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miércoles, 2 de noviembre de 2011

CAZADORES DE GUERRILLAS II


Los cazadores venezolanos llegaron a El Salvador en 1982, su misión era entrenar en el combate de guerrillas a los soldados salvadoreños de tres batallones, uno perteneciente a la Tercera Brigada de Infantería, con sede en San Miguel. Entre las cartas de presentación de los venezolanos destacaba que habían evitado la consolidación de los movimientos insurgentes venezolanos, además de la captura de un desembarco cubano con armas y combatientes.




Se necesitaban 12 hombres y un líder  para integrar uno de los  grupos de entrenamiento. Los requerimientos para ser seleccionados eran específicos: dominar el área de contrainsurgencia, con un mínimo de 3 años en batallones de cazadores, haber realizado el curso básico de    cazador, el curso de comandante de pelotón y haber hecho un curso en el extranjero que podía ser el de Ranger, Lancero, Boina Verde o Kaibil.
El joven Teniente Máximo Elías Semenzin Mattarolo calificaba en los tres requisitos. En 1977  siendo aún cadete de la Escuela Militar realizó el curso con un equipo móvil del batallón de cazadores Genaro Vásquez Nª 82, en 1978, fue asignado al batallón de cazadores Pedro Sarasa. Luego fue enviado junto a un grupo de oficiales a realizar el curso de guerra irregular en Fort Gulick, Panamá, en la Escuela de las Américas y en 1981 fue enviado a Fort Benning para realizar el curso de Ranger. El equipo recibió las indicaciones sobre su misión entre febrero y marzo de 1982, solo sabían que harían una misión de apoyo de entrenamiento en Centroamérica, pero todos los miembros dedujeron que se trataba de El Salvador.
Viajaron de forma encubierta, en líneas comerciales y en diferentes vuelos. "Fuimos prácticamente infiltrados como turistas", dice Samenzin. El apoyo fue solicitado por el gobierno salvadoreño, representado en aquella época, por la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por José Napoleón Duarte y despues refrendado por el Presidente Provisional Alvaro Magana, petición a la que el gobierno de Venezuela accedió gustosamente.
El resto del grupo estaba integrado por el Capitán Luis Acosta Carles, por su metro noventa de estatura y su consistencia fornida era conocido como Tarzán Boy, era   cazador, paracaidista y había hecho el curso de lancero de Colombia. Por su antigüedad fue el encargado de seleccionar a los otros oficiales. Su hermano Felipe Antonio Acosta Carles   falleció en 1989, en el famoso caracazo, cuando una insurrección popular intentó derrocar al entonces presidente Carlos Andrés Pérez. El líder era el Coronel José Luis Prieto, años después y cuando ya estaba retirado, Luis Acosta Carles fue nombrado ministro de Defensa con el rango de General por el Coronel Hugo Chávez.
El equipo de Cazadores venezolanos llegó a El Salvador en mayo, unos días antes había viajado el líder para verificar las condiciones y los lugares donde se verificaria el entrenamiento. En la embajada venezolana recibieron la orientación sobre la situación militar salvadoreña y el trabajo que les esperaba. Semenzin recuerda: "Nos dieron una buena orientación, profundizaron bastante en la situación salvadoreña y fue ahí donde nos dijeron que habíamos sido seleccionados entre varios países para dar esa asistencia, ya que los cazadores venezolanos tenían la experiencia de haber derrotado a las guerrillas en nuestro país".
El Coronel Semenzin fue asignado a la 3ra. Brigada de Infantería, en San Miguel junto con el Cap. Acosta Carles; a los 20 días se les unió el Maestre Técnico Navarro, un Sargento  Mayor con 12-15 años de servicio, ademas era experto en explosivos. Como medida de precaución no fueron informados sobre los otros equipos, ni a donde fueron destacados o quienes los integraban. En la 3ra. Brigada, los venezolanos estructuraron los diferentes comites que impartiriam la instruccion. Cada uno de los instructores venezolanos se iba rotando en el entrenamiento por estaciones segun el comite asignado, para enseñar las diferentes especialidades del curso.


Los Cazadores salvadoreños:

El 27 de julio de 1982 se crea el batallón de cazadores Cuscatlán, fue organizado con personal antiguo de varias compañías de infantería procedentes del Destacamento Militar 4 (DM-4), con sede en Usulután, del Centro de Instrucción de Comandos de la Fuerza Armada, con sede en San Francisco Gotera, y con personal de la 3ra. Brigada de Infantería, siendo su primer comandante el Mayor de caballería José Roberto Rivas Galeano.
"Eran muchachos jóvenes, algunos eran analfabetas e incluso tuvimos que enseñarles a ponerse las botas, ya que por su extracción campesina se les dificultaba pues no estaban acostumbrados. Hubo bastante acercamiento, era la misma situación de nuestras tropas venezolanas. Tenían un entrenamiento básico muy rudimentario, sabían la técnica de combate regular, usaban cascos de acero, un morral con equipo innecesario, botas o que eran muy grandes o eran muy pequeñas, eran muchachos que el más alto media 1,65mts, la típica de América Latina, usted le montaba cinco cargadores y una M-60 encima y lo mataba", recuerda el Coronel Semenzin.
Lo primero que hicieron los instructores venezolanos fue cambiar el uniforme, usar sombrero o boina, cargar en el morralito únicamente un poncho para la lluvia y un cobertor que a veces si se mojaba era más el peso que se llevaba, una sola muda de ropa y tres pares de medias, era importante cuidarse los pies, la munición de reserva, una sola cantimplora de agua, y un machete. Se organizó un curso básico de 30 días; primero se concentraron en la parte individual de cada hombre y luego había que entrenarlos en equipo.
El primer entrenamiento se denominaba período básico de instrucción del soldado (PIBS), el cual fue amoldado específicamente para soldado cazador, pues los salvadoreños ya poseían el entrenamiento básico del soldado de infantería regular. Se daba una formación del combatiente individual y luego se trabajaba en binomios, después era integrado a la patulla hasta formar un pelotón.
En la graduación, los venezolanos obsequiaron a los oficiales salvadoreños, la insignia metálica de los cazadores venezolanos, era una lanza cruzada con un machete y para ese entonces una boina color verde con un pentágono anaranjado que era el color de los cazadores.
Además, los fusiles M61T2 FAL de culata plegable que llevaban los venezolanos, fueron obsequiados en señal de respeto y admiración a los oficiales salvadoreños. El batallón de cazadores Cuscatlán se gradúo el 12 de agosto de 1982 y enseguida fue utilizado en las diferentes operaciones realizadas en la zona oriental del pais, quizas una de las mas recordada, la batalla en Cacahuatique, en abril de 1983. A lo largo de la guerra, este batallon y sus dos hermanos se distinguiria en el combate. Después el equipo del Coronel Semenzin regresó a su país, donde le estaban esperando para que calificase para asistir al curso de boina verde que desarrollaría en 1985.