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viernes, 23 de septiembre de 2016

¿QUÉ HA FALLADO EN IRAK?

Un libro que debería ser cabecera de todo líder militar, el autor expone con diafana claridad sus argumentos sobre los errores cometidos en Irak y las enseñanzas que el ejército ha obtenido pese a ello. Fue claro para los militares y analistas del Pentágono, que desde el inicio de la fase de consolidación, luego de la derrota del ejército iraquí, la situación se deterioría rápidamente sino se conseguía establecer una mínima seguridad y se comenzaba con la reactivación de la economía, fue entonces, cuando se aprecio lo inapropiado que estaba el gobierno estadounidense para encarar la reconstrucción de un país devastado por la guerra, enseguida fue evidente que la carga de tal tarea recaería en la única institución capas de realizarla, el Ejército. 
Sin embargo, las decisiones del mando político dejo  en una situación precaria a los militares, ya que la premisa de su utilización en Irak, fue siempre la del menor costo y el menor número de tropas empleadas, lo que volvio casi insoluble aceptar las nuevas obligaciones de seguridad en todo el país, las consecuencias de todo esto fue el surgimiento de una resistencia que poco a poco cobró fuerza, volviendose un desafío mayor. Al final, Estados Unidos tuvo que abandonar Irak en medio de un tremendo caos, que aún hoy día, sigue impidiendo el desarrollo democrático de aquella nación.
Una de las enseñanzas más importantes de ésta guerra fue a nivel de Doctrina, la concepción del ejército para encarar la guerra a partir de sus más recientes actuaciones (la primara guerra contra Irak y Kosovo, entre otras), Estados Unidos abandonó (como bien lo dice el autor del libro, el Gral. Wesley K. Clark, cuyos 33 años de servicio en la FFAA estadounidenses le acreditan sus opiniones sobre éste tema) la concepción de Frente y Retaguardia existente desde la PGM y pasaron a concebir el campo de batalla como un combate de profundidad, uno de proximidad y otro en la retaguardia.
Toda unidad desarrollaría este concepto en su nivel, permitiendolo una enorme flexibilidad a los comandantes en el campo de batalla. El empuje de las tropas con el apoyo aéreo y de artillería, aunado a la más alta tecnología disponible, permitio a éste excepcional ejército derrotar contundentemente al iraquí. Lastimosamente, su experiencia para ganar guerras no ha sido homologada y estudiada en el otro espectro de la misma, es decir, aquella fase de consolidación o de reconstrucción como se le llama también.
Estos son los errores y aciertos que examina el Gral. Clark y que se vuelven un deleite para los estudiosos del arte militar. Cabe destacar, para mí, el uso de los paracaidistas de la 173 Brigada Aerotransportada, que ejecutó un salto clásico de paracaidistas, reivindicando con ello, que el uso de estas fuerzas en su clásico papel, aún es de importancia en el campo de batalla moderno, haciendo a un lado el mito de que el helicóptero había hecho desde Vietnam, innecesaria éste tipo de fuerzas.
En fin, es un libro infaltable en nuestras bibliotecas, sus 206 páginas, divididos en 6 capítulos, les dejaran más que satisfechos.

sábado, 10 de septiembre de 2016

OFICIO DE CANÍBALES: MILITARES Y GUERRILLEROS EN El PATUCA 1983


Leí la obra de 252 páginas con mucho detenimiento, a pesar que el auto quiere dar un aspecto romántico a la lucha del Dr. José María Reyes Mata, líder del PRTC (Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos), filial Hondureña que en 1983 decide iniciar la lucha armada contra el gobierno hondureño, en pleno apogeo de la crisis militar Centroamericana. Cómo todo escritor de izquierda, los aspectos de la lucha armada comunista en la región son presentados como una especie de cruzada democrática que olvida que su sustento ideológico y pragmático esta en las dictaduras de los partidos comunistas en la entonces URSS y la Cuba de los hermanos Castro.
Pese a todo ello, el análisis de la táctica y estrategia adoptada por el PRTC hondureño es detallada y muy congruente con lo que en realidad paso. Por ello, creo que la lectura de éste libro es altamente recomendada, una serie de errores de apreciación en el liderazgo de éste grupo rebelde, es una valiosa enseñanza para los futuros líderes militares que encaren desafíos similares. 
Desde el secuestro del gerente de la Texaco, Arnold Quiroz, efectuado en San Pedro Sula, el 17 de Abril de 1980 hasta el ingreso de la columna armada del PRTC desde Nicaragua, el 19 de Julio de 1983, la guerrilla hondureña no dejo se ser un débil movimiento, más urbano que rural que nunca logró cuajar su aparato armado, incluso, ya para Julio de 1983, durante el ingreso de la guerrilla liderada por Reyes Mata al Patuca, era evidente que su estructura urbana estaba casi destruida o tan debilitada que ni siquiera pudo construir las bases de apoyo logístico que le hubiesen dado alguna oportunidad a los combatientes rurales de sobrevivir las acciones del ejército.
También es importante lo que señala el autor sobre el descontento que provocaba el entrenamiento militar de los soldados salvadoreños en el CREM (Centro Regional de Entrenamiento Militar), organizado por los estadounidenses, es interesante ver como, a pesar de éste impuesto apoyo a los salvadoreños, la mayoría o un importante grupo de oficiales hondureños o resentía, pues consideraban a su ejército mucho más débil que el salvadoreño y mucho más peligroso que el sandinista en Nicaragua.
Muy aleccionador para éste lector, fue la parte dedicada al análisis del liderazgo militar de Reyes Mata, su escasa preparación y la serie de errores de conducción cometidos a lo largo de su avance desde la frontera nicaraguense hasta la región del Patuca donde literalmente serían casi exterminados, la muerte por hambre, las numerosas deserciones, los capturados y los escasos combates, terminarían con los rebeldes, una interesante lección para la historia centroamericana.