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sábado, 10 de diciembre de 2011

LA LUCHA POR UN SUEÑO


Comencé a leer este libro con verdadero interés, a medida que avanzaba en el mismo me di cuenta que mas que crónicas, el libro recoge los comunicados de prensa de la Radio Venceremos y el COPREFA, construyendo a partir de estos comunicados un orden cronológico de los últimos 12 años de guerra en El Salvador. Pese a que su autor es un periodista que supuestamente vivió estos años de la guerra, uno no encuentra mayores detalles de vivencias del autor.
la obra se desarrolla en 24 capítulos que comienzan con la descripción histórica de nuestro país, según como la describen muchos escritores de izquierda, quizás ese es su principal error, no apartarse de los cliches de izquierda para escribir sobre nuestra historia. Son 291 paginas monótonas que vuelven difícil la lectura del libro, sobre todo después que mucha tinta ha corrido en el lecho del río, es decir, ahora sabemos muchos mas de nuestra guerra que en cualquier otro momento, así pues, mucho de lo descrito en esta obra ha sido desacreditado por la misma historia, una historia que inexorable avanza descartando la propaganda de aquellos serios estudios\investigaciones sobre nuestra guerra.
sin embargo, hay algo que se puede rescatar de este libro: en primer lugar, los comunicados de prensa de ambos contendientes nos dan la oportunidad de corroborar algunas fechas importantes en el acontecer bélico de la situación, lo que nos permite un acercamiento mas certero a la cronología de los hechos. Situación muy importante a la hora de describir los combates, analizar los despliegues, mandos y armamento que pudo ser utilizado en la batalla. Por otro lado tenemos que en las paginas de este libro hay dos o tres entrevistas que efectúa la radio Venceremos a algunos de sus comandantes de campo en ocasión de alguna batalla, lo que nos permite contrastar lo dicho en esa oportunidad con lo que ahora se sabe de la guerra y profundizar mas en su descripción y entendimiento, dos de esos comandantes son Joaquín Villalobos y Claudio Armijo del ERP.
El libro así, se vuelve un tanto pesado de leer pero sin duda sera la materia prima para aquellos que estudian el arte de la propaganda en los conflictos bélicos. En este caso no hay duda de la importancia de los comunicados de guerra de ambos contendientes y sobre todo entender porque unos fracasaron y otros fueron mas exitosos en el uso de la propaganda durante la guerra.
Con honestidad, creo que son los únicos aportes de esta obra. como todo libro escrito sobre nuestra guerra, son referencias importantes que debemos tener a la mano si nos dedicamos a investigar estos hechos pero que debemos saber  ponderar con la justeza de la imparcialidad y la objetividad.

jueves, 17 de noviembre de 2011

CAZADORES DE GUERRILLAS III

                                         Al centro el Cnel. Semenzin y a su derecha, el Cap. von
                                         Santos.

Con su organización bien establecida, el batallón Cuscatlán  desarrolló diferentes acciones militares en el departamento de San Miguel y norte de Morazan, siendo la batalla más sobresaliente la llevada a cabo en el Cerro Cacahuatique, en la jurisdicción de Ciudad Barrios, en donde dicho Batallón combatió valerosamente para reforzar las unidades del batallón de cazadores Tecana, de la 2da. Brigada de Infantería, que se encontraba asediado por las guerrillas, quienes luego de furiosos combates derrotaron a esta unidad. Los cazadores del Cuscatlán y otras unidades al final lograron desalojar a los insurgentes y socorrer a los sobrevivientes del Tecana.
El 6 de mayo de 1983, el batallón Cuscatlán juramentaba su primer contingente de soldados conscriptos (reclutas) ante el comandante de la 3ra. Brigada, el Cnel. Jaime Ernesto Flores y su Estado Mayor. El 20 de agosto de 1984 fue nombrado en el comando de dicho batallón, el  Capitán José Antonio Almendáriz Rivas, que venía de ocupar el cargo de Director de la Escuela de la Policía de Hacienda, fue comandante de ese batallón hasta el 30 de abril de 1985. En cumplimiento a los acuerdos de paz, el batallón Cuscatlán fue desmovilizado el 31 de enero de 1993 despues del sacrificio de muchos de sus soldados.
Siendo un veterano orgulloso de haber pertenecido a esta unidad, quizás, la mejor referencia que he escuchado a un militar extranjero para definir a nuestros soldados, y específicamente a los soldados cazadores es la que hace el Coronel Semenzin cuando afirma: "Considero al soldado salvadoreño, un guerrero nato, combatía con las uñas, combatía con nada, el propio fuerzas especiales, conocía el medio, no era un elemento sacado de otra parte"; el  Coronel Semenzin ademas agrega: "Recibimos varias felicitaciones pero rechazamos cualquier condecoración, ya que nosotros no fuimos allá en búsqueda de recompensas personales, en metálico o ponernos un ribete o una condecoración, sino que regresamos con la satisfacción del deber cumplido, regresamos de un trabajo en donde pusimos en alto el nombre de nuestra patria y colaboramos en transformar las unidades de infantería en cazadores de El Salvador y hasta donde tuve conocimiento sirvió de mucho, utilizaron una nueva técnica y táctica que les fue de provecho".


Los Cazadores venezolanos desterrados en su propio país
Al regresar a Venezuela, el Coronel Semenzin fue destacado a una unidad de Fuerzas Especiales de la Policía Aérea, que tenía un equipo de acción móvil y como parte de la instrucción se realizaba con helicópteros, había mucho entrenamiento con los paracaidistas donde siguió viendo al Capitán Acosta Carles, con quien comentaban sobre su aventura en El Salvador.
A lo largo de su historia, el curso de cazadores fue ampliado a 45 días y se organizó otro para comandantes de pelotón, luego se experimentó para hacerlo un curso de Fuerzas Especiales y se hicieron de 5 a 6 cursos que duraron de 4 a 5 meses y se les llamó Cazador Internacional. El entrenamiento era más sofisticado, duraba más tiempo y se invitaron alumnos oficiales y sub-oficiales de países amigos. Llegaron mexicanos, salvadoreños, norteamericanos, kaibiles, bolivianos, italianos, legionarios franceses (estacionados en la Guyana francesa), panameños, hondureños, y ecuatorianos. El centro pasó a llamarse Centro de Operaciones Especiales General Andrés Rojas. En el primer curso internacional participó un teniente salvadoreño de apellido Servino, luego en 1987, en el curso de cazador internacional  participó otro oficial salvadoreño junto a otros oficiales de Honduras y Panamá, era el teniente Turkey Pérez, quién formaba parte de uno de los batallones de   cazadores, era un oficial que había ascendido desde soldado.
Hoy en día dura 6 meses, y se llama Curso de Operaciones Especiales que incluye, el curso de buzo de combate, y el de paracaidista de caída libre (Free Foll), ambos eran cursos que anteriormente se hacía a parte. En el curso se da la fase de tierra (cazador), fase de operaciones anfibias (buzo de combate) y luego hacen la fase heli-táctica (paracaidista de caída libre), por eso hoy en día el curso se llama de Fuerzas Especiales. La escuela sigue ubicada en el Fuerte Cocoyar, en el estado de Sucre, al norte de Venezuela. Como escuela se inaugura en 1984-86.
En Venezuela el arma del oficial se conoce por el color de la capona o la charrera; amarrillas para la infantería, rojo para el artillero, azul para el de blindados y el cazador para distinguirlo de la infantería era anaranjado; por eso la insignia que era una punta de lanza entrecruzado con un machete era en anaranjado vivo y utilizan una boina color verde por que los primeros entrenamientos de las unidades de cazadores en los años 1965 a 1968 fueron impartidos por Boinas Verdes y fue de allí donde se tomó la boina verde como distintivo de los cazadores. Por orden y decreto presidencial desde 2007 dejaron de llamarse Cazadores y fueron bautizados como Caribes (una tribu e indios que pobló la parte norte del país). El cambio no fue bien recibido por los oficiales de la vieja guardia.
"El Presidente en su reforma de las Fuerzas Armadas decidió imponer un nombre, digamos más autóctono, pero los oficiales de la vieja guardia no estuvimos muy contentos ya que la palabra Cazador era algo que ya era historia y significaba mística" dice Semenzin.
Actualmente todos los batallones de cazadores están recibiendo entrenamiento de parte de los cubanos para especializarse en guerra irregular en lo que ha dado en llamarse guerra de resistencia o guerra asimétrica contra una gran potencia. Así, las tres brigadas de cazadores y un batallón    independiente de cazadores del ejército  pasaron a denominarse Caribe. Ante esta situación, el Coronel Semenzin, quien paso a retiro el 1 de enero de 2008, después de 30 años de servicio, comenta con frustración como ahora se reivindica la supuesta hazaña de los combatientes internacionalistas cubanos y venezolanos que en 1965 desembarcaran en las costas venezolanas y fueran derrotados precisamente por unidades de Cazadores del Ejército, con evidente incomodidad nos manifiesta: "Se hizo un acto, creo que fue el año pasado (2007), en donde el   Teniente coronel William Izarra Caldera presidió un acto donde conmemoraron esa invasión guerrillera de los años sesentas como si hubiese sido una gesta heroica, y los oficiales institucionales que estamos apegados a la institución militar verdadera y constitucionales porque estamos apegados a la constitución nos cayó eso muy mal, por que allá murieron tanto oficiales como tropa, entonces van a rendirle tributo a una potencia que nos invadió. Se habla mucho de una probable invasión del "imperio norteamericano" y somos "amigos" de cuba, y hasta donde yo conozco, el único país que nos invadió con tropas fueron los cubanos".
Como cazador no puedo más que compartir la pena y el dolor que embarca el corazon de  mis compañeros de armas venezolanos y decirles como hace 26 años nos enseñaron ellos, que "Cazadores nacemos, Cazadores nos formamos, Cazadores somos y Cazadores moriremos con orgullo portando en nuestro hombro la media luna que dice Cazadores".                  

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CAZADORES DE GUERRILLAS II


Los cazadores venezolanos llegaron a El Salvador en 1982, su misión era entrenar en el combate de guerrillas a los soldados salvadoreños de tres batallones, uno perteneciente a la Tercera Brigada de Infantería, con sede en San Miguel. Entre las cartas de presentación de los venezolanos destacaba que habían evitado la consolidación de los movimientos insurgentes venezolanos, además de la captura de un desembarco cubano con armas y combatientes.




Se necesitaban 12 hombres y un líder  para integrar uno de los  grupos de entrenamiento. Los requerimientos para ser seleccionados eran específicos: dominar el área de contrainsurgencia, con un mínimo de 3 años en batallones de cazadores, haber realizado el curso básico de    cazador, el curso de comandante de pelotón y haber hecho un curso en el extranjero que podía ser el de Ranger, Lancero, Boina Verde o Kaibil.
El joven Teniente Máximo Elías Semenzin Mattarolo calificaba en los tres requisitos. En 1977  siendo aún cadete de la Escuela Militar realizó el curso con un equipo móvil del batallón de cazadores Genaro Vásquez Nª 82, en 1978, fue asignado al batallón de cazadores Pedro Sarasa. Luego fue enviado junto a un grupo de oficiales a realizar el curso de guerra irregular en Fort Gulick, Panamá, en la Escuela de las Américas y en 1981 fue enviado a Fort Benning para realizar el curso de Ranger. El equipo recibió las indicaciones sobre su misión entre febrero y marzo de 1982, solo sabían que harían una misión de apoyo de entrenamiento en Centroamérica, pero todos los miembros dedujeron que se trataba de El Salvador.
Viajaron de forma encubierta, en líneas comerciales y en diferentes vuelos. "Fuimos prácticamente infiltrados como turistas", dice Samenzin. El apoyo fue solicitado por el gobierno salvadoreño, representado en aquella época, por la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por José Napoleón Duarte y despues refrendado por el Presidente Provisional Alvaro Magana, petición a la que el gobierno de Venezuela accedió gustosamente.
El resto del grupo estaba integrado por el Capitán Luis Acosta Carles, por su metro noventa de estatura y su consistencia fornida era conocido como Tarzán Boy, era   cazador, paracaidista y había hecho el curso de lancero de Colombia. Por su antigüedad fue el encargado de seleccionar a los otros oficiales. Su hermano Felipe Antonio Acosta Carles   falleció en 1989, en el famoso caracazo, cuando una insurrección popular intentó derrocar al entonces presidente Carlos Andrés Pérez. El líder era el Coronel José Luis Prieto, años después y cuando ya estaba retirado, Luis Acosta Carles fue nombrado ministro de Defensa con el rango de General por el Coronel Hugo Chávez.
El equipo de Cazadores venezolanos llegó a El Salvador en mayo, unos días antes había viajado el líder para verificar las condiciones y los lugares donde se verificaria el entrenamiento. En la embajada venezolana recibieron la orientación sobre la situación militar salvadoreña y el trabajo que les esperaba. Semenzin recuerda: "Nos dieron una buena orientación, profundizaron bastante en la situación salvadoreña y fue ahí donde nos dijeron que habíamos sido seleccionados entre varios países para dar esa asistencia, ya que los cazadores venezolanos tenían la experiencia de haber derrotado a las guerrillas en nuestro país".
El Coronel Semenzin fue asignado a la 3ra. Brigada de Infantería, en San Miguel junto con el Cap. Acosta Carles; a los 20 días se les unió el Maestre Técnico Navarro, un Sargento  Mayor con 12-15 años de servicio, ademas era experto en explosivos. Como medida de precaución no fueron informados sobre los otros equipos, ni a donde fueron destacados o quienes los integraban. En la 3ra. Brigada, los venezolanos estructuraron los diferentes comites que impartiriam la instruccion. Cada uno de los instructores venezolanos se iba rotando en el entrenamiento por estaciones segun el comite asignado, para enseñar las diferentes especialidades del curso.


Los Cazadores salvadoreños:

El 27 de julio de 1982 se crea el batallón de cazadores Cuscatlán, fue organizado con personal antiguo de varias compañías de infantería procedentes del Destacamento Militar 4 (DM-4), con sede en Usulután, del Centro de Instrucción de Comandos de la Fuerza Armada, con sede en San Francisco Gotera, y con personal de la 3ra. Brigada de Infantería, siendo su primer comandante el Mayor de caballería José Roberto Rivas Galeano.
"Eran muchachos jóvenes, algunos eran analfabetas e incluso tuvimos que enseñarles a ponerse las botas, ya que por su extracción campesina se les dificultaba pues no estaban acostumbrados. Hubo bastante acercamiento, era la misma situación de nuestras tropas venezolanas. Tenían un entrenamiento básico muy rudimentario, sabían la técnica de combate regular, usaban cascos de acero, un morral con equipo innecesario, botas o que eran muy grandes o eran muy pequeñas, eran muchachos que el más alto media 1,65mts, la típica de América Latina, usted le montaba cinco cargadores y una M-60 encima y lo mataba", recuerda el Coronel Semenzin.
Lo primero que hicieron los instructores venezolanos fue cambiar el uniforme, usar sombrero o boina, cargar en el morralito únicamente un poncho para la lluvia y un cobertor que a veces si se mojaba era más el peso que se llevaba, una sola muda de ropa y tres pares de medias, era importante cuidarse los pies, la munición de reserva, una sola cantimplora de agua, y un machete. Se organizó un curso básico de 30 días; primero se concentraron en la parte individual de cada hombre y luego había que entrenarlos en equipo.
El primer entrenamiento se denominaba período básico de instrucción del soldado (PIBS), el cual fue amoldado específicamente para soldado cazador, pues los salvadoreños ya poseían el entrenamiento básico del soldado de infantería regular. Se daba una formación del combatiente individual y luego se trabajaba en binomios, después era integrado a la patulla hasta formar un pelotón.
En la graduación, los venezolanos obsequiaron a los oficiales salvadoreños, la insignia metálica de los cazadores venezolanos, era una lanza cruzada con un machete y para ese entonces una boina color verde con un pentágono anaranjado que era el color de los cazadores.
Además, los fusiles M61T2 FAL de culata plegable que llevaban los venezolanos, fueron obsequiados en señal de respeto y admiración a los oficiales salvadoreños. El batallón de cazadores Cuscatlán se gradúo el 12 de agosto de 1982 y enseguida fue utilizado en las diferentes operaciones realizadas en la zona oriental del pais, quizas una de las mas recordada, la batalla en Cacahuatique, en abril de 1983. A lo largo de la guerra, este batallon y sus dos hermanos se distinguiria en el combate. Después el equipo del Coronel Semenzin regresó a su país, donde le estaban esperando para que calificase para asistir al curso de boina verde que desarrollaría en 1985.

viernes, 21 de octubre de 2011

CAZADORES DE GUERRILLAS I




En diciembre de 1984, estábamos en Alegría, esperando los tan ansiados telegramas, que anunciarían nuestro ingreso a la Escuela Militar. Mi hermano y yo estábamos muy emocionados, cuando al fin llegaron los telegramas, no pude evitar un deje de decepción cuando leí que no estaba entre los que ingresarían en enero de 1985, tendría que esperar el ingreso de mediados de año, que ya se daba por sentado para volver a intentarlo.
Mientras esperaba el ingreso de junio de 1985 a la Escuela Militar, decidí no quedarme de brazos cruzados y buscar entrenamiento militar en algún cuartel. Hable con mi padre al respecto y me dijo que tenía un amigo en la Brigada de San Miguel, iría a hablar con él para ver si podía entrenarme con los soldados hasta junio. El amigo de mi padre era el  Capitán Navas Tenorio quien en esos días, era el D-4 (logística) de la brigada, este le mencionó a mi padre que pronto en enero, daría inicio un curso de cazadores para el batallón Cuscatlán y que él haría los arreglos necesarios para que me uniera a los nuevos reclutas.
Quedé asignado a la 2da. compañía del batallón Cuscatlán, bajo el mando del Teniente Hugo Saavedra Castro, entonces el comandante del batallón era el Capitán Almendáriz Rivas, ahora coronel y diputado de la Asamblea Legislativa, el comandante de la sección a la que estaba adscrito era el cadete Edgar Artiga.
El curso duraba 4 meses, incluía el adiestramiento básico para el soldado y la fase puramente del curso cazador. Los clases (oficiales no comisionados) de la compañía llevaban sobre sus cabezas la distintiva boina negra en cuyo ovalo central, algunos llevaban la insignia metálica de los cazadores, un machete y una daga entrecruzados; en el hombro izquierdo, el inconfundible parche rectangular en cuyo centro se encontraba una calavera. Eran las insignias que con orgullo levaban todos aquellos que aprobaban el curso de cazadores, y que ahora me disponía a ganar el derecho de portarlas.
El entrenamiento comenzaba muy temprano en la mañana, a las 4: 45 ya estábamos trotando, después gimnasia con o sin armas por una hora, luego nos llevaban a los baños que no era otra cosa que una gran pila de agua donde todos nos bañábamos utilizando cualquier cosa que estuviese a mano, por lo general un casco de acero.
Después nos cambiábamos y pasábamos rancho, a diferencia de la comida de los oficiales, la comida de los soldados era magra y escasa, generalmente los eternos frijoles (mañana y tarde) acompañados de huevos duros en la mañana y tomatada en la tarde, el almuerzo era a base de arroz con pollo o sopa de repollo con carne, todas las comida acompañadas de dos grandes tortillas, café o fresco o más bien agua escasamente endulzada y sin mayor sabor.
Después continuábamos con los entrenamientos, por etapas nos preparaban en el uso, arme y desarme de las diferentes armas y equipos que utilizaba una compañía de infantería: fusiles M-16, los lanzagranadas M-79 y M-203, las ametralladoras M-60, el FSR M-67 conocido como 90 y los radios PRC-77. Hacíamos prácticas con fuego verdadero en los polígonos de la brigada y ejercicios tácticos donde poníamos en práctica lo aprendido. Luego continuábamos con una fase de patrullaje donde practicábamos como organizar y el empleo de las diferentes clases de patrullas, algunas de las prácticas se hacían de noche con fuego real para acostumbrarnos al fragor del combate.
Después de las 9 de la noche nos dejaban libres y antes de acostarme siempre hacía unas 900 flexiones de piernas para endurecerlas y prepararme para la Escuela. El entrenamiento era agotador físicamente pero en general me sentí muy bien con mis nuevos camaradas. Entonces ser soldado estaba de moda y todos querían estar en la enorme base militar que era la Tercera Brigada.
Durante tres meses me entrené con estos nuevos soldados aprendiendo de ellos, quizás la lección más valiosa de mi vida: todos estaban dispuestos a defender al país, aun a costa de sus vidas y a seguir a líderes que dieran el ejemplo en combate, era todo un reto para un joven civil que pronto seria cadete.
La finalización del curso exigía la realización de una verdadera operación en el norte de San Miguel y sur de Morazán, ahí se condensaban los conocimientos adquiridos y los nuevos cazadores adquirían la confianza necesaria en sus nuevas destrezas.
Entre conversaciones en las horas de las comidas, siempre preguntaba por los inicios del batallón Cuscatlán, de las respuestas de los Clases, poco a poco fue emergiendo la historia de esta unidad que junto a otras dos similares comparten el honor de haber sido entrenadas por un selecto grupo de militares venezolanos que durante 1982, uno de los años más duros de la guerra para el ejército salvadoreño, llegaron a nuestro país para compartir su especialidad: eran cazadores de guerrilleros.


Los venezolanos
La victoria de Castro en 1959, alentó a los movimientos revolucionarios latinoamericanos a tomar la vía de las armas en sus luchas revolucionarias. La juventud social demócrata y comunista venezolanas, aburridas de las consignas y discursos vacíos de sus políticos, abrazaron el castrismo. Entre los más descollantes en sus inicios figuraban Douglas Bravo, Eloy Torres y Teodoro Petkoff. Entre 1961 y 1962, se trasladaron a La Habana un grupo aproximado de 200 marxistas venezolanos para ser instruidos en acciones clandestinas tipo comando y en tácticas de sabotaje y de guerrillas.
Con este contingente y nuevos reclutas se formarían las FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional). Fuerzas que se dislocaron en un componente urbano y otro rural; éste último afincado primordialmente en los estados de Falcón, Lara, Yaracuy y Miranda.
El 1 de noviembre de 1963, en la península de Paraguaná, en el Estado de Falcón, el ejército venezolano sorprende un desembarco oriundo en Cuba, decomisó un alijo de 3 toneladas de armas que incluían fusiles, fusiles ametralladores, ametralladoras, morteros y otras armas; días más tarde cae uno de los principales jefes guerrilleros con los planes del levantamiento urbano, el ejército logró desarticular a esta fuerza de manera fulminante.
Después del desembarco, llegó a Venezuela una misión militar norteamericana de Rangers y Boinas Verdes para entrenar al ejército en tácticas de contraguerrilla.
Esta misión implementó el clásico adiestramiento de los Ranger estadounidenses y sentó las bases para la formación de los primeros batallones de cazadores que serían la vanguardia de las fuerzas que atacarían a los insurgentes en sus bases de persistencia.
Fidel Castro se involucraría cada vez más en el apoyo militar a los marxistas venezolanos y a tal efecto enviaba nuevas partidas de armas para los rebeldes. El primer envío de este renovado compromiso, sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un comando haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil, Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.
El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra zarpó del puerto de Santiago de Cuba, un grupo de guerrilleros venezolanos y cubanos, desembarcaron en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre Machurucuto y Jinarapo, en el estado de Miranda. El plan era establecer un foco en la serranía del Bachiller, pero informes de inteligencia frustraron el plan y el ejército logró detenerlos en pleno desembarco. La unidad encargada de hacer frente a la invasión era el batallón de cazadores Genaro Vásquez Nª 82.
En el operativo capturaron a los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Según el autor Norberto Fuentes, el propio general, Arnaldo Ochoa, un héroe de la revolución cubana, asesinado luego en 1989 por el propio Fidel Castro, participó del frustrado desembarco.
Según los datos históricos, la fuerza invasora estuvo conformada por unos 50-60 hombres, pero como eran combatientes altamente entrenados, según Fidel Castro, cada uno valía por cinco. El plan era establecer un foco guerrillero, un centro de adiestramiento y que cada hombre pudiese  desempeñarse  como un comandante de patrulla. Era necesario realizar entrenamientos masivos y a marcha forzada, a cada hombre le asignarían diez jóvenes insurgentes lo que daría como resultado 600 nuevos combatientes por cada curso de dos semanas que impartirían estos especialistas. El entrenamiento era básico pero efectivo: uso de armas ligeras, técnicas de emboscada, patrullaje, supervivencia y la elaboración de artefactos explosivos improvisados muy elementales.
El desembarco cubano en tierras venezolanas ha sido la única invasión que ha sufrido Venezuela de parte de una potencia extranjera. Derrotarla es una de las principales credenciales de los cazadores   venezolanos;   los mismos que en 1982 llegarían a El Salvador para adiestrar a las tropas salvadoreñas.

sábado, 8 de octubre de 2011

HISTORIA DE LA FAS: SEGUNDA PARTE



Esta obra, tuve la oportunidad de leerla en Managua, en junio de 2010, en ocasión que el Cap. Douglas Cornejo me acompañara al X Congreso de Historia centroamericano que por esos días se estaba realizando en Nicaragua. Allá, en las agitadas noches de Managua, no logre despegarme del libro de Douglas hasta que lo logre leer casi todo. El Cap. Cornejo presento su libro en dicho congreso, recibiendo los calurosos elogios de todos los historiadores militares ahí congregados, es un augurio del éxito que le espera al libro.
Este es un gran libro, escrito por mi amigo Douglas, abarca toda la campaña contrainsurgente que libro la FAS. Es el primer estudio de este tipo que se escribe en Latinoamerica y uno de los mejores sobre nuestras guerras, sus 570 paginas nos llevan a las primeras operaciones de combate que desarrollo la FAS, cuando estaba equipada por equipos aéreos enteramente de fabricación francesa, el papel que desempeñaron los cazas Ouraganes en este conflicto y sus coterraneos, los helicópteros Lama y Alloutes en las operaciones aerotransportadas ejecutadas por los paracaidistas salvadoreños.
Sus 4 capítulos están repletos de información inédita sobre las operaciones aéreas, ampliamente narradas, agregandose el detalle de las descripción de los equipos y armamento que utilizo la FAS a lo largo del conflicto. Es una suerte que a Douglas le apasione la historia, ya que es el único de los oficiales de la FAS que se ha dedicado a ello con constancia y mucho sacrificio.
Con informes oficiales en mano, el autor reconstruye el ataque que comandos del ERP hicieran a las instalaciones de la FAS en enero de 1982, sabotage que destruyo 17 aeronaves diversas  en la rampa militar de Ilopango; así, muchos otros combates son narrados, no ya desde la perspectiva ideológica o institucional de alguien que peleo en uno de los bandos de guerra, por el contrario, y esto es lo mas importante, el hecho histórico narrado sin pasionismos para que cada lector saque sus propias conclusiones.
La joya del libro es su tercer capitulo, es el que cubre toda la campana contrainsurgente de la FAS y el que mas disfrutaran los lectores por las narraciones de los combates sostenidos, visto desde la óptica de los pilotos. Desde las primeras operaciones aéreas en Guazapa, norte de Morazán, Chalatenango, cerrón Grande, hasta los intensos combates sostenidos en la ciudad capital, en noviembre de 1989, combates que el autor nos recrea día a día; nos sumergirán en la vida de los pilotos de combate salvadoreños y también develarán un capitulo no muy conocido por el publico, la orden de asesinato de los pilotos por parte de la Comandancia General del FMLN, prueba irrefutable del grave daño que estos pilotos al mando de sus aeronaves les inflinjieron a  lo largo de toda la guerra.
El libro termina con un capitulo dedicado a las operaciones de rescate humanitario, una faceta relativa mente nueva y ahora principal aspecto de las operaciones de la FAS. No hay duda que este libro dejara satisfechos hasta a los mas exigentes. Según el autor, el libro sera publicado a principios del 2012.

viernes, 30 de septiembre de 2011

CENTROAMERICA ALARMA MUNDIAL

Interesante libro del periodista español Zoilo Martínez de la Vega, sus 192 paginas fluyen de noticias sobre las guerras en la región, aunque no detalla en profundidad las afirmaciones que hace, le da un aspecto de noticiero informativo al trabajo de esta obra, algo que lo vuelve ameno a la lectura y fácil de digerir. Quizás lo mas importante, es que, como periodista a sabido seguir las pistas de eventos claves que hasta ahora, siguen siendo objeto de la oscuridad y esto que dicho libro, salio al mercado apenas en 1981. En el caso salvadoreño, apunta a un evento marginado de la literatura salvadoreña, el "asesinato", el entrecomillado es mio, del comandante Ernesto Jovel, líder de la Resistencia Nacional, uno de los 5 grupos que luego formaría el FMLN.
El abordaje de este evento lo hace en conexión con el supuesto plan de paz que impulsaba el Gral. Torrijos para acabar con la guerra salvadoreña y quitarle a los cubanos otro campo de batalla, sobre todo después del fiasco que para Torrijos significo  la revolución sandinista. Pero Martínez de la Vega mas allá en sus afirmaciones, el daba ya en ese entonces, por sentada la transferencia de armas del bloque soviético a los rebeldes del FMLN y el papel principal que jugaría Nicaragua en ese trasiego, afirmaciones que ahora están plenamente comprobadas por la historia. Esta información es ampliada con los datos sobre la ayuda cubano-nicaraguense a los revolucionarios guatemaltecos, pocas veces detallada y convenientemente olvidada, los datos expuestos por el autor sobre Guatemala, son ahora ampliamente aceptados por los que fueron comandantes de los grupos rebeldes guatemaltecos.
Uno de los aspectos abordados en la obra, se refiere al conflicto temprano entre los lideres sandinistas marxistas y los que seguían a Edén Pastora en el Frente Sur, que luego terminaría con la deserción del propio Pastora del ejercito sandinista. La riqueza del trabajo son las innumerables aristas que presenta a los investigadores y que son como una especie de indicadores o guias para profundizar en algunos de los hechos mas oscuros de nuestras guerras.
Como repito, pese a no ser un trabajo muy profundo, el estilo de la crónica periodista esta bien logrado, los eventos principales reseñados y que cada investigador puede  profundizar para presentarnos una obra mas acabada. Como texto de referencia para los estudiosos de nuestros conflictos, no dejo de recomendar su lectura.

martes, 20 de septiembre de 2011

CONFLICTO Y REVOLUCION: LA CRISIS EN AMERICA CENTRAL



Uno de mis libros favoritos, este trabajo que recopila las opiniones de varios especialistas en temas latinoamericanos, es quizás hasta ahora, el trabajo mas documentado que he leído sobre las complejas causas de los conflictos que azotaron nuestra región. El editor de la obra, el profesor Howard J. Wiarda, Director del Centro de Estudios Hemisfe'ricos en el American Enterprise Institute, logro reunir a varios de los mas notables investigadores y especialistas en estudios latinoamericanos, los cuales han proveido de una riqueza, poco usual en nuestro ambiente, que nos ayuda a encontrar esas aristas o causas que tienen en sus cimientos los conflictos centroamericanos de los años 70, 80 y 90. Causas fundamentadas en profundas investigaciones que dan objetividad a los escritos y que dejan satisfechos al lector. Estas causas como la "obstrucción política" que ejercieron los gobiernos autoritarios de la región, el cambio social acelerado en un contexto institucional incapaz de contenerlo, la mala distribución de los ingresos económicos, la crisis económica de los años 70, el alterado contexto internacional son los enunciados principales que como causas de nuestros conflictos son estudiados aquí.
En 468 paginas, los especialistas nos presentan un estudio repleto de informaciones, estadísticas y ejemplos concretos que nos ayudan a comprender los caminos de los conflictos centroamericanos, ponen su acento en las décadas de los 60 y 70, tan poco estudiadas hoy día y que nos permite atisbar los problemas de fondo como orígenes de nuestras luchas. Sus agudas observaciones sobre el atrasado desarrollo del ejercito hondureño, los compromisos asumidos por las elites dirigentes salvadoreñas y los mandos del ejercito, la rapacidad económica de los somoza y otras circunstancias, son aquí brillantemente analizadas y expuestas.
Para mi fue muy importante el apartado relacionado con la modernización, profesionalización e institucionalización de las organizaciones militares regionales, pocas veces he leído tan lucido estudio que abarca los años 60 y 70 y que son, en la perspectiva de los autores los que continuaran modificando las relaciones cívico-militares en Centroamerica. Su estudio abarca la evolución de estos cuerpos armados como fuerza política en la región; el reclutamiento y entrenamiento de las organizaciones militares que junto a otros estudios nos presentan el estudio social mas acabado que he podido leer sobre las instituciones castrenses de la región.
Los autores presentan de forma concreta el aspecto estratégico de lo que ha sido hasta ahora el esquema de insurgencia en la región, el fracaso de los primeros movimientos insurgentes que siguieron la teoría guevarista del Foco o de aquellos movimientos que no sobrepasaron la etapa de la lucha urbana, generación que nació en los 60, de cuyo fracaso se levanta una nueva generación que aprenderían de este fracaso y que estuvieron cerca de llevar al colapso total a los ejercitos de la región.
La obra no podía dejar a un lado la estrategia soviética en la región, capitulo que analiza los cambios en la política de tal estrategia, la influencia que tuvieron en los partidos comunistas locales y su desencuentro con las políticas de apoyo a las insurgencias por parte de los cubanos. Los autores analizan y documentan los objetivos estratégicos soviéticos en la región y su apoyo a los gobierno de Cuba, Nicaragua y Grenada. Reveladores son las cifras del apoyo soviético a la isla de Castro, entre 1981 y 1990 mas o menos cerca de $1,094.2 millones en ayuda económica fueron entregados y entre 1962 y 1982, los sovieticos entregaron por mar a Cuba, cerca de 695,000 toneladas de equipos militares; cifras que menciono para aquellos que hablan de del masivo esfuerzo militar estadounidense en centroamerica, esfuerzo que palidece ante estas cifras de la ayuda soviética a Cuba.
La obra que se termino y publico en 1984 es un raro vistazo de los antecedentes de nuestros conflictos y para mi, una lectura obligada para todo aquel que quiera comprender sin pasionismos los sucesos y causas  que ensangrentaron nuestra región por mas de tres décadas.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

GUERRAS Y PAZ EN AMERICA CENTRAL

Un denso libro del autor Alain Rouquié, de los pocos estudios regionales sobre nuestras guerras. Es un libro que he tenido que releer varias veces, sus propuestas a maneras de conclusiones son muy interesantes; desecha los clichés sobre las causas de nuestros conflictos y la aborda desde una perspectiva mas completa, aunque no abandona los clichés en otras partes de su obra, sobre todo cuando aborda las características de los ejercitos regionales, aunque su decanto por el ejercito sandinista es muy evidente, los errores del EPS los llama masacres en sus capitulos dedicados a Guatemala y El Salvador. Pese a este hecho, la investigación condensada en esta obra es digna de recomendarse para que cada lector saque sus propias conclusiones.


Sus 358 paginas nos llevan, principalmente a la década de los años 70s, en la región, precisamente de donde arranca su comparación regional de los conflictos objeto de su obra; quizás para mi gusto, una comparación un tanto forzada si se tiene en cuenta que el desarrollo de la guerra en Guatemala es de una década anterior.
Ruquié hace a un lado las teorías comúnmente aceptadas sobre las causas y los orígenes de las guerras centroamericanas, la primera que sostiene que centroamerica era víctima de la agresión soviética-cubana y la otra, que lo atribuye a la acumulación explosiva de la miseria y la opresión, el autor nos presenta su teoría colocando como factor principal las repercusiones sociales de los cambios económicos sucedidos en la región en los años sesenta y setenta.
Pese a esta discordancia, Ruquié aborda todos las aspectos de las anteriores teorías, ubicando al lector en los contextos internacionales, regionales y locales de cada uno de los conflictos que sacudieron nuestra región; su error mas común, es tratar de generalizar el desarrollo que cada país tuvo en cuanto a la concepción militar que adoptarían nuestros países a partir de 1954, año de la caída del gobierno izquierdista de Jacobo Arbenz en Guatemala. Llamar estados contrainsurreccionales a El Salvador de esos años hasta bien entrados los años setentas, es desconocer por completo el desarrollo de la concepción militar que la institución castrense tendría hasta casi finales de 1979.
después de la derrota del ejercito de Batista en Cuba, los Estados Unidos de América desarrollo un nuevo concepto de contrainsurgencia en la región, pero en el caso salvadoreño, esto fue tomado como parte de una profesionalizacion necesaria a la luz de las enseñanzas de la Segunda Guerra Mundial, no de Indochina o Vietnam, ni mucho menos de Cuba. La guerra librada contra Honduras en 1969, marcaría el interés de desarrollo, tanto en lo táctico como en el equipamiento, en el estudio y desarrollo de una guerra regular.
Como muchos otros "especialistas" en la región, recoge las acusaciones de la izquierda en el sentido de asegurar la intervención de los asesores norteamericanos destacados en El Salvador hasta el nivel de batallón, aunque el libro se publico en 1992, ya era claro para esa época, según los informes del Pentágono al Congreso de su país, que los asesores militares apenas lograron llegar al nivel de Comandos de Brigadas, ya que el síndrome de Vietnam impidió a los estadounidenses aprobar cualquier involucramiento en los combates.
Otro de los desacuerdos con este autor, trata de los orígenes del ERP, esta organización guerrillera, a la que le he dedicado mucho tiempo de mis investigaciones, podría tildarsele de cualquier cosa menos de ser pro-chinos y anti-cubanos, adjetivos que fueron utilizados por las otras organizaciones al quererlos descalificar como marxistas. Lejos de eso, el ERP estableció lazos tempranos de cooperación con los cubanos, a quienes también tuvieron que darles explicaciones sobre el ajusticiamiento de Roque Dalton. Igual equivocación comete cuando señala a las FPL como los mas pro-cubanos de los insurgentes salvadoreños. Marcial, el líder de las FPL siempre desconfió de los cubanos y sus lazos fueron con los Vietnamitas, de quienes copio su concepción de la Guerra Popular Prolongada.
Quizás lo que mas priva en las investigaciones regionales de nuestros conflictos, es el deseo de los investigadores por calzar un marco de referencia común a nuestros conflictos, señalando algunas diferencias "ligeras" entre cada una y sobre todo, se recogen las ideas y conceptos que la izquierda latinoamericana ha propagada una y otra vez, sin preocuparse por contrastar con fuentes primarias esas aseveraciones.
Sin embargo, la obra aborda  con mas tino los aspectos internacionales y regionales que dan contexto al desarrollo de la misma, no es que el libro sea malo, lo que tenemos que tener en cuenta es que en 1992, muy poco sabíamos de los movimientos insurgentes en nuestra región y en El Salvador particularmente, hay muchas investigaciones adelantadas y testimonios de los actores de la guerra que han ido despejando la historia de nuestros conflictos, datos no disponibles cuando se completo la investigación de este libro, para su momento fue algo muy revelador y un esfuerzo digno de elogio, ahora, sus conclusiones y datos en general, deben ser tomados con mas precausión y corroborarse antes de aceptarlos como datos veridicos.
Amigos, el libro no es aburrido y para su tiempo esta muy bien logrado, animo con sus comentarios.

lunes, 22 de agosto de 2011

TERRORISMO: LA RED INTERNACIONAL



Aparecido en 1981, fue toda una revelación del trabajo coordinado que las redes del terrorismo realizan a nivel mundial. Claire Sterling, una periodista norteamericana radicada en Italia cuando se dio la publicación de este libro, nos desentraña los caminos oscuros, apenas perceptibles de algo que ahora es muy común en nuestros tiempos, hablar de la red del terrorismo a principios de los anos 80s, era estar en contra de la corriente intelectual que privaba en aquellos aciagados días. Los escritores, comentaristas, periodistas, intelectuales, funcionarios y gobiernos de izquierda, repetían una y otra vez, que libros como el de Claire, no eran mas que trabajos pagados por la derecha y el fascismo internacional, para aquellos que estudiamos objetivamente estos fenómenos y su vinculación con nuestras propias guerras, no podemos mas que asombrarnos por la aguda certeza con que esta autora nos devela los intrincados caminos del terrorismo, en especial, el papel que jugo la Cuba de los hermanos castros en la promoción, apoyo, entrenamiento y financiamiento de los grupos terroristas que asolaron nuestro continente y el europeo.
el libro destaca a tres países como los principales apoyos logísticos de un sin fin de grupos terroristas, ya sea de derecha o de izquierda cuya trascendental misión era producir la anarquía en la Europa occidental, en aquellos días, enemiga declarada de la URSS y sus países satélites. Uno logra entrever el gran juego internacional que los países de la órbita soviética juegan en este tinglado magistral; sin embargo son Cuba, Libia y Corea del Norte junto a la OLP, los grandes patrocinadores de estos grupos, que como el lector adivinara, con amplias conexiones políticas y militares con la URSS.
como punto de partida, Claire nos sitúa en el episodio del sangriento asalto a la sede central de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), en Viena, aquel diciembre de 1975, marco según esta autora, el debut internacional de la primera generación de terroristas, uno de cuyos mas visibles símbolos fuera Carlos "el Chacal", el venezolano Ilich Ramírez Sanchez. Tal vez hoy, que el régimen del Coronel Libio, Muammar Kaddafi ha sido derrocado, podamos saber sobre la residencia que este regalara al Chacal como recompensa por la operación en Viena, tal vez en los archivos de los servicios de inteligencia libios encontremos su conexión con la Nicaragua sandinista de los hermanos ortega en la década de los 80s.
las paginas del libro de Claire nos llevan a recorrer el camino de las diversas generaciones de terroristas que asolaron la escena internacional en esa vorágine de terror que asoló al mundo en los años 80s, el debut de la segunda generación de terroristas encabezados por la banda Baader-Meinhof, una banda que logro algunas de las acciones mas espectaculares en Alemania antes de ser acabados por los organismos de inteligencia federales alemanes.
de particular interés es la información recogido sobre Cuba y su papel en el patrocinio del terrorismo internacional, desmentido infinidad de veces por las mismas autoridades cubanas y sus "amigos" en el mundo, ahora esta suficiente mente documentado lo que antes se negaba. En enero de 1966, se inicio en la Habana una conferencia Tricontinental, a la que asistieron 513 delegados que representaban 83 grupos del Tercer Mundo, su finalidad era establecer "una estrategia revolucionaria global para contrarrestar la estrategia mundial del imperialismo norteamericano". la lucha de candidatos para las luchas de liberación incluían, en Centroamerica a Guatemala y Panamá. En conconancia con esto, nos dice la autora, se abrieron en Cuba una nueva cadena de campos de adiestramiento para guerrilleros de cuatro continentes, bajo la supervision del Cnel. Vadim Kotchergine, de la KGB sovietica.
las fuentes obtenidas por la periodistas estadounidense son variadas y en algunos casos, cuenta con la colaboración de antiguos jefes de los servicios secretos de algunos países detrás de la cortina de hierro, si a eso mis amigos lectores, sumamos lo publicado desde entonces, desde memorias, informes, archivos secretos y estudios académicos provenientes de la mayor gama de especialistas sobre el terrorismo, que incluyen a oficiales de inteligencia que un día estuvieron detrás de la cortina de hierro, tendremos un panorama mucho mas completo que el que nos dibujara Claire Sterling y completariamos la vision que tan brillantemente nos dibujara esta autora.
No hay duda que su libro, pionero en esta temática, es una obra de consulta obligatoria para aquellos que estudiamos el fenómeno de las guerras en nuestro continente. Sus 16 capítulos y 365 paginas nos llevan por los campos de entrenamiento de estos grupos, los lideres que les apoyarón, los servicios secretos que les financiaron y les proveyeron armas y entrenamiento, ubican al lector en las entrañas de algunas de las mas espectaculares operaciones de terrorismo, la conexión entre estas acciones y los grupos que las ejecutan y quien o quienes se benefician de estas. Es un trabajo serio que en la actualidad cobra relevancia y cuyo contenido se ha reinvindicado a si mismo, al ser corroborado por la historia.
Para mi, ha sido muy satisfactorio volver a releer este libro cuando hace 6 meses o mas, la primavera árabe desembarco en tierras libias y un jugador importante en esta trama descrita por la autora, se derrumbaba, y al amanecer de este 21 de agosto de 2011, cuando los rebeldes libios liberan su capital, Trípoli de un oprobioso régimen, las democracias estamos mas cerca de ahondar en el papel que este régimen jugó a lo largo de varias décadas, en las actuaciones del terrorismo internacional.

Mis amigos, espero sus comentarios sobre este libro?.

viernes, 12 de agosto de 2011

ADIOS A UN SOLDADO

De Herard Santos, el lunes 02 de mayo de 2011 a las 9:32


Esa fresca mañana del 1 de diciembre de 2010, me levante’ algo nervioso y preocupado, por fin había conseguido una entrevista con uno de los militares más emblemáticos del ejército salvadoreño, odiado por unos y amado por otros, lo cierto es que se ha vuelto un personaje de nuestra historia que solo el tiempo colocara en su justa perspectiva.
Lo conocí en persona cuando una tarde gris, llena de muchos presagios y peligros, siendo entonces Ministro de Defensa, llego a la sede del batallón Atlacatl, casualmente fue a principios de diciembre de 1990, la guerrilla izquierdista había lanzado su última ofensiva regional y había colocado en serios aprietos al gobierno, al derrotar a tres batallones del ejército en una serie de cruentas batallas, en Chalatenango; de pronto el peligro de declarar una zona libre por parte de los insurgentes se volvió una realidad.
El Gral. René Emilio Ponce nos arengo en la plaza de armas del batallón, nos explico lo difícil y desesperada de la situación, sin más reservas disponibles, el batallón Atlacatl era enviado a lavar el honor de las armas salvadoreñas, su voz grave y modulada encajo en cada uno de los presentes, el tremendo peso de aquellas circunstancias. La oscuridad envolvía ya a cada uno de los hombres de aquel batallón, que a pulso se había ganado el respeto de sus enemigos en el campo de batalla: "si ustedes no pueden recuperar el departamento de Chalatenango, nadie lo podrá hacer, son nuestra última esperanza....".
Con esas palabras martillando nuestras mentes, abordamos los camiones que nos esperaban para encontrarnos con nuestro destino y cumplir con nuestra misión. Luego lo vería de nuevo, cuando el Presidente Cristiani llego para celebrar el ultimo aniversario del batallón Atlacatl, ese 1 de marzo de 1992, seria especial para mí, la paz se había firmado y el Presidente me colocaría en persona, mi gafete de Herido en combate, junto a él se encontraba el Gral. Ponce, ya en la recepción privada, tanto el Presidente como el Ministro cantarían el Jup Jup distintivo del batallón y serian bautizados con la copa Atlacatl, en lo que sería la ultima celebración oficial de este mítico batallón.
Cuando en 1994 empecé a escribir mis memorias, también nació en mi, el deseo de escribir la historia de nuestra guerra, no ya como un protagonista de la misma sino de forma mas académica, entrevistando a ex- guerrilleros como a compañeros militares, quería develar los mitos de las batallas que conforman la historia de nuestra guerra. En 2006 publique mis memorias al fin, el acto se realizo en el Museo de Historia Militar ubicado en San Jacinto, esa mañana de sábado, el Gral. Ponce me acompañó y sus palabras me animaron a continuar con nuestra historia, aunque había en el, un deje de amargura. Esta amargura venia de lo vilipendiado que el soldado salvadoreño ha sido después del término de la guerra, en especial su persona, blanco de acres críticas y seudo-acusaciones. Jamás lo dejaron descansar, por ello, para mí, era especialmente difícil entrevistarlo en aquellas circunstancias y más aun, lograr que me concediera tal entrevista, ya que, aunque compañeros de armas ambos, veíamos con mucha diferencia el papel de la historia militar en la reconciliación del país.
La cita estaba pactada para las 1130 de la mañana, aborde mi automóvil y me dirigí a su oficina situada en la gasolinera ESSO, frente al Rancho Navarra, carretera al aeropuerto, mentalmente trataba de organizar el enfoque de la entrevista. Al llegar, su secretaria me hizo pasar a su despacho, sencillo y sin muchas comodidades, un ambiente ideal entre soldados. Con su característica amabilidad me ofreció algo de tomar y me pregunto por mi trabajo y en que podía ayudarme. Le conté lo mucho que hace falta investigar sobre la guerra que en 1969 libramos contra Honduras y que siendo él un veterano de aquella guerra, me gustaría mucho que recordara junto a mí, tan trascendentales hechos; me miro a los ojos, se acomodo en su silla y ante mis ojos, comenzó a rememorar aquellos lejanos días, de cuando los aviones corsarios enemigos, los buscaban a ellos (nuestra artillería de campaña) por todo el frente de guerra para destruirlos.
Al terminar la entrevista le estuve muy agradecido por su confianza y por haber compartido conmigo esos recuerdos. El jueves de la semana pasada hable con el Gral. Juan Orlando Zepeda un gran amigo mío y compañero de promoción del Gral. Ponce para preguntarle por el estado de salud de su compañero, que en esos días, ya había sido hospitalizado, al parecer todo había salido bien y el Gral. Ponce se encontraba en recuperación. Este lunes 2 de mayo, a las 7 de la mañana, mientras me encontraba en el Hospital Militar, recibí la noticia de su fallecimiento, mi corazón se apesadumbro, me detuve un momento y fue entonces que comprendí, que esta madrugada, mientras soñaba con la muerte a la vez que un intenso frio me sobrecogía, un gran soldado desde sus últimos estertores nos decía adiós, su lucha había terminado.


Para este humilde soldado que compartió las angustias de la guerra de su tiempo, no queda más que el orgullo de haber caminado entre estos gigantes, cuyos ecos se escucharan aun cuando los siglos pasen y otros, al recordar estos días volverán la mirada sobre aquellos guerreros, cuyos fantasmas siempre habitaran en nuestros campos de batalla.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LA HISTORIA Y EL CASO JESUITAS


Esta mañana, entre tantas noticias sobre el caso jesuitas, estuve viendo la discusión que tenia el periodista Romeo Lemus, del canal 12, sus invitados eran el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Lic. Cardoza y el ex-comandante de la guerrilla salvadoreña, Lic. Francisco Jovel. Casi al termino del programa, el periodista Romeo Lemus hizo a sus panelistas y al publico en genera, la siguiente pregunta "y bueno, son culpables esos generales; haciendo referencia a los Grales. Humberto Larios, Rafael Bustillo y Zepeda Herrera, quienes junto a otros militares se entregaron voluntariamente, en espera que nuestras autoridades judiciales resuelvan lo pertinente.
ahora que ya esta casi agotado el debate publico sobre la pertinencia legal o no del proceso seguido en España por el Juez Eloy Velasco y siendo que la mayoría de comentaristas y figuras publicas de la izquierda de nuestro país, han sostenido públicamente que los familiares de las victimas, de este hecho tienen derecho a saber lo que verdadera mente paso en aquellos días, es quizás tiempo de hablar del hecho histórico y no de las imputaciones legales sobre el mismo.
Los historiadores salvadoreños tenemos una gran deuda con nuestra sociedad, a casi 22 años del ultimo intento violento del FMLN por hacerse con el poder político del país, no hemos sido capaces de romper nuestras estrecheses ideológicas y arrojar luz sobre lo que verdaderamente paso en esos días. Nuestros historiadores han pasado de largo cualquier abordaje objetivo de esa batalla o simplemente se han mostrado indiferentes a su estudio y análisis. Instituciones como la Universidad Nacional o los innumerables "cafés culturales" que hoy populan nuestras ciudades, se han mostrado incapaces de auscultar esos hechos sin la carga ideológica de sus directores o presentadores. tratan por todo medio posible de presentar la historia de nuestra guerra bajo el prisma de la ideología marxista-leninista, tan popular hoy día en nuestro continente.
Innumerables obras, algunas de las cuales abordan estos hechos, nos dejan el sabor de leer una de las tantas versiones que se han construido sobre esos aciagos años pero siempre desde la óptica de una parte interesada. Como investigador de los conflictos militares que asolaron nuestra región, una de mis investigaciones esta referida a la ofensiva insurgente de 1989 y las razones por las que perdieron, desde el punto de vista militar tal batalla. Aprovechando la pregunta del amigo Romeo Lemus, comentare algunos hechos que saldrán en mi libro y que atañen directamente a algunos de los imputados en el caso jesuitas y cuyas acciones, después de una intensa investigación he podido reconstruir.



Al Gral. Juan Rafael Bustillo, lo conocí durante la guerra, uno de los pocos lideres militares salido del seno de nuestras fuerzas aéreas, veterano de dos guerras y convertido en un icono para los oficiales jóvenes, que como yo, servíamos en el batallón Atlacatl. Su actuación en el marco de la ofensiva de noviembre de 1989, fue desiciva a la hora de remontar las trincheras enemigas. Un hecho reconocido por los mismos comandantes de campo de la otrora guerrilla y es precisamente de estos hechos que deviene su vinculación al caso jesuitas. Es triste y lamentable darse cuenta como los reputados expertos internaciones sobre la guerra salvadoreña y sus tambores locales repiten una y otra ves aseveraciones, que contrastadas con los hechos históricos pierden su fundamento pero lo mas peligroso de todo esto, es que sean recogidas por un tribunal, español en este caso y sirvan para encausar a personas en estos hechos. El auto de procesamiento librado por el juez Eloy Velasco afirma que el Gral. Bustillo asistió a una serie de reuniones donde supuestamente se planifico y se dio la orden para asesinar  a los jesuitas. El problema es cuando confrontamos esta afirmación con los hechos, por ejemplo, la asistencia  del Gral. Bustillo a una de estas reuniones, la del día 15 de noviembre del 1989 para la plantificación de este crimen, alrededor de las 10 de la mañana, es materialmente imposible; a esa hora, el Gral. Bustillo se encontraba volando un helicóptero sobre Soyapango, coordinando y dirigiendo las acciones militares en esa parte de la ciudad capital, tal como esta asentado en la respectiva bitácora de vuelo, en los archivos de la FAS.
Otra de las acusaciones lo vincula a la pertenencia de la famosa tanda de 1966, la Tandona como es conocida, falsa acusación que se cae cuando uno observa el registro de graduados de la Escuela Militar, año por año, nos damos cuenta que el Gral. Bustillo se graduó de nuestra Escuela Militar, 9 años antes que la promoción de 1966, es decir en 1957. Esta particular aseveración es mantenida para darle credibilidad a la siguiente acusación contra este militar, y es que supuestamente, el estaba presente cuando el Gral. Ponce dio la orden al Cnel. Benavides para ejecutar a  los jesuitas y no dejar testigos. Quienes sostienen esta afirmación con tanta vehemencia solo lo hacen por manchar la reputación de uno de nuestros mayores lideres militares del conflicto recién pasado. La verdad es que para entonces, el Gral. Bustillo era un acérrimos enemigo de la llamada Tandona debido a consideraciones que en mi libro son ampliamente comentadas pero para ilustración de nuestro caso, comentare solo una. Fue la Tandona la que se opuso a que el nuevo gobierno electo, el del Ex-Presidente Cristiani, nombrara como nuevo Ministro de Defensa, al Gral. Bustillo, en junio de 1989. Los entre telones entre bastidores de esta situación fueron entretejidos tras los muros de los cuarteles y terminaron con la nominación del Gral. Larios como Ministro de Defensa, esta situacion definitivamente separo mas al Gral. Bustillo de la Tandona. Afirmar que el Gral. Bustillo estuvo presente cuando el Cnel. Ponce dio la supuesta orden de ejecutar  los jesuitas, es desconocer la imposibilidad de este hecho, al menos en presencia del Gral. Bustillo por los referidos antecedentes.
Al Gral. Juan Orlando Zepeda también lo conocí durante la guerra, otro de los pocos iconos militares de la guerra, su desenvolvimiento en la misma es sorprendente como así mismo fue su separación del mando de tropas. De los pocos miembros de la Tandona que se revelaron como lideres natos de tropas en combate, este oficial, siendo ya un Teniente Coronel y al mando del único batallón de infantería, para ese entonces, de la 1ra. Brigada de infantería o Cuartel San Carlos como lo hemos conocido; y durante la fallida ofensiva final, del 10 de enero de 1981, abordo una tanqueta de orugas salio a enfrentar al enemigo, en las cercanías de la Universidad Nacional hasta que quedo, por un momento y solo con su tripulación, bajo fuego de ametralladoras enemigas hasta que logro recuperar la iniciativa y desalojar a los rebeldes. Este militar, que sirvió mayormente en ese cuartel por muchos años, dirigió a las tropas salvadoreñas durante la operación Guazapa 10. Una operación para terminar con la guerrilla en el cerro de Guazapa y que el, modestamente describe en su libro Perfiles de la Guerra.
Circunstancias que no atañen al proceso, lo colocarían a el como nuevo Vice-ministro de Defensa, junto al Gral. Larios. Esta figura administrativa del ordenamiento castrense, al igual que en todo el aparato ejecutivo, entonces y ahora, representan cargos mas de "decoro" por llamarlo de alguna forma, que de verdaderos lideres con posibilidad de mando, un paso sin gloria por el Alto Mando de las FFAA dirían otros y de alguna manera tienen la razón. Para este oficial, alejarlo de las operaciones y la toma de decisiones operativas fue triste y trágico, pues su nombramiento ha sido ocupado para vincularle al asesinato de los jesuitas, y es entonces que nos encontramos con la siguiente construcción cuasilegal de su imputación "como era el Vice-ministro y parte del Alto Mando, también es culpable.
El estudio de la historia de nuestra guerra, creo que sera la que verdaderamente reivindique la memoria de los miles de muertos en su justa dimensión y sera al final, pese a tantos incapaces, la que arrojara luz y dará consuelo a nosotros, los familiares de las victimas, que al fin tendremos la oportunidad de acercarnos un poco mas, a los hechos que desgarraron nuestro país pero lejos del odio y la venganza.



Al Cap. Espinoza Guerra lo conocí en el batallón Atlacatl, fue el primer oficial de esa unidad que me brindo su amistad y al que tengo en muy alta estima, a los hombres de su unidad, los comandos del Atlacatl perseguidos por estos hechos, les agradezco haberme permitido compartir junto a ellos, la ultima batalla por liberar Mejicanos. Su papel en esta historia esta claramente manifestado y no tengo mas que lamentar que a personas tan valiosas se les haya dado tan repugnante orden. De los otros  19 jefes militares, cuyas carreras en la guerra no fueron tan destacadas, no puedo decir nada, ya que mis investigaciones no arrojan mayores datos sobre ellos.
Ahora Sr. Romeo Lemus, creo que ya puede contestarse la pregunta que hizo esta mañana, aunque tendrá que esperar hasta el próximo año para leer mi libro.