viernes, 31 de agosto de 2018

HÉROES Y HEROÍNAS DE LA SABANA

Otra memoria de uno de los combatientes de la guerrilla salvadoreña que nos traslada a los inicios de 1980 y 1981, en el Frente Para-central, militando en las filas de la organización subversiva FPL. Como tantas, entre recuerdos y anécdotas, el autor nos describe sus vivencias plagadas de muchos errores al describir las acciones del ejército y repetir una y otra vez, la supuesta superioridad de los combatientes insurgentes sobre los soldados del ejército regular; se le olvidó que ambos son salvadoreños y que la entrega y el sacrificio corrió a ambos lados por igual.
En sus 124 páginas, el autor describe las condiciones en que surgió la lucha en la zona de Tecoluca hasta la desembocadura del río Lempa en el Océano Pacífico, zona de guerra enclavada en el Teatro conocido como Frente Para-central por el FMLN. El relato se centra en su experiencia personal pero abona con la descripción de líderes rebeldes poco conocidos durante la guerra, excelentes datos para nuestros investigadores.
Como tantos otros ex-miembros de la guerrilla que han escrito sus memorias, se vuelve manifiesta en ellas, esa necesidad de contar una lucha heroica contra tropas numéricamente superiores y mejor armadas, como una forma de contribuir al recuerdo de la leyenda del guerrillero heroico; el problema es que tales cuentos no resisten la lupa del investigador, por ejemplo. el autor nos habla de la batalla ocurrida en la Hacienda La Sabana, al sur de Tecoluca aquel 25 de enero de 1981, en las postrimerías de la fracasada Ofensiva Final, lanzada el 10 de enero de 1981 por el FMLN.
Hablar de ataques de artillería y bombardeos con bombas de 500 libras, el uso de los aviones de reconocimiento Cessna O-2 es, por decir poco, un tremendo error histórico. La operación aerotransportada realizada por la FAS sobre la pequeña pista aérea ubicada en dicha Hacienda, tenía como objetivo capturar o destruir los aviones ubicados en dicha pista y que horas antes habían lanzado armas y pertrechos a las columnas de las FPL operando en la zona.


Operando desde Ilopango, los paracaidistas salvadoreños ejecutaron un clásico salto de combate desde un avión de transporte Aravá apoyados por un entrenador armado Fouga Magister, que llevaba dos bombas de 100 libras. Decir que hubo Cessna O-2 en la operación es ignorar que tales aeronaves vinieron al país hasta mediados de 1982 y que los Magister no podían llevar una carga tan pesada como las bombas de 500 libras.
La mayoría de escritores provenientes de la guerrilla tienden a exagerar estos hechos pensando en que les da más valor y ascendencia moral sobre su adversario, pero al contrario, al contrastarla con la realidad, solo contribuye a desacreditar su testimonio. Algo desilusionado con este libro, sin embargo siempre encuentro algo de valor. esta obra describe algunas de las operaciones de control de población hechas por los antiguos CUSEP en la zona antes mencionada y otras aledañas, son verdaderos ejemplos de lo que no se debe hacer en una guerra de contra-insurgencia y es un ejemplo valido para la actual lucha que libra la PNC contra los grupos terroristas ahora llamadas pandillas.
La historia sirve para eso, para aprender de nuestros errores y no volver a cometerlos.

domingo, 26 de agosto de 2018

LOS MILITARES EN EL PODER

Una interesante obra que recoge las memorias de uno de los ilustres militares salvadoreños, el Gral. Fidel Torres (ya fallecido) nos entrega una sucinta memoria de su servicio militar al país, actor y testigo de importantes sucesos políticos y militares, su testimonio viene a dar luz sobre algunos hechos que han pasado a la historia militar del país con oscuridad y a veces con mal intencionado interés.
El autor aborda con autoridad, aquellos hechos que desde los años treinta, los historiadores investigan afanosamente. ahora descubrimos hechos como la contratación de militares alemanes y la compra de material bélico italiano hacia finales de los años 30s y sobre todo, quienes eran aquellos líderes militares que condujeron los destinos del país desde aquellas épocas. Por fin, uno de nuestros militares nos explica cuando y para qué, los militares norteamericanos establecieron lazos de cooperación con nuestra FA, corrigiéndose así, muchas de las obras publicadas sobre dichos temas, evidentemente equivocadas o hasta falsas en algunos casos.
Se aborda la venida de las misiones militares chilenas y norteamericanas que nos ayudaron a organizar los estudios en diversos niveles, la Escuela Militar y la Escuela de Guerra que después sería conocida como Escuela de Comando  y Estado Mayor, así como pequeñas semblanzas de sus Directores, alemanes, chilenos y norteamericanos.
Pero su mayor contribución a la Historia Militar del país, a mi parecer, es que por fin nos dan a conocer algunos aspectos transcendentales de la reforma y reorganización militar que sufrió nuestro ejército en los años 60s con el apoyo norteamericano y que hasta la gran reforma de los años 80s, era l más completa que sufrió nuestra FA. El cambio de Regimientos a Brigadas, la sustitución de las estrella por las barras en loas insignias de grado, etc.
no hay duda que es una obra imprescindible en la biblioteca de todo estudioso de nuestros ejércitos. la única crítica a esta magnífica obra es su extremo conservadurismo al tratar los hechos que configuran lo que conocemos como Guerra de las 100 Horas. aquí el autor deja claro su negativa a compartir los hechos operativos de la guerra, su planificación, etc. por considerarla de incumbencia de los militares únicamente.


Tremendo error que han compartido muchos altos oficiales a lo largo de nuestra historia, compartiendo con la sociedad civil, lo que ellos consideran solamente como aspectos generales de la vid castrense. Se imaginan como sería estudiar la invasión de Normandía sin los accesos a los planes de operaciones de ambos contendientes, sin el orden de batalla de cada ejército. Ojalá que nuestros líderes militares recapaciten en este camino y compartan con las nuevas generaciones los detalles de la participación militar en hechos tan trascendentales como la guerra con Honduras librada en julio de 1969.

domingo, 12 de agosto de 2018

TOBRUK: EL ASEDIO

La campaña africana durante la SGM ha sido una de mis lecturas preferidas, sobre todo los enfrentamientos entre carros de combate alemanes, ingleses e italianos pero de vez en cuando disfruto los encarnizados combates de la infantería que se dieron en aquel rincón del mundo. El asedio de Tobruk es uno de ellos. Son 159 páginas que nos llevan por uno de los combates más prolongados que se dieron en este teatro durante la SGM, fueron 242 días de un asedio infernal, en condiciones climáticas extremas y donde la vida del soldado se mostró miserable y extenuante. Sin embargo, el soldado, ese ser que es capaz de soportar los peores sufrimientos, de encontrar humor en su desgracia y de entregar todo, hasta su vida por sus camaradas, nos recuerda que la voluntad del ser humano es capaz de sobreponerse a cualquier sufrimiento.
No hay duda que el autor de esta obra nos sumerge en uno de los episodios más trascendentales de la campaña africana, en la que las estrellas no son los carros de combate y sus tripulaciones, si no la eterna y cansada infantería, esa de la hemos oído hablar con asombro de sus proezas y galardones. Allá, con el centinela en la gélida noche del desierto, o en asfixiante calor del día, mientras avanza, corre o se detiene por unos momentos para disfrutar de sus tesoros, esa lata de comida, el cigarrillo o el botín capturado al enemigo.
Le recuerda a uno, la camaradería en combate, en las trincheras del Cacahuatique, del Moscardón, de Guazapa y tantos lugares ensangrentados por el sacrificio de esa rara ave de la humanidad, el soldado de a pie. Tobruk es la suma de encuentros encarnizados entre las tropas alemanas que avanzaban victoriosas en su debut en el teatro norteafricano y las tropas australianas, polacas, checas y británicas que se les oponían. Aquí se pone de manifiesto la destreza de las patrullas, de los golpes de mano, del valor y la temeridad de unos hombres, a ambos lados de la trinchera, que nos recuerdan la entrega y el valor del soldado.

Mención aparte es el trabajo desarrollado por la artillería británica, cuyos operadores se mantuvieron al pie del cañón frente a la carga de los carros de combate alemanes, sacrificando sus posiciones para salvar a sus compañeros de la infantería. Le llenan a uno de admiración los duelos de los cañones antitanques contra los carros de combate, en uno y otro bando.
El autor no deja al azar y también nos regala los combates de una pequeña fuerza naval que mantuvo la delgada línea logística aliada en Tobruk al precio de muchas vidas y embarcaciones hundidas. Episodios de valentía que atestiguan el compañerismo de las armas en las luchas que enfrentaron, ya sea desde la cabina de una aeronave, la cubierta de una cañonera o a pie firme sobre la aren del desierto, estos hombres lucharon, murieron y sobrevivieron a un holocausto indescriptible. 
Barba Eléctrica, las Ratas del Desierto, El Zorro del desierto son nombres que se quedaron en nuestra alma de soldado al recorrer los párrafos de esta magnífica obra. Es una lectura que no debemos fallar.

lunes, 30 de julio de 2018

QUO VADIS CENTROAMÉRICA

Uno de mis libros preferidos por la información fotográfica que posee y que se publicara en una época de convulsiones y muerte en el país. La obra es sin duda parte de aquellos libros históricos que han pasado a la galería de la fama por su bien cuidada expresión fotográfica y el guión literario que le acompañó. En 143 páginas, el autor, un fotógrafo francés de apellido Clariond, nos sumerge en los inicios de la vorágine de violencia que sacudió a Centroamérica en los años setentas y ochentas.
Podemos encontrar históricas fotografías de los paracaidistas salvadoreños durante las operaciones COIN ejecutadas en San Vicente a mediados de 1981, o de los CUSEP en sus vehículos blindados UR-416 durante las operaciones de control urbano en la capital, así como interesantes datos de los decomisos de armamento efectuado por la Policía de Costa Rica y que tenían como destino a los grupos rebeldes en El Salvador.

El valor de la obra es su elemento fotográfico, pues el fotógrafo francés ha seleccionado una época convulsa, que siendo objeto de la atención internacional, la mayoría de fotografías disponibles, hasta ese momento, eran la publicada en los periódicos. Reproducidas en este libro, esas fotografías se vuelven icónicas e históricas y que bien que puedan ser contempladas por las nuevas generaciones de centroamericanos a través de este documento.
Una excelente lectura para esta vacaciones de agosto.

miércoles, 25 de julio de 2018

POR QUÉ FUIMOS A LA GUERRA...?


Una excelente obra sobre la guerra de las 100 Horas librada por El Salvador contra Honduras en julio de 1969. Es un documento fotográfico más que todo que ilustra perfectamente los diferentes momentos que atravesó este conflicto desde el comienzo de las expulsiones violentas de la minoría salvadoreña radicada en Honduras por el gobierno de ese país. Este es el merito de la obra, el abundante uso del recurso fotográfico para explicar el punto de vista de la autora, que valga la pena mencionar, es la señora María B. de Membreño.
Publicado en agosto de 1969, el libro, quizás, fue de los primeros en ser publicado sobre dicha guerra. En sus 110 páginas y dividido en 6 capítulos, la autora nos entrega una breve reseña de la guerra ilustrada con valiosas e importantes fotografías para aquellos que estudiamos la historia militar salvadoreña. Por ejemplo, el libro es el único que publica una foto de los vehículos blindados para el transporte de valores que fueron requisados a la banca nacional para su uso en la guerra, apodados "Las Niñas" por el enorme estruendo que hacían al estar en marcha, debido a que se les quitaron los escapes de los mismos, todo para provocar mayor temor entre las tropas hondureñas.
Fotografías sobre los principales equipos militares que utilizaron las tropas salvadoreñas en esta guerra como los Fusiles Sin Retroceso M20 de 75mm, de manufactura norteamericana, ametralladoras Browning de 7.62mm y Browning M3 de 12.7mm también pueden ser observadas, así como los fusiles G-3, Máuser y Garand; sub-ametralladoras Madsen de 9mm; en fin, toda una serie de equipo que atestigua lo bien que estaban armados los soldados salvadoreños para esta guerra.


En otra parte de la obra se pueden apreciar las fotografías de los tanques Stuar M3A1, los camiones REO M35 provistos de blindaje y bautizados con el nombre de "Rayo" y otro tipo de camiones de transporte militar y que se desconocía que El Salvador los poseyera. Por eso es muy importante este libro, por la evidencia gráfica aportada al equipamiento del ejército salvadoreño de la época.
el otro aporte significativo en la reconstrucción de los hechos de aquella guerra, es la transcripción de discursos y partes de guerra del gobierno y del Estado Mayor General salvadoreño, documentos de consulta cuando se quiere abordar el estudio de dicho conflicto.
Es sin duda una joya histórica en ese sentido y que no debe faltar en la biblioteca de nuestros historiadores militares.

domingo, 1 de julio de 2018

TICANTE: LA BATALLA POR NUEVA OCOTEPEQUE



TICANTE ha sido la única obra escrita en Honduras que no refleja las mentiras, exageraciones e inventos de caso todo lo que en ese país se ha escrito sobre la guerra que en julio de 1969 sostuvieran El Salvador y Honduras. Escrita por un veterano de guerra de aquel país, la misma recoge las memorias del autor en el Frente Sudoccidental hondureño, que enfrentó al Teatro de Operaciones Norte salvadoreño y cuya derrota permitió a estos últimos, conquistar la ciudad de Nuevo Ocotepeque.
Extremadamente sincera, la obra describe lo pesimamente que estaba preparado el ejército hondureño para un enfrentamiento con el salvadoreño, desnudando la realidad de TOSO y sobre todo, la organización, el mal entrenamiento y la escasa disponibilidad de municiones para tal choque. Sus memorias son además, testigos de la ineficiencia del apoyo aire-tierra del que muchos autores hondureños han considerado casi perfecto; sus descripciones de las misiones fallidas de la FAH dejan en evidencia otra triste realidad.


Lo más importante de este testimonio, es la descripción de los angustiosos combates librados contra el 1er. y 8vo. Batallones de Infantería salvadoreños que constituían la punta de lanza del TON. La descripción de los combates contra la avanzadilla blindada salvadoreña frente a la quebrada El Ticante (en razón de la cual bautizará con ese nombre a su obra) son testimonio de la fiereza de los combates en dicha área.
Es recogida también, el estado de ánimo de los oficiales del TOSO y valoraciones muy concretas sobre la confianza o no, que les merecían sus oficiales superiores y lo pobremente preparados que estaban para tan guerras. El autor hace mención de un secreto a voces que se propagó después de la guerra y que ahora sabemos fue verdad, las plazas fantasmas que existían en los batallones del ejército hondureño, lo que no les permitió enfrentar en mejores condiciones a los salvadoreños.
El autor terminaría su participación en la guerra como prisionero de guerra y como tal evacuado a las cárceles de, cuartel de San Vicente a la espera del término de la guerra y el intercambio de prisioneros. Creo que en el lado hondureño no hay otro testimonio tan descriptivo y veraz de los combates que sostuvieron ambos ejércitos y que desmiente hasta el día de hoy todas las mentiras que otros autores han tejido sobre esta guerra.
No hay duda que la obra dividida en seis capítulos y  221 páginas debe ser objeto de estudio y análisis en las escuelas militares y centros de estudio centroamericanos, pues en los anales de la vida republicana de Centroamérica, no existe parangón alguno.

domingo, 24 de junio de 2018

OPERACIÓN CARLOTA


Con esta obra comienzo mi estudio sobre la campaña cubana en Angola, una guerra desconocida en Latinoamérica y de cuyos escritos hay que separar los mitos de la realidad de los hechos. La obra de 175 páginas es un compendio de varios relatos sobre las vivencias de los veteranos cubanos que pelearon en esa guerra. Los relatos son demasiado cortos para mi gusto y ninguno centra en detalle algunas de las batallas emblemáticas de esa campaña.
Pero si muestran las condiciones de lucha de los cubanos de todas las armas, servicios y grupos civiles-militares de la construcción, es un vistazo a lo cotidiano de los internacionalistas cubanos, quitando toda la berborrea propangandistica de su autor, se encuentran algunos datos muy interesantes. por ejemplo, el uso de la artillería de cohetes, los BM-21, en los combates contra las fuerzas irregulares de UNITA. Como en El Salvador, la artillería fue utilizada para golpear las columnas de rebeldes que atacaban posiciones fortificadas, aunque la artillería salvadoreña no alcanzó la efectividad de la cubana, esto se debe en gran parte al escaso número de piezas que los primeros pudieron utilizar.
Las similitudes con nuestra guerra son varias, desde la formación de centros de instrucción, hasta la organización, equipamiento y entrenamiento de unidades especiales que tomaran la ofensiva contra las fuerzas enemigas. Desde el CEMFA en nuestro caso, hasta los BIC y BIAT o las Tropas de Destino Especial en el caso cubano. Estas tropas especiales cubanas han merecido mi atención desde hace mucho tiempo y espero que en la literatura de esta campaña encuentre su operatividad, recordemos que sus  miembros pelearon en Centroamérica al lado de los rebeldes marxistas que intentaron derrotar a los ejércitos regulares, alcanzando la victoria solo en Nicaragua.

Es en la guerra nicaragüense que podemos ver la experiencia cubana ganada en Angola en todo su esplendor, fue en Nicaragua donde se emplearon las enseñanzas obtenidas en Angola por los cubanos y enseñadas al joven ejército sandinista, el EPS. Fue su principal estratega en Angola, el Gral. Arnaldo Ochoa, quien llego a mediados de los años ochentas a Nicaragua, quién revolucionó la forma de operar del EPS y enseñó a sus nuevos reclutas el arte de las operaciones de contrainsurgencia.
Por esta razón, el estudio de la campaña cubana en Angola es tan necesaria para comprender muchos de los cambios operados en el EPS en su lucha contra los CONTRAS. No olvidemos también, que las tropas de Destino Especial cubanas entrenaron a las Fuerzas Especiales Selectas de la insurgencia salvadoreña, entrenamiento que fue completado por los vietnamitas, razón de más para estudiar su desempeño en la guerra de Angola.
Desde el uso de las fuerzas acorazadas en una especie de doble concepción de la guerra, debe recordarse que los sudafricanos mantuvieron tropas en esa guerra, hasta las operaciones dentro del marco de la contrainsurgencia combatida contra UNITA. Es una guerra que nos lega muchas enseñanzas como en su momento lo fuera la de Vietnam y el ejército de los Estados Unidos.
Si queremos entender algunos de los aspectos más desconocidos de las guerras en Centroamérica debemos dar un vistazo a esta campaña y aprender de la rica experiencia cubana ganada en casi 15 años de intervención cubana en Angola. No es mi intención referirme al saqueo de los bienes angoleños (petróleo, marfil, gemas preciosas, etc) que practicaron los cubanos en aquel país, de sobra conocido, me interesa la experiencia de sus militares en aquella guerra.
Un buen libro para iniciarnos en estos menesteres.

martes, 29 de mayo de 2018

LA GRAN CONSPIRACIÓN DEL GOBIERNO SALVADOREÑO PARA LA GUERRA DE 1969


Una de las obras que espere leer por mucho tiempo y que ha sido una completa decepción. 545 páginas jalonadas de errores, mentiras y fantasías difíciles de explicar cuando el autor es un profesional de las armas. La Guerra que El Salvador y Honduras libraron en julio de 1969 ha sido desde entonces, un tema muy presente en la política y memoria hondureña a diferencia de lo que pasa en El Salvador, donde casi ha sido relegada al olvido. Numerosos autores hondureños han abordado este conflicto creando mitos y leyendas nacionales por sobre la realidad de los hechos, nunca, sus académicos han cuestionado sus afirmaciones y han preferido endosar y hasta apoyar tales tesis.
En El Salvador, la comunidad de historiadores e investigadores dejaron de lado el tema y se han enfocada más en el conflicto interno. Esto ha permitido que los autores hondureños, cada vez con más frecuencia, agreguen teorías fantaciosas sobre su pretendida victoria defensiva en la guerra. La presente obra, es un intento del autor, mal logrado por cierto, de presentar una historia completa y coherente de dicha guerra, incluyendo en ella, los datos del lado salvadoreño. Digo mal lograda porque su autor, el Cnel. César Elvir Sierra nos presenta un orden de batalla salvadoreño que nada tiene que ver con el de 1969, pues lo que presenta en su obra es el OB de 1984.


Luego sigue con pasmosa y supuesta seriedad, describiendo las acciones militares de la guerra en las que llega a afirmar por ejemplo, que las tropas de la Guardia Nacional comandadas por el Gral. Medrano en Llano Largo, un estimado de 8 compañías, estaban cercadas por 3 compañías menguadas del ejército hondureño. Son afirmaciones que no tienen ninguna correspondencia con la situación real táctica y operativa de los frentes de batalla. O esta otra construcción fantasiosa: una larga columna de camiones en los que se conducían 3 batallones salvadoreños destruidas por el fuego de sus FSR de 75mm y morteros de 81mm.
Puede imaginarse el lector, una columna de este tamaño, es decir más de 100 camiones sorprendidos en el campo de tiro de unas armas antitanque de fuego directo (como lo son los FSR de 75mm), algo inconcebible desde el punto de vista mecánico de dichas armas. Pero lo más interesante de todo es que como prueba de ello, la propaganda hondureña solo ha sido capaz de mostrar unas 3 o 4 fotografías del suceso, en donde apenas se pueden ver 2 o 3 camiones destruidos y los cadáveres de 6 u 8 soldados salvadoreños, perdiendo la oportunidad de mostrar la columna de camiones destruidos y los centenares de muertos.
Casi todos los combates descritos en esta obra, así como en otras están llenos de errores y contradicciones, aún entre sus mismos autores, pues mientras Elvir Sierra afirma la efectividad del apoyo aéreo en los combates por Nuevo Ocotepeque, el Cnel. Wilfredo Sánchez, del Batallón Lempira (hondureño) que defendía tal ciudad, afirma en sus memorias que los dos primeros ataques de la FAH fueron fallidos y ejecutados sobre posiciones vacías.
O cuando afirma que los cañones antitanque del Lempira destruyeron los tanques Stuart salvadoreños que atacaban Nuevo Ocotepeque y otro autor hondureño, Orlando Henríques afirma que fueron los aviones Corsario de la FAH los que destruyeron estos tanques. El libro esta jalonado de este tipo de historias, a las que ya nos tenían acostumbrados los escritores hondureños, pero viniendo de un profesional de las armas que se supone conoce del alcance de las armas, de conducción táctica y operativa, uso del poder de fuego, concepción del apoyo aéreo, etc., es imperdonable.
Estamos por cumplir 50 años de esos hechos y aún no contamos con una versión completa sobre dicha guerra, espero que la obra que se anuncia para principios del próximo año, sea la que estamos esperando. Ya es tiempo que podamos leer las descripciones de sus batallas, el efecto del poder aéreo, los alcances de las operaciones estratégicas, si es que las hubieron y todo lo referente a esa guerra para enseñanza a las nuevas generaciones.
Es una deuda que nuestros historiadores no han podido saldar y que al comprometer sus escritos con una u otra posición de los contendientes no han hecho, sino, enredar más las cosas. Es una verdadera lástima que esta obra haya sido seleccionada por el gobierno de aquel país, como la obra de texto oficial de la guerra de 1969, siendo ahora parte de la enseñanza pública de Honduras.
Seguir ocultando que la expulsión violenta de la minoria salvadoreña radicada en aquel País, con la anuencia y participación de las autoridades hondureñas, fue la verdadera razón de esta guerra, es perpetuar la mentira y el engaño de las nuevas generaciones de centroamericanos, es tiempo de aceptar nuestras errores y encararlos para poder sacar las enseñanzas pertinentes y continuar con nuestro futuro como región.
Se me olvidaba, a pesar de lo erróneo y fantasioso del libro en cuestión, hay algo que si debo reconocerle al autor, nos ha dado el Orden de Batalla más completo hasta ahora publicado sobre las Fuerzas Armadas hondureñas en esa guerra, un aporte que espero, otros sepan aprovechar para la historia.

viernes, 18 de mayo de 2018

LA GUERRA DE LOS ZETAS, VIAJE POR LA FRONTERA DE LA NECROPOLÍTICA

Tenia tiempos de no quedar atrapado con la lectura de un libro, quizás por su identificación con lo que actualmente vive mi pequeño terruño o por la descripción similar de sus muertos, desaparecidos y torturados. Lo cierto es que no pude desprenderme de el hasta su fin. En 14 vibrantes capítulos, su autor nos introduce a la guerra que libran los carteles del narcotráfico entre sí, especialmente el Cartel del Golfo contra, sus otrora guardaespaldas, los "Z" y entre estos y el gobierno Mexicano. Utilizando una combinación de las técnicas básicas del reportaje con las técnicas literarias y ensayísticas, nos sumerge en un mundo de muerte, de desesperanza, del comercio de las drogas y de sus principales actores.
La primera pregunta del autor para el elector es si la guerra declarada  a los carteles de la droga es solo un intento de legitimar un gobierno asumido frente a las dudas de su legalidad electoral. Su respuesta no es tan importante para nosotros sino sus implicaciones para el caso similar que vive El Salvador, sumido en su propia guerra contra las Pandillas. Aquí también hemos encontrado esas acusaciones, primero en el gobierno de Mauricio Funes que negocio una Tregua con las Pandillas para evidenciar un supuesto éxito en la reducción de asesinados por día, segundo después por el gobierno de Sánchez Cerén al declararles una guerra sin cuartel pero con estrategias hasta ahora fallidas.
 
 
Las similitudes continúan, el autor nos enfrenta a cuestionamientos artos conocidos en el caso Mexicano pero nunca esbozados abiertamente en el caso salvadoreño. El gran talón de Aquiles del gobierno Mexicano ha sido la galopante corrupción en sus principales órganos, que en teoría, tienen la misión de perseguir el crimen, por ello, cuando el anterior electo Presidente Calderón asumió su cargo entre sospechas de "amaño", decidió declarar una guerra y apartar la vista del ciudadano de su cuestionada asunción al de la guerra contra los carteles.
Pero al hacerlo tuvo que decidir  a quién acudir de su gobierno, con la suficiente representatividad para encabezar esa lucha, no había otra posibilidad más que las Fuerzas Armadas. Es el guion seguido por los salvadoreños desde la Presidencia de Calderón Sol y magnificada en el quinquenio de Mauricio Funes y Sánchez Cerén. Ahora existe una profunda desconfianza en los militares mexicanos por el uso y abuso de su autoridad, por el empleo de la tortura, el desaparecimiento y otras practicas propias del crimen para combatir a los narcotraficantes.
Son las repetidas voces de alerta en El Salvador, sobre la corrupción al interior de la PNC y la FAES, en la adopción de practicas similares a las mexicanas, y que ahora salpican públicamente a nuestras instituciones, amenazándolas con llevarlas a una descomposición moral y un instrumento estatal no-confiable para combatir la amenaza que significan las Pandillas.
El otro punto clave en esta génesis, si, es la génesis de una nueva forma de guerra que combina las tácticas de una insurgencia, con las propias del crimen organizado, es la lucha por el control territorial, Los narcos en México para asegurarse los pasillos y corredores de traslado de la droga, mientras que en El Salvador, es el control territorial para reemplazar al Estado en ese control y el monopolio en el uso de la violencia.
La similitud con la guerra que libra la PNC y la FAES salvadoreña contra las Pandillas nos deja pensativos, reflexivos y asustados de una realidad mexicana, que como un guion cinematográfico, recorre El Salvador. Es que a caso no somos capaces de sacar las conclusiones consecuentes y cambiar el rumbo del país, ahora que aun estamos a tiempo. Es momento de poner nuestras barbas en remojo y dar vida a la discusión pública de la infiltración del crimen en nuestras instituciones, de la existencia de "escuadrones de exterminio" en nuestra PNC y la FAES, de la conveniencia de colocar a los servicios de inteligencia del Estado (PNC, FAES y OIE) bajo el escrutinio de la Asamblea Legislativa, etc, etc.
Este libro de 350 paginas, es el perfecto regalo para las autoridades salvadoreñas que tienen a su cargo el combate de las Pandillas, es como diría alguien, la biblia de su trabajo. La obra debería ser objeto de estudio y discusión en los ambientes académicos, ya es hora que dejemos los análisis de televisión, que no analizan nada y estudiemos un caso de laboratorio contemporáneo a nuestra realidad geográfica.