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martes, 29 de mayo de 2018

LA GRAN CONSPIRACIÓN DEL GOBIERNO SALVADOREÑO PARA LA GUERRA DE 1969


Una de las obras que espere leer por mucho tiempo y que ha sido una completa decepción. 545 páginas jalonadas de errores, mentiras y fantasías difíciles de explicar cuando el autor es un profesional de las armas. La Guerra que El Salvador y Honduras libraron en julio de 1969 ha sido desde entonces, un tema muy presente en la política y memoria hondureña a diferencia de lo que pasa en El Salvador, donde casi ha sido relegada al olvido. Numerosos autores hondureños han abordado este conflicto creando mitos y leyendas nacionales por sobre la realidad de los hechos, nunca, sus académicos han cuestionado sus afirmaciones y han preferido endosar y hasta apoyar tales tesis.
En El Salvador, la comunidad de historiadores e investigadores dejaron de lado el tema y se han enfocada más en el conflicto interno. Esto ha permitido que los autores hondureños, cada vez con más frecuencia, agreguen teorías fantaciosas sobre su pretendida victoria defensiva en la guerra. La presente obra, es un intento del autor, mal logrado por cierto, de presentar una historia completa y coherente de dicha guerra, incluyendo en ella, los datos del lado salvadoreño. Digo mal lograda porque su autor, el Cnel. César Elvir Sierra nos presenta un orden de batalla salvadoreño que nada tiene que ver con el de 1969, pues lo que presenta en su obra es el OB de 1984.


Luego sigue con pasmosa y supuesta seriedad, describiendo las acciones militares de la guerra en las que llega a afirmar por ejemplo, que las tropas de la Guardia Nacional comandadas por el Gral. Medrano en Llano Largo, un estimado de 8 compañías, estaban cercadas por 3 compañías menguadas del ejército hondureño. Son afirmaciones que no tienen ninguna correspondencia con la situación real táctica y operativa de los frentes de batalla. O esta otra construcción fantasiosa: una larga columna de camiones en los que se conducían 3 batallones salvadoreños destruidas por el fuego de sus FSR de 75mm y morteros de 81mm.
Puede imaginarse el lector, una columna de este tamaño, es decir más de 100 camiones sorprendidos en el campo de tiro de unas armas antitanque de fuego directo (como lo son los FSR de 75mm), algo inconcebible desde el punto de vista mecánico de dichas armas. Pero lo más interesante de todo es que como prueba de ello, la propaganda hondureña solo ha sido capaz de mostrar unas 3 o 4 fotografías del suceso, en donde apenas se pueden ver 2 o 3 camiones destruidos y los cadáveres de 6 u 8 soldados salvadoreños, perdiendo la oportunidad de mostrar la columna de camiones destruidos y los centenares de muertos.
Casi todos los combates descritos en esta obra, así como en otras están llenos de errores y contradicciones, aún entre sus mismos autores, pues mientras Elvir Sierra afirma la efectividad del apoyo aéreo en los combates por Nuevo Ocotepeque, el Cnel. Wilfredo Sánchez, del Batallón Lempira (hondureño) que defendía tal ciudad, afirma en sus memorias que los dos primeros ataques de la FAH fueron fallidos y ejecutados sobre posiciones vacías.
O cuando afirma que los cañones antitanque del Lempira destruyeron los tanques Stuart salvadoreños que atacaban Nuevo Ocotepeque y otro autor hondureño, Orlando Henríques afirma que fueron los aviones Corsario de la FAH los que destruyeron estos tanques. El libro esta jalonado de este tipo de historias, a las que ya nos tenían acostumbrados los escritores hondureños, pero viniendo de un profesional de las armas que se supone conoce del alcance de las armas, de conducción táctica y operativa, uso del poder de fuego, concepción del apoyo aéreo, etc., es imperdonable.
Estamos por cumplir 50 años de esos hechos y aún no contamos con una versión completa sobre dicha guerra, espero que la obra que se anuncia para principios del próximo año, sea la que estamos esperando. Ya es tiempo que podamos leer las descripciones de sus batallas, el efecto del poder aéreo, los alcances de las operaciones estratégicas, si es que las hubieron y todo lo referente a esa guerra para enseñanza a las nuevas generaciones.
Es una deuda que nuestros historiadores no han podido saldar y que al comprometer sus escritos con una u otra posición de los contendientes no han hecho, sino, enredar más las cosas. Es una verdadera lástima que esta obra haya sido seleccionada por el gobierno de aquel país, como la obra de texto oficial de la guerra de 1969, siendo ahora parte de la enseñanza pública de Honduras.
Seguir ocultando que la expulsión violenta de la minoria salvadoreña radicada en aquel País, con la anuencia y participación de las autoridades hondureñas, fue la verdadera razón de esta guerra, es perpetuar la mentira y el engaño de las nuevas generaciones de centroamericanos, es tiempo de aceptar nuestras errores y encararlos para poder sacar las enseñanzas pertinentes y continuar con nuestro futuro como región.
Se me olvidaba, a pesar de lo erróneo y fantasioso del libro en cuestión, hay algo que si debo reconocerle al autor, nos ha dado el Orden de Batalla más completo hasta ahora publicado sobre las Fuerzas Armadas hondureñas en esa guerra, un aporte que espero, otros sepan aprovechar para la historia.

viernes, 18 de mayo de 2018

LA GUERRA DE LOS ZETAS, VIAJE POR LA FRONTERA DE LA NECROPOLÍTICA

Tenia tiempos de no quedar atrapado con la lectura de un libro, quizás por su identificación con lo que actualmente vive mi pequeño terruño o por la descripción similar de sus muertos, desaparecidos y torturados. Lo cierto es que no pude desprenderme de el hasta su fin. En 14 vibrantes capítulos, su autor nos introduce a la guerra que libran los carteles del narcotráfico entre sí, especialmente el Cartel del Golfo contra, sus otrora guardaespaldas, los "Z" y entre estos y el gobierno Mexicano. Utilizando una combinación de las técnicas básicas del reportaje con las técnicas literarias y ensayísticas, nos sumerge en un mundo de muerte, de desesperanza, del comercio de las drogas y de sus principales actores.
La primera pregunta del autor para el elector es si la guerra declarada  a los carteles de la droga es solo un intento de legitimar un gobierno asumido frente a las dudas de su legalidad electoral. Su respuesta no es tan importante para nosotros sino sus implicaciones para el caso similar que vive El Salvador, sumido en su propia guerra contra las Pandillas. Aquí también hemos encontrado esas acusaciones, primero en el gobierno de Mauricio Funes que negocio una Tregua con las Pandillas para evidenciar un supuesto éxito en la reducción de asesinados por día, segundo después por el gobierno de Sánchez Cerén al declararles una guerra sin cuartel pero con estrategias hasta ahora fallidas.
 
 
Las similitudes continúan, el autor nos enfrenta a cuestionamientos artos conocidos en el caso Mexicano pero nunca esbozados abiertamente en el caso salvadoreño. El gran talón de Aquiles del gobierno Mexicano ha sido la galopante corrupción en sus principales órganos, que en teoría, tienen la misión de perseguir el crimen, por ello, cuando el anterior electo Presidente Calderón asumió su cargo entre sospechas de "amaño", decidió declarar una guerra y apartar la vista del ciudadano de su cuestionada asunción al de la guerra contra los carteles.
Pero al hacerlo tuvo que decidir  a quién acudir de su gobierno, con la suficiente representatividad para encabezar esa lucha, no había otra posibilidad más que las Fuerzas Armadas. Es el guion seguido por los salvadoreños desde la Presidencia de Calderón Sol y magnificada en el quinquenio de Mauricio Funes y Sánchez Cerén. Ahora existe una profunda desconfianza en los militares mexicanos por el uso y abuso de su autoridad, por el empleo de la tortura, el desaparecimiento y otras practicas propias del crimen para combatir a los narcotraficantes.
Son las repetidas voces de alerta en El Salvador, sobre la corrupción al interior de la PNC y la FAES, en la adopción de practicas similares a las mexicanas, y que ahora salpican públicamente a nuestras instituciones, amenazándolas con llevarlas a una descomposición moral y un instrumento estatal no-confiable para combatir la amenaza que significan las Pandillas.
El otro punto clave en esta génesis, si, es la génesis de una nueva forma de guerra que combina las tácticas de una insurgencia, con las propias del crimen organizado, es la lucha por el control territorial, Los narcos en México para asegurarse los pasillos y corredores de traslado de la droga, mientras que en El Salvador, es el control territorial para reemplazar al Estado en ese control y el monopolio en el uso de la violencia.
La similitud con la guerra que libra la PNC y la FAES salvadoreña contra las Pandillas nos deja pensativos, reflexivos y asustados de una realidad mexicana, que como un guion cinematográfico, recorre El Salvador. Es que a caso no somos capaces de sacar las conclusiones consecuentes y cambiar el rumbo del país, ahora que aun estamos a tiempo. Es momento de poner nuestras barbas en remojo y dar vida a la discusión pública de la infiltración del crimen en nuestras instituciones, de la existencia de "escuadrones de exterminio" en nuestra PNC y la FAES, de la conveniencia de colocar a los servicios de inteligencia del Estado (PNC, FAES y OIE) bajo el escrutinio de la Asamblea Legislativa, etc, etc.
Este libro de 350 paginas, es el perfecto regalo para las autoridades salvadoreñas que tienen a su cargo el combate de las Pandillas, es como diría alguien, la biblia de su trabajo. La obra debería ser objeto de estudio y discusión en los ambientes académicos, ya es hora que dejemos los análisis de televisión, que no analizan nada y estudiemos un caso de laboratorio contemporáneo a nuestra realidad geográfica.   
 

jueves, 10 de mayo de 2018

GUERRA DE INVIERNO, RUSIA CONTRA FINLANDIA


Otra de las obras de la Editorial española San Martín dedicada a uno de los conflictos menos estudiados de la Segunda Guerra Mundial, la guerra Ruso-Finlandesa que estalló el 1 de diciembre de 1939 y que duraría hasta el 13 de Marzo de 1940, dejó atónito al mundo al ver la enconada resistencia que un país pequeño como Finlandia oponía a una de las mayores potencias militares de la época, la Rusia de Stalin. Una verdadera escuela para aquellos países pequeños que por diversas razones han sido parte del entramado internacional y atención de las superpotencias.
Por otro lado, este conflicto es muy parecido al que librasen los ejércitos de El Salvador y Honduras en Julio de 1969. En ambos conflictos se observaba un servicio militar obligatorio de 1 año de duración, los Teatros de Operaciones estaban confinados por una abrupta geografía, los medios utilizados, fueron escasos y no muy modernos, y un sistema de movilización muy similar entre los finlandeses y los salvadoreños, que a la larga permitieron el éxito a ambos ejercitos (un éxito defensivo en el caso finlandés). Por eso, los estudiosos de ese conflicto en Centroamericano harían muy bien en volver su visión investigativa en la guerra ruso-finlandesa.


Una frase en particular volvería a convertirse en habitual para describir las acciones militares, en este caso del ejército finlandés, me refiero a la táctica de la Tierra Arrasada, que inspirada en la que los rusos hicieron contra Napoleón, ahora los finlandeses practicaban contra el ejército Rojo. Desde entonces, el término seria popularizado por los movimientos insurgentes a lo largo de todo el mundo, como una descripción de las acciones militares emprendidas por sus enemigos (las fuerzas regulares) en su contra.
Esta guerra fue la primera prueba de fuego para el enorme Ejército Rojo organizado por Trotsky, derrotado en una serie de encuentros con el nuevo ejército finlandés, su organización se resintió de las purgas de Stalin y de la vigilancia, que sobre sus oficiales ejercían los Comisarios Rojos, que hasta en el nivel de Pelotón debían dar su aprobación para las acciones tácticas, haciendo con ello que la iniciativa y la audacia fueran escasa entre estos oficiales.
Para mí ha sido interesante estudiar la táctica finlandesa de los Motti, una modalidad que envolvía un triple proceso: reconocimiento y bloqueo, seguidos de ataque y aislamiento y, por fin, aniquilamiento. Pero esta táctica pudo ser eficaz al ejército finlandés debido a la peculiar organización del mismo, donde "las victorias obtenidas fueron consecuencia de una acción de mando enérgica y audaz que supo emplear las fuerzas, las posibilidades del terreno y las circunstancias del momento del modo más apropiado para obtener el mayor provecho de la situación".
Hay una batalla que nos ayuda a entender las limitaciones del poder de fuego contra unos defensores motivados y dispuestos al mayor sacrificio. En el área de defensa en torno a la pequeña ciudad finlandesa de Summa, al este del Golfo de Finlandia, los rusos descargaron una aterradora barrera de artillería, en 24 horas los rusos dispararon 300,000 granadas de artillería de diversos calibres, y aún así, no lograron superar la defensa finlandesa. En los Conflictos de contrainsurgencia, como se demostró en Vietnam y El Salvador no es la excepción, el fuego de la artillería fue muy poco eficaz a la hora de negarle movilidad al enemigo o propinarle un desgaste decisivo en la mayoría de batallas libradas que justificaran el gran uso de esta arma.
Sin duda amigos, es un libro que con sus 10 capítulos y 160 páginas debemos leer para aprender de sus enseñanzas.

martes, 1 de mayo de 2018

PIEDRA, EDIFICANDO LA ESPERANZA, RESISTIR, DESARROLLARSE Y AVANZAR


Un interesante libro que se aleja de todo lo publicado por los excombatientes del FMLN y que he leído. Alejado de los dogmas Marxistas, el autor hace un verdadero esfuerzo por traernos la historia de una de las zonas de combate olvidadas de nuestro conflicto, esa área al norte de San Salvador y colindante con el cerro de Guazapa, que la guerrilla de las FPL conoció como Sub-zona Piedra. Un esfuerzo que vale la pena y ejemplo al cual debemos sumarnos aquellos que documentamos dicha guerra. Claro que mucha información sobre la FAES es un tanto errónea y muchas de sus acciones "militares" convenientemente olvidadas.
Quizás el aporte más importante del autor, es su definición clara y concluyente de lo que eran los grupos de población civil, que al principio de la guerra, se movilizaban con sus columnas armadas y que ellos llamaban "Masas": Eran grupos poblacionales, base de apoyo del FMLN en las zonas bajo dominio político-militar, quienes podían asumir tareas de ayuda a la guerrilla así como aportar combatientes. Eran porciones del pueblo organizado con el nivel de compromiso insurgente.


Es primera vez que un ex -jefe rebelde admite públicamente la vinculación orgánica de las "Masas" a su organización y claro, esto lleva al debate sobre si eran o no blancos legítimos del uso de la fuerza por las tropas gubernamentales salvadoreñas. Es un interesante y muy importante debate que aún no se ha dado entre los académicos e investigadores del conflicto. 
Lastimosamente también nos encontramos con los consabidos estribillos como el que los asesores militares estadounidenses dirigieron la guerra desde 1981 y que fueron ellos quienes concibieron las operaciones militares de "Tierra Arrasada", un concepto que no existe en los manuales de entrenamiento norteamericanos o salvadoreños; o aquella otra afirmación que la FAES intentaba matar a toda población simpatizante al FMLN o despoblar enteramente grandes zonas del país y reubicar a sus integrantes, según dice el autor, como una lección aprendida de la guerra de Vietnam por dichos asesores.
Este estribillo es arto repetitivo en la escritura referida a nuestra guerra y tiende a perpetuar una equivocación. En El Salvador, la evacuación de poblaciones y su asentamiento en enclaves protegidos por el ejército o las auto-defensas (Defensa Civil) no fue una táctica empleada como lo fuera en Guatemala y la Nicaragua Sandinista. Nunca se intento una táctica como esa o similar en las operaciones de pacificación, por el contrario la FAES animaba a la población a regresar a sus lugares de origen.
La desastrosa experiencia de los combatientes de las FPL de la Sub-zona Piedra, unos 500 mal armados y equipados, durante la fracasada Ofensiva Final del 10 de Enero de 1981, es una interesante descripción de lo mal preparados que estuvieron los rebeldes para acometer esta acción ofensiva y más importante aún, nos revela los grandes números de deserciones en estas unidades, una vez finalizada la ofensiva. Al decir del autor, solo les quedaron unos 30 combatientes, de los que 15 eran de la organización urbana.
Otro importante aporte del autor, en sus 4 grandes capítulos y 134 páginas, es la referente al detallado recuento del ataque a la pequeña población de Cinquera, en Mayo de 1983. Los diagramas que le acompañan ayudan a orientar al lector sobre la disposición de fuerzas, una soberbia y bien lograda descripción de los combates, poco común en obras de éste tipo escritas por sus antiguos compañeros de lucha. Lastimosamente al final, olvido agregar que de los miembros de la Defensa Civil capturados, 16 de ellos fueron ejecutados después de rendirse. 
El otro hecho descrito por el autor, es el error común de atribuir a la FAS el ataque con armas Químicas a los campamentos rebeldes, específicamente el uso del Fósforo Blanco y el Napalm. Como ya lo he descrito en alguno de mis libros, al principio de la guerra y no más allá de finales de 1981, la FAS utilizó en contadas operaciones (3 o 4) el uso de Napalm pero debido a los destructivos efectos del arma, se decidió abandonar su uso. 
Con el Fósforo Blanco es otra historia. cuando a principios de 1982 fueron entregados los aviones de reconocimiento Skymaster O-2, estas aeronaves tenían como función el señalar los blancos a ser bombardeados por los Caza-bombarderos A-37. Para señalar los blancos, estas aeronaves hacían uso de cohetes de humo basados en el fósforo blanco. De ahí que en muchas ocasiones, las quemaduras ocasionadas, cuando se alcanzaba a algún combatiente de la guerrilla, originaba su denuncia de estar siendo atacados por armas químicas, nada más alejado de la verdad.
Definitivamente es una obra que se debe leer y debe formar parte de nuestra extensa bibliografía de la guerra.

domingo, 29 de abril de 2018

CONTRA TODOS LOS ENEMIGOS


Una excelente obra que merece los elogios recibidos por la crítica. Es sin duda una radiografía desde adentro de los gobiernos norteamericanos y su forma de encarar la lucha contra el terrorismo, dejando al desnudo no solo sus aciertos sino, y lo más importante, la eterna puna entre los intereses particulares de los gobernantes y los de la nación, una eterna guerra que con más crudeza hemos vivido en Latinoamérica desde nuestra fundación como países libres. El autor devela el uso desmedido, por parte de los gobernantes, de los recursos del Estado para perseguir a sus opositores políticos, sobre todo a aquellos que tienen el valor de criticarlos.
En nuestros países esto es algo desde siempre, pero en EUA cuentan con instituciones más fuertes que han hecho la diferencia. Sin embargo, el libro es muy revelador de esta triste maquinación desde el poder, no solo hablamos de gobernantes, sino de aquel círculo intimo del que se rodean los Presidentes y a través del cual gobiernan. Las páginas de este libro recorren las entrañas de los gobiernos de Ronald Reagan hasta el de George Bush (hijo), desde la óptica de la lucha antiterrorista, que es la especialidad del autor. 


El autor es un experto del antiterrorismo y sirvió en todos esos gobiernos, volviéndolo una de las personas con dicho conocimiento más respetadas. Seguir su lectura nos adentro entre las sombras y entretelones que dichos gobiernos usaron para encarar este nuevo desafío. Su primer capítulo esta referido a los momentos cruciales que antecedieron, se ejecutaron y postrimerás del ataque del 11 de Septiembre contra las torres gemelas, aquel 2001.
Luego sigue una relación que nos adentra en el entramada engorroso y lento de una de las burocracias más grandes y lentas de todos los tiempos de esa nación del Norte, el Gobierno Federal y sus políticas para encarar la nueva amenaza. En particular para mí, son las descripciones inventadas de la participación iraquí en dichos atentados y la manipulación de otras oficinas del gobierno, el Congreso y la Corte Suprema de Justicia para avalar una de las campañas de persecución, dentro y fuera de los EUA, de todos aquellos sospechosos de colaborar con el terrorismo.
Como bien lo demuestra su autor, las fronteras de lo ético y moralmente correcto se traspasaron, colocando al simple soldado como un objetivo de tortura y abusos que su mismo gobierno le dispenso a los sospechosos de terrorismo. Para aquellos que se lucraron del gobierno, que buscaron atacar objetivos sin ningún valor estratégico pero que decidieron usar cualquier método para perseguirlos, cárceles clandestinas, la tortura física o psicológica y tantas violaciones al derecho internacional, colocaron concientemente a sus soldados en la picota de estas practicas, pues perdieron la moral para reclamar de dichos tratos.
Cómo en América Latina, ahora el pueblo norteamericano lucha por defender sus derechos y libertades individuales frente a un Gobierno Federal que no escatima esfuerzos por violentarlos en aras de una lucha contra el terrorismo. Funcionarios Públicos con pésima preparación para encarar esta nueva forma de lucha, son dejados al descubierto por el autor, dándonos una inigualable valoración de su comportamiento, ceguera y estupidez.
Desde los atentados contra la embajada norteamericana en el Líbano, pasando por la casi guerra con Irán, África, los Balcanes y un largo ETC., vemos desfilar las políticas fallidas y exitosas del gobierno de esa gran nación, a veces la matonería de algunos de sus líderes y la arrogancia de otros. Para países como el nuestro, que están a casi un año de enfrentar otra contienda electoral por la Presidencia del país, éste libro debería ser de obligatoria lectura para sus ciudadanos. 
Debemos aprender de los errores de los otros mientras aún se puedan evitar y de paso, asistir a la vertiginosa carrera de la historia en una de las luchas que ahora enfrenta la humanidad, la lucha del terrorismo no siempre será en lugares alejados de nuestras costas, ya la vivimos por 20 largos años (1972-192) y ahora vivimos otra, de cuño diferente pero igual o más letal que la anterior. Estudiemos la historia reciente de esta lucha y preparémonos mejor para el futuro incierto que nos espera.
Recomendable desde todo punto de vista e imperdible para entender nuestra actual lucha contra las Pandillas.

jueves, 26 de abril de 2018

THE SALVADORAN CRUCIBLE, The failure of US Counterinsurgency in El Salvador, 1979-1992


Era un libro que esperaba con mucho entusiasmo, sobre todo porque había ayudado a su autor con la investigación aquí en El Salvador. Creí que muchos clichés y propaganda de la época de la guerra habían sido suficientemente despejados y aclarados para no encontrarlos en un trabajo serio sobre la guerra en El Salvador, es una lástima que la presente obra este plagada de ellos. Quizás el mayor error del autor ha sido no haber contrastado las fuentes que forman parte de sus argumentos y haber presentado al lector, una serie de ellos enteramente negativos para justificar sus críticas a la estrategia y tácticas contrainsurgentes ejecutadas por EUA, primero en El Salvador y luego en su guerra en Irak.
Hay cuestiones en la obra que son parte de una reconstrucción de una realidad (la doctrina de contrainsurgencia estadounidense). En ella, el autor construye sus hipótesis a partir de los datos que nos va proporcionando a lo largo de la lectura. El problema se da cuando estas construcciones están fundadas en datos erróneos o equivocados, porque entonces, las conclusiones o afirmaciones del autor también son erróneas o equivocadas. Veamos algunas de ellas.
El primer gran error del autor es confundir las organizaciones de unidades militares para fines especiales en los conflictos de Filipinas, Bolivia y El Salvador, agrupándolas a todas ellas como unidades especiales, organizadas, entrenadas y equipadas para perseguir, interrogar y matar a los insurgentes. El caso Filipino es el claro ejemplo de unidades de Fuerzas Especiales cuya misión se realiza tras las líneas enemigas, en territorio controlado por él. Son unidades pequeñas, rápidas, bien armadas y con una continua red de inteligencia que les provee la información que les permite golpear al enemigo.

El caso boliviano es, por otro lado, el caso de las unidades de infantería con entrenamiento especial, ligeras, con poco armamento pesado y generalmente organizadas a nivel batallón, llamados Comandos, Ranger, etc., estas unidades pueden operar en la retaguardia enemiga por periodos muy limitados, pues dependen enteramente del abastecimiento orgánico de unidades mayores a las cuales están asignadas para apoyarlas; más comúnmente cumplen misiones de apoyo a operaciones que involucran a otras unidades mayores.
Y en el caso salvadoreño, fueron unidades pequeñas que operando en la profundidad del territorio enemigo, proveyeron la inteligencia necesaria para levantar su orden de batalla en X zona o dirigir sobre blancos enemigos el fuego de la artillería o el de ataques aéreos de oportunidad, por lo que no son unidades de combate, su principal misión es la del reconocimiento estratégico.
El autor hace un esfuerzo por conectar, en el caso salvadoreño, el aparecimiento de las unidades PRAL (Patrullas de Reconocimiento de Alcance Largo) con la previa experiencia norteamericana al crear unidades encubiertas sudvietnamitas que luego desarrollarían el Plan Fénix. Un vasto intento por eliminar la organización subterránea del Vietcong. Solo dos años después de la creación de las PRAL, la FAES (Fuerza Armada de El Salvador) organizaría las patrullas HACHA, que explotarían insitu la inteligencia obtenida por las PRAL. Un esquema de acción muy diferente al de las unidades encubiertas sudvietnamitas.
El otro fundamente de la teoría del autor, es que considera a la FAES organizadora y promotora de los Escuadrones de la Muerte que ejecutaron a muchos rebeldes o a sus simpatizantes, así como a ciudadanos que no tenían nada que ver con las guerrillas. Incluso afirma que fueron los Boinas Verdes los que organizaron ANSESAL (Agencia Nacional de Seguridad de El Salvador) en el país. Una agencia de inteligencia, que según él, llegó a contar con miles de operadores (orejas les llama) y que fueron la estructura Paramilitar que sustentó la operatividad de los Escuadrones de la Muerte.
El autor en realidad, lo que ha hecho es confundir la historia, organización y funciones de estos organismos, repitiendo los estribillos que la izquierda afirmó a lo largo de todo el conflicto, ni siquiera se molesto en corroborar estos datos. ANSESAL, si era una agencia de inteligencia al servicio de la Presidencia de la República pero en modo alguno era una agencia operativa o con capacidades operativas como lo son la CIA u otras agencias de este tipo; quizás se parecería más a la DIA (Defense Intelligence Agency) estadounidense, pues su función era el procesamiento de la información recolectada por otros entes del gobierno. En otras palabras, el análisis de la información. Para 1979, cuando se ordenó su desmovilización, la agencia tenías unos totales que no excedían los 15 analistas, incluyendo a dos oficiales.
ORDEN (Organización Democrática Nacionalista), por el contrario era una organización sin estructura orgánica compleja pero cuya misión no era solamente la recolección de información. Concebida como un organismo que le permitía al gobierno continuar el contacto con aquellos campesinos que habían cumplido con su año de servicio militar obligatorio, obteniendo de ellos información y recursos movilizables en caso de emergencia o desastres naturales a cambio de ser los principales beneficiarios de los programas de ayuda gubernamentales en el campo.
La información obtenida por estas personas, era trasladada a los comandantes locales de los municipios, que pertenecían al Servicio Territorial (ST), quienes semanalmente tenían la obligación de acudir a los cuarteles más cercanos de la Guardia Nacional para rendir el consolidado de sus informes, pues era el Jefe de la Guardia Nacional, la cabeza de ORDEN. Luego, esta información, junto a otras, era trasladada a ANSESAL para su procesamiento. Y ANSESAL nunca fue organizada, ni entrenada por equipos de Boinas Verdes como afirma el autor.
Otro punto álgido, es la vinculación que hace el autor al entrenamiento proporcionado por los EUA al Ejército salvadoreño en la Escuela de las Américas, llegando a afirmar que desde los años sesentas, se dió entrenamiento en operaciones de inteligencia, interrogatorios de prisioneros, operaciones psicológicas y otras similares; y que los graduados de estos cursos utilizaron sus nuevas destrezas en la tortura y ejecución del "enemigo interno". El problema de esta afirmación es que los servicios de inteligencia del Ejército salvadoreño fueron organizados hacia 1984. En los años anteriores, los oficiales que atendieron estos cursos en la Escuela de las Américas, recibían una formación sobre la doctrina de inteligencia de un Ejército Regular.
Esta especialización nunca dio como resultado, la organización de unidades de inteligencia como era común en otros ejércitos. La razón de ello, es que los Presidentes salvadoreños decidieron depender exclusivamente de los órganos de inteligencia de sus Cuerpos de de Seguridad Pública. De hecho, fueron estos cuerpos los que libraron los primeros años de la guerra contra los subversivos (1972-1980). El otro problema de la anterior afirmación, es que el mayor porcentaje de la enseñanza dada en la Escuela de las Américas era referida a una guerra regular. Aunque la victoria de Fidel Castro en Cuba, en 1959 originó cambios en el pensum de la Escuela, lo que realmente se hizo fue enseñar el uso de las técnicas básicas de la infantería en ambientes de contrainsurgencia.
Ese es el meollo del asunto. Cuando hablamos del énfasis que dio el US Army al entrenamiento COIN, no es que se dejo de dar el entrenamiento de guerra regular, sino que ahora, se enseñaba el uso de estas destrezas en los ambientes de operaciones COIN, así por ejemplo, los cursos de paracaidistas, comandos y fuerzas especiales se agregaron para desarrollar destrezas que sirvieran como multiplicadores de combate y no para entrenar unidades de éste tipo. En El Salvador, la primera unidad de Paracaidistas se formó en 1962, la Compañía de Comandos en 1975 y la PRAL hasta 1982.
Para finalizar este punto, diré que personalmente asistí a dos cursos en la Escuela de las Américas, el curso OCS (Escuela de Candidatos para Oficiales) y el curso Ranger. En ninguno de ellos se nos dio un "Pesado adoctrinamiento" como afirma el autor o se nos habló de  "UN ENEMIGO INTERNO", mucho menos de identificar a estudiantes, trabajadores, panaderos u otros como enemigos del Estado. Tampoco somos ingenuos al no considerar que otros tipos de entrenamientos eran servidos por otras agencias estatales norteamericanas como la CIA, pero estas agencias no eran las encargadas del entrenamiento del Ejército Regular salvadoreño.
Realmente éste no es el lugar para detallar todos los errores de la obra. Debemos leer el libro?. Honestamente creo que sí. La obra  de 5 capítulos y 253 páginas, tiene dos valores importantes. El primero es que sigue llamando la atención sobre el Conflicto Interno salvadoreño, generando nuevas discusiones sobre el mismo en la comunidad académica y el segundo, es el valor de las fuentes documentales citadas para los investigadores e interesados en esta guerra.
Por último, pretender que una de las experiencias obtenidas por el Ejército estadounidense en su campaña COIN en El Salvador fue la creación de "Escuadrones de la Muerte", como asegura el autor, y llevar esta supuesta estrategia a la realidad de Irak durante la segunda guerra (2003) que libró dicho Ejército, es basar tal afirmación en un precepto enteramente erróneo como se ha demostrado.
Para mayores detalles sobre ANSESAL, los oragnismos de inteligencia de los Cuerpos de Seguridad Pública y el ST salvadoreño ir a:

sábado, 7 de abril de 2018

STALIN Y LOS VERDUGOS


La más profunda y esclarecedora historia de uno de los tiranos rojos más completa hasta el momento, el autor no solo ha dejado constancia de la vida del otrora amo y señor de la vida en la URSS, sino de su entorno y de aquellos serviles que le ayudaron a erigirse en el dictador rojo más sanguinario que recuerda la historia reciente de Rusia. Es la descripción de una época y de los revolucionarios rusos que se erigieron en dictadores y que condenaron a la muerte a millones de los suyos, en su afán insatisfecho de alcanzar y mantener el poder.
 El autor nos lleva a las entrañas de los rasgos que caracterizaron el ascenso de Stalin al poder: la convicción de que tenía la misión de gobernar, un agudo sentido de la oportunidad y la profunda perspicacia para indagar en las motivaciones de los demás y la habilidad de un hipnotizador para manipularlos. desde sus inicios (noviembre de 1917) los revolucionarios de Lenín, abrumados por la hostilidad a su alrededor, decidieron crear un organismo que les defendiese de todos su enemigos políticos, de clase y cualquiera que se interpusiera en su camino. La Cheka (Comisión extraordinaria para combatir la contrarrevolución y el sabotaje fue el instrumento perfecto y una vez muerto Lenín, coadyudaría al ascenso de Stalin al poder.


El poder de ajusticiar a cualquier ciudadano caído en poder de la Cheka, mediante su fusilamiento, sin previo juicio o proceso alguno, sería uno de los rasgos más sobresalientes que los partidos comunistas en el mundo, y el PC salvadoreño no sería la excepción, sus purgas internas y su crueldad a la hora de encarar a sus declarados enemigos de clase: los intelectuales, los empresarios, los campesinos, etc., han dejado una estela de horror alrededor del mundo.
Cuando los comunistas dicen que hay que acabar con sus enemigos de clase, no se refieren a otra cosa que el asesinato, masivo como fue practicado en un inicio en la nueva patria del proletariado, o selectivo cuando se trataba de lidiar con la oposición en el extranjero. Ni el ejército Rojo de salvo de ser vigilado, amedrentado y purgado por los hombres de la Cheka, la mayoría asesinos consumados al servicio de sus nuevos amos. Se creo un servicio de contra-espionaje dentro del ejército y se introdujo la figura del comisario, hasta el nivel de pelotón para mantener a raya cualquier asomo de iniciativa o crítica contra el partido, todo lo cual se pagaba con el fusilamiento.
Cuanto los fusilados alcanzaron las cifras de miles de miles, las balas se volvieron más caras y fue necesario ingeniárselas para asesinar a miles de nuevos enemigos del estado. Casos donde embarcaciones repletas de prisioneros fueron hundidas en los lagos y ríos a todo lo largo del país, luego de implemento la terrible idea de obtener de estos condenados, beneficio0s para el partido, fue el inicio de los campos de concentración o Gulag como se les llamó.
Millones de personas fueron deportados a estos campos y obligados a trabajar en grandes proyectos de construcción, en las áreas más remotas e inhóspitas del país, hasta donde dieran sus fuerzas. La defunción de miles de estos prisioneros no importaba, cada año se volvían a llenar los campos. Para Stalin y sus lugartenientes, tener educación, haberse graduado de las universidades o peor aún, haber estudiado en el extranjero era un pecado capital que solo podía expurgarse con la muerte. Una a una, la crema y nata de los intelectuales rusos, de sus científicos, de sus ingenieros, de sus militares de carrera, de sus periodistas, escritores, etc., debieron enfrentar los campos de muerte, la tortura, el pelotón de fusilamiento o la vida en total olvido en las regiones árticas o más alejadas del país, sin poder huir, confinados a miserables vidas, la mayoría, muertos por desnutrición y enfermedades.
Son 618 páginas que nos llevan por éste cementerio en que se convirtió+o la URSS de Stalin. Son estadísticas tras estadísticas que por momentos abruman al lector, se vuelve pesado de seguir pero es necesario leerlo todo. Solo así es comprensible la formación dada a los comunistas salvadoreñas.Cuando sus funcionarios en la actualidad o en el pasado han hablado de aplastar a sus enemigos de clase, están hablando de matarlos, sin miramientos y no importa si son compañeros, pero aún, la traición solo tiene como castigo la muerte.
Basta con recordar los centenares de ajusticiados en la FPL, en el Frente Paracentral para recordar que con los comunistas no se juega, quienes hoy les estrechan la mano, son los futuros fusilados. En su concepción, el partido nunca puede equivocarse, son los burgueses, los periodistas, los empleados públicos, los únicos responsables de que el pueblo no los quiera. Sus dirigentes son una especie de Santos, de todo poderosos incapaces de equivocarse.
Solompara ejemplificar, diremos que en 1918, fueron fusiladas 12,000 personas, en 1919 se asesinó a todos los Boy Scouts acusados de contrarevolucionarios y en 1921 se fusiló a 9,701, mientras que 21,724 fueron enviadas a campos de concentración. Y por si alguién tiene dudas aún, entre 1944 y 1945 fueron ejecutados 200,000 ucranianos, bielorusos y polacos. Nadie se salvo del terror rojo de aquellos años.
Éste es un libro que debería ser lectura obligatoria desde el bachillerato y ningún universitario debía graduarse sin antes leerlo. Los miles de campesinos salvadoreños, que vistiendo el uniforme del ejército los enfrentaron y detuvieron en nuestra cruenta guerra, merecen un reconocimiento de héroes, solamente a ellos debemos no haber acabado en una hoguera de inmundicia, de dolor, de sangre y sufrimiento. Ahora entiendo cuanto le debemos a nuestros soldados.
Amigos, la obra es imperdible, necesaria y obligada de leer, creanme, su conciencia se los agradecerá por siempre.

domingo, 1 de abril de 2018

HISTORIA CON ALAS DE METAL: Y de los hombres del aire que la forjaron, Tomo I


Desde hace mucho tiempo, esperábamos leer las crónicas de aquellos hombres que forjaron la historia de la FAS. Desde 2002, cuando se publicó la obra del Cap. Cornejo sobre la historia de la FAS, no habíamos tenido la oportunidad de completar esa historia con las vivencias de docenas de pilotos, aerotécnicos y otros que dejaron lo mejor de su vida en la historia de nuestra aviación. El autor, un piloto de la FAS retirado después de 30 años de servicio, era el más indicado para acometer tan enorme tarea de encontrar y entrevistar a los veteranos de la FAS que aún se encuentran con vida.
La obra recoje en sus 15 capítulos y 532 páginas, unas historias increíbles, tanto en situaciones de combate como en aparatosos accidentes y espectaculares rescates. Los entrevistados nos llevan por sus recuerdos, dándonos la inigualable oportunidad, de conocer estas aventuras. Aunque la obra inicia desde 1790, es con los veteranos de la guerra librada contra Honduras, en julio de 1969 que en verdad comienzan los relatos de estos hombres.


Provistas de fotografías de colecciones personales y de perfiles de las aeronaves de Luca Canossa, el libro posee una riqueza excepcional. Los especialistas, los historiadores, los modelistas a escala y la comunidad Spotter se verán gratamente recompensados al leer ésta obra excepcional. Recordemos que las crónicas no son historia, por lo tanto, quién desee aventurarse en el mundo de la historia, deberá corroborar las crónicas presentes y no hacer análisis faltos de seriedad.
Marco Argumedo, ha decidido proveernos el testimonio de los hombres que conquistaron los cielos cuscatlecos sin pretender que sean, sus crónicas, la verdad absoluta de los hechos. Es un trabajo ingente que casi se semeja a la labor detectivesca para encontrar personas, documentos y material fotográfico, la mayoría inédito y proveernos de una obra, que tan solo es la primera de una trilogía, que el autor nos entregará proximamente.
No hay duda que al leer las entrevistas, uno casi puede experimentar el viento en el pelo antes de cerrar la cabina del aeroplano, oler el aceite de motor y el humo de la munición disparada al bajarse de la aeronave. Es como tocar en los sueños, aquellas aeronaves que han hecho historia en las manos de intrépidos pilotos que arriesgaron sus vidas por su país y sus familias. Aunque el libro no posee ningún mapa, la aplicación de Google Map nos da la solución.
Sus capítulos dedicados a la guerra con Honduras y al conflicto interno son, para mí, los más importantes y logrados por el autor, las fotografías que les acompañan, ni que se diga. Los perfiles a colores de las aeronaves de la FAS están bien logrados y corroborados en sus más mínimos detalles. Un libro imperdible y que no debe faltar en nuestra biblioteca.

miércoles, 7 de marzo de 2018

EL SALVADOR: EL ESTADO ACTUAL DE LA GUERRA Y SUS PERSPECTIVAS 1986


Claro que esperaba más de éste análisis hecho por uno de los líderes históricos del FMLN más aclamado en términos de su entendimiento de la cuestión militar, para mi sorpresa, la propaganda y lo simplista del análisis me ha dejado con muchas dudas del supuesto genio militar de Villalobos. El pequeño libro de 96 páginas debía ser un análisis de la situación político-militar de la guerra salvadoreña hasta ese momento, pero a lo largo de sus páginas abundan la propaganda y la proclama victoriosa que en parte, podría explicar esa extraña fijación del jefe rebelde por la insurrección de las masas liderada por le FMLN.
Como ahora se sabe, fue Joaquín Villalobos quién impuso a sus compañeros de lucha la visión de una insurrección de las masas al estilo nicaragüense. En intento tras intento, así en enero de 1981, en marzo de 1982 y en noviembre de 1989, los esforzados guerrilleros se aventuraron en sendas ofensivas con la firme convicción del acompañamiento de las masas y la caída del régimen salvadoreño. En todas esas oportunidades, el pueblo les dio la espalda (como acaba de pasar recientemente) y la mayoría de él siempre les negó su apoyo decisivo en la guerra.


Pese a que en el escrito asegura revistar de rigor sus planteamientos y que los mismos son la visión de conjunto del FMLN, ninguno de sus conceptos resiste el estudio crítico de sus afirmaciones. El primer paradigma que sustenta es la acelerada unión de los grupos que conformaron el FMLN. Para nadie es, ahora, desconocido que esto fue solo propaganda, nunca alcanzaron tal unión y siempre estuvieron luchando entre ellos por ver quien imponía su liderazgo político-militar. Afirmar que el Golpe de Estado del 15 de octubre de 1979 era una maniobra norteamericana para golpear a los grupos revolucionarios es desconocer completamente el surgimiento y ejecución de éste movimiento político que acabo con el gobierno del Gral. Carlos Humberto Romero.
Decir que la fracasada ofensiva final del 10 de enero de 1981 fue una gran insurrección popular es inflar demasiado el escaso apoyo que algunas persona les dieron en la creencia de su victoria. Esta falsa afirmación es aún hoy, sostenida en sus memorias por los líderes rebeldes, en las que afirman un apoyo popular a sus fracasadas ofensivas. En su análisis, Villalobos ni siquiera menciona el rotundo fracaso a su lucha que el pueblo salvadoreño les diera en las jornadas de marzo de 1982, cuando el pueblo salvadoreño, aún y a pesar de los ataques del FMLN por impedirlo, asistió a las urnas para rechazar a los marxistas.
Por último mencionaré el supuesto avance militar del FMLN después de 1984, que el autor esgrime como victoria en la profundización de la guerra. Ya es insostenible afirmar que el FMLN fue capaz de volver a concentrar sus fuerzas después de éste año para golpear objetivos estratégicos e incluso tácticos de la FAES. los ataques al CEMFA y a la 3ra. Brigada de Infantería en 1985 y 1986 respectivamente, fueron hechos por sus FES (Fuerzas Especiales Selectas) que en grupos muy pequeños (lo que no quita su profunda especialización) lograron ejecutar sabotajes dentro de sus instalaciones. Pero no pudieron volver a ejecutar un gran ataque empleando más de 100 (una columna) de sus efectivos.
Lo demás, queda como lectura que es precisa realizar para los estudiosos de nuestro conflicto, no ya con el ánimo de criticar sino para dar una verdadera explicación de las fases que se desarrollaron en nuestra guerra y que hoy día se vuelve más perentorio saber.