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viernes, 27 de septiembre de 2013

EL SOLDADO Y LA GUERRILLERA




Aunque ya había leido otros trabajos de éste autor que me decepcionaron, esperaba que por lo sugestivo del titulo de la presente obra, estuvieramos en presencia de algo nuevo, sin embargo mis espectativas fueron defraudadas. Se supone que la obra esta construida a partir de los relatos que ex-guerrilleros y ex-soldados le hicieran al autor y que éste respeto sus dicciones a la hora de redactar la obra, desde esa optica, pues los testimonios son eso, recuerdos de las personas y para aquellos que no estuvieron ahí, pues nsolo nos queda tomar la decisión de creer o no lo escrito; el problema es cuando fuimos actores o presenciamos los hechos narrados, entonces podemos aproximarnos al escrito con mayor argumentación y en mi caso, con el deber de compartir estos comentarios para que ciertas "anecdotas" equivocadas no sigan pasando por verdaderas historias de nuestra guerra.
La obra de 435 páginas es amena en el sentido que respeta el habla del parlante salvadoreño, aunque a veces nos canse que se repita lo mismo, hasta ahora no me explico porque algunos autores quieren vendernos la historia del romanticismo de las guerrillas marxistas versus el salvajismo del Ejército sin mayores fundamentos que tan solo las afirmaciones de trasnochados, en los políticos es valedero eso y otros excesos pero aquellos que decimos que buscamos la verdad, la verdad de lo que paso en nuestro conflicto, es preocupante que sigamos repitiendo las mismas "cantaletas" a la que nos tienen acostumbrados los intelectuales de izquierda, en fin, aquí mi comentario.
Lo primero que hay que decir que el relato del "soldado" comienza con su reclutamiento para el batallón Atlacatl en 1982, repito, con su reclutamiento, hago este acotamiento porque a diferencia de otras unidades, el batallón Atlacatl fue formado con voluntarios, es decir con soldados que ya habian cumplido con su servicio militar obligatorio, que en 1980 era de un año, que luego se aumento a dos años, sería hasta mediados de 1983, que el Atlacatl formaría sus dos primeras compañias con reclutas de tiempo obligatorio, la 8va y 9na compañias de infantería.
Luego la narración nos da cuenta de la primera operación del referido "soldado" en el área de Guazapa, dónde según él, intervienen siete compañias del referido batallón, aunque esa era la plantilla del batallón para ese momento, la verdad es que el referido batallón Atlacatl nunca o solo en contadas operaciones (la ofensiva de 1989 por ejemplo) operó al completo de sus efectivos, siempre se encontraban dos o tres compañias en la sede, en readiestramiento, descanso y recuperación. 
Y así podriamos seguir enumerando los errores del relato del "soldado" entrevistado pero no quiero aburrir a mis lectores, solo dire que el broche de oro fue leer la supuesta operación de paracaidistas que trato de socorrer al batallón Bracamonte cuando éste fue atacado y destrozado en diciembre de 1990, en lo que sería la última ofensiva regional del FMLN durante la guerra y que pocos conocen, entonces éste servidor se encontraba en las filas de dicha unidad y tuvimos que asumir el peligro de esta operación de auxilio en el norte de Chalatenango pero en ninguno momento, se dío una operación de paracaidistas que ejecutaran un salto de combate, ni mucho menos que los paracaidistas fueran miembros del Atlacatl y no porque no hubiera paracaidstas en dicha unidad, yo era un paracaidista entrenado, sino que por razones tácticas, un salto de combate en las referidas circunstancias colocaba a los paracaidistas en una situación de indefensión mientras bajaban en sus blancas cúpulas, cuando el enemigo dominaba todas las alturas circundantes, éste tipo de operaciones pues, no son ejecutadas en dichas circunstancias.
Quizas lo rescatable de la obra, son los testimonios de algunos guerrilleros que trabajaron en el área de comunicaciones, ha sido revelador confirmar mis estudios sobre éste capítulo desconocido de nuestra guerra, los códigos que se utilizaron y la forma de construirlo, por ello es que me atrevería a recomendar su lectura crítica, como he dicho siempre, algo bueno se puede sacar siempre de un libro, en éste caso me servirá de mucho para mi libro dedicado a la guerra electrónica y de espionaje. El octavo capítulo, que trata este tópico sobre las comunicaciones, es el más recomendable de estudiar y leer.
Mis amigos, espero sus comentarios.