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lunes, 9 de noviembre de 2015

CRISIS Y MILITARIZACIÓN EN CENTROAMÉRICA


Es interesante leer la concepción que tienen los intelectuales de izquierda al analizar la crisis político-militar que atravezo Centroamércia desde sus inicios como repúblicas independientes,la eterna lucha de clases, según ellos puede explicarlo todo, aderezada de frases rimbombantes de contenido democrático se adentran en un análisis del estamento militar en la región del cual solo rescatare algunas informaciones que son muy interesantes para los estudiosos de  nuestra historia militar.
 En su primer capítulo, la obra de estos tres autores señala la organización y funcionamiento de los comisariados militares en el época del gobierno de Castillo Armas en Guatemala y la reorganización de las reservas militares. Dato muy importante a la hora de analizar la figura de las Defensas Civiles que Centroamércia organizó para enfrentar a la insurgencia. Estudios que toman importancia ahora que se debate el gran problema que significan las pandillas para el Estado, que en toda la región, desmontó estas organizaciones por supuestas "demandas" democrativas abandonando su tradicional control territorial y social, el que en pocos años fue sustituido por estas insidiosas bandas criminales que ahora estan mutando a grupos armados ilegales.
Otro aspecto importante es la afirmación de los autores de que existía una cruva ascendente de correlación de fuerzas que favorecía a la guerrilla guatemalteca, una afirmación que vista a la luz de los hechos de ese conflicto, las diversas memorias de los líderes insurgentes y la derrota de estos a manos del ejército nacional, descalifica totalmente, pero que muchos aún utilizan como una verdad incontrovertible.
la insistencia de los autores por demostrar una supuesta diferencia entre las guerras libradas en Guatemala y El Salvador con la librada en Nicaragua, a la que eufemisticamente llaman "Guerra Defensiva" es insostenible. El gobierno sandinista nunca alcanzó una legitimidad al negarse a efectuar unas elecciones democráticas bajo supervisión internacional, su remedo de elecciones libres en 1985 fueron ampliamente superadas por las elecciones salvadoreñas de marzo de 1982, y si el apoyo estadounidense permitió a la Contra equiparse y desafiar al Estado sandinista, no fue emnos la ayuda militar cubana y nicaraguense al FMLN salvadoreño para lanzar su fracasada OFENSIVA FINAL, de enero de  1981. Sin éste apoyo militar, el FMLN no hubiese tenido la posibilidad de lanzar tal ofensiva, el desarrollo militar de las guerrillas del FMLN no puede separarse de éste apoyo inicial.
Por último, haré referencia a la fuerza moral que según estos autores, acompañan a las fuerzas insurgentes. Se les olvida, en el caso salvadoreño que desde marzo de 1982, el pueblo salvadoreño decidio apoyar casi en su totalidad la causa de la democracia que el gobierno de la Junta Revolucionaria y su Ejército defendían, a partir de ese manifiesto apoyo popular, ya no fue capaz la guerrilla del FMLN poder afirmar que el pueblo lo apoyaba, pues quedó evidenciado su repudio a su lucha y por el contrario, dieron su apoyo al ejército nacional, y seguiría así en cada justa electoral que le siguio.
En Nicaragua, el repudio al gobierno sandinista fue elocuente en dos momentos, al apoyar  a las fuerzas Contras a lo largo de todo el conflicto y el repudio al régimén sandinista cuando se celebraron las primeras elecciones libres en 1990. Estos hechos son convenientemente olvidados por los autores y no mensionados en sus análisis, por eso es que la literatura sobre nuestros conflicto, escrita por estos intelectuales de izquierda nunca pasa la prueba del tiempo, y terminan por caerse como ladrillos mal pegados, igual que toda la historiografía soviética de la época de Stalin, ahora no valen nada.