sus misiones de paz ha tomado auge en el mundo. Las operaciones de paz son los medios utilizados por la ONU para mantener la Paz y la seguridad internacionales. Las fuerzas militares puestas a disposición de la ONU por sus países miembros pero actuando bajo el mando de la ONU contribuyen a apoyar la vigilancia y resolución de conflictos entre países hostiles y/o entre comunidades hostiles dentro de un mismo país.
Luego de que el mismo El Salvador fuera objeto de una misión de Naciones Unidas, la ONUSAL durante los años posteriores a 1992, año en que se firma los acuerdos de paz entre las guerrillas del FMLN y el gobierno salvadoreño, el estado salvadoreño decide reincorporarse a las misiones de paz de la ONU. Esta participación en términos generales ha consistido en asignar observadores militares o tropas de combate con la función de verificar e informar sobre el cumplimiento de los compromisos contenidos en un acuerdo y ha representado para la ONU la suma de personal militar muy capacitado en este tipo de tareas.
La presencia de militares salvadoreños en las Naciones Unidas se remonta al año 1949, cuando el Cap. Fidel Sánchez Hernández participara en la misión diplomática que monitoreó las elecciones en Corea del Sur. Hasta la actualidad son más de 100 militares los que han servido en diversas regiones del mundo. Esta solidaridad internacional ha sido reafirmada por El Salvador cuando en junio de 2004 decidiera participar con tropas regulares en la reconstrucción de Irak, siempre en el marco de las reglas de la ONU.



RUMBO A COSTA DE MARFIL:
            El 13 de mayo de 2003, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adopta la resolución 1479, que crea por un período inicial de seis meses una Misión de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (MINUCI) con el objeto de facilitar el cumplimiento de los acuerdos de Linas-Marcoussis. Esta misión comprende un contingente militar que complementará a las fuerzas francesas y de la CEDEAO (Comunidad de Estados de África Occidental)  ya desplazadas en la zona. El 4 de julio, 24 horas después del despliegue de la MINUCI, las fuerzas marfileñas y la rama militar de los grupos rebeldes declaran en un comunicado común el fin oficial de la guerra civil.
            El 24 de febrero de 2004, el Consejo de seguridad vota otra resolución, la 1528, que autoriza el despliegue de la operación de las Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI) por una duración de doce meses. Se trataba de un contingente de 6.240 militares y 350 policías, con la misión de vigilar el alto el fuego, ayudar al desarme y a la reinserción de los combatientes en la vida civil, y contribuir a la preparación de las elecciones presidenciales previstas por los acuerdos de Marcoussis en un inicio para 2005. Apenas cinco meses después, el 30 de julio de 2004, una Cumbre de una decena de jefes de Estado africanos, presididos por Kofi Annan, en Accra (Ghana), dicta un ultimátum para la crisis marfileña, bajo amenaza de sanciones de la ONU.


             
La próxima resolución de la ONU, la 1572, adoptada el 15 de noviembre de 2004, días después de la ruptura del alto el fuego por las fuerzas legitimistas, condenará los ataques aéreos marfileños contra las fuerzas francesas en Bouaké, renovará el apoyo a la ONUCI y a los destacamentos franceses e impondrá un embargo de armas y una congelación de bienes a aquellas personas designadas por un comité especializado como peligrosas para el proceso de paz. En este contexto el primer grupo de oficiales salvadoreños con destino a Costa de Marfil sale en abril de  2004, el grupo esta integrado por tres oficiales, el Cap. Recinos Magaña, y los Myrs. Pablo Soriano, y Najarro  se unen a la ONUCI y cumplieron con misiones de verificación y confianza a largo de un año en las zonas más conflictivas del país.
            En abril  de  2005, el segundo grupo de oficiales, Myr. González Quintanilla,  Cap. Osorio Soriano y Cap. Figueroa Amaya llegaron a relevar a sus compatriotas en la ONUCI, allí su misión fundamental fue la supervisión de la separación de las fuerzas militares enfrentadas (mediante la creación de una zona de separación que divide al país en dos sectores, Norte y Sur); el Desarme, Desmovilización, y Rehabilitación de dichas fuerzas (DDR).
Estos oficiales llegaron a Costa de Marfil en medios de grandes expectativas sobre el nuevo rumbo de las conversaciones de Paz, se presentaron al Cuartel General de la ONU en Abidjan, donde fueron asignados a dos enclaves en el Sur, Yamoussoukro y Daloa; y otro enclave en el norte, Ferkessedougou. En estos lugares, dichos oficiales debieron  cumplir con misiones de: supervisión del embargo de armas, chequeo de posiciones rebeldes y gubernamentales, cantidad de armas en los depósitos bajo supervisión de la ONUCI entre otros.



LA MISIÓN SALVADOREÑA
Las misiones más difíciles eran las concernientes a la entrega de armas de las fuerzas rebeldes con su consiguiente inventario y la supervisión de la separación de las fuerzas enfrentadas. Una de las situaciones más preocupantes es la relación que se establece con los jefes rebeldes del PMIC, ya que en cada zona del país controladas por ellos, se constituyen en  las verdaderas autoridades y su colaboración se vuelve decisiva si se espera el logro e implementación de los acuerdos hasta ahora alcanzados. En el Norte del país de mayoría musulmana, los principales líderes rebeldes son los comandantes Bakayoko y  Fofie Kovakou, mientras que en el Sur esta el comandante. Mangou.
La rebelión que comenzara en 2002 fue organizada desde el extranjero, en Burkina Faso, por militares marfileños, en su día simpatizantes del general Guëi. Entre los líderes políticos destaca Guillaume Soro, secretario general del principal movimiento rebelde, el Movimiento Patriótico de Costa de Marfil (MPCI). Cabe destacar que la mayor parte de las tropas del MPIGO provienen de Liberia y Sierra Leona, incluidos miembros del grupo rebelde sierraleonés Frente Unido Revolucionario (RUF) y de las fuerzas armadas ligadas al otrora Presidente de Liberia, Charles Taylor. Otros grupos no identificados llevan a cabo carnicerías entre la población civil. Como es sabido el PMIC es una amalgama de movimientos rebeldes entre los que destacan las Fuerzas Nuevas, al mando de Guillaume Soro, el MPIGO liderado por Félix Doh y el MPJ. El señor de la guerra Doh moriría en una emboscada el 28 de abril de 2003.
            La situación militar en el país, por lo general es de una tensa calma muy volátil, además algunos incidentes han ocurrido entre  fuerzas rebeldes y gubernamentales que mantienen cierto grado de confrontación militar que genera inquietud y zozobra en la población. Las fuerzas de seguridad en Costa de Marfil han conducido un ambicioso programa para reorganizar las Fuerzas Armadas Nacionales (FANCI) con nuevas partidas de equipos y armas luego  que la mayoría de mercenarios de Europa del este abandonara el país, sin embargo ninguna de las partes en conflicto ha logrado incrementar su nivel militar a tal punto que pueda obtener una decisiva ventaja estratégica.  
Por su parte la ONUCI mantiene alrededor de 9,000 tropas (provenientes principalmente de Nigeria, Benin, Gana, Senegal y Togo países que conforman el ECOWAS-Comunidad Económica de Estados de África Occidental) que incluyen también a los observadores militares como los de El Salvador, Chad y otros.
Estas tropas están divididas en varias fuerzas que constituyen unas 5 unidades a nivel de batallón, formadas por unas 21 compañías que incluyen compañías de infantería, escuadrones de reconocimiento blindado, comunicaciones, ingenieros y otras unidades. El grueso de estas fuerzas se ubica a lo largo de la línea de separación que atraviesa de este a oeste todo el país.
A estas fuerzas deben sumarse unidades del ejército francés con 4,000 tropas que se mantienen en el país luego de la operación UNICORNIO, mediante la cual estas tropas evacuaron extranjeros en unión a tropas estadounidenses en 2002 y luego se quedaron para apoyar a las tropas de la ECOWAS y luego de la petición a la ONU para que dichas fuerzas obtuvieran el estatus de cascos azules y pasaran a formar la ONUCI, para 2010, estas fuerzas se habían reducido a 900 hombres.
En total, en el país se encuentran 10,000 tropas de los cascos azules que de una u otra forma han logrado algo de estabilidad, lo que ha permitido que desde abril de 2005 se mantengan conversaciones de paz entre los principales líderes. El presidente del país Laurent Gbagbo, el líder rebelde Guillaume Soro, el líder opositor Alassane Ouattara y el anterior presidente Henri Donan Bedie. Por su parte las fuerzas rebeldes, ahora agrupas en las Fuerzas Nuevas son estimadas en unas 11,000 tropas equipadas con armas ligeras, mientras que las fuerzas regulares suman 15,000 tropas mejor apertrechadas pero con escaso apoyo aéreo.




GUERRA CIVIL:  
La situación de Costa de Marfil se agrava por los intereses que países regionales mantienen en este país. Guinea y Togo han apoyado a Gbagbo, Burkina Faso y Liberia se han posicionado contra él. Para Burkina Faso, la situación de Costa de Marfil es vital: el puerto de Abidjan es su pulmón comercial. Más de tres millones de burkinabeses viven en ese país y son una fuente de ingresos indispensables para buena parte de la población de Burkina.
Si en tiempos pasados las relaciones entre los dos países fueron amistosas, en los 80, con el final del milagro marfilense, los emigrantes empezaron a ser considerados como extranjeros, sin derechos a los recursos del país y responsables de todos los problemas. Se produjo un enfriamiento de relaciones entre los gobiernos.
             Los violentos incidentes de 1999 costaron la vida a muchos emigrantes, atacados por autóctonos marfilenses, y provocaron una oleada de retorno a Burkina Faso. Fue el punto de no retorno para el presidente Compaoré. Había que intervenir en la política del país vecino para mantener una situación favorable a Burkina.
El previsible regreso de tres millones de emigrantes sería una catástrofe para Burkina. Había que derribar a Laurent Gbabgo.                          .
              En Ouagadou, capital de Burkina, se habían refugiado muchos oficiales marfilenses rebeldes. Les dieron entrenamiento y posibilidades de organizarse. Llegaron armas y material de comunicación sofisticado. En 2002, muchos de estos oficiales están al frente del MPCI, la rebelión del Norte. El ejército de Burkina se acuartela en la frontera con Costa de Marfil, para evitar posibles infiltraciones de réplica. La frontera está abierta al paso de convoyes con armamento para el MPCI. Sus oficiales se acercan con frecuencia, para recibir información y asesoramiento de los generales burkinabeses. Pero no ha habido presencia directa de militares de Burkina, a pesar de la propaganda de Costa de Marfil, que afirmaba rotundamente que eran invadidos por el ejército burkinabés.                  
Por su parte Charles Taylor, presidente de Liberia hasta agosto de 2003, no se  anduvo con tapujos en su participación directa en la guerra de Costa de Marfil. Tiene una larga trayectoria de intervenciones en Sierra Leona, Guinea, y a su vez ha sido objeto de ataques de réplica desde esos países. El presidente Houphouët Boigny le dio luz verde, en 1989, para su ofensiva que acabaría con la sangrienta dictadura de Doe en Liberia.
Muchos oficiales marfilenses participaron en la guerra. Taylor conoció así a Gueï, de su misma etnia, y jefe del estado mayor del ejército de Costa de Marfil.                        
Gueï, tras su golpe de Estado en 1999, se proclamó presidente de Costa de Marfil. Le proporcionaba armas y material militar a Taylor. Este, a cambio, ponía bajo su mando a oficiales y soldados fieles y aguerridos, la guardia personal del general.
                    Cuando Gueï fracasó en las elecciones de 2000 y resultó elegido Laurent Gbagbo, Taylor empezó a preparar su derrocamiento. En Liberia, junto a la frontera con Costa de Marfil, comenzó a organizarse una guerrilla con vistas a futuras acciones. Gbagbo le pagaba con la misma moneda, impulsando grupos armados contra Taylor.
Gueï murió trágicamente en el levantamiento que provocó la división del país, en septiembre de 2002. Dos meses más tarde Taylor lanzaba en el oeste de Costa de Marfil dos nuevos grupos contra Gbagbo, que se distinguieron por su mayor capacidad combativa. Taylor desaparecía de la escena política en 2003, estuvo  desterrado en Nigeria desde donde fue entregado a las Naciones Unidos en abril de 2006 para su enjuiciamiento por crímenes de guerra, pero su sombra permanece viva.



A LAS PUERTAS DE UN NUEVO DESASTRE:
            Después de las elecciones de noviembre pasado (2010) y a pesar de que el Tribunal Constitucional proclamó ganador a Laurent Gbagbo, las Naciones Unidas declararon ganador a de Alassane Ouattara ante las protestas del Presidente actual, quien no solo ha desconocido el triunfo de su opositor sino que pedido que los 9.000 hombres de las fuerzas de pacificación de las Naciones Unidas y otras 900 tropas francesas que los apoyan, debían dejar el país inmediatamente. La crisis  se transformó en violenta cuando las fuerzas de seguridad leales a Laurent Gbagbo usaron munición real para dispersar protestas callejeras hechas por partidarios de Ouattara. Ante tal situación la ONU se negó a retirar sus tropas.
El primer ministro de Gbagbo, Guillermo Soro, jefe de los rebeldes que hicieron la guerra civil de 2002 - 2004, y que alcanzó un acuerdo de paz con el Presidente, cambio de bando y se pasó a las filas de Ouatarra, prestándole su colaboración armada. El Consejo de Seguridad de la ONU, ha ordenado medidas para sacar al Presidente Gbagbo. Fuerzas francesas, tal como en el año 2004, han intervenido en el país africano con sus armas. El  desenlace final de esta crisis se dio el 11 de abril  de 2011, cuando Gbagbo fue arrestado por las fuerzas leales al presidente electo, Alassane Ouatarra, luego de 3.000 muertos y cientos de miles de personas desplazadas.
A un año de éste grave conflicto, en Costa de Marfil más de ocho millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza, inseguridad, desempleo y heridas sin cerrar, se calcula que el 40% de la población no tiene sus necesidades alimentarias cubiertas. En estas circunstancias, El Salvador sigue apoyando a éste sufrido pueblo.