Era un libro que, por su título, prometía mucho a los lectores e investigadores. Con 650 páginas, parecía un libro bien fundamentado y lleno de nueva información sobre una parte de nuestra guerra, lástimosamente se quedó muy corto. De esas 650 páginas, sólo 197 páginas tratan la operación contra la 4ta. Brigada de Infantería, en marzo de 1987, el resto es información dispersa sobre varios aspectos del conflicto salvadoreño, tan variado como la lucha de los Contras nicaraguenses, el uso de la base militar en Ilopango por la CIA, el tráfico de drogas y de armas por toda la región, aspectos técnológicos del conflicto, y un largo etcetera, que el autor presenta como un contexto de su investigación.
Como no podía faltar, la victoria de los rebeldes, especialmente de las FPL, se presenta de una manera magnificada y con el uso del inafalteble guión del soldado malo y el guerrillero héroe. relatan tantas victorias que uno no se explica como no ganaron la guerra. La información del referido contexto, ya esta retratado con mayor profundidad en otras investigaciones y obras, que, conforme va pasando el tiempo, salen al público y para quienes se interesan en esos temas, hay para leer.
No es que un libro no debe tener contexto, al contrario, esto es algo que no puede faltar en una investigación seria, el problema es cuando ese contexto es mucho mayor que la propia investigación, entonces afloran las sospechas de falta de profundidad, de investigaciones inconclusas, de lecturas apresuradas y de una, al parecer, inteneción de completar lo investigado con otra información. No es que la información de nuestro conflicto no sea interesante o útil al investigador, sino la costumbre de los escritores de izquierda de dar nombres rimbombantes a sus obras y darnos cuenta, que los títulos de sus obras son más un aspecto de marketing que de sustancia investigativa.
Por ejemplo, si el uso de ilopango como base de apoyo logístico a la Contra (resistencia nicaraguense) fuera relevante para la operación contra la 4ta. Brigada en 1987, pues ni hablar, y así, un largo etcetera y etcetera. Dicho lo anterior, diré que la descripción de las operaciones contrainsurgentes de la FAES en Chalatenango, en el periodo 1984-1986, y descritas por el autor, dejan de lado la cuestión de la derrota a nivel estrategico de la estrategia y táctica de las grandes unidades que el FMLN empleo a partir de mediados de 1982. El devastador poder aéreo y la nueva táctica de las tropas aerotransportadas obligó al FMLN a volver al sistema de guerra de guerrillas. Centenares de sus combatientes desertaron de sus filas y muchos más, se entregaron al gobierno ante la falta de perspectivas de exito.
El uso de la propaganda para hablar de una readecuación militar estratégica como un nivel superior de su guerra, encubre que a duras penas lograron sobrevivir como fuerza militar. Sus análisis mecánicos de que al deconcentrarse en pequeañs unidades, a nivel escuadras (8 hombres), aún conservaban la capacidad de volverse a concentrarse para dar golpes fuertes al ejército, omite una realidad operativa. Esa Escuadra de 8 hombres ya no opera de forma armada, tiene, por fuerza, que ocultar sus armas, insertarse en la población con una nueva leyenda (identificación), y eso pasa por conseguir trabajo, evitar las redes de inteligencia enemiga y reclutar nuevos elementos. Uno no puede desaparecer por varios días para ejecutar una operación en contra de unidades militares en movimiento a kilómetros de la población en la que resides, esa desaparición por días te condenaría de inmediato.
En la lucha por sobrevivir, el accionar militar o el reagrupamiento en mayores unidades de combate, se va perdiendo con el tiempo. La posibilidad de reunirse, sacar sus armas sin el adecuado apoyo logístico, hacen inviable este tipo de operaciones, de ahí, precisamente viuene la importancia de las fuerzas especiales de la guerrilla. Pequeñas formaciones muy especializadas que no fueron parte de la desconcentración y que mantienen su capacidad de golpear al enemigo, por eso, en el período 1985-1988, hablamos fundamentalmente de operaciones de fuerzas especiales, claro, esto daba oxigenación a la leyenda que ean más fuertes con la desconcentración que cuando operaban a nivel de brigadas y batallones.
Dicho lo anterior, la nueva información sobre el segundo ataque a la 4ta. Brigada se revela muy interesante, aunque no omite los errores del anterior libro sobre el primer ataque de diciembre de 1983. Por ejemplo, se sigue afirmando que la base de la 4ta. Brigada es obra de los ingenieros estadounidenses con lo último en tecnología de contrainsurgencia y convirtiendo se en una base inexpugnable. Las fases de exploración y asalto, nos dejan otras enseñanazas sobre nuestro conflicto. Tenemos aquí, la corroboración del envio de combatientes de las FPL y otros a Vietnam para recibir una formación más profesional de sus operadores de fuerzas especiales y queda en evidencia, que muchos de los atacantes de 1987, eran nuevos reclutas de esta fuerza entrenados para sustituir la bajas desde 1983.
el autor omite algo importante de este segundo ataque, a diferencia del primero, las FPL no fueron capaces de dominar el cuartel y ocuparlo militarmente, ahora fue un asalto breve, que ocacionó mucha destrucción, pero en el cual ya no fueron capaces de ocupar el terreno. Aunque presentado como una gran victoria, que de hecho lo fue, nos oculta algo más importante, la decadencia del poder militar de la guerrilla y un uso exitoso de la propaganda para magnificar el resultado de sus ataques.
Por esa razón les recomiendo leer este libro, pueden saltarse el contexto y pasar a los hechos del Paraíso en 1987. Siempre hay algo nuevo que aprender de nuestra historia.



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