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lunes, 31 de julio de 2017

DUNKERQUE: LA PELÍCULA


Como no podía ser de otra manera, éste fin de semana pasado asistí al cine para no perderme el estreno de la película Dunkerque. La verdad es que quedé muy decepcionado, el Director parece que no encontró la forma de transmitir los sentimientos de los soldados británicos y franceses que combatieron en las playas de Dunkerque para salvarse, no hay una sola toma que nos lleve al caos, la desesperanza, el temor y la tenacidad con que se combatió en las playas y accesos a Dunkerque, las tomas que intentaron recrearlo, fallaron al presentar unas escenas desabridas y sobre todo, tan poco conectadas a los combates que en realidad se dieron en esa batalla.
No hay un guión histórico que explique a los cinéfilos el por qué de la batalla, las consecuencias de perderla y el tremendo esfuerzo de la Marina Real por evacuar a los soldados del Cuerpo Expedicionario británico atrapado en esas playas, no hay un asomo por contar porqué estaban ahí, en primer lugar, porqué los alemanes no continuaron avanzando, cuando prácticamente habían ganado la batalla.
Hasta las tomas de los combates aéreos son pobres y no transmiten la exitación del combate aéreo, un único Heinkel volando escoltado por 3 cazas alemanes y 3 cazas Spitfire ingleses derribándolos a todos en unas escenas deslucidas. Hasta la escena del inicio es muy desconectada y poco llena de acción, con soldados pérdidos, escena que inicia pujante pero termina sin explicar el motivo del mismo. Toda la película esta llena de escenas poco logradas, que no contribuyen a aumentar la adrenalina del público. Las escenas del bote ingles en el cual se centra las tomas para explicarnos algunas consideraciones de orden psicológico en los soldados que pasan por traumas tan intensos, enfrían la poca acción de guerra que se intercala entre escenas. De verdad que quién escribió el guión, debió hacer un mayor esfuerzo por empaparse de la historia de esta batalla que daba para mejores escenas de acción.
Para quienes hemos leído algo sobre ésta batalla, no hay duda que la película Dunkerque nos deja en deuda, para los admiradores del séptimo arte dedicado a las películas bélicas, un tanto desonrientados, ya que no se explica mucho del contexto de la batalla, su planificación y cuál era la finalidad de los británicos al utilizar sus barcos para rescatar a sus soldados, les aconsejo que lean sobre la batalla antes de asistir al cine y ver la película.
Hay tantos relatos sobre ésta batalla, que quienes escribieron el guión pudieron haber hecho un mejor trabajo para construir las escenas de acción, aquellas que pudieron transmitir tantos sentimientos que poblaron en los corazones de los soldados ingleses y franceses en esos duros momentos. Ojalá hubiesen estudiado otras cintas cinematográficas mejor construidas como La Batalla de Inglaterra, Leningrado o Un Puente Demasiado Lejos entre otras, como descanso de tanto ajetreo laboral, una película más de relleno como tatas en el cine de hoy día.

jueves, 27 de julio de 2017

EL SALVADOR ARDE


Una de mis obras preferidas sobre el conflicto interno salvadoreño por la riqueza del material fotográfico empleado, no solo retrata una época difícil y dolorosa de nuestra historia sino que es de los pocos documentos gráficos que recoge una etapa crítica en las fuerzas armadas salvadoreñas, ese periodo antes de la ayuda militar estadounidense, cuando las armas eran mayormente de fabricación europea y los uniformes y arreos de construcción local, cuando las únicas unidades especiales que estaban organizadas eran los comandos de Morazán y el Escuadrón Aerotransportado.
Puede verse a lo largo de la obra fotos bien logradas de los cuerpos de seguridad pública y sus equipos automotores como las tanquetas UR-416 de fabricación alemana, los equipos anti-balas y los cascos de protección, una delicia como diría un amigo. es cierto, un verdadero estudio en imágenes de los años 1979 al 1981, las manifestaciones, las guerrillas, el Ejército y los CUSEP, todos retratados en plena acción, en verdad el autor, Jean-Louis Clariond nos ha dejado sin proponérselo un testamento gráfico para aquellos interesados en recrear a los combatientes salvadoreños de esa época tan particular de nuestra guerra.
Sus 197 páginas nos presentan un texto en español, inglés y francés acompañado de 250 fotografía a color y en blanco y negro, todas producto del trabajo de uno de los corresponsales de guerra más serios que estuvo en nuestro país cubriendo aquellos duros días. Es una verdadera lástima que esta obra ya no esté disponible al público más que en bibliotecas pública o privadas, aunque de vez en cuando algunos ejemplares aparecen en el mercado de los libros usados en el centro de San Salvador.
Los elementos más relevantes de esta obra están circunscritos a describir, a mi juicio, dos de los hechos más sangrientos del conflicto, las manifestaciones populares previas al asesinato de Monseñor Oscar Romero y la misma de sus exequias, de primer orden porque el autor, testigo en todos estos eventos arroja luz sobre la violencia armada que la extrema izquierda utilizó para instrumentalizar  las masas y conseguir su tan añorada insurrección popular.
Sin embrago, en tan trágicos eventos, la población salvadoreña que semanas antes había acompañada multidinariamente a estos grupos, de pronto los abandonó, para el autor, la población se dio cuenta de su manipulación y no estaban de acuerdo en iniciar una guerra que les llevara a más luto y dolor. El otro evento bien retratado es la primera operación desarrollada por el ejército en el norte de Morazán, la famosa operación Rayovac (la cual he descrito en el libro La Muerte Desde el Cielo: Historia de los Paracaidistas salvadoreños 1962-2012). Era hasta ese momento la mejor descripción de esa operación y por supuesto, las fotografías que le acompañan son inmejorables, sobre todo las referidas a los comandos y los aparatos de la FAS, sobre todo de los helicópteros Alouette y Lama, cuyas fotos son escasas.
En verdad una obra que no debe faltar en la biblioteca de los estudiosos de ésta guerra, imperdible como dirían otros.

jueves, 20 de julio de 2017

EL SALVADOR: TESTIGO Y ACTOR


Una obra que prometía mucho debido a que su autor fue uno de los principales actores en los eventos inmediatos al golpe de Estado de octubre de 1979, su paso por las Juntas Revolucionarias de Gobierno primero y luego como jefe de las FFAA salvadoreñas en los primeros dos años angustiosos que le siguieron, le colocaban en una única circunstancia que le permitieron atestiguar y ser actor real de esos angustiosos y claves momentos de nuestra historia, sin embrago, la obra deja mucho que desear al respecto.
A lo largo de sus 188 páginas apenas encontramos algún asomo de la vida profesional del Gral. Abdul Gutiérrez, ni siquiera su paso por la Maestranza del ejército durante la guerra de Julio de 1969 librada contra Honduras son merecedoras de mayor profundidad. Al arribar a los días previos al Golpe de Estado, no haya mayor profundidad en la conspiración en sí misma, los pormenores políticos y militares que la sustentaron, además del consabido "yo soy" y "yo hice", el autor reclama para sí la intelectualidad de la organización del golpe y su conducción política.
A estas alturas de nuestra historia, creo que ya esta claro el papel que jugó en el golpe sus principales figuras: el Cnel. Arnoldo Majano, el Tcnel. Guerra y Guerra y el Cnel. Abdul Gutiérrez por lo que las reinvindicaciones del autor sobre su propio papel en dichos eventos ha sido sobredimensionada. Aunque ésto es de esperar en un político, realmente esperaba encontrarme con las claves de las luchas de poder en las JRG, el caso de la captura del Myr. Roberto Dábuisson, los detenidos políticos y la ofensiva final del 10 de enero de 1981. Pese a que debió haber jugado un papel importante en estos hechos y la posterior reforma de las FFAA, nada escribió sobre ellos y muy a mi pesar, se limito a reproducir una serie de documentos y entrevistas, publicadas y dadas a conocer en su momento, por lo que no contribuye con nada nuevo en su obra.
Dividida en 12 capítulos, la mayoría de ellos basadas en escritos ya publicadas, al final de la lectura, uno se queda con la sensación de una novela que termina a penas con los inicios de la introducción de sus personajes, no hay trama, no hay reflexiones que nos ayuden a entender el porqué de aquellos hechos. Es una lástima que nuestros líderes, en éste caso militares sigan rehuyendo escribir sobre el papel que jugaron en nuestra historia reciente, tal vez algún día los voyaguer nos enseñen el camino al pasado para que podamos armar el rompecabeza de  nuestra historia.

viernes, 7 de julio de 2017

EN EL CIELO ESCRIBIERON HISTORIA


A veces es tan difícil separar nuestro nacionalismo de la objetividad con que debemos tratar la historia, no es fácil, incluso la prensa estadounidense tiene problemas a la hora de cuestionar a sus gobernantes cuando deciden atacar otra nación, es entonces que los críticos corren el peligro de ser llamados traidores, pero lo cierto es que si decidimos tomar el reto de escribir sobre hechos históricos, algo de ética debe revestir nuestra pluma.
El presente libro libro se publicó en 1972, apenas 3 años después de que El Salvador y Honduras fueran parte de una guerra corta pero intensa y cruel, el discurso nacionalista impregnaba las publicaciones de la época y cualquier cosa se podía escribir siempre que estuviera en consonancia con la propaganda del gobierno de turno, en ese sentido, la historiografía hondureña sobre la guerra de 1969 no se aparta del guión estalinista que en su época impuso Stalin a los cronistas de la Segunda Guerra Mundial.
El autor de la presente obra, como periodista del diario La Prensa de Honduras, mientras cubría la batalla por la ciudad de Nuevo Ocotepeque (en la guerra de julio de 1969) informaba a sus lectores que las defensas hondureñas habían pulverizado a los atacantes salvadoreños ocacionándoles más de 700 bajas y librando una fiera lucha de 14 horas. Ahora se sabe que tal batalla apenas duró alrededor de 4 horas y costo a los hondureños 100 muertos en sus filas y muchas menos en las filas salvadoreñas. 
Menciono este dato porque, otra vez, en su presente obra de 156 páginas, habla de una superioridad aérea hondureña sobre los campos de batalla y el territorio salvadoreño, sin embargo en su narración, una y otra vez nos describe a los aviones salvadoreños bombardeando objetivos en territorio hondureño, a sus aviones volando patrullas de protección aérea sobre territorio hondureño. A excepción del día 15 de Julio, los aparatos de la fuerza aérea hondureña no volvieron a volar sobre territorio salvadoreño. Los aparatos hondureños fueron obligados -por la derrota de su infantería- a suplir el apoyo de fuego inexistente en su ejército, esto anuló cualquier pretensión de sacar provecho a su supuesta superioridad aérea.
Incluso sus datos sobre misiones de ataque y blancos alcanzados están en directa oposición a lo publicado en 1984 por la FAH, cuando ésta publicó su Diario de Operaciones de la guerra de Julio de 1969. Vuelos nocturnos cuando no había capacidad para ello, misiones fantasmas que nunca ocurrieron y blancos alcanzados y destruidos que sus propios informes (de las tropas hondureñas en primera fila) desmienten al calificar dichas incursiones aéreas como totalmente fallidas, dejan en la disyuntiva al lector de cuanto creer y cuanto atribuir a la carga nacionalista del autor. una misión en particular me llamó la atenció, la que aviones de la FAH realizara sobre los alrededrores de Nuevo Ocotepeque el día 17 de Julio, en el que destruyeron dos tanques salvadoreños.
Ya se sabe que los combates por Nuevo Ocotepeque finalizaron al atardecer del día 15 y el 17 no hubo intento por retomar la ofensiva salvadoreña con el apoyo de los tanques Stuart de que disponia, además, esta bien comprobado el destino de los 5 tanques Stuart del ejército salvadoreño, cuyos ejemplares se encuentran en dos museos militares del país (nada que ver con "un amasijo de hierro y latas" en que quedaron como asegura el autor del presente libro).
Para mí como investigador de ésta temática, es bien difícil atribuirle valor histórico a unos relatos que no son respaldados, sino por el contrario adversados por sus propios fuentes oficiales. Por ello vuelvo a repetir, debemos acercarnos con mucho cuidado a éste tipo de literatura, sacar lo mejor que se pueda de los datos que aportan y verificar en fuentes independientes, directas o más objetivas la veracidad de sus "hechos". Es una tarea que en algún momento deberemos enfrentar si queremos llegar a la verdad de ésta guerra y legarles a nuestra juventud un acercamiento más objetivo a estos hechos. La historia es implacable y nos juzgará por ello, es un reto difícil pero no imposible.