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martes, 31 de octubre de 2017

RECUERDOS DE UN SOLDADO


Desde que tengo uso de razón, la Segunda Guerra Mundial fue mi pasión y el ejército alemán, mi predilecto. La obra que comento ahora es un raro ejemplar que encontré en una venta de libros usados en el centro, no lo podía creer, eran las memorias del General Heinz Guderian, la versión en español de editor Luís de Caralt, una edición antigua de mayo de 1953. Guderian es considerado padre de la guerra relámpago y de las fuerzas acorazadas alemanas, sus memorias son un viaje desde adentro, por la lucha de éste y otros oficiales alemanes por organizar y crear las unidades blindadas que se conocerían como Divisiones Panzer durante la SGM.
Son catorce capítulos los que describen el nacimiento de las tropas acorazadas, la llegada al poder de Hitler, cada una de las campañas bélicas y su paso por el Estado Mayor General, entre otros, describiendo con mucha franqueza cada hecho en el que Guderian tomó parte, siempre a la cabeza de las tropas blindadas.
La campaña de Francia en 1940 y la Rusa en 1941 son dos de los más logrados capítulos de la obra. En la primera se aborda un hecho que es pasado por alto, incluso ahora, que la fiebre de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial ha vuelto a Holywood, y es la detención del cuerpo panzer liderado por Guderian en las cercanías de Dunkerque en una especie de parálisis de las tropas, cuyo origen fue la indecisión de Hitler, por un lado y las bufonas promesas de Goering por otro, en el sentido que sus aeronaves de la Lutfwaffe podían conseguir la derrota de las tropas aliadas atrapadas a lo largo de las playas en Dunkerke.
En el caso de la campaña rusa, su insistencia en la intervención de Hitler y el clima extremadamente frió de la Rusia en noviembre y diciembre de 1941, ya no son tan válidas como hace 50 años. Esto es así debido a las recientes publicaciones que historiadores han hecho públicas en la actualidad y que se basan en accesos a los archivos rusos. Sin embargo, la trepidante narración de los combates o los enfrentamientos con Hitler, hacen una delicia de ésta obra de 292 páginas.


Me interesan sus reflexiones sobre si la victoria táctica conseguida en Briansk y Wiasma, antes de la operación Tifón, el proyectado ataque a Moscú podría convertirse en una victoria estratégica, claro que ahora sabemos que los alemanes no pudieron lograrlo. éste tipo de reflexiones, memorias y crónicas es lo mínimo que uno puede esperar de aquellos que, habiendo estado al frente de la conducción militar en los altos niveles, y como un testimonio de enseñanzas, deben hacer los jefes militares en toda guerra.
La guerra salvadoreña es carente de toda aproximación, desde El Alto Mando de éste tipo de publicaciones, exceptuamos la honrosa excepción del Gral. Juan Orlando Zepeda con su libro Perfiles de la Guerra, única obra de su tipo sobre el conflicto interno salvadoreño. el General Guderian nos da una lección de principios y deberes de todo soldado, él nos presenta un análisis de su paso por la historia y de paso arroja luz sobre unos hechos que hasta el día de hoy, siguen siendo controvertidos y que a medida que pasa el tiempo, nuevas obras se encargar de ir completando el cuadro que hasta ahora tenemos sobre una de las guerras más devastadoras de nuestra época: la Segunda Guerra Mundial.
Su parecer sobre la oportunidad pérdida para avanzar sobre Moscú queda patente cuando afirma "Tengo motivos para estar muy triste. La mejor voluntad fracasa ante los elementos. La pcación indicada para llegar a una decisión definitiva se perdió para siempre, y no sé si volverá a presentarse". esta situación del ejército alemán frente a las condiciones climáticas se agravan más  cuando uno contrasta el número de bajas hasta finales de noviembre de 1941 en el frente ruso, 743,000 bajas, el 23% del total de 3 millones y medio de hombres. 
Uno de los capítulos que les recomiendo leer detenidamente es el referido a su paso como Jefe del Estado Mayor General. La descripción de un organismo de mando como aquel, deja en evidencia la poca literatura que en ese sentido tenemos de nuestras autoridades y los organismo de mando en nuestros ejércitos, ahora, que en el caso salvadoreño, están tan desprestigiados, conviene recordar a éste general y sus reflexiones sobre organismos militares de éste tipo para animar a los nuestros a escribir y arrojar luz sobre una institucionalidad tan cuestionada hoy día.
No se pierdan de leer estas interesantes memorias, las que un valeroso soldado ha querido compartir con el mundo.

Aquí el link para los que quieran comprar el libro:

sábado, 28 de octubre de 2017

MIS ADVERSARIOS GUERRILLEROS


Una obra fundamental en cualquier centro de estudios militares que traten sobre la insurgencia o el combate contra movimientos armados irregulares. No hay duda que el autor, al ser un actor de primer orden en éste tipo de lucha imprime a la obra una objetividad, refrendada en la experiencia bélica y su eficacia, que le permite entregarnos un libro lleno de enseñanzas, algunas de las cuales comentaremos en éste blogg. Nuestro continente ha sido plagado desde mediados del siglo XX de luchas guerrilleras, la mayoría de inspiración marxista que como bien lo señala el autor, ha significado "el duelo personal de un comandante militar investido de la autoridad del Estado y un jefe o cabecilla alzado en armas contra ese Estado.
Los principales factores o elementos que todo estudioso señala sobre éste tipo de guerras, es la atención principal a la población, punto medular para una guerrilla, si ésta quiere sobrevivir y tener algún chance de derrotar a un ejército regular, y para éste último, el apoyo necesario, sobre todo de inteligencia, si es que quiere derrotar una insurgencia. Pero cómo se logra el corazón de la población?, ese es el mérito de éste libro, pues con una serie de ejemplos, que en la realidad se desarrollaron en Colombia por quién escribe la obra, nos dan las respuestas que se dieron a cada situación, pues ninguna es igual a otra, pero revestida de principios generales que cualquier militar con mando puede conprender y ejecutar en cada nivel del mando.
Esas lecciones que urgentemente se vio obligado a volver a estudiar el ejército estadounidense en sus guerras en Afganistan e Irak, cobran actualidad en nuestros tiempo como una herramienta eficaz para combatir los grupos armados irregulares como las pandillas que azotan el norte de Centroamérica. Si a esas enseñanzas agregamos la rica experiencia que obtuvo el ejército salvadoreño en su larga guerra de 20 años contra el FMLN, veremos que tenemos al alcance de la mano, las respuestas a las preguntas de cómo combatir a estos grupos criminales.
De nada sirve, como lo demuestra el autor, la victoria militar si no hay una fase de consolidación que combate las condiciones que propiciaron el aparecimiento de estos grupos irregulares, de nada sirve el despliegue "ruidoso" de las fuerzas militares y policiales, si estas no son capaces de lograr captar el apoyo y colaboración de la población. Dos elementos claves son señalados en los estudios de estos conflictos: el establecimiento de redes de inteligencia con la población local y las operaciones psicológicas y de apoyo a la reconstrucción (antes llamadas acción cívica militar).
La primera enteramente de competencia de las fuerzas militares o policiales y la segunda a cargo del aparato del Estado en su totalidad. Cuando hallamos logrado entender estos dos principios, entonces, seremos capaces de disputarle el territorio a las pandillas. No hay duda que el libro de 264 páginas, dividido en 6 capítulos es todo un manual de procedimientos, que en el caso salvadoreño, debería ser de obligatorio estudio por parte de los funcionarios de seguridad pública, gobernación y los de Defensa.
La fuerza, militar o policial, que enfrenta a un enemigo irregular, debe ser debidamente entrenada, organizada y equipada; sus mandos compenetrarse de la nueva forma de combatir al enemigo, del papel rector que deben jugar para impedir o reprimir cualquier conducta que menoscabe el apoyo de la población y entender, sobre todo, que la acción de fuerza jamás arrojará una victoria que podamos sustentar en el tiempo.
El libro nos lleva por la historia de las operaciones más exitosas (algunas no lo fueron) que el ejército colombiano realizó en los primeros 35 años de conflicto, conducidos por uno de sus más brillantes generales, el Gral. Alvaro Valencia Tobar quién a su vez, es autor de ésta impresionante obra. Es un libro, mis amigos, que no debe faltar en nuestra biblioteca y que espero lean con la pasión que despertó en mí.

Para los que quieran comprar el libro:
https://www.iberlibro.com/9789584220684/Mis-Adversarios-Guerrilleros-VALENCIA-ALVARO-9584220683/plp 

miércoles, 11 de octubre de 2017

GUERRERO DE LAS SOMBRAS


Pocos libros sobre nuestras guerras han sido escritos por aquellos que pertenecieron a los servicios de inteligencia estadounidenses, en éste caso de la CIA y pocos como la presente obra son tan reveladores de las formas en que estos servicios operaron en nuestro continente. Las memorias de estos hombres tienen la ventaja de contrastar las historias oficiales con los relatos de aquellos que estuvieron en primera línea en el campo de batalla y pocos, ciertamente, han participado de hechos tan controvertidos como lo fue la captura y ejecución del Che Guevara en Bolivia, aquel lejano 9 de Octubre de 1967 o de la captura de uno de los dirigentes del FMLN salvadoreño el 18 de Abril de 1985, la comandante Nidia Díaz y tantas otras operaciones en Vietnam y Cuba.
las memorias de Félix Rodríguez atrapan al lector desde sus inicios y de una forma sencilla, llana y clara nos introduce a ese mundo de las operaciones secretas, de los servicios de inteligencia y lo que fue la lucha contra el castro-comunismo en nuestro continente. la obra esta estructurada en 19 capítulos que recorren la vida del agente de la CIA desde sus humildes comienzos en Cuba, son 316 páginas que nos llevan a las profundidades de una guerra en las sombras, del espionaje, de las guerras de guerrillas, del poder aéreo en los conflictos de baja intensidad y una crítica a la forma en que Estados Unidos lucho esta guerra en América.
En los años sesentas, la CIA se declaro en guerra contra la Cuba Marxista de los hermanos Castro y como parte de sus esfuerzos por derrocarlo contrato a los mejores oficiales disponibles, la mayoría con una basta experiencia de guerra, expertos en la infiltración, comunicaciones, sabotaje y armas que habían pasado años con la resistencia en Asia o Europa, luchando contra japoneses o alemanes, eran verdaderos maestros de las operaciones encubiertas y fueron la base sobre la cual, algunas de las unidades más emblemáticas en la región, fueron formadas con su ayuda. Aquí podemos rastrear los orígenes de algunas de las más insignes unidades especiales del continente.
La crítica que el autor hace a sus compañeros anglosajones y su forma de encarar la lucha contrainsurgente debería objeto de estudio en nuestros centros de entrenamiento. La introducción de equipos de saboteadores en Cuba, es una experiencia no muy divulgada en nuestro medio, a no ser lo publicado en Cuba, que solo es una parte de la historia, ese es otro merito del autor, arrojar luz sobre estas operaciones, su preparación, éxitos y fracasos.
las crónicas del autor sobre los combates que dieron al final con la captura del Che Guevara esclarecen que no fue él quién lo capturo como a veces se afirma en algunos medios pero sí contribuyó decisivamente a ello y en última instancia fue quién ordenó su ejecución, aunque la decisión fue del Alto Mando boliviano. El icono de la izquierda, el Che, cayó cometiendo la mayor cantidad posible de errores, que según su libro "la guerra de guerrillas" no debían de cometerse si se esperaba alcanzar el éxito. Su fracaso, fue el fracaso de la teoría del "Foco" como referente para planear una insurgencia exitosa, desde entonces, cada movimiento rebelde que la intento en el continente fracaso.
Entrevista a Felix Rodríguez en 60 minutos:
El capítulo dedicado a su estancia en El Salvador, sin embrago, es el más discutido, ya que confunde hechos y cronologías en los que se adjudica éxitos que a mi juicio, no corresponden con la realidad de nuestra guerra. No creo que haya malicia en ello, para 1990, cuando se publicó el libro, aún no estaban claros algunos aspectos de ella, y el mismo entusiasmo del autor adjudica mayor protagonismo que el que verdaderamente tuvo en la guerra salvadoreña. Incluso su papel protagónico, según sus memorias, es adversado por los pilotos de la Fuerza Aérea salvadoreño quienes siempre le consideraron un experto en inteligencia que estaba ahí para ayudarlos en la obtención de la misma.
Sin embargo, es su testimonio sobre el apoyo a la Contra (resistencia nicaragüense) desde la base en Ilopango lo que merece una mayor atención.
Éste episodio espinoso por la complicación del caso Irán-Contras aún no queda muy claro para la historia y debe haber una mayor investigación. Son temas polémicos pero que deben estudiarse para sacar las enseñanzas de ello y no volver a cometer los mismos errores, ese es el reto para nuestros historiadores. Definitivamente es una obra recomendada para nuestros estudiosos de las guerras de baja intensidad y de las operaciones de inteligencia que le acompañan.

Para los que quieran comprar el libro:
https://www.amazon.com/Guerrero-las-Sombras-Felix-Rodriguez/dp/B000KTGC9O/ref=sr_1_2?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1509499644&sr=8-2&keywords=guerrero+en+la+sombra%2FFelix+Rodriguez 

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA DICTADURA MILITAR ARGENTINA Y EL GENOCIDIO EN CENTROAMÉRICA


Otro libro, cuyo autor, un militante de la izquierda argentina, escribe sobre sus memorias en aquella lucha y su papel en la organización de la radio noticias del continente, que desde Costa Rica inician sus operaciones de información "imparcial" para los pueblos oprimidos del mundo. Esta militancia a marcado la visión romántica que plasmada a lo largo de su obra nos explica sus razones y disculpas sobre una de las etapas más controvertidas que se vivieron en Centroamérica, en éste caso, de Costa Rica como campo de batalla no solo de las guerras que asolaron nuestra región, sino de la misma Guerra Fría que nos copó en sus accidentes.
Cada persona tiene derecho a plasmar su propia visión de su papel en los hechos que les paresca compartir con sus lectores, lo que siempre he criticado es la costumbre de algunos autores, que perdura hasta nuestros días, de forzar las realidades que vivieron en sus propios países (ciertas o no) a la realidad de los conflictos que asolaron nuestra región. Afirmaciones como "La presencia de grupos de asesores militares argentinos en Centroamérica, se fue transformado poco a poco en un traslado MASIVO (el énfasis es mío) de tropas del Ejército, la Marina y los servicios civiles de inteligencia, quienes trasladaron toda la metodología de la guerra sucia y participaron en forma directa en la represión de los sectores sociales".
hasta se afirma en la obra, que embarcaciones de la prefectura naval argentina patrullaron las costas salvadoreñas del Golfo de Fonseca. Cuál es la base de tal afirmación, la impresión propia del autor y sus propias deducciones e interpretaciones de documentos citados en la obra, válido hasta cierto punto, la cuestión es que ya han suficiente evidencia de cual fue el papel de Argentina en Centroamérica a finales de los años setentas y principios de los ochentas.
Sin embargo, debo aclarar que la mayor presencia de militares argentinos se dio en Honduras, donde se asentarían las principales bases de operaciones y logística de la resistencia nicaraguense, conocidos como Contras y en menor medida en Guatemala, a cuyo ejército prestaron valiosa asesoría en el campo de la inteligencia. éste no sería el caso salvadoreño, peses a que el autor se empeña en afirmar que tropas de combate argentinas operaron en suelo salvadoreño en operaciones de contrainsurgencia tan temprano como a finales de 1979, solo me recuerda las afirmaciones del comandante Marcial de las FPL, cuando para justificar su derrota en Octubre de 1981, en Chalatenango, afirmara que cerca de 1,000 soldados Kaibiles guatemaltecos cruzaron la frontera para apoyar al ejército salvadoreño en esa operación.
Cuando un autor se precia de haber realizado una investigación académica para escribir un libro, es evidente lo tendencioso que resulta hablar de un tema, que quizás, en mi juicio, el autor desconoce por completo. Creo que hasta los ex-miembros del FMLN ya no defienden esas afirmaciones de la época de la guerra por inverosímiles. Decir que cientos de tropas argentinas combatieron en nuestro conflicto es no tener ni idea de como se desarrolló nuestra guerra.
Esta práctica de estudiosos argentinos y militantes de izquierda, no es cosa del pasado, hay un renovado interés en la actualidad por vincular de alguna forma la lucha en Argentina con la acontecida en El Salvador, académicos como Lucrecia Molinari, que presento su trabajo en San Salvador sobre los escuadrones de la muerte argentinos y su conexión con El Salvador, siguen defendiendo una actuación de los cuerpos de seguridad salvadoreños calcada de los mismos cuerpos argentinos y que también extienden al ejército, pese a que en sus "estudios"no aportan mayores pruebas de sus conclusiones o afirmaciones, esto no les impide afirmarlas.
Nadie va a negar la participación argentina en nuestra guerra, participación que se limito a la venta de armas, el entrenamiento de oficiales salvadoreños en las diferentes escuelas de guerra del país sudamericano y el envío de especialistas, sobre todo a fines de los años setentas, expertos en inteligencia e interrogatorios, cuyos conocimientos fueron impartidos mayormente en los CUSEP. Esta pequeña misión de especialista (no se sabe con exactitud su número pero que he calculado en no mayor a una docena) se retiraron en 1981, cuando los EUA asumieron la renovación de la ayuda militar y con ella, el envío de asesores militares.
La lectura de la obra, sin embargo, es recomendable por una razón, la descripción de las operaciones de Montoneros y el ERP argentino en Costa Rica y sobre todo, la forma en que se organizó el puente logístico para la guerrilla salvadoreña por tierra, mar y aire, el establecimiento de campos de entrenamiento en el mismo país para formar a los líderes y combatientes del FMLN y el papel que en ello jugaron los cubanos y argentinos. Son 209 páginas divididas en 13 capítulos que se deberán leer entre líneas.

lunes, 25 de septiembre de 2017

NUESTROS AÑOS VERDE OLIVO


Fascinante obra que nos atrapa desde el inicio, el autor nos presenta su novela autobiográfica y nos comparte y devela una etapa que ha sido un rumor a voces sobre el fracaso de la revolución cubana y las mentiras que su dirigencia  blande frente al pueblo para perpetuarse en el poder. Que bien lograda la trama y desarrollo de lo que ahora ya se perfila como el gran fracaso de la revolución de los hermanos Castro en Cuba, ya ni los socialistas europeos le creen a los comandantes sus historias de oprimidos frente a los EUA.
La obra nos sumerge de lleno en la Cuba de los años sesentas y setentas, cuando un joven comunista chileno es deslumbrado por la belleza de una cubana a quién conoce en Alemania Oriental durante su exilio después de la caída de Allende en 1973. Sus iniciales argumentos tan contundentes desde el inicio de la obra se prestan a apresuradas conclusiones sobre uno de las dictaduras aclamadas por los comunistas criollos en toda Latinoamérica pero a medida que nos adentramos en sus páginas, se devela ante nuestros ojos la verdadera esencia de la dictadura castrista, su afirmación inicial, bien se corresponde con el epitafio final apara esta tiranía sino fuese porque aún sobrevive: " y también, al desencanto que siguió al entusiasmo inicial al ver que, contrariamente a lo que creíamos, la revolución de Fidel y los barbudos no era distinta de las que convirtieron a Rusia y a China Popular en las satrapías que sabemos".
Solo hay que leer las horribles descripciones de como a un pueblo se le despoja de sus creencias, sus costumbres sin mayor resistencia, la iglesia católica es proscrita porque, según los líderes del partido comunista cubano,"carecía de arraigo popular y, por ello, se había sumado a la contrarrevolución, quedando sin fieles y marginada del proceso". la ignominiosa papeleta de racionamiento de alimentos, en la cual, los funcionarios del partido habían, por decreto, elaborado una lista de los alimentos básicos y su debida proporción para cada familia cubana "cada 15 días recibía un truto de pollo, que podía sustituir, en caso de que la oferta lo permitiere, por igual peso de carne molida o bistec. Mensualmente me correspondía medio kilo de arroz, dos de chicharos y un trozo de mantequilla, un tubo de pasta dentífrica y un jabón. también podía disponer de un par de zapatos plásticos y un pantalón al año".
Todo ese sufrimiento, según la dirigencia del partido comunista, debido al bloqueo de los EUA. pero el autor nos presenta otra realidad para la nomenklatura cubana, es decir para aquellos que son cuadros fieles del partido comunista, sus funcionarios y acólitos. en sus fiestas y fastuosas celebraciones a los camaradas comunistas del mundo, invitados a celebrar con ellos su victoriosa revolución, les era dispensado el mejor manjar que podía servir un hotel extranjero de 5 estrellas, langostas, camarones de exportación, frutas exóticas y finas bebidas, todo desconocido al pueblo, que día a día soportaba las inclemencias de la naturaleza haciendo fila en las benditas colas frente a los almacenes y bodegas de entrega de alimentos racionados, mientras la nomenklatura y sus invitados se daban un festín a nombre de la revolución. Que enorme farsa la que ha vivido el pueblo cubano.
La obra nos entrega la aventura militar de los comunistas chilenos en Cuba, cuyos dirigentes deciden incorporar sus cuadros de militantes a las fuerzas armadas rebeldes cubanas, su ejército. Estos jóvenes se convertirán en la carne de cañón necesaria para Fidel de involucrarse en las guerras subversivas en el continente Americano sin despertar las represalias norteamericanas, ya que su intervención podría disimularse por la participación de combatientes internacionalistas en esas guerras, no de militares cubanos que podían comprobar su directa participación.
Muchos de estos jóvenes chilenos caerían en sus misiones internacionalistas en los campos de batalla de Angola, Nicaragua y El Salvador, sin una tumba que les recordase como chilenos, como esposos, padres, hermanos e hijos. Cuyas familias nunca sabrán donde cayeron o yacen sus restos, un triste final que sus dirigentes, claro esta, no compartieron. En fin, una apasionante lectura que debería ser obligatoria en los colegios y escuelas de nuestro continente, una obra de 456 páginas que no debe faltar en nuestras bibliotecas y leerla con nuestros hijos.

jueves, 31 de agosto de 2017

EL TERCER EJÉRCITO, DESAFÍOS DEL EJÉRCITO SALVADOREÑO EN LA POST GUERRA


Una interesante y provocadora obra sobre el ejército salvadoreño en la inmediata post guerra y su posible futuro desde el punto de vista sociológico del que difiero por centrar mi análisis más en los aspectos puramente militares y políticos que los de la sociología para explicar los cambios por los cuales a atravezado el ejército salvadoreño. El autor, Miguel Huezo Mixco es un reconocido autor nacional que militó en las antiguas FPL que formaron parte del FMLN que libró la guerra, dentro del colectivo de la radio rebelde Farabundo Martí, por ello, no es ajeno el análisis que hace sobre el ejército partiendo de una visión sociológica.
El libro es desarrollado en seis capítulos, los cuales pretenden explicar, a lo largo de 296 páginas, las transformaciones principales que han sufrido las fuerzas armadas salvadoreñas desde el momento mismo de la independencia, el primero de ellos, al cual el autor afirma, se compone de ingredientes nacionales, anti-coloniales y anti-anexionistas, de un ejército de caudillos dispuesto a entrar en batallas y escaramuzas. Distinguiéndose éste por carecer de una carrera militar profesional.
El segundo ejército, al cual da el nombre de Ejército agrario por estar, según el autor en consonancia con los intereses de las élites dominantes de la sociedad agraria de ese momento pero dirigido por un gobierno autoritario de corte militar, cuyo génesis se encuentra en los años treintas con el ascenso al poder político del país del Gral. Hernández Martínez. El mismo que atravesará casi sin mayor modificación hasta los acuerdos de paz, firmados en 1992 y que darán paso al tercer ejército de la vida republicana del país. Ese, que en el momento de escribirse ésta obra, comenzaba a dibujarse entre muchos recelos y ansiedades.
Entre sus interesantes ideas sobre estos cambios y sus transfondos, el autor hace afirmaciones que considero equivocadas pero que continuamente repiten los escritores e intelectuales de izquierda sobre nuestro conflicto, por ejemplo, se refiere a la organización social ORDEN (Organización Democrática Nacionalista) como un instrumento paramilitar del Estado, olvidando que ORDEN nunca fue una estructura armada al servicio del gobierno, no carecía de una estructura cuasi-militar, ni estaba permanentemente conformada en estructura alguna. Es decir, no reune ninguno de los conceptos aceptados entonces, ni ahora para referirnos a ese tipo de grupos.
ORDEN fue más una organización formada con elementos que hubiesen prestado su servicio militar obligatorio, preferentemente o ciudadanos cuyo perfil de nacionalismo y cultura conservadora les volviera candidatos naturales para ser parte de éste movimiento. Sus funciones eran servir de contrabalance a la penetración de ideas no aceptadas por el régimen de turno, disputar enseñanzas calificadas de nocivas para la población, cuya ejecución se vio permeada por el anticomunismo que desde los EUA se enseñó a combatir como una medida para contrarrestar la penetración del castro-comunismo, victorioso en Cuba en 1959.
Con el aparecimiento de los grupos subversivos, fue obvio su utilidad como informantes. Sin embargo sus miembros nunca fueron encuadrados en grupos cuasi-militares (como lo serían los miembros del Servicio Territorial, que luego llegarían a constituir las Defensas Civiles), ni recibieron armas. Claro que como miembros de ORDEN, los que pudiesen tener las capacidades de comprarse armas de fuego (armas cortas sobre todo) eran ayudados a obtener rápidamente sus permisos de portación de armas de fuego.
Difiero además, de los contextos y el grado de profundidad en que ha dividido los grandes cambios que ha sufrido nuestro ejército. El ejército post colonial ya no fue el mismo que emergió del final de la guerra contra los filibusteros en Nicaragua, en 1857. Ese sería a mi juicio el segundo ejército de la república, ese que emergería con una nueva organización, un nuevo equipamiento, armas y una experiencia de combate.
Pero por otra parte, el autor ha sido el único, hasta ahora que se ha interiorizado en los aspecto sociológicos de nuestro ejército, de qué clase social provenían los soldados que combatieron en los campos de batalla hondureños en 1969, o los que combatieron en el conflicto interno de 20 largos años, hasta desembocar en los actuales voluntarios que integran el mismo. Una aproximación necesaria y que debe ser complementada por otros estudios. Ese y otros temas tocados por el autor merecen que éste libro sea parte importante en la biblioteca de todo estudioso de nuestro ejército por lo que se los recomiendo a todos.
Al final del mismo encontraran una selecta documentación que figura como anexos y que ayudaran a entender el análisis del autor y que sirven como fuentes bibliográficas de referencias para los estudiosos de nuestras guerras.

lunes, 21 de agosto de 2017

ESCRIBIENDO SOBRE LA GUERRA EL SALVADOR-HONDURAS DE 1969


Ésta ha sido una de mis más arduas tareas literarias, cómo afrontar una investigación de un tema tan polémico a ambos lados de la frontera, dónde encontrar las fuentes primarias y secundarias que posibilitaran un trabajo de éste calibre. Tuve que armarme de mucha paciencia y disponerme a seguir un camino que muchas veces encontré lleno de minas, desafíos y obstáculos.
Claro que cuando me preparaba para ser soldado, era ésta la guerra que tenía en mente y para la cual mi hermano y yo nos preparamos consiensudamente pero el destino giró la rueda y fue otra guerra la que tuve que pelear. Nunca deje de pensar en ella y el par de libros que había leído al respecto, LA GUERRA DE LAS 100 HORAS y LA GUARDIA NACIONAL EN CAMPAÑA dejaron en mí la honda impresión de querer saber más de ella. Cuando la guerra interna termino, llegué como profesor de Historia Militar al nuevo CODEM (Comando de Doctrina y Educación Militar), del que dependía la Escuela de Infantería "Gral. Manuel José Arce", escuela a la que llegaba.
Su entonces Director me llamo una tarde a su oficina y me preguntó si estaba dispuesto a asumir la cátedra de la guerra de 1969, me sentí honrado pero le pedí su apoyo en el sentido de tramitarme los permisos correspondientes en el EMCFA (Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada) y la FAS (Fuerza Aérea Salvadoreña) para permitirme hacer una investigación sobre el tema que me permitiera dar soporte a mis clases. De ésta manera inició mi investigación académica de uno de los hechos más trascendentales para Centroamérica.
Siempre me preguntan si ni me aburro de tanto escribir o cómo hago para estar horas y horas consultando libros en una biblioteca o viajando a entrevistar veteranos aún vivos de aquella contienda. He tenido la gracia de poder dedicarme a una de las cosas que más me gustan, la historia militar, para mí ya no es un trabajo, es una aventura que recorro de la memoria de otros soldados, de otros tiempos, de otras épocas. Así las cosas, estar horas leyendo un escrito sobre dicho conflicto despierta en mi mente el fuego del soldado que enfrentó los mismos avatares y que gracias a Dios, sobrevivió. Es una especie de catarsis al escuchar a esos veteranos contándome sus recuerdos, entrañados que un soldado más de su futuro, se interese por sus historias.
La etapa de la investigación es la más dura, ya que debo identificar y localizar a los veteranos de esa guerra, visitarlos y en un ambiente de camaradería, hablar y remontarnos a su recuerdos, unos muy claros y otros más difusos. Visitarlos me ha permitido atestiguar su generosidad, su humanidad y el regalo más hermosos de la vida, su amistad. Casi siempre una deliciosa comida, de esa con sabor a nuestra campiña, seguida del infantable refresco de época, seguido en las tardes de la aromática taza de café y la semita o quesadilla, la mayoría hecha en casa.
Sentados en esos amplios corredores, acompañados de las gallinas, patos y cerditos nos remontamos en el tiempo para arrancar unas vivencias que pronto partirán para no volver, cuando el cielo reclame sus almas, el silencio se hará en esos hogares, hogares que nunca podré olvidar por su sencillez, pero sobre todo, por su calor humano, su generosidad y el cariño fraternal. En ese sentido he sido muy afortunado, compartir esas historias me golpean el corazón y cada vez que las circunstancias económicas dificultan mi labor histórica, me impulsan a continuar, es un solemne compromiso que adquirí con ellos y no les puedo fallar.
Después son necesarias horas y horas en el computador, dando forma a la historia, cruzando la información, analizando las interrogantes que valen la pena responder, elaborar los mapas de las operaciones militares, consultar con otros expertos, leer todo lo que se pueda sobre el tema, en fin, horas de desvelos, de buscar ese formato entendible para todos, de una guerra corta pero intensa, cruel pero a la misma vez fascinante. Mi escritorio es un desastre de papeles amontonados donde se pueda, mapas tirados por doquier, grabaciones repetidas una y otra vez.
Es levantarme a medianoche porque un dato, un párrafo ha brotado en mi inquieta mente y debo escribirlo antes que la noche la confunda con la oscuridad y se pierda en el éter. Es dejar todo tirado por que mi hija quiere platicar con papá o hay deberes que hacer, ahí en ese momento, debo confesar, que abandono mi oficio de escritor, los momentos con mi hija no tienen precio. Andrea, esa jovencita que me ha acompañado en muchas de mis entrevistas y que con asombro escucha esas historias de guerra, hasta me sorprende cuando la veo viendo con mamá una película sobre el barón Rojo y me llama para preguntarme si son ciertas esas escenas que esta viendo.
Escribir sobre nuestras guerras no es una tarea fácil, hay que evadir campos minados, dejar las tentaciones de escribir con fines personales o institucionales que no premian la veracidad de los hechos si no la manipulación de la misma. Es enfrentar esos debates con el otro, con el que fue nuestro enemigo, entender su furibundo nacionalismo y encontrar la fortaleza para distanciarte de ello. No ha sido tarea fácil pero ha valido la pena, es un viaje que volvería a tomar y en el que mi hija ha sabido ser copiloto y motor de mi alma, mi alma de escritor.
Espero que 2018 sea el año que vea nacer mi trabajo y poder compartirlo con todos ustedes.