Este Blogg esta dedicado al intercambio sano y serio de las opiniones que como lectores tenemos sobre los imnumerables libros, que sobre nuestros conflictos en Centroamerica se han publicado, como un aporte a la objetividad que dichos autores deben tener, ilustrando de esta manera a nuestros nuevos lectores, investigadores, academicos y otros interesados en los hechos que sacudieron nuestra region por casi 50 años, en la ultima mitad del siglo XX.
Bien dicen que la historia hay que estudiarla para no volver a repetirla. Este libro, escrito por uno de los generales más condecorados del ejército alemán durante la II Guerra Mundial, nos vuelve a que analicemos la relación de la conducción política con la militar de una nación, el deber de los mandos militares no solo para con su jefe político sino para con su pueblo y país. No hay duda que mucho se ha escrito sobre la conducción estratégica de Hitler en la última guerra, pero pocos la abordan con un conocimiento de causa como el autor de esta obra. Dividida en tres partes y 254 páginas, el autor vierte sobre estas líneas, no sólo su análisis sobre las condiciones del liderazgo militar en los niveles estratégicos sino su vinculación con la dirección política de la guerra.
Un soberbio trabajo que nos permite adentrarnos en el pensamiento político y militar de Adolfo Hitler, examinar sus limitaciones conceptuales y su astucia en la elaboración y conducción de la guerra. Descubrir que el pensamiento de Hitler nunca rebasó la concepción continental nos ayuda a entender su irresolución a la hora de plantearse la invasión de Inglaterra con la Operación León Marino o su escaso entusiasmo por aventurarse en el Teatro del Mediterráneo, agravado aquí por su confianza en Mussolini y su ejército.
Descubrir que la composición de los entes de dirección militar estaban contrapuestos unos con otros, invadidos en sus funciones y áreas de trabajo por las correspondientes organizaciones del partido NAZI, nos ayudan a entender las razones de sus fracasos e ineficiencia a la hora de plantearse los objetivos capitales en el esfuerzo de guerra y que estos fueran en el tiempo adecuado o necesario. Los dictadores se creen infalibles en todo momento, seleccionados por la divinidad para conducir a sus países a la grandeza y los triunfos militares.
En nuestro caso, la guerra salvadoreña esta falta de un estudio o examen similar, que tanto generales como académicos no han querido o no han podido enfrentar para darnos un asomo a la conducción de la guerra desde estos niveles de conducción. Quienes fueron los líderes políticos y militares que construyeron las líneas gruesas de la conducción estratégica, cuales fueron sus equivocaciones o aciertos.
No hay duda que para encontrar una respuesta a estas preguntas, debemos leer antes, esta magnífica obra de consulta, debemos aprender de los mejores y sentar las bases para estudios serios sobre nuestras experiencias bélicas a lo largo del siglo XX y principios del XXI. Una obra que debemos leer.
Este es el tomo XII de la tercera serie (son tres series de XII tomos casa una) dedicada a la Primera Guerra Mundial, escrita por el General F. García Rivera, el cual trata sobre los aspectos del mando único en el bando aliado, un problema que aquejó a occidente hasta casi el final de la guerra y que ha servido de enseñanza para otros ejércitos en otras guerras. Escrita en 227 páginas y dividida en 24 capítulos, el autor expone de forma sencilla y clara los pormenores de la transición de un mando independiente, entre los mandos de las diferentes fuerzas aliadas, al mando único depositado en el Mariscal Foch de Francia.
La obra describe la concepción de las ofensivas alemanas con las que el General Ludendorf pretendió aplastar a los ejércitos aliados utilizando la masa de su ejército, ahora libre de los combates contra los rusos, luego de la capitulación de estos. y después, la descripción de la contraofensivo aliada, describiendo no solo las batallas del Frente Occidental, sino describiendo también las batallas finales del Frente italiano, balcánico y del Oriente Medio.
Para mi ha sido muy interesante descubrir que, en cuanto al uso de la artillería se pasó de las costosas preparaciones de fuego, que duraban hasta varios días de fuego a las barreras de fuego móviles de tan solo horas de duración y el uso de unidades de infantería especialmente entrenadas y con apoyos de fuego agregadas (cañones de infantería, ametralladoras pesadas y morteros). Un hecho, que sumado al aparecimiento de los tanques empezó a devolver la movilidad a la guerra, que hasta ese momento se había mantenido estático en los intrincados y elaborados sistemas de trincheras a ambos lados.
El libro es interesante porque nos permite comparar el sistema de mando único en nuestro propio conflicto. Nosotros no tuvimos un mando único, sino uno que descansaba en tres bandas. Una conformada por las cuatro primeras Juntas Revolucionarias de Gobierno (JRG), la siguiente constituida por el Ministro de Defensa y después se añadiría la del Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Armada. El análisis de su funcionamiento y efectividad, es aún materia de estudio pero no hay duda que la presente obra será de referencia obligada para quien acometa tal investigación.
Al principio dudaba de leer este libro por las críticas que contemporáneamente han rodeado la figura de uno de los generales más controvertidos de la Segunda Guerra Mundial, el general estadounidense Douglas MacArthur, sin embargo el libro arroja luz sobre muchos de los momentos y decisiones de uno de los generales más combativos, que en el bando aliado se puede contar con los dedos de una mano. Su autor, un periodista que le conoció durante la guerra, nos regala una investigación que tendrá seguidores como detractores pero innegable en cuanto a su aporte a la historia de esta figura legendaria.
E 596 páginas, divididas en 24 capítulos, nos lleva en un viaje por los inicios militares del joven MacArthur en el seno, primero de su familia militar y luego como cade en la famosa academia de West Point. No es esta obra, la descripción de los combate en que se vio inmerso el general MacArthur, sino un vistazo al entorno de su Cuartel General, de su vida y creencias, de su forma de ejercer el mando y su visión como soldado-ciudadano.
El libro abarca desde unos años antes de su ingreso a la Academia Militar hasta su separación forzosa del mando en Japón y Corea en 1951, hecho que marca el fin de la carrera militar del general, pero no la controversia sobre su vida y comportamiento durante las tres guerras que le tocó vivir. Es una vista al ejercicio del mando desde las alturas y como la política y los intereses económicos y geopolíticos han marcado el desarrollo de la política estadounidense al momento de enfrentar la amenaza roja.
Esta es una obra seria que todos deberíamos leer, sobre todo hoy en que sus postulados y enseñanzas vuelven a cobrar importancia para entender los aspectos políticos que han encontrado a una Europa complaciente con su desarme y política de apaciguamiento, frente a la brutalidad de las fuerzas militares rusas, cuyo líder, añora recrear el imperio zarista.
Es paradójico, pero la historia nos vuelve a enseñar que quienes la desprecian están condenados a repetir los errores del pasado. Primero fue Hitler, en la década de los años treinta, el que avasalló, primero a Austria, luego a Checoslovaquia y después a Polonia, frente a una Europa, cuya política de apaciguamiento no hizo otra cosa sino alentarle en su camino de destrucción. Una nueva crisis, renacida desde las entrañas de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría vuelve a toca a nuestras puertas, al menos estudiemos las enseñanzas que nos ha legado tan insigne general.
Colmillos del lobo solitario, es un excelente libro que me ayudó a poner en perspectiva las tácticas rusas en los combates que en la actualidad libran sus fuerzas militares contra las ucranianas. El libro describe y analiza las tácticas que utilizaron los combatientes chechenos contra las tropas rusas durante las dos invasiones de los últimos a Chechenia (1994-2009). El autor ha logrado acceder a los valiosos testimonios de los chechenos, lo que le ha permitido analizar sus tácticas y resultados.
Los jefes militares chechenos, ante la enorme superioridad de medios rusos, decidieron enfrentarlos en una sucesión de combates urbanos, en donde causaron considerable cantidad de bajas humanas y de medios blindados a los rusos, en lo que ahora la historia reconoce como sangrientos combates callejeros.
La colocación correcta de las tropas, las armas antitanques, las ametralladoras y los fusiles de precisión, ayudaron a los chechenos a infringir un pesado tributo a las bisoñas tropas rusas. Hay un excelente trabajo investigativo que ha permitido al autor presentarnos un detalle inigualable de los combates sostenidos en las dos campañas rusas. Grozny, Bamut y otras ciudades o poblaciones chechenas atestiguaron la dureza de los combates y la entereza de unas tropas fieramente nacionalistas.
Frente al enorme poder de fuego ruso en artillería, tanques y aviación, las tropas chechenas opusieron ingeniosas tácticas defensivas: cavaron un sistema de trincheras en zig zag para evitar las barreras de la artillería, bloquearon los accesos de aproximación utilizando las casas y edificios derrumbados por los ataques de la aviación enemiga, colocaron equipos antitanques apoyados por tiradores selectos y equipos de ametralladoras en las principales avenidas de avance de los tanques y otros vehículos blindados, y sobre todo, moviéndose continuamente entre líneas defensivas para no dar oportunidad a los observadores de artillería de ubicarlos y fijarlos mediante su fuego.
Hay toda una riqueza de aprendizaje en la historia, cuando se pone atención a los detalles. En la actual invasión de Ucrania, por ejemplo, los rusos ya no embisten frontalmente las poblaciones y sus defensas, sino que han preferido rodearlas, esto es una táctica aprendida de su dura experiencia en Chechenia, pero los ucranianos, que debieron haberla estudiado también, han golpeado las columnas de suministros en las carreteras cercanas a dichas poblaciones, ocasionando fuertes perdidas a los rusos.
Esto ha derivado en una nueva táctica de los rusos, rodear y sitiar estas poblaciones para evitar que sus defensores ataques sus propias líneas de suministros y poderlos reducir con su enorme poder de fuego, un evidente intento por evitar las perdidas asociadas con los combates callejeros, otra lección de la guerra en Chechenia. Un libro que no deben dejar de leer para entender lo que esta pasando en Ucrania hoy día.
Un libro cuya lectura atrapa al lector desde el principio, historias verdaderas narradas al estilo de la crónica que nos lleva por la vida de algunos de los generales más connotados de la Segunda Guerra Mundial. Desde Patton hasta Zhukov, pasando por Mark Clark, Rommel y Macarthur. Son pequeños extractos de la vida peligrosa que llevaron estos generales durante la II GM y que nos enseñan valiosas lecciones de valor y arrojo. En 9 capítulos y 164 páginas, el autor recorre la vida de estos personajes salpicadas de combates o eventos que marcaron el desarrollo de la SGM.
La narración de la misión secreta del Tgral. Mark Clark en el Norte de África, es digna de una película de Hollywood, la travesía en submarino y el accidentado desembarco en la costa norafricana mantendrá en atisbo permanente al lector. Rommel, el Zorro del Desierto, emergiendo en su tanque al dirigir a sus tropas en combate, será otra lectura emocionante. Ningún general, durante la SGM, pudo igualar el desempeño de este excepcional general alemán en combate. Su vida es en sí misma es toda una leyenda y respetada por amigos y enemigos por igual.
Sus tropas lo consideraban uno de los suyos y le proferían una lealtad de hierro. Los minutos que acompañaron a los aviadores estadounidenses en el raid de Doolittle sobre Tokio, esos de esperanza, preocupación y decisión, son excelentemente retratados, además de despejar muchas equivocaciones de este ataque producto de las diversas películas de Hollywood sobre el mismo. La planificación del ataque y la defensa japonesa ponen al descubierto una de las más peligrosas misiones de la guerra.
El sacrificio que las tropas del Gral. Zhukov debieron soportar ante las terribles bajas sufridas en los combates por Berlín, dejan al desnudo uno de los eventos más criminales de la II GM, el pillaje y las masivas violaciones de las mujeres alemanas atrapadas en Berlín por los soldados rusos, actuando bajo las ordenes específicas de Stalin y Zhukov para cometer tales vejámenes. Una lectura obligada para entender los actuales acontecimientos en Ucrania.
En la guerra salvadoreña de contrainsurgencia, sólo un general estuvo a la altura de estas leyendas, uno que cumplió misiones de combate cuando no debía hacerlo, cumpliendo su promesa de proteger a sus soldados hasta su último aliento, me refiero al Gral. Rafael Bustillo, mítico comandante de la Fuerza Aérea salvadoreña, quién en los mandos de su caza-bombardero Ouragan voló misiones de combate contra las fuerzas guerrilleras del FMLN sin ser derribado. Una lectura inperdible.
Un libro que esperé con mucho entusiasmo leer, pero del cual no he quedado muy satisfecho. El libro es una recopilación de historias de veteranos de esta unidad militar salvadoreña, considerada la mejor unidad contrainsurgente, por amigos y enemigos, de la guerra civil. En sus 138 páginas, divididas en 15 capítulos, los autores han intentado plasmar las vivencias de un grupo de veteranos de dicha unidad, a partir de sus propios relatos (de los veteranos) y que compartieron con los autores. Digo intentado, ya que dichas vivencias han sido escritas sin una investigación que le diera soporte a los relatos.
Las equivocaciones de fechas, nombres, hechos y otros, como la falta de un contexto adecuado a cada relato vuelven difícil de constatar, verificar o ubicar en tiempo y espacio histórico lo que debió ser toda una revelación: las historias del Atlacatl. Cómo constancia de hechos vividos por sus integrantes, es inédito pero su falta de verificación y contexto lo vuelve algo intrascendente históricamente hablando.
Casi todos los veteranos entrevistados formaron parte de la 8° o de la 2° Compañía de Infantería del BIRI (Batallón de Infantería de Reacción Inmediata) Atlacatl, una muestra escasa para el título del libro. Para los estudiosos de la historia militar, hay datos muy interesantes como el pago que recibían estos soldados al principio de la formación de la unidad, el tipo de reclutamiento selectivo que se llevaba a cabo, el entrenamiento recibido, así como la preparación de los Clases (cabos, subsargentos y sargentos) de la unidad.
No se deja atrás las paupérrimas condiciones en cuanto a los equipos de combate y uniformes con que empezó a operar el Atlacatl y la relación especial del Tcnel. Domingo Monterrosa con sus soldados. En especial recomiendo, los relatos relativos a los combates en junio de 1982, al norte del rio Torola y los de Tenango y el lago Suchitlán. Otro muy interesante, aunque no estaba relacionado con el Batallón Atlacatl, fue el ataque a la 2da. Brigada de Infantería, el 10 de enero de 1981, durante la fallida Ofensiva Final de la guerrilla del FMLN.
Las crónicas como esta, son más entretenidas de leer que la propia historia pero sin un adecuado marco de referencia no contribuyen mucho a esta última. Seguimos estando pendientes con la historia de una de las unidades militares más famosas del ejército salvadoreño en los años ochenta, esperemos que alguien se anime con este reto.
Este libro es parte de una serie dedicada a los vehículos de combate blindados de la Darlington Productions, Inc., este, el número 7 corresponde a El Salvador. Con tan solo 24 páginas, se encuentra profusamente ilustrado con fotos en blanco y negro, algunas inéditas de los vehículos blindados que ha tenido el ejército salvadoreño desde la Segunda Guerra Mundial, por ello, es una joya histórica que sirve de referencia obligada para aquellos a quienes interesa el tema.
Además de tener fotos de los tanques ligeros Stuart M3, la mayoría de fotos están dedicadas a los AFV construidos por la Maestranza salvadoreña entre finales de los años setenta y años ochenta, principalmente de los M-114 que basado en el chasis de los carros blindados homónimos de fabricación estadounidense se construyeron aquí. Interesante es notar los diseños de vehículos anfibios, antiaéreos, de transporte de personal y de apoyo de fuego.
Los vehículos antiaéreos estaban dotados de tres cañones de 20mm, M55A2 de fabricación Yugoslava, de los que se construyó una batería completa de 4 vehículos. Los vehículos fueron destinados a proteger los cuarteles generales de la Fuerza Aérea, la Brigada de Artillería y la Guardia Nacional. Mientras que los vehículos anfibios fueron asignados a la 4ta. Brigada de Infantería con sede en El Paraíso, Chalatenango.
Otro dato importante fue el diseño de un M-114 armado con un Fusil Sin Retroceso de 106mm pero que por diversos factores no llegó a producción. Hasta una reliquia en concepto fue producida del M-114, me refiero a un sistema armado con dos torretas equipadas con una ametralladora de 12.7mm, al mejor estilo de la Primera Guerra Mundial.
No faltan una diversidad de fotografías de los famosos vehículos nombrados por los salvadoreños como Mazinger y Astroboy. Excelentes fotos históricas que atestiguan el ingenio de los ingenieros y mecánicos de la Maestranza. Tampoco fueron ignorados los vehículos Cashuat, tanto en su versión de apoyo de fuego como de transporte de tropas. La última parte esta dedicada a los vehículos alemanes UR-416, que aun hoy día siguien siendo usados y los AML-90 de la casa Panhard francesa.
Otra excelente lectura y referencia para nuestros investigadores.
Un excelente libro que nos transporta a las míticas batallas que libró el pueblo judío en la antigüedad y que son analizadas por especialistas militares desde la optima actual, rebelando sus enseñanzas exitosas o fracasos con claridad meridiana. La obra se divide en dos partes, 13 capítulos y 317 páginas. La misma nos lleva a las primeras campañas de los hebreos por dominar y expulsar a los pueblos asentados, en lo que se conoce como Tierra Prometida, en su historia. No voy a entrar en detalles religiosos, pues la obra se dedica por entero al análisis militar de estas luchas y son sus enseñanzas las que me interesan.
su primera afirmación, sobre que los grandes capitanes debieron dedicar gran esfuerzo para vigilar y controlar a sus enemigos, sintetizada en la frase "pienso en lo que hay al otro lado de la colina" del general británico Wellington resume la importancia de esta máxima hasta nuestros días. Por eso nacieron los servicios de información, el espionaje, el reconocimiento y los servicios diplomáticos, para dar a los capitanes o sus generales, la información necesaria para planear sus ataques o campañas.
El combate asimétrico o de insurgencia es examinado aquí como una forma de combatir a un enemigo mucho más fuerte, entrenado y equipado para la lucha regular, ejemplificado en el uso de la geografía para dar oportunidad a una fuerza ligera mediante la combinación del sigilo, la astucia, coraje y movilidad para enfrentar a una fuerza regular.
Ya desde esta época, los judíos establecieron un sistema de organización táctica en su ejército "nacional", dividiendo sus fuerzas en unidades o divisiones de mil hombres subdivididas en unidades de cien y subunidades de cincuenta y de diez. Creándose antes que los romanos un sistema permanente para un ejército. El que a su vez contemplaba agrupar estas fuerzas teniendo en cuenta las destrezas de cada tribu que lo conformaba (naciendo aquí uno de los principios de la función Personal o S-I moderna).
Por último, debo señalar que la obra menciona uno de los aspectos más importantes de los ejércitos occidentales, la religiosidad como una forma de mantener la moral de las tropas. Los judíos enviaron a sus sacerdotes a los más apartados puestos militares de su territorio para cumplir con este cometido y es, según mi criterio, la huella más antigua del actual sistema del ordinarito militar en la religión católica.
Sin duda deben leer esta obra que no debe faltar en la biblioteca de los estudiosos del arte de la guerra.
He leído un nuevo trabajo sobre la
guerra salvadoreña, centrado en una de sus operaciones poco conocida, me
refiero a la Operación Fénix, realizada en enero de 1986. Creí sinceramente que
la autora, al recibir un amplio apoyo en el país, incluido el nuestro,
arrojaría luz sobre una de las operaciones COIN más importantes y exitosa
realizadas por la FAES, pero he quedado hondamente decepcionado.
Estudié formalmente 4 años en la
Escuela Militar salvadoreña, fui entrenado en dos cursos en los EUA, y fui
instructor en muchos cursos de contrainsurgencia o de combate durante
1985-1992, así como oficial de entrenamiento en el Batallón Atlacatl y nunca
recibí o impartí entrenamiento que tuviese que ver con “terrorismo de Estado”
como asegura la autora, Shaiene de Carvalho Silvaen
las primeras páginas de su trabajo refiriéndose al entrenamiento de los
estadounidenses a nuestro ejército. Creo que limitarnos a repetir lo que ya se
ha escrito sobre la guerra salvadoreña desde la óptica de los grupos armados
ilegales marxistas, no aporta nada nuevo al debate sobre dicho conflicto.
Los autores sudamericanos siguen
afirmando, nuestra autora se suma a esa corriente, que la FAES utilizó bombas
de Napalm y fosforo blanco en sus operaciones COIN. Ya he afirmado en mis
estudios, que sólo hubo tres operaciones en las que se usaron bombas de Napalm,
dos de las cuales he documentado y la tercera, hasta ahora desconocida.
En cuanto al uso de fosforo
blanco, las aeronaves de reconocimiento de la FAS utilizaban cohetes de 2.75”
para marcar las posiciones enemigas a ser atacadas. Estos cohetes contenían
fosforo blanco que emite una humareda más densa y blanca, ideal para ser divisada
por los pilotos de caza. Pero de eso a afirmar que se usaron bombas de fosforo
blanco, es afirmar datos sin mayor investigación y una falta de conocimiento técnico
evidente.
Otra
afirmación recurrente en éste trabajo, es la afirmación que el Batallón Atlacatl
fue entrenado en Panamá (Escuela de las Américas) y en los EUA (Fort Benning).
Está bien documentado que dicha unidad fue entrenada en suelo patrio, en las
instalaciones que después serían su cuartel general, en el Sitio del Niño.
Además,
repite lo que otros han escrito, sobre que la base aérea de Palmerona en
Honduras sirvió para entrenar a los militares y escuadrones de la muerte
salvadoreños. Debo decir que los salvadoreños del ejército Nacional fueron
entrenados en el CREM, en la costa Atlántica hondureña (hasta 1984, fecha en
que dicho centro fue cerrado).
Otra
evidente falta de investigación, es su afirmación, que viene de otra
sudamericana de la que ya hemos hablado en este Blog (Lucresia Molinari), sobre
el supuesto incremento de los contactos salvadoreños y argentinos después del
Golpe de Estado del 15 de octubre de 1979. Basada esta afirmación en la llegada
a Argentina del Secretario de Comunicaciones salvadoreño, Cnel. Flores Lima a
la Argentina quién apoyaba una postura más dura contra la subversión. Se les
olvidó a estos autores que luego del Golpe, Flores Lima fue destituido de su
cargo y enviado como agregado militar a otro país. Y que la Primera Junta
Revolucionaria de Gobierno no fue muy receptiva de los ofrecimientos de ayuda
militar Argentina, de la que, en principio solo se aceptó la de enviar
oficiales a entrenarse en sus escuelas militares.
Luego
afirma que las masacres en El Salvador comenzaron a disminuir en el país como
consecuencia del retiro de los asesores argentinos debido a la guerra de las
Malvinas en 1982. Esta disminución de las acusaciones del maltrato a la
población civil, es consecuencia lógica del programa de educación creado por
los asesores norteamericanos y la separación, procesamiento y encarcelamiento
de miembros de la FAES que participaron de ellos, como ya lo he publicado en
mis investigaciones.
En
la misma tónica esta la afirmación utilizada en su investigación, por un ex–guerrillero
de la RN, quién afirma que, de 1983 hacia atrás, los supuestos asesores
argentinos y chilenos conducían la guerra de contrainsurgencia. De dónde sacan
u obtiene tantas mentiras, no lo sé. Repito, aquí nunca tuvimos oficiales
argentinos o chilenos como asesores. Si tuvimos una misión de chilenos como
profesores en la Escuela de Comando y Estado Mayor (anterior CEFA).
Sobre
el Libro Blanco, publicado en 1981 por el gobierno estadounidense donde se
recrea, a partir de documentos confiscados a la guerrilla, el viaje a países de
la órbita soviética para la consecución de armas para su fracasada Ofensiva
Final, del 10 de enero de 1981, pues ya se ha dicho casi todo, los mismos jefes
rebeldes han publicado sus memorias dando razón al Libro Blanco. Un recuento
completo de este documento y sus fuentes lo he publicado en mi libro LA
OFENSIVA FINAL.
Pero
la afirmación que más me intriga, de la autora, es “Fénix en su versión
salvadoreña”. A la cual llama así porque sus antecedentes fueron forjados en
otros puntos del mundo, entre ellos la guerra de Vietnam y se extendió por toda
CA y cristalizó en El Salvador. Estas afirmaciones están mezcladas con su
descripción del terrorismo de Estado practicado supuestamente en la operación
Fénix salvadoreña:
“La implementación de la Operación Fénix resulta en lo que se denomina
Terrorismo de Estado, por las características que lo componen, como las
acciones de los agentes.Los funcionarios estatales que actúan de manera
encubierta practican lo que se denomina “Guerra Sucia”, sin respetar ningún
principio de derechos nacionales constitucionalmente establecidos o por
tratados internacionales de guerra, ni la preservación de la dignidad humana.”
La base de sus afirmaciones son
lo que ya conocemos que se ha escrito sobre el conflicto salvadoreño por la
izquierda marxista, no hay nada nuevo aportada por la autora. Una gran pérdida
de tiempo y recursos, pues tuvo la oportunidad de arrojar luz sobre una
operación militar envuelta en la neblina y desconocida hasta hoy.
El
capítulo más importante (al menos así lo esperaba) del trabajo de la autora es
el referido a entender el Modus Operandi de la operación Fénix en El Salvador.
Estableciendo el camino y transformación de las mismas desde las guerras en
Vietnam y Argelia, sus tácticas y estrategias, ahora perfeccionadas y
consolidadas como un nuevo programa para combatir la insurgencia salvadoreña.
Pero,
no encontré nada de eso en dicho capítulo, solo referencias a Fénix en Vietnam
y la guerra urbana en Argelia con los franceses. La poca descripción de la
Fénix salvadoreña se limita a describir un documento sobre las operaciones
psicológicas y de acción cívica-militar implementadas por los salvadoreños en
el país, sin referirse en particular a la operación Fénix. Es decir, a partir
de generalidades, la autora quiere reconstruir una operación militar, la más
grande intentada por la FAES en 1986, que finalizó en 1987 con una victoria
militar. Nada de lo cual cuenta la autora, el desarrollo de los eventos, las
acciones militares, el tipo de operaciones realizadas, y un largo etc., etc.,
están ausentes.
Lastimosamente,
no hay nada que nos describa en detalle y profundidad la operación Fénix, creo
que tendremos que esperar varios años para que se publique tal recuento. Es una
lástima ya que la autora tuvo acceso privilegiado a documentos y entrevistas de
combatientes y militares que le dieron la oportunidad de hacer una verdadera
investigación y no solo refrendar o repetir los discursos de la izquierda
marxista.
Y
para colmo, afirma que una de las similitudes de Fénix en Vietnam con Fénix El
Salvador es la organización de las patrullas de reconocimiento de Alcance Largo
(PRAL) salvadoreñas como las Unidades de Reconocimiento de Provincia (PRU)
vietnamitas. Que error, confundir una unidad de acción estratégica como la PRAL
con las unidades de reconocimiento de nivel de Provincia en Vietnam, que cuando
mucho pueden se catalogadas como tácticas o de nivel operativo (como las
unidades de RECONDO en las brigadas y destacamentos de la FAES). No hay duda
que, pese al apoyo provista en su investigación, continúo repitiendo los
clichés de la izquierda.
Amigos,
si traen una concepción de nuestra guerra y solo buscan información para
corroborar sus puntos de vista, como ha hecho la autora en cuestión, solo dejan
un rastro de manipulación y odio, un sin sentido que deberíamos dejar a un lado
para arrojar luz en uno de los conflictos más prolongados y sangrientos que vivió
nuestro continente.