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miércoles, 26 de octubre de 2016

LA EPOPEYA DE LA INSURRECCIÓN


Una interesante obra escrita por uno de los hermanos Ortega, quién como dirigente del FSLN, primero y jefe del EPS despues, es uno de los actores más emblemáticos del conflicto nicaraguense y por tanto, objeto de estudio para éste comentarista. Sus 510 páginas son algo tediosas de leer, pues no estan acompañadas ni de mapas que nos puedan situar en los frentes de guerra, ni de fotos que nos permitan ponderar el estado de las fuerzas enfrentadas.
Pero interesante porque deja en claro los canales del apoyo externo-militar que recibieron a lo largo de la lucha y de cómo, hoy día, los diferentes grupos que otrora constituyeron el FSLN, se adjudican ser los verdaderos revolucionarios y dirigentes de ésta lucha, como me decía alguién, hay que entreleer para sacvar lo mejor de ésta obra. Es raro encontrar en alguién de izquierda, una clara crítica a la teoría del Foco como una estrategia válida para la revolución nicaraguense, teoría que los cubanos han defendido a capa y espada y que se ha demostrado, fue un rotundo fracaso en los movimientos insurgentes en Latinoamérica.
Ya desde los años 50s, el movimiento insurgente nicaraguense, que todavía no contaba con el FSLN, se dedica a construir las bases de un movimiento armado, que pese a diversos intentos, no logra cuajar debido a la falta del apoyo popular, como en Guatemala, la insurgencia no logra identificarse con la las luchas del pueblo y son, en la práctica, aniquilados por los efectivos d ela Guardia Nacional.
En 1963, el grupo que luego sería conocido como FSLN, ejecuta dos acciones históricas de relevancia en la región, ya que nos permiten ubicar dos conceptos subversivos que luego se emplearían en casi toda la región, me refiero al concepto de acciones de propaganda armada y las de recuperación económica, semántica que les permite a los marxistas-leninistas en el continente disfrazar el secuestro y el asalto a bancos, como objetivos legítimos de su lucha.
No estoy para juzgar si fue correcto o no, me interesa señalar el aspecto histórico de estas acciones y como los demás grupos subversivos centroamericanos harían suyas esta semántica revolucionaria. Quizás lo más interesante para mí, es saber que casi siempre, los movimientos rebeldes que explican su accionar en el combate contra el ejército, y los sandinistas no fueron la excepción, tienden a asegurar que en algún punto de su lucha encontraron el equilibrio militar entre sus fuerzas y las gubernamentales.
Afirmaciones muy lejos de la verdad, ni los sandinistas, ni los guatemaltecos lograron tal paridad en sus fuerzas militares, en el caso de Nicaragua, serian las revueltas callejeras de la población no organizada, la que daría al final, la victoria sobre Somoza, sirviendo en bandeja de plata tal victoria a la única organización capaz de administrarla y hacerla suya, el FSLN. Pese a toda la grandilocuencia con que revisten su lucha contra Somoza, lo cierto es que nunca tuvieron la capacidad militar, en aquel momento, para disputarle a la Guardia Nacional el predominio militar.
Fue el pueblo nicaraguense el que acabo con una de las dictaduras militares más oprobas en nuestro continente. Sin embargo, la lectura de éste libro es altamente recomendable, ya que nos habla con detalle de las relaciones militares y económicas que el FSLN estableció no solo con la Libia de Quadafi, sino también con la Corea del Norte del Kim Jong-il y la OLP de Yasser Arafat, mismos que veríamos actuar en los años 80s, cuando sus pupilos sandinistas enfrentaran a la Contrarrevolución, amén de apoyar a los rebeldes salvadoreños del FMLN.