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martes, 1 de agosto de 2017

ARMAS SECRETAS ALEMANAS


El libro es parte de la obra dedicada a la Segunda Guerra Mundial por la editorial española San Martín, un excelente trabajo que casi todo hispano hablante conoce desde fines de los años setentas y ni que decir, muy apreciada por los lectores y coleccionistas (últimamente). Fueron de mis libros de bolsillo preferidos en los años ochenta, llenan un tremendo vacío en nuestra bibliografía disponible sobre los eventos de la SGM, muy bien lograda y escrita por numerosos especialistas internacionales expertos en cada temática tratada.
Así, el autor de Armas Secretas Alemanas, Brian J. Ford es un renombrado científico y escritor británico que estudio y sacó a publicación micho material inédito sobre las investigaciones científicas durante la SGM, tanto de los aliados como de los alemanes. En la presente obra nos muestra un sucinto recorrido por el entramado de la investigación, prueba y producción de los artefactos secretos de la maquinaria bélica alemana que estuvo a punto de tornar los vientos de la SGM o volver más costoso el triunfo de los aliados. como lo reconocería el autor, la máquina bélica nazi se puso en acción utilizando en la mejor medida posible el conocimiento técnico más avanzado disponible en aquel momento.Cuya base era que Alemania tiene una justificada tradición de capacidad de trabajo de buena calidad, disciplina y espíritu emprendedor.
Algunos de estos adelantos citados (en la obra) eran casi míticos, resultado de una apreciación romántica de la investigación intensiva si se les considera retrospectivamente. En esta categoría se pueden incluir el rayo solar, el cañón de viento y el cañón sónico entre otros inventos y proyectos. Los alemanes son los padres de los visores nocturnos que en el conflicto interno salvadoreño fueron muy utilizados hacia mediados de los años ochenta. Unidades como el GOE y los Biris los utilizaron profusamente en sus operaciones.
Ni que hablar de los cohetes. La historia de la coheteria alemana es en esencia la historia completa de los cohetes ya desde los mismos comienzos de la experimentación. Precisamente mientras un cohete espacial (basado en los diseños alemanes de la SGM) llevaba al hombre a la Luna, el ejército salvadoreño invadía Honduras para defender la minoría salvadoreña radicada en aquel país y desalojada violentamente del mismo. Quién no ha leído de los famosos cohetes V-1 y V-2. Siendo el primero el padre de los misiles cruceros actuales y el segundo, el padre de los misiles intercontinentales actuales.
Los químicos, ya desde los albores de la Primera Guerra Mundial, habían demostrado su capacidad destructora de la vida humana y en la SGM no fueron la excepción su modernización y puesta a punto pero Alemania y los aliados se opusieron a desencadenar tal destrucción. El fuego griego antecesor del Napalm si se quiere y de los modernos lanzallamas, estos que si se utilizaron ampliamente en la guerra u otros conflictos como el de Vietnam fueron reusados en conflictos como el nuestro a pesar que durante la conformación de los batallones de cazadores por instructores venezolanos, en la TOE de estas unidades estaban contemplados la asignación de lanzallamas, que para nuestra suerte, fue decidido no utilizar.
Pero otra arma química desarrollada por los alemanes, el gas lacrimógeno, si fue ampliamente utilizado en nuestra guerra y no solo por las unidades anti-motines de los cuerpos de seguridad pública sino en los fieros combates urbanos librados en Ciudad Delgado entre el FMLN y unidades del Batallón Atlacatl. Una obra que recomiendo éste verano para los amantes de la historia militar.