Follow by Email

jueves, 26 de abril de 2018

THE SALVADORAN CRUCIBLE


Era un libro que esperaba con mucho entusiasmo, sobre todo porque había ayudado a su autor con la investigación aquí en El Salvador. Creí que muchos clichés y propaganda de la época de la guerra habían sido suficientemente despejados y aclarados para no encontrarlos en un trabajo serio sobre la guerra en El Salvador, es una lástima que la presente obra este plagada de ellos. Quizás el mayor error del autor ha sido no haber contrastado las fuentes que forman parte de sus argumentos y haber presentado al lector, una serie de ellos enteramente negativos para justificar sus críticas a la estrategia y tácticas contrainsurgentes ejecutadas por EUA, primero en El Salvador y luego en su guerra en Irak.
Hay cuestiones en la obra que son parte de una reconstrucción de una realidad (la doctrina de contrainsurgencia estadounidense). En ella, el autor construye sus hipótesis a partir de los datos que nos va proporcionando a lo largo de la lectura. El problema se da cuando estas construcciones están fundadas en datos erróneos o equivocados, porque entonces, las conclusiones o afirmaciones del autor también son erróneas o equivocadas. Veamos algunas de ellas.
El primer gran error del autor es confundir las organizaciones de unidades militares para fines especiales en los conflictos de Filipinas, Bolivia y El Salvador, agrupándolas a todas ellas como unidades especiales, organizadas, entrenadas y equipadas para perseguir, interrogar y matar a los insurgentes. El caso Filipino es el claro ejemplo de unidades de Fuerzas Especiales cuya misión se realiza tras las líneas enemigas, en territorio controlado por él. Son unidades pequeñas, rápidas, bien armadas y con una continua red de inteligencia que les provee la información que les permite golpear al enemigo.

El caso boliviano es, por otro lado, el caso de las unidades de infantería con entrenamiento especial, ligeras, con poco armamento pesado y generalmente organizadas a nivel batallón, llamados Comandos, Ranger, etc., estas unidades pueden operar en la retaguardia enemiga por periodos muy limitados, pues dependen enteramente del abastecimiento orgánico de unidades mayores a las cuales están asignadas para apoyarlas; más comúnmente cumplen misiones de apoyo a operaciones que involucran a otras unidades mayores.
Y en el caso salvadoreño, fueron unidades pequeñas que operando en la profundidad del territorio enemigo, proveyeron la inteligencia necesaria para levantar su orden de batalla en X zona o dirigir sobre blancos enemigos el fuego de la artillería o el de ataques aéreos de oportunidad, por lo que no son unidades de combate, su principal misión es la del reconocimiento estratégico.
El autor hace un esfuerzo por conectar, en el caso salvadoreño, el aparecimiento de las unidades PRAL (Patrullas de Reconocimiento de Alcance Largo) con la previa experiencia norteamericana al crear unidades encubiertas sudvietnamitas que luego desarrollarían el Plan Fénix. Un vasto intento por eliminar la organización subterránea del Vietcong. Solo dos años después de la creación de las PRAL, la FAES (Fuerza Armada de El Salvador) organizaría las patrullas HACHA, que explotarían insitu la inteligencia obtenida por las PRAL. Un esquema de acción muy diferente al de las unidades encubiertas sudvietnamitas.
El otro fundamente de la teoría del autor, es que considera a la FAES organizadora y promotora de los Escuadrones de la Muerte que ejecutaron a muchos rebeldes o a sus simpatizantes, así como a ciudadanos que no tenían nada que ver con las guerrillas. Incluso afirma que fueron los Boinas Verdes los que organizaron ANSESAL (Agencia Nacional de Seguridad de El Salvador) en el país. Una agencia de inteligencia, que según él, llegó a contar con miles de operadores (orejas les llama) y que fueron la estructura Paramilitar que sustentó la operatividad de los Escuadrones de la Muerte.
El autor en realidad, lo que ha hecho es confundir la historia, organización y funciones de estos organismos, repitiendo los estribillos que la izquierda afirmó a lo largo de todo el conflicto, ni siquiera se molesto en corroborar estos datos. ANSESAL, si era una agencia de inteligencia al servicio de la Presidencia de la República pero en modo alguno era una agencia operativa o con capacidades operativas como lo son la CIA u otras agencias de este tipo; quizás se parecería más a la DIA (Defense Intelligence Agency) estadounidense, pues su función era el procesamiento de la información recolectada por otros entes del gobierno. En otras palabras, el análisis de la información. Para 1979, cuando se ordenó su desmovilización, la agencia tenías unos totales que no excedían los 15 analistas, incluyendo a dos oficiales.
ORDEN (Organización Democrática Nacionalista), por el contrario era una organización sin estructura orgánica compleja pero cuya misión no era solamente la recolección de información. Concebida como un organismo que le permitía al gobierno continuar el contacto con aquellos campesinos que habían cumplido con su año de servicio militar obligatorio, obteniendo de ellos información y recursos movilizables en caso de emergencia o desastres naturales a cambio de ser los principales beneficiarios de los programas de ayuda gubernamentales en el campo.
La información obtenida por estas personas, era trasladada a los comandantes locales de los municipios, que pertenecían al Servicio Territorial (ST), quienes semanalmente tenían la obligación de acudir a los cuarteles más cercanos de la Guardia Nacional para rendir el consolidado de sus informes, pues era el Jefe de la Guardia Nacional, la cabeza de ORDEN. Luego, esta información, junto a otras, era trasladada a ANSESAL para su procesamiento. Y ANSESAL nunca fue organizada, ni entrenada por equipos de Boinas Verdes como afirma el autor.
Otro punto álgido, es la vinculación que hace el autor al entrenamiento proporcionado por los EUA al Ejército salvadoreño en la Escuela de las Américas, llegando a afirmar que desde los años sesentas, se dió entrenamiento en operaciones de inteligencia, interrogatorios de prisioneros, operaciones psicológicas y otras similares; y que los graduados de estos cursos utilizaron sus nuevas destrezas en la tortura y ejecución del "enemigo interno". El problema de esta afirmación es que los servicios de inteligencia del Ejército salvadoreño fueron organizados hacia 1984. En los años anteriores, los oficiales que atendieron estos cursos en la Escuela de las Américas, recibían una formación sobre la doctrina de inteligencia de un Ejército Regular.
Esta especialización nunca dio como resultado, la organización de unidades de inteligencia como era común en otros ejércitos. La razón de ello, es que los Presidentes salvadoreños decidieron depender exclusivamente de los órganos de inteligencia de sus Cuerpos de de Seguridad Pública. De hecho, fueron estos cuerpos los que libraron los primeros años de la guerra contra los subversivos (1972-1980). El otro problema de la anterior afirmación, es que el mayor porcentaje de la enseñanza dada en la Escuela de las Américas era referida a una guerra regular. Aunque la victoria de Fidel Castro en Cuba, en 1959 originó cambios en el pensum de la Escuela, lo que realmente se hizo fue enseñar el uso de las técnicas básicas de la infantería en ambientes de contrainsurgencia.
Ese es el meollo del asunto. Cuando hablamos del énfasis que dio el US Army al entrenamiento COIN, no es que se dejo de dar el entrenamiento de guerra regular, sino que ahora, se enseñaba el uso de estas destrezas en los ambientes de operaciones COIN, así por ejemplo, los cursos de paracaidistas, comandos y fuerzas especiales se agregaron para desarrollar destrezas que sirvieran como multiplicadores de combate y no para entrenar unidades de éste tipo. En El Salvador, la primera unidad de Paracaidistas se formó en 1962, la Compañía de Comandos en 1975 y la PRAL hasta 1982.
Para finalizar este punto, diré que personalmente asistí a dos cursos en la Escuela de las Américas, el curso OCS (Escuela de Candidatos para Oficiales) y el curso Ranger. En ninguno de ellos se nos dio un "Pesado adoctrinamiento" como afirma el autor o se nos habló de  "UN ENEMIGO INTERNO", mucho menos de identificar a estudiantes, trabajadores, panaderos u otros como enemigos del Estado. Tampoco somos ingenuos al no considerar que otros tipos de entrenamientos eran servidos por otras agencias estatales norteamericanas como la CIA, pero estas agencias no eran las encargadas del entrenamiento del Ejército Regular salvadoreño.
Realmente éste no es el lugar para detallar todos los errores de la obra. Debemos leer el libro?. Honestamente creo que sí. La obra  de 5 capítulos y 253 páginas, tiene dos valores importantes. El primero es que sigue llamando la atención sobre el Conflicto Interno salvadoreño, generando nuevas discusiones sobre el mismo en la comunidad académica y el segundo, es el valor de las fuentes documentales citadas para los investigadores e interesados en esta guerra.
Por último, pretender que una de las experiencias obtenidas por el Ejército estadounidense en su campaña COIN en El Salvador fue la creación de "Escuadrones de la Muerte", como asegura el autor, y llevar esta supuesta estrategia a la realidad de Irak durante la segunda guerra (2003) que libró dicho Ejército, es basar tal afirmación en un precepto enteramente erróneo como se ha demostrado.
Para mayores detalles sobre ANSESAL, los oragnismos de inteligencia de los Cuerpos de Seguridad Pública y el ST salvadoreño ir a:

sábado, 7 de abril de 2018

STALIN Y LOS VERDUGOS


La más profunda y esclarecedora historia de uno de los tiranos rojos más completa hasta el momento, el autor no solo ha dejado constancia de la vida del otrora amo y señor de la vida en la URSS, sino de su entorno y de aquellos serviles que le ayudaron a erigirse en el dictador rojo más sanguinario que recuerda la historia reciente de Rusia. Es la descripción de una época y de los revolucionarios rusos que se erigieron en dictadores y que condenaron a la muerte a millones de los suyos, en su afán insatisfecho de alcanzar y mantener el poder.
 El autor nos lleva a las entrañas de los rasgos que caracterizaron el ascenso de Stalin al poder: la convicción de que tenía la misión de gobernar, un agudo sentido de la oportunidad y la profunda perspicacia para indagar en las motivaciones de los demás y la habilidad de un hipnotizador para manipularlos. desde sus inicios (noviembre de 1917) los revolucionarios de Lenín, abrumados por la hostilidad a su alrededor, decidieron crear un organismo que les defendiese de todos su enemigos políticos, de clase y cualquiera que se interpusiera en su camino. La Cheka (Comisión extraordinaria para combatir la contrarrevolución y el sabotaje fue el instrumento perfecto y una vez muerto Lenín, coadyudaría al ascenso de Stalin al poder.


El poder de ajusticiar a cualquier ciudadano caído en poder de la Cheka, mediante su fusilamiento, sin previo juicio o proceso alguno, sería uno de los rasgos más sobresalientes que los partidos comunistas en el mundo, y el PC salvadoreño no sería la excepción, sus purgas internas y su crueldad a la hora de encarar a sus declarados enemigos de clase: los intelectuales, los empresarios, los campesinos, etc., han dejado una estela de horror alrededor del mundo.
Cuando los comunistas dicen que hay que acabar con sus enemigos de clase, no se refieren a otra cosa que el asesinato, masivo como fue practicado en un inicio en la nueva patria del proletariado, o selectivo cuando se trataba de lidiar con la oposición en el extranjero. Ni el ejército Rojo de salvo de ser vigilado, amedrentado y purgado por los hombres de la Cheka, la mayoría asesinos consumados al servicio de sus nuevos amos. Se creo un servicio de contra-espionaje dentro del ejército y se introdujo la figura del comisario, hasta el nivel de pelotón para mantener a raya cualquier asomo de iniciativa o crítica contra el partido, todo lo cual se pagaba con el fusilamiento.
Cuanto los fusilados alcanzaron las cifras de miles de miles, las balas se volvieron más caras y fue necesario ingeniárselas para asesinar a miles de nuevos enemigos del estado. Casos donde embarcaciones repletas de prisioneros fueron hundidas en los lagos y ríos a todo lo largo del país, luego de implemento la terrible idea de obtener de estos condenados, beneficio0s para el partido, fue el inicio de los campos de concentración o Gulag como se les llamó.
Millones de personas fueron deportados a estos campos y obligados a trabajar en grandes proyectos de construcción, en las áreas más remotas e inhóspitas del país, hasta donde dieran sus fuerzas. La defunción de miles de estos prisioneros no importaba, cada año se volvían a llenar los campos. Para Stalin y sus lugartenientes, tener educación, haberse graduado de las universidades o peor aún, haber estudiado en el extranjero era un pecado capital que solo podía expurgarse con la muerte. Una a una, la crema y nata de los intelectuales rusos, de sus científicos, de sus ingenieros, de sus militares de carrera, de sus periodistas, escritores, etc., debieron enfrentar los campos de muerte, la tortura, el pelotón de fusilamiento o la vida en total olvido en las regiones árticas o más alejadas del país, sin poder huir, confinados a miserables vidas, la mayoría, muertos por desnutrición y enfermedades.
Son 618 páginas que nos llevan por éste cementerio en que se convirtió+o la URSS de Stalin. Son estadísticas tras estadísticas que por momentos abruman al lector, se vuelve pesado de seguir pero es necesario leerlo todo. Solo así es comprensible la formación dada a los comunistas salvadoreñas.Cuando sus funcionarios en la actualidad o en el pasado han hablado de aplastar a sus enemigos de clase, están hablando de matarlos, sin miramientos y no importa si son compañeros, pero aún, la traición solo tiene como castigo la muerte.
Basta con recordar los centenares de ajusticiados en la FPL, en el Frente Paracentral para recordar que con los comunistas no se juega, quienes hoy les estrechan la mano, son los futuros fusilados. En su concepción, el partido nunca puede equivocarse, son los burgueses, los periodistas, los empleados públicos, los únicos responsables de que el pueblo no los quiera. Sus dirigentes son una especie de Santos, de todo poderosos incapaces de equivocarse.
Solompara ejemplificar, diremos que en 1918, fueron fusiladas 12,000 personas, en 1919 se asesinó a todos los Boy Scouts acusados de contrarevolucionarios y en 1921 se fusiló a 9,701, mientras que 21,724 fueron enviadas a campos de concentración. Y por si alguién tiene dudas aún, entre 1944 y 1945 fueron ejecutados 200,000 ucranianos, bielorusos y polacos. Nadie se salvo del terror rojo de aquellos años.
Éste es un libro que debería ser lectura obligatoria desde el bachillerato y ningún universitario debía graduarse sin antes leerlo. Los miles de campesinos salvadoreños, que vistiendo el uniforme del ejército los enfrentaron y detuvieron en nuestra cruenta guerra, merecen un reconocimiento de héroes, solamente a ellos debemos no haber acabado en una hoguera de inmundicia, de dolor, de sangre y sufrimiento. Ahora entiendo cuanto le debemos a nuestros soldados.
Amigos, la obra es imperdible, necesaria y obligada de leer, creanme, su conciencia se los agradecerá por siempre.

domingo, 1 de abril de 2018

HISTORIA CON ALAS DE METAL: Y de los hombres del aire que la forjaron, Tomo I


Desde hace mucho tiempo, esperábamos leer las crónicas de aquellos hombres que forjaron la historia de la FAS. Desde 2002, cuando se publicó la obra del Cap. Cornejo sobre la historia de la FAS, no habíamos tenido la oportunidad de completar esa historia con las vivencias de docenas de pilotos, aerotécnicos y otros que dejaron lo mejor de su vida en la historia de nuestra aviación. El autor, un piloto de la FAS retirado después de 30 años de servicio, era el más indicado para acometer tan enorme tarea de encontrar y entrevistar a los veteranos de la FAS que aún se encuentran con vida.
La obra recoje en sus 15 capítulos y 532 páginas, unas historias increíbles, tanto en situaciones de combate como en aparatosos accidentes y espectaculares rescates. Los entrevistados nos llevan por sus recuerdos, dándonos la inigualable oportunidad, de conocer estas aventuras. Aunque la obra inicia desde 1790, es con los veteranos de la guerra librada contra Honduras, en julio de 1969 que en verdad comienzan los relatos de estos hombres.


Provistas de fotografías de colecciones personales y de perfiles de las aeronaves de Luca Canossa, el libro posee una riqueza excepcional. Los especialistas, los historiadores, los modelistas a escala y la comunidad Spotter se verán gratamente recompensados al leer ésta obra excepcional. Recordemos que las crónicas no son historia, por lo tanto, quién desee aventurarse en el mundo de la historia, deberá corroborar las crónicas presentes y no hacer análisis faltos de seriedad.
Marco Argumedo, ha decidido proveernos el testimonio de los hombres que conquistaron los cielos cuscatlecos sin pretender que sean, sus crónicas, la verdad absoluta de los hechos. Es un trabajo ingente que casi se semeja a la labor detectivesca para encontrar personas, documentos y material fotográfico, la mayoría inédito y proveernos de una obra, que tan solo es la primera de una trilogía, que el autor nos entregará proximamente.
No hay duda que al leer las entrevistas, uno casi puede experimentar el viento en el pelo antes de cerrar la cabina del aeroplano, oler el aceite de motor y el humo de la munición disparada al bajarse de la aeronave. Es como tocar en los sueños, aquellas aeronaves que han hecho historia en las manos de intrépidos pilotos que arriesgaron sus vidas por su país y sus familias. Aunque el libro no posee ningún mapa, la aplicación de Google Map nos da la solución.
Sus capítulos dedicados a la guerra con Honduras y al conflicto interno son, para mí, los más importantes y logrados por el autor, las fotografías que les acompañan, ni que se diga. Los perfiles a colores de las aeronaves de la FAS están bien logrados y corroborados en sus más mínimos detalles. Un libro imperdible y que no debe faltar en nuestra biblioteca.

miércoles, 7 de marzo de 2018

EL SALVADOR: EL ESTADO ACTUAL DE LA GUERRA Y SUS PERSPECTIVAS 1986


Claro que esperaba más de éste análisis hecho por uno de los líderes históricos del FMLN más aclamado en términos de su entendimiento de la cuestión militar, para mi sorpresa, la propaganda y lo simplista del análisis me ha dejado con muchas dudas del supuesto genio militar de Villalobos. El pequeño libro de 96 páginas debía ser un análisis de la situación político-militar de la guerra salvadoreña hasta ese momento, pero a lo largo de sus páginas abundan la propaganda y la proclama victoriosa que en parte, podría explicar esa extraña fijación del jefe rebelde por la insurrección de las masas liderada por le FMLN.
Como ahora se sabe, fue Joaquín Villalobos quién impuso a sus compañeros de lucha la visión de una insurrección de las masas al estilo nicaragüense. En intento tras intento, así en enero de 1981, en marzo de 1982 y en noviembre de 1989, los esforzados guerrilleros se aventuraron en sendas ofensivas con la firme convicción del acompañamiento de las masas y la caída del régimen salvadoreño. En todas esas oportunidades, el pueblo les dio la espalda (como acaba de pasar recientemente) y la mayoría de él siempre les negó su apoyo decisivo en la guerra.


Pese a que en el escrito asegura revistar de rigor sus planteamientos y que los mismos son la visión de conjunto del FMLN, ninguno de sus conceptos resiste el estudio crítico de sus afirmaciones. El primer paradigma que sustenta es la acelerada unión de los grupos que conformaron el FMLN. Para nadie es, ahora, desconocido que esto fue solo propaganda, nunca alcanzaron tal unión y siempre estuvieron luchando entre ellos por ver quien imponía su liderazgo político-militar. Afirmar que el Golpe de Estado del 15 de octubre de 1979 era una maniobra norteamericana para golpear a los grupos revolucionarios es desconocer completamente el surgimiento y ejecución de éste movimiento político que acabo con el gobierno del Gral. Carlos Humberto Romero.
Decir que la fracasada ofensiva final del 10 de enero de 1981 fue una gran insurrección popular es inflar demasiado el escaso apoyo que algunas persona les dieron en la creencia de su victoria. Esta falsa afirmación es aún hoy, sostenida en sus memorias por los líderes rebeldes, en las que afirman un apoyo popular a sus fracasadas ofensivas. En su análisis, Villalobos ni siquiera menciona el rotundo fracaso a su lucha que el pueblo salvadoreño les diera en las jornadas de marzo de 1982, cuando el pueblo salvadoreño, aún y a pesar de los ataques del FMLN por impedirlo, asistió a las urnas para rechazar a los marxistas.
Por último mencionaré el supuesto avance militar del FMLN después de 1984, que el autor esgrime como victoria en la profundización de la guerra. Ya es insostenible afirmar que el FMLN fue capaz de volver a concentrar sus fuerzas después de éste año para golpear objetivos estratégicos e incluso tácticos de la FAES. los ataques al CEMFA y a la 3ra. Brigada de Infantería en 1985 y 1986 respectivamente, fueron hechos por sus FES (Fuerzas Especiales Selectas) que en grupos muy pequeños (lo que no quita su profunda especialización) lograron ejecutar sabotajes dentro de sus instalaciones. Pero no pudieron volver a ejecutar un gran ataque empleando más de 100 (una columna) de sus efectivos.
Lo demás, queda como lectura que es precisa realizar para los estudiosos de nuestro conflicto, no ya con el ánimo de criticar sino para dar una verdadera explicación de las fases que se desarrollaron en nuestra guerra y que hoy día se vuelve más perentorio saber.

domingo, 25 de febrero de 2018

EL CASO REGALADO


No hay duda que el asesinato de Ernesto Regalado Dueñas conmocionó a la sociedad salvadoreña aquel febrero de 1971, marcando la aparición temprana de uno de los grupos subversivos más despiadados de nuestro conflicto. Por eso, éste pequeño libro sobre el asesinato de tal ciudadano salvadoreño se convierte en la única descripción de tal suceso. No solo estamos ante una obra que describe su asesinato, sino que la obra en cuestión, nos sumerge en el expediente penal de tal asesinato brindándonos detalles ya olvidados por la sociedad al involucrar a connotados miembros de nuestra sociedad en tan vil suceso.


Esa es la clave de esta obra, sus recuento pormenorizado de las acciones que cada involucrado en el hecho ejecutó, hasta terminar con la cruel tortura y asesinato de Regalado. El autor del libro, en apenas 55 páginas nos detalla el hecho y nos plantea interesantes interrogantes sobre las razones de tal crimen y el contexto en que se realizó el mismo. El 11 de Febrero de 1971, Don Ernesto Regalado Dueñas fue secuestrado en la interceptación de la 103 avenida sur y Paseo General Escalón. Los secuestradores exigían un millón de dólares como rescate a la familia.
En las negociaciones que siguieron, ANTEL logró ubicar el origen de las llamadas telefónicas desde las cuales, los secuestradores se comunicaban con la familia Regalado. El origen provenía de la colonia Málaga a donde se envió un patrullero motorizado de la Policía Nacional. En un hecho que no explica el pobre operativo policial, el agente motorizado logra capturar al que hablaba desde un teléfono público pero no se dio cuenta que éste tenía cobertura y fue acribillado a balazos por la espalda.
A las 9:25 de la noche del 18 de febrero, en las inmediaciones de San Antonio Abad, era dejado el cuerpo de Regalado Dueñas. Dos disparos se dejaron escuchar mientras un automovil dejaba raudamente la escena macabra. El cadáver presentaba las señales de crueles torturas, agudo maltrato de los testículos, pinchazos en los ojos, desgarramiento y dislocación facial, etc.
Capturados todos los involucrados, pese a los fallos iniciales de la Policía Nacional, el juicio que que a continuación se verificó, estuvo plagado de intereses y una cobertura medíatica como nunca se había visto en nuestro país. Pero por encima de la cuestión legal del asesinato, estaba a su base la acción emergente de un grupo marxista que luego tomaría el noimbre de ERP (Ejército Revolucionario de los Pobres). El juicio terminaría en la absolución de los acusados, inaudito pero así fue pese a todas las pruebas aportadas. Se iniciaba así la fatídica década de los años setentas en El Salvador, donde éste tipo de hechos no sería el último.
La obra, de suma importancia para documentar nuestro conflicto desde sus inicios, ha sido, por el contrario olvidada en los estantes polvorientos de nuestra memoria. Es un libro que debería enseñarse en nuestras escuelas y comentarse en los centros universitarios.

domingo, 18 de febrero de 2018

CONVERSACIONES CON EL COMANDANTE MIGUEL CASTELLANOS


A 29 años de su ejecución por comandos urbanos del FMLN, la historia de la deserción y colaboración contra sus otroras compañeros, Miguel Castellanos (cuyo nombre verdadero era Napoleón Romero García) nos ha dejado el legado de su pensamiento y accionar en las filas del FMLN, en uno de los periodos más emblemáticos de nuestro conflicto interno. En una desusada entrevista con el periodista Javier Rojas, Castellanos nos habla de la preparación de la ofensiva final de enero de 1981, el papel de los cubanos, nicaragüenses, vietnamitas y otros, en el apoyo militar al Frente y el peso de éste en las decisiones de la cúpula subversiva del país.
La entrevista publicada por la editorial ANDANTE en 1986 es considerada ahora, el testamento de un rebelde que tuvo el valor de aceptar sus equivocaciones y errores al desencantarse con la verdadera realidad opresiva de sus camaradas de lucha, solamente por ello, debería ser objeto de estudio y reflexión en nuestros estudiosos de la guerra. Sus 190 páginas divididas en 17 capítulos nos entregan una de las más exhaustivas valoraciones sobre el FMLN de los primeros años de la guerra.


Desde su ingreso a la guerrilla en 1974, Castellanos se avoca a construir las condiciones subjetivas que posibilitaran el ascenso de los grupos subversivos y el derrocamiento del gobierno militar de turno, importante es rescatar su valoración sobre la utilidad de los grupos de fachada del FMLN "en el movimiento popular de liberación, y en todos los movimientos de liberación existen los frentes de masas tomando como bases las inquietudes reinvindicativas de las masas", una vieja práctica que aún hoy día, siguen utilizando para obtener el poder total del país.
El otro aspecto importante del libro, es el papel que jugó Castellanos en la Ofensiva Final al ser nombrado responsable político-militar del Departamento de San Vicente, parte de lo que llegaría a conocerse como Frente Paracentral Anastacio Aquino, uno de los cuatro frentes en que el FMLN dividió geográficamente el país. Desde su nuevo puesto, estuvo a cargo de la coordinación y dirección del ataque militar contra el CIIFA (Centro de Instrucción de Ingenieros de la Fuerza Armada) con sede en la ciudad de Zacatecoluca, el 10 de enero de 1981. Importante por que es el primer resumen detallado de los combates en ésta zona y olvidado por nuestros historiadores.
Pese a haber estado cerca de derrotar  alas tropas gubernamentales allí, la falta de poder de fuego, el entrenamiento adecuado y los errores del mando, les impidieron obtener la victoria, amén de la furiosa resistencia presentada por los ingenieros de combate del ejército que se defendieron con todo lo que tenían.
La otra afirmación de importancia en la obra, es la explicación del fracaso estratégico del FMLN hacia 1984 al haberle dado prioridad al desarrollo puramente militar de la organización en detrimento de los grupos de masas, que eran los únicos que pudieron haberles dado una oxigenación constante a sus cuadros militares  y permitirles remontar la superioridad numérica del ejército. En ese contexto, es interesante examinar las diferencias de concepción en la lucha mantenidas por dos dirigentes rebeldes de los dos grupos más grandes y desarrollados del FMLN, Joaquín Villalobos y el ERP contra Cayetano Carpio de las FPL.
El primero se decantaba por una lucha insurreccional de corta duración, donde las derrotas militares acumuladas constituirían el empuje que las masas necesitaban para derrocar al gobierno y la tesis del segundo, que defendía una lucha popular prolongada al estilo vietnamita. Aunque Villalobos logró imponer su criterio a Marcial con ayuda de los otros jefes rebeldes, su tesis fue derrotada cada vez que se intentaba en el campo de batalla y aún, al final de la guerra, Villalobos no desistió de su tesis pese a que era evidente su fracaso. 
En definitiva, un excelente libro para estudiar.

martes, 13 de febrero de 2018

LA PACIENTE IMPACIENCIA


Hace tiempo quería leer éste libro de una de las figuras más polémicas de la revolución sandinista y como tantos otros escritos por revolucionarios marxistas en Latinoamérica no me defraudó. Estos autores están acostumbrados a confundir sus ideas con los sueños de los pueblos y se han auto nombrados vanguardias de sus luchas y desafíos, más aún, el autor nos recuerda que son las universidades y sus profesores los primeros convencidos del marxismo y sus principales propagandistas entre nuestros jóvenes, cómo refutarle tal afirmación a raíz de nuestra propia experiencia con la Universidad de El Salvador; el mismo autor nos afirma que ya a principios de los años 50s, en El Salvador existía un conocimiento compartido sobre el marxismo.
La URSS también es de vieja data su interés por los "desposeídos del Tercer Mundo" para lo cual, eventos como el VI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes se organizaban en Moscú, la capital del comunismo para adoctrinar a los nuevos marxistas del mundo, Carlos Fonseca, uno de los fundadores del FSLN acudió al mismo en 1957. A su regreso a Nicaragua, se dió a la tarea de compartir con sus "hermanos de lucha" el tremendo avance del nivel de vida de los trabajadores soviéticos, no sé si consientemente Fonseca creía en estos avances o como tantos engañados sucumbió a la propaganda soviética de aquellos años.


El libro nos narra pormenorizadamente los comienzos de la lucha revolucionaria compartida por el autor en una especie de autobiografía, desde sus humildes comienzos en El Chaparral, Honduras, en 1959 hasta las intensas jornadas del levantamiento de 1978. Cuba jugó un papel clave, como lo desvela el autor, en el adiestramiento y apertrechamiento de los revolucionarios nicaragüenses a lo largo de 39 años de lucha. Pacientemente, los hermanos castro esperaron los frutos de su inversión y en los años 80s se la cobraron con creces. Sin embargo, éste triunfo apenas duró 10 años, luego el pueblo nicaragüense repudio a los marxistas y sus desmanes.
Es interesante notar en el libro, que su autor se esfuerza por colocar a la iglesia católica como un pilar fundamental en su lucha contra la dictadura de los Somoza y las promesas que hicieron a sus prelados a cambio de su colaboración, que triste ha de haber sido para los sacerdotes católicos ser objeto de persecución, burla, despojos y destierro, cuando los sandinistas llegaron al poder y consideraron a la iglesia católica uno de sus enemigos. Y es que en ésta lucha, el nuevo Ministerio del Interior con Tomás Borge a la cabeza (autor de la obra) y su temible Seguridad del Estado fueron los principales instrumentos para llevar a cabo estos ataques.
Para mí hay otros hechos narrados en la obra, que merecen la atención de nuestros historiadores por ser un área que falta por explorar y documentar, me refiero a la participación de algunos revolucionarios nicas del FSLN en la OLP de Yaser Arafat, que explica la presencia de éste y su ayuda  a los sandinistas cuando estos obtuvieron el poder en Julio de 1979 y la visita de Tomás Borge a Corea del Norte donde se entrevistaron con el dictador norcoreano de la época y padre del actual gobernante en aquel lejano país y que estoy casi seguro, es quien proporcionó los contactos para el viaje de Schafick Handal, del FMLN al mismo país para conseguir los misiles SA-7 (copia norcoreana de los rusos) para su fallida ofensiva de Noviembre de 1989.
Un plus del libro es la descripción de la lucha urbana en las principales ciudades nicaraguenses y sus repetidos enfrentamientos con los BECAT de Somoza. Creo que es uno de los pocos libros sobre la revolución sandinista que toca ampliamente éste rubro y que hay que examinar a raíz de nuestras actuales luchas urbanas contra los grupos armados ilegales que realizan nuestros cuerpos policiales y el otro sería la descripción más completa que he leido sobre el combate que causó la muerte al fundador del FSLN, Carlos Fonseca aquel 8 de Noviembre de 1976.
A sí que no hay duda que es un libro que debemos leer y aprender las claves del pensamiento marxista de nuestros revolucionarios para entender una de las facetas más controvertidas y decisivas de nuestras guerras en el continente americano, son 449 páginas que debemos estudiar detenidamente.

jueves, 8 de febrero de 2018

LOS CAÑONES 1939-45


Un libro que, al principio, pensé me sería difícil leer por ser un lego en ésta materia pero el autor, un experto en la materia lo escribió en términos sencillos y prácticos que nos permite adentrarnos en una materia por demás interesante. El libro trata sobre la artillería en la SGM de una manera general, siendo el material soviético el menos descrito, hay que recordar que el mismo salió publicado en 1970, cuando aún no se disponía del acceso a los archivos soviéticos de esa época, el resto esta bien definido y tratado.
La obra tiene 7 capítulos y 160 páginas, corresponde a uno de la serie Historia del Siglo de la Violencia, de la editorial San Martín, de España y que se distribuyó profusamente en Latinoamérica. Describiendo los principales y básicos conceptos al principio de la obra, el autor nos da las herramientas necesarias para adentrarnos en el mundo de los tubos, calibres, afustes, alcances, etc, de ese mundo que conocemos como el "brazo largo" y destructivo de todo ejército moderno.
Dividida en dos categorías, la artillería de campaña y pesada, siendo la primera aquella comprendida hasta un calibre de 155mm, la segunda con calibres mayores a 155mm. La segunda característica es la de los tipos de cañones. El cañón dispara con una trayectoria tensa y de gran velocidad en tiro directo contra objetivos visibles; el proyectil del obús describe una trayectoria alta y curvada a fin de pasar por encima del terreno interpuesto, en tiro indirecto; el mortero dispara con ángulos de elevación superiores a 45° y lanza el proyectil sobre el objetivo con gran inclinación para alcanzar un objetivo por detrás de los obstáculos.
La artillería también puede calificarse en razón de su uso en artillería contracarro, antiaérea y de costa. Mientras que las granadas se dividen en perforantes y rompedoras, siendo los primeros los ahora llamados HEAT y las segundas las tan conocidas como HE (las rompedoras pueden llevar otro tipo de material como humo, químicos, etc).
Haré mención de tres de los cañones que menciona el autor por haber estado en servicio con el ejército salvadoreño y haber visto acción en dos guerras. Como parte de la ayuda militar estadounidense durante la SGM, El Salvador recibió entre 1942 y 1945, una batería de 4 cañones antitanque M3A1 de 37mm. Éste pesaba un poco más de 400 kilogramos, disparaba una granada de 0´725 kg., a una velocidad inicial de 884 metros por segundo. Para 1940 ya estaba obsoleto y se entregó a los países aliados como cañón de infantería.


En la misma época se recibió una batería de obuses ligeros/montaña M1A1 de 75mm. El diseño de esta arma comenzó en los años 20s y fue hasta agosto de 1927 que el ejército de los EUA lo estandarizó (en 1962 se le conocería como M116). Era capaz de disparar una granada HE de 8.27Kg., a velocidad de 381 metros por segundo y tiene un peso de 1,440 libras. Luego en los años 50s, EUA entregó a los salvadoreños una batería de 4 obuses M2 de 105mm (al termino de la SGM y luego de algunas mejoras fue rebautizado M101). De un peso de 4,980 libras, podía una disparar una granada estándar a 14,600 metros de distancia.
Los tres tipos de cañones participaron en la guerra que El Salvador libró con Honduras en Julio de 1969 y constituyeron una terrible sorpresa para las tropas hondureñas que carecían de artillería. Once años después, los obuses de 75/105mm volvería a tronar en las montañas salvadoreñas cuando participasen en el conflicto interno. Ian V. Hogg nos deja estudio interesante que en el caso salvadoreño, se identifica con 3 de las piezas artilleras que ya forman parte de nuestra historia.

viernes, 2 de febrero de 2018

AL SERVICIO DE SU MAJESTAD, CIEN AÑOS DE ESPIONAJE BRITÁNICO


Una interesante obra sobre el mundo del espionaje, esta vez dedicado a los servicios de inteligencia británicos. El libro lo primero que me evoca es al típico espía inglés del cine, si, James Bond pero el libro no tiene nada que ver con éste personaje del cine. El autor de la obra nos entrega una parte de la historia de la inteligencia inglesa, que en 2009 cumpliera 100 años de historia. Claro que esta temática, en la que el autor ya es una conocida autoridad, no profundiza en un mundo vedado para los ojos mortales del ciudadano común, no podía ser de otra manera, sin embargo, Thomas hace un esfuerzo por colocar las piezas del entramado de estos servicios sin dar demasiados detalles, pero los suficientes para hacer nuestras propias deducciones. Lo primero que llama la atención es la dependencia de estos serivicios a ministerios separados del gobierno y un organismo a nivel de Parlamento que supervisa su funcionamiento.
El MI6 que se encarga del espionaje fuera de las fronteras del país responde ante el Ministro de Asuntos Exteriores, el MI5 mientras tanto responde al Ministro del Interior y se encarga del espionaje interno. Ambos servicios de inteligencia están representados en el Comité Conjunto de Inteligencia. Para marzo de 2007, el MI6 solamente empleaba a 2,500 personas a tiempo completo y al doble con contratos externos. Un impresionante organismo de inteligencia en el que trabajaban algunas de las mentas más lúcidas, brillantes y académicas del mundo.


Algunos critican al autor que en sus 20 capítulos y 594 páginas no hay una estructura cronológica bien definida, ni una descripción detallada de las operaciones del MI5 o el MI6. Como autor diré que acercarse al mundo del espionaje es muy difícil, aun en países como Inglaterra con una larga data de acceso a sus instituciones de gobierno. Ser parte de ese grupo privilegiado de personas con acceso a ese mundo, mientras tanto, demanda códigos de aceptación mutua que se basan en intereses comunes y seguimiento de reglas bien definidas. Es el precio que todo autor debe pagar por ese acceso privilegiado.
Pese a esas limitantes no hay duda que la presente obra nos lleva por esos caminos y recovecos que son los servicios de inteligencia del mundo, los fracasos y éxitos que han pavimentado su camino y los más preocupante, su poder para destruir reputaciones, carreras, o incluso arrebatar la vida de aquellos que sus jefes consideren un "peligro para la seguridad nacional", no importa que un día hayan sido reputados espías o excelentes especialistas. éste es, quizás, el meollo del asunto con estos servicios, quién les da la autoridad para ejecutar a uno de sus propios ciudadanos  por el simple hecho de saber más de la cuenta sobre decisiones de su gobierno basadas en mentiras y manipulaciones, por qué debe asesinarse a un ciudadano cuya ética y moral ya no le permite seguir trabajando para estos organismos.
Pues bien, esta disyuntiva y otras son tratadas por el autor de una  forma magistral y ha sido una de las partes que más me ha atraído de éste trabajo. Como un servicio de alcance global, Latinoamerica también ha estado bajo su atenta mirada. Entregaron información al DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) de Colombia sobre el ingreso a ese país de terroristas del IRA, en 2001 que entrenaron a miembros de la FARC en la construcción de coches-bombas. Pero lo más impactante para mi, fue descubrir que para 2007, El Salvador era el último país agregado a una  larga lista de naciones donde Al Qaeda  blanqueaba su dinero, imagino que una consecuencia de nuestra participación con las tropas aliadas en Irak.
Un capítulo interesante es la deserción del cerebro que planificó los atentados con bombas en la base estadounidense de sus Marines en Líbano, en 1983. Sí, el mismo que en 2006, ya era un Director senior del servicio de inteligencia iraní, el VEVAK. Su refugio en Inglaterra le salvo de la venganza norteamericana. La obra es una excelente introducción al mundo del espionaje británico, mismo que se entrelaza con sus primos de la CIA, me imagino, para rellenar los grandes huecos de su historia sobre las agencias de inteligencia al servicio de su majestad.
La obra me ha recordado lo urgente que es en nuestro país el debate para colocar nuestros servicios de inteligencia bajo la supervisión de un ente separado del gobierno, me refiero a La Asamblea Legislativa, ya es tiempp que nuestros espías deban reponder al ciudadno por sus actuaciones, ahora muy cuestionadas y que lindan con actos ilícitos. Debate por cierto, ausente de nuestra actual campaña electoral de Diptados y Alcaldes.