jueves, 30 de enero de 2020

MEXICAN AND CENTRAL AMERICAN ARMOR

Excelente obra de referencia sobre los vehículos blindados en México y Centroamérica, en sus 9 capítulos y sus 176 páginas, el autor nos lleva a recorrer la historia del desarrollo y adquisiciones de este material en los ejércitos de la región, el capítulo dedicado a El Salvador  y Nicaragua son los más completos pero a la vez, los que más equivocaciones y errores presentan. Este es el problema con la obra, esta llena de datos y suposiciones pero el autor no se molestó en corroborarlos.
Es sin embargo, el trabajo pionero (ahora ya existe otro más completo y verídico) sobre esta rama tan especializada de los ejércitos. Lo que más me ha gustado de este trabajo es la calidad y cantidad de fotografías, la mayoría inéditas o muy raras, al final de la obra se agrega una sección de fotos a color. Organizada cronológicamente, la obra nos lleva por cada uno de los países de la región centroamericana y nos describe muy detalladamente los tipos y cantidades (repito, tomar estos datos con mucha reserva) de vehículos blindados adquiridos por estos países a lo largo del tiempo durante el siglo XX.

La descripción y capacidades de cada vehículo, así como su armamento son descritas con mucho detalle y las fotografías de estos vehículos nos ayudan a identificar con claridad su diseño, algunas veces confundidos por los periodistas a la hora de referirse a ellos en las notas periodísticas. Es interesante señalar, que los vehículos blindados en la región han sido utilizados mayormente como elementos principales en los Golpes de Estado en que han participado, luchas callejeras contra las protestas sociales y guerras de guerrillas, la excepción ha sido la salvadoreño.
Este pequeño país libro una corta guerra contra Honduras en julio de 1969, en la que utilizó un fuerza blindada constituida por 5 tanques Stuart M3A1 y cerca de una veintena de APC de construcción o modificación local. Todo un merito para el pequeño país centroamericano y sus Fuerzas Armadas. Ha sido la única oportunidad en que los vehículos blindados de estos ejércitos han participado en un conflicto regular entre naciones y la otra vez fue durante la guerra del Chaco.
El material fotográfico del libro es de primera calidad, muy útil para aquellos que se dedican al modelismo a escala, sobre todo de vehículos terrestres, y es además, una de las pocas referencias que hay sobre los ejércitos de la región.

lunes, 13 de enero de 2020

FIRE IN THE CITY: AIRPOWER IN URBAN, SMALLER-ESCALE CONTINGENCIES

Un excelente estudio sobre el uso del poder aéreo en zonas urbanas, en conflictos de pequeña escala que nos permite acercarnos a la complejidad de las operaciones aéreas en guerras como la de El Salvador 1972-1992. A través del estudio comparativo de 5 casos históricos, el autor nos introduce a los imperativos que privan en este tipo de operaciones y cómo, el material, la tecnología y la conducción política-militar determinan el fracaso o éxito de este tipo de acciones en uno de los ambientes más complejos de la lucha.
El caso de Hue y el del sitio de Beirut, son a mi manera de ver, los ejemplos más cercanos a la experiencia salvadoreña y por tanto, en los que me detendré para hacer mis comentarios. El caso de Hue es interesante porque la batalla exigió el uso del poder militar en un momento en que este se encontraba abrumado por todas las peticiones de apoyo recibidas por las fuerzas militares estadounidenses y de su aliado, el ejército de Vietnam del Sur. Tomados por sorpresa durante la Ofensiva del Tet, el Us Army debió recurrir al apoyo naval y de artillería para complementar el de la Fuerza Aérea.
Cómo lo demostraría la experiencia salvadoreña, 21 años después, el uso del poder aérea en ambientes urbanos debe ser restrictivo y muy selectivo y en mi juicio, en Hue, la aviación estadounidense hizo un uso desmedido de este apoyo de fuego, lo que al final resultó en la destrucción de casi toda los edificios y casas en Hue, un daño colateral que en aquel momento era justificable, pues los imperativos del uso del poder aéreo en áreas urbanizadas aun se regía por la experiencia en la Segunda Guerra Mundial y la de Corea.
Por otro lado, la experiencia israelí para lidiar con la OLP atrapada en Beirut se beneficio del uso de la tecnología moderna para batir los blancos enemigos en ese mismo entorno. Así fue, el uso de los caza-bombarderos para batir blancos selectivos en la capital libanesa permitió a su unidades de infantería mantenerse en el sitió sin exponerse a un asalto en toda regla que hubieses causado muchas bajas en sus fuerzas, y el poder aéreo permitió mantener bajo constante presión a la OLP.


Esto no quiere decir que no hubo errores o dificultades en este tipo de operaciones. Una de las limitaciones del poder aéreo es la destrucción que se causa con las bombas de caída libre sobre los edificios o barrios de la ciudad, lo que se agravó al usar la artillería para destruir blancos enemigos dentro de la ciudad, demostrándose que su uso provocó mayor cantidad de victimas en la población civil que el uso de otros sistemas de armas.
Otra lección que se nos presenta en este estudio son las implicaciones de tipo estratégico, operativo o táctico y cómo una acción militar puede tener repercusiones políticas en esos mismos niveles o viceversa. En Mogadisio, la decisión del Presidente estadounidense de limitar el apoyo aéreo y de fuerzas mecanizadas a las unidades Delta y de Ranger que se encontraban conduciendo operaciones contra las milicias somalíes resultó en la debacle que costo casi un centenar de bajas a los estadounidenses en la famosa batalla inmortalizada por el cine en la película LA CAÍDA DEL HALCÓN.
Esta decisión de índole política resultó en una derrota estratégica que ocasionó el retiro norteamericano de Somalía. Mientras que los salvadoreños optaron por limitar extremadamente el uso del poder aéreo en San Salvador, en noviembre de 1989, consiguiendo una victoria estratégica sobre el FMLN.
No se si las experiencias salvadoreñas fueron asumidas por nuestros centros de enseñanza y plasmada en los nuevos manuales de la FAES después del fin de la guerra, ojalá que sí. Por eso es importante leer este estudio y sacar las conclusiones válidas para nosotros. Una lectura que debería ser parte de nuestra curricular en la FAS y el SEFA (Sistema de Educación de la Fuerza Armada).

martes, 7 de enero de 2020

CONTRACROSS: INSURGENCY AND TIRANNY IN CENTRAL AMERICAN 1979-89

Uno de los pocos libros que he leído con mucha satisfacción sobre nuestros conflictos, su autor, un graduado del curso OCS y de Fuerzas Especiales, fue asesor estadounidense del ejército salvadoreño en nuestra larga guerra, lo que le ha permitido abordar con seriedad uno de los aspectos poco estudiados o más aún, poco debatidos en público, me refiero a las operaciones psicológicas en el contexto de nuestra guerra.
Este aspecto de nuestra guerra viene a sumarse al rompecabezas de la guerra que poco a poco vamos completando. Fueron cientos de oficiales salvadoreños los graduados del curso OCSA en Fort Benning y otroas docenas del curso de operaciones psicológicas, lo que en definitiva ayudó a que dicha enseñanza se arraigara en la FAES y formara parte, después, de la organización de los estados mayores como una nueva función, el S-5 (D-5 y C-5) u oficial de operaciones psicológicas.
En sus 14 capítulos y 169 páginas, el autor nos lleva a analizar las implicaciones políticas y militares entre la insurgencia en Nicaragua con los CONTRAS y en El Salvador. Hace un ejercicio real de comparación entre ambas luchas y sus implicaciones para los EUA. Asignado también al Departamento de Estado, regresó a Centroamérica y de ahí sus importantes valoraciones sobre nuestra lucha.

Claro que algunos no estarán de acuerdo con sus afirmaciones pero es evidente que habla con el peso de su experiencia en la región, una experiencia no solo militar sino diplomática. La verdadera importancia del libro esta en su capítulo dedicado a la lucha en El Salvador, pues al ser un graduado del curso de operaciones psicológicas fue enviado al país para entrenar y organizar al primer grupo de militares salvadoreños en esta especialidad. Como ven, un tema del que no existe casi nada en la literatura de nuestra guerra.
Aunque Meara, el autor, no describe en profundidad los aspectos de esta preparación, si nos deja ejemplos de ellas y sobre todo, las enseñanzas obtenidas. Otro aspecto de relevancia son sus reflexiones sobre las dificultades que los aspectos culturales significaron para los militares y diplomáticos estadounidenses asignados a nuestro país y en contacto con los militares locales. Él desvirtúa la concepción clásica de que los salvadoreños hacían todo lo que los asesores ordenaban y que apenas eramos algo más que apéndices de aquellos.
Su análisis de la CONTRA, acrónimo de los rebeldes nicaragüenses que luchaban contra los sandinistas es serio y muy ponderado con la realidad,a veces no nos gusta admitir que los EUA intervienen para resguardar sus propios intereses y no necesariamente los del país local, algo que en la lucha en Nicaragua queda de manifiesto con su apoyo a la CONTRA.
Su trabajo con dos desertores del FMLN ayudó a organizar algunas de las campañas psicológicas más exitosas para debilitar al FMLN al posibilitar la deserción y colaboración de docenas de sus combatientes y algunos de sus más connotados dirigentes como el comandante Miguel Castellanos y otros.
La obra debería ser parte de los textos de estudio de nuestro sistema educativo militar y obligada referencia para nuestros diplomáticos. Una lectura imperdible.

viernes, 3 de enero de 2020

REVOLUTION IN EL SALVADOR

El autor de este libro, Tommie Sue Montgomery, nos explica en 8 capítulos y 344 páginas los aspectos principales del conflicto salvadoreño, lastimosamente su entusiasmo por las guerrillas marxistas del FMLN no le permiten ser del todo objetivo y vuelvo, como muchos, a repetir los consabidos clichés y errores sobre uno de los conflictos más sangrientos ocurridos en nuestro continente y que al mismo tiempo, fue campo de batalla para la última pelea de la Guerra Fría.
Estos autores, siempre han tendido a confundir el papel que han desempeñado algunas instituciones del gobierno salvadoreño en su lucha contra las guerrillas marxistas, presentándonos una visión romántica del "guerrillero justiciero" y del "soldado torturador", visiones que no permiten que sus investigaciones aporten objetivamente a explicar el desarrollo de nuestra guerra.
Una de sus equivocaciones recurrentes, y ahora retomada por los investigadores sudamericanos, es el que la FAES desde los años sesentas se convirtió, bajo la guía estadounidense, en una fuerza militar contra-insurgente y para probar este punto recurren a los aspectos generales que el Plan Alianza para el Progreso del Presidente Kennedy instituyó para AL como una manera de contrarrestar la arremetida comunista victoriosa en Cuba y que amenazaba a todo el continente. Es cierto que para los estadounidenses, la profesionalización de los ejércitos de la región, el dotarles de modernos equipos y entrenarles en las nuevas técnicas COIN, era muy importante en su plan Alianza para el Progreso.
La FAES tomó estos principios de la nueva COIN como factores que multiplican las capacidades de combate de su fuerza militar, pero su doctrina se mantuvo en la de una fuerza regular y su preparación se orientó a una posible guerra con Honduras.


En este contexto, según el autor, se implementa la creación de una fuerza paramilitar que luego se convertiría en la base de los Escuadrones d ela Muerte que asoló nuestro país desde esas tempranas fechas, según afirma Montgomery. Esta fuerza paramilitar, ORDEN no tiene nada que ver con una fuerza de tal tipo, pues nunca estuvo organizada como una fuerza militar, ni mucho menos armada. Pese a lo que muchos autores han afirmado, fue una organización cívica que disputó el apoyo de la población a través de una concientización ciudadana que exaltaba los valores patrióticos.
Junto a ella, se desprestigia a otra institución nacida en la misma época, ANSESAL, a la que se describe como los tenebrosos servicios de inteligencia del Estado salvadoreño que organizó una basta red de inteligencia con los miembros de ORDEN. ANSESAL nunca fue una agencia de inteligencia operativa, es decir, que si solo pudiera ejecutar operaciones de inteligencia clásica como el seguimiento, la búsqueda o neutralización de agentes enemigos: todo lo contrario, era una agencia que procesaba la información recibida convirtiéndola en inteligencia y que luego presentaba al Alto Mando de la FAES
En el génesis de estas organizaciones, nuestro autor menciona al Gral. Medrano como su artífice y conductor debido a su experiencia al frente de la Guardia Nacional, totalmente equivocado, pues cuando ambas instituciones se crearon, el entonces Cnel. Medrano era comandante de la 1ra. Brigada de Infantería, aunque debemos aceptar, que fue bajo sus auspicios que se creo ORDEN. ORDEN siempre tuvo una oficina en la Presidencia de la República, hasta ahora ha sido imposible conocer certera mente quienes fueron sus directores desde el principio pero esta claro la gran influencia que el Gral. Medrano tuvo en esta organización.
Con ANSESAL sucede otro tanto, pues este autor, como muchos otros, adjudica al Myr. D´aubbison como su líder, cuando este, apenas estuvo dos o tres años en dicha organización y solo lego a ser el segundo al mando en 1979, año en que fue desorganizada por la JRG. La fijación en estas dos figuras controvertidas del ejército salvadoreño es con el afán de vincularlas a la creación y operación de los Escuadrones de la Muerte, acusaciones que aun no han sido probadas.
Otro aspecto del libro, es la descripción triunfalista de las acciones militares del FMLN y su "excepcional" desempeño contra un ejército derrotado en el campo de batalla que sobrevivió sólo gracias al apoyo millonario de los EUA. Atribuyendo los cambios en las tácticas y estrategias rebeldes a nuevos enfoques para enfrentar esta masiva ayuda. Nunca menciona el autor, que es el desarrollo y aprendizaje en las nuevas tácticas COIN, que la FAES logró derrotar a las concentradas fuerzas del FMLN y obligarlas a regresar a la fase de guerra de guerrillas.
Su explicación sobre este punto, en donde explica que las guerrillas asumen este cambio porque fueron capaces de manejar el concepto de des-concentrase y concentrase para dar un golpe, sol falsa. Los ejemplos mencionados por el autor para ejemplificar esta nueva táctica son equivocados. Los ataques al CEMFA, en octubre de 1985 y la 3ra. Brigada, en junio de 1986; no fue llevado a cabo por fuerzas previamente des-concentradas y concentradas para dar estos golpes, fueron enteramente ejecutadas por sus fuerzas especiales, es otro concepto operacional y el uso de otro tipo de fuerza militar.
Otro de sus mayores equivocaciones es desacreditar el informe estadounidense sobre la ayuda militar del bloque soviético al FMLN publicado en febrero de 1981, tachándolo de falso y que nunca fue comprobado. Que lástima tales afirmaciones. Ahora ya esta comprobado por los mismos jefes rebeldes, que el informe estadounidense se quedó corto al señalar el tipo de ayuda y los países involucrados en el. Ahora se sabe de las rutas aéreas, marítimas y terrestres que mantuvieron abastecidos a los subversivos salvadoreños y lo que nunca menciona es que, a partir de de 1987, los sandinistas les entregaron armas de fabricación soviética para la mayoría de sus combatientes (fusiles de asalto AK-47, Ametralladoras Ligeras RPK y PKM, Lanzacohetes RPG-7 y un largo ect.)
Y así, podríamos enunciar los errores, equivocaciones y falsedades afirmadas en esta obra, entonces, no vale la pena leerla?. Como siempre he dicho, algunas obras son importantes por la serie de datos que arrojan sobre nuestros conflictos y esta es una de ellas. Los datos económicos, de,l proceso electoral, de la campaña de pacificación en San Vicente y los mapas agregados a la obra, son muy valiosos a la hora de efectuar estudios sobre estos temas, hasta ahora muy escasos. Este es el verdadero valor del libro.

domingo, 29 de diciembre de 2019

LUCRECIA MOLINARI, ARGENTINA Y EL SALVADOR

Con este titulo genérico me referiré a la serie de investigaciones que la mencionada autora argentina ha publicado sobre la guerra en El Salvador, aunque trataré de desglosar mis comentarios sobre los que considero principales, ya que la mayoría son refritos de sus primeras investigaciones. Debo decir, que a través de los años he recibido a muchos investigadores extranjeros que estudian nuestro conflicto para ayudarlos y orientarlos sobre cómo localizar las fuentes pertinentes y Lucrecia Molinari, la autora en mención, fue una de dichas investigadoras. 
En un par de reuniones abordamos su fijación por encontrar documentos oficiales de la FAES que respaldaren su investigación sobre la doctrina represiva imperante en el FAES a inicios de los años sesentas, y por más que le expliqué que esas fuentes bibliográficas no existían, veo que al final continuo con su idea aunque esta no tuviera el respaldo correspondiente.
Nos volvimos a encontrar en el XII Congreso de Historia Centroamericana, que se realizo en el campus de la Universidad salvadoreña, donde presentó su trabajo, que luego detallaré. Al ser cuestionada, esta vez en publico, como es que una investigadora basa su tesis en una única fuente bibliográfica sobre el tema, respondió que no había encontrado más referencias pero que a su entender eran suficientes, aunque esa fuente no era primaria, es decir, la había sacado de otros estudio que la mencionaba.
Digo lo anterior porque no es por razones ideológicas o personales que he descartado sus estudios y publicaciones sobre El Salvador, sino a la precariedad de su sustento, los documentos citados y otras fuentes que no son primarias, so faltas de pertinencia al tema que estudia y son demasiado escasas para construir sobre ella, una investigación con rigor académico.
Comenzaré por el llamado DOCTRINA MILITAR, ESTRATEGIA REPRESIVA Y ACTUACIÓN DE LAS FF.AA. SALVADOREÑAS ANTE EL AUGE DE LA MOVILIZACIÓN SINDICAL (EL SALVADOR 1962-1972).
En este trabajo, la autora centra su investigación en una "revisión bibliográfica" preliminar, tendiente a dar cuenta de los principales elementos del marco doctrinario, la estrategia represiva y la actuación de la FFAA y los CUSEP en lo que respecta al manejo de la conflictividad sindical, entre 1962 y 1972. Una pretensión fallida, pues solo puede mencionar un artículo escrito por un profesor chileno que servía como profesor en la Escuela de Guerra (Hoy Escuela de Comando y Estado Mayor) en los años cincuenta. Una pobre base para sustentar una investigación.
Tomar como base, para construir una Doctrina Militar, en este caso de contrainsurgencia, solo un artículo escrito por un profesor invitado (también teníamos profesores invitados de Argentina y Brasil en el tiempo) es no entender que la formulación de una doctrina militar nueva, requiere de muchos documentos (si solo hablamos de la parte escrita), así tenemos los planes, las directivas, los manuales, etc. Sin ellos, es poco probable que hablemos de un cambio de doctrina, como la autora tan vehemente afirma.
Acudir a los gastados clichés de la izquierda para describir una doctrina de represión desde los años sesentas es perpetuar la mediocridad con que se han escritos esos estudios, creo que ya es tiempo que dejemos atrás la hipocresía y leguemos a nuestra sociedad escritos más objetivos sobre nuestras guerras.
La autora sigue afirmando que desde 1963 podemos detectar la instalación de un aparato represivo contra-insurgente en El Salvador a instancia de los EUA, pero no hay datos objetivos que sustenten dicha afirmación más que los concebidos escritos de la izquierda. Claramente se confunde con la reforma militar salvadoreña de los años sesentas, que bajo el marco del programa Alianza para el Progreso, del ex-presidente Kennedy se llevó a cabo en esos años y que fue hasta 1981, la más grande reforma militar salvadoreña.
Aunque el programa tenía una clara política de preparar a los ejércitos para luchar contra un nuevo enemigo, esta vez interno, las FFAA salvadoreñas no asumieron esta nueva doctrina como la principal para sus fuerzas. En realidad, la creación de nuevas unidades (batallones y compañías), organismos de inteligencia y la participación en maniobras regionales son parte de la preparación militar de cualquier ejército. Cuando estas transformaciones alcanzan a las principales unidades militares y su doctrina, reflejada en sus manuales, son orientadas a esta nueva forma de lucha, es que podemos decir que una institución castrense ha pasado de un concepto de guerra regular a uno de guerra Irregular.
Esto se dio en El Salvador a inicios de 1981, pero anteriormente, la FAES se negó a asumir este cambio, pues su atención estaba en la preparación de una guerra regular contra Honduras, que ya en 1965 comenzó a revelarse con una peligrosa amenaza. Pero la FAES sí aprovechó esta coyuntura para recibir el nuevo entrenamiento, la formación de nuevas unidades, algunas especializadas como la de paracaidistas y la de comandos, así como la creación de organismos de inteligencia que pudiesen procesar la información obtenida.
Otro error de la autora es confundir el entrenamiento que daban las organizaciones extremistas o subversivas en el continente con la brindada por los EUA en Panamá. Afirmar que el entrenamiento ideológico de los extremistas de izquierda era replicado por los EUA es no tener idea del entrenamiento de un ejercito regular. Para aquellos que hemos asistido a dichos entrenamientos, nada más alejado de la verdad, los EUA poseen un ejército profesional y su enseñanza se mantiene en altos estándares y hasta ahora, en 25 años de investigar nuestro conflicto, no he encontrado a algún cursante de estos entrenamientos que haya afirmado que recibió entrenamiento ideológico anticomunista como lo afirma la autora.
Sus otros trabajos siguen la tónica de este formato, repetir los clichés y abrumar con datos sin mayores bases de respaldo, al menos objetivas. Ella también se ha sumado a esa corriente sudamericana que trata de vincular la guerra en El Salvador con la guerra sucia que se libro en el cono sur, en sus escritos da por sentado que Argentina y El Salvador colaboraron en la persecución y asesinato de ciudadanos utilizando los escuadrones de la muerte como una política de Estado. Como siempre, sus afirmaciones no están respaldadas por fuentes objetivas.
En verdad es muy duro leer estas supuestas investigaciones porque se descubre el pobre rigor académico que las sustentan y el repetir a cada momento los clichés de una izquierda acostumbrada a que se le debe creer por que sí, nada más. Difícil de recomendar de leer algo como esto, pues a diferencia de otros escritos similares, no hay nada bueno que aprender.

jueves, 26 de diciembre de 2019

EL SALVADOR: GUERRA, POLÍTICA Y PAZ (1979-1988)

Esta obra, en sus cinco capítulos y 229 páginas intenta, fallidamente, explicar el desarrollo del conflicto bélico desde sus aristas militar, política y económica. En verdad son una serie de estudios realizados por diversos autores y es la investigación del aspecto militar la más equivocada. Su autor, del que ya hemos comentado una obra sobre nuestra guerra, no puede evitar mezclar su entusiasmo por la lucha de los marxistas-leninistas que conformaron la guerrilla del FMLN y por ello, hierra en su descripción del desarrollo de la lucha militar y sus predicciones disimuladas sobre el triunfo del FMLN.
Crítico feroz de la intervención estadounidense en Latinoamérica, casi no menciona la sangrienta participación de los cubanos en las luchas insurgentes a lo largo y ancho de nuestro continente, ni siquiera menciona el apoyo del aparato de inteligencia y militar de la URSS en esas luchas y especialmente en El Salvador. Menciona, descalificando, la ayuda económica que EUA le dio al gobierno salvadoreño acotando que 74.1% fue de carácter militar o relacionada con ella, claro, jamás menciona que esa ayuda relacionada fue para la reconstrucción de puentes, casetas telefónicas, industria, torres de energía eléctrica; o dinero gastado en envíos de ayuda alimentaria, reconstrucción de escuelas, hospitales, alcaldías y un largo etcétera, no lo menciona porque sería revelar que todo esto fue causado por la destrucción que dejo a su paso la ola de terror del FMLN.
Por eso es que este tipo de obras y sus autores me cansa tanto de leer pero debemos hacerlo para el bien de nuestra comunidad. Su análisis militar (centrado en los primeras dos investigaciones) están llenas de datos triunfantes del FMLN y una mala interpretación de los hechos militares y sus lecciones. No es capaz, el autor, de entender los imperativos que rigen el accionar militar de una insurgencia y mucho menos la adaptación de las fuerzas regulares para enfrentar este tipo de lucha.


Manuat afirma sin empachos que solo la ayuda militar estadounidense a la FAES logró que esta sobreviviera al empuje del FMLN, lo que se demuestra, según él con el recuento de muertos en las filas de la FAES, que eleva a más de 20,000. Al utilizar los datos sobre bajas causadas al ejército provenientes del FMLN, se adhiere a su triunfalismo subjetivo, lo que ha venido a desacreditar sus investigaciones, sobre todo si se tiene en cuenta que al final, las bajas oficiales de la FAES rondaron los 12,000 muertos y fueron en el FMLN que las bajas rondaran las casi 25,000.
Pese a todo tipo de afirmaciones a favor del FMLN, la obra tiene otras aristas más importantes que la vuelven parte de esas obras que contribuyen a nuestros análisis de la guerra que asoló El Salvador. En el capítulo dedicado a la cuestión económica, el investigador Alexander Segovia, tuvo el tino de agregar los datos por partida de la ayuda económica estadounidense, así como de importantes tablas que contienen el desglose de esta ayuda y los rubros a que estaba destinados.
Es, en mi opinión, el aporte más importante de este libro, pues con esos datos ya podemos hacer un acercamiento sobre la campaña de pacificación que El Salvador llevó a cabo en la década de los años ochentas con el apoyo de los EUA. Importante si queremos arrojar luz sobre esa campaña, sus imperativos, acciones y resultados.

lunes, 23 de diciembre de 2019

CROSSROADS OF INTERVENTION

CROSSROADS OF INTERVENTION, INSURGENCY AND COUNTERINSURGENCY LESSONS FROM CENTRAL AMERICA, es una excelente obra, un análisis muy objetivo y franco de abordar las lecciones que las guerras en Centroamérica han dejado al ejército y la diplomacia estadounidense. Muy bien abordado los tópicos de los problemas que sufrieron tres sucesivos gobiernos, el de Carter, el de Reagan y el de Bush (padre) para implementar una acción militar y política que les llevase a dejar atrás el síndrome de Vietnam.
Pocos anglosajones han abordado nuestras guerras y la participación estadounidense despojados de ese lenguaje despectivo y superficial, que muchos escritores, antes que él, nos dieran un entendimiento de nuestras guerras segados y confundidos. Este es uno de esos pocos libros que recomiendo ampliamente, es un texto que debería ser texto de estudio en nuestras academias y en la escuela de relaciones exteriores, donde se forman nuestros diplomáticos.


No hay duda que el abordaje hecho en la obra, con ese sistema anglosajón de lecciones aprendidas resulta en un verdadero texto de utilidad hacia el futuro, esa es la clave de la obra, su recuento del pasado nos lleva a aprender de las experiencias de la formulación de políticas públicas de defensa, en el marco de la Guerra Fría que enfrentaba a Estados Unidos con la URSS. Entender esta premisa básica, nos ayuda a comprender la problemática del gobierno estadounidense a la hora de participar en una nueva guerra, casi 10 años después del colapso de Vietnam.
Sus 196 páginas están repletas de datos bien ponderados y presentados de manera sobria sin ese acostumbrado rompecabezas de las construcciones gramaticales a las que nos tienen acostumbrados los académicos. En 8 capítulos, el autor nos lleva a formular las preguntas correctas sobre los imperativos estratégicos que determinaron la participación norteamericana en las guerras centroamericanas y por qué, desde un inicio, el gobierno de Reagan auto-limitó la participación de los militares en dicho conflicto.
Son examinados aquí, de forma simultanea, la guerra en Nicaragua, primero con la lucha contra Somoza y la de El Salvador. El autor no trata de formular paralelismos forzados entre estas guerras, como acostumbras muchos académicos, presenta y valora las decisiones de los sucesivos tres gobiernos estadounidenses, el enfrentamiento con el Congreso y la lucha por el apoyo de la opinión pública, al decidir sobre los montos, formas y calidad de la ayuda militar y económica entregada al gobierno salvadoreño y a la CONTRA nicaragüense.
Repleto de datos, la obra se muestra como un verdadero estudio de referencia, máxime si tenemos en cuenta que el autor escribió la obra para contribuir al debate sobre el aprendizaje de la insurgencia y contrainsurgencia en un momento en que EUA se encontraba en un callejón sin salida en Iraq y Afganistán. 
Algunas de sus conclusiones son una verdadera invitación al debate sobre lo que creíamos dar por sentado que conocíamos. "Una de ellas es la siguiente: la ofensiva final (noviembre de 1989) fue un fallo político y significó una derrota estratégica para el FMLN, pero esto no fue un desastre militar decisivo". Valoraciones sobre el minado de los puertos nicaragüenses también forman parte de la obra, así como el apoyo soviético y cubano a los insurgentes salvadoreños.
Valiosas lecciones que todo estudioso de nuestros conflictos debe tener en cuenta al abordar la historia de nuestras guerras. Un libro que recomiendo ampliamente.

martes, 17 de diciembre de 2019

BOMBAS SOBRE TONCONTÍN: LA CRÍTICA DEL LIBRO


Esta vez he invitado al Dr. David E. Spencer, un historiador militar especializado en las guerras latinoamericanas a que haga una crítica objetiva de la obra, cuyo título antecede. Estos son sus comentarios.
Bombas Sobre Toncontín, es sin lugar a dudas el mejor libro sobre la campaña militar de la Guerra El Salvador-Honduras de Julio de 1969 que se ha escrito hasta la fecha.  Puede haber otros mejores sobre los esfuerzos políticos, económicos o internacionales, pero ninguno ha contenido el detalle de la campaña militar, como la obra del Capitán retirado Herard von Santos Méndez.  Este libro es el producto de más de 30 años de investigación, multitudes de entrevistas con los protagonistas de la guerra, una exhaustiva pesquisa en los archivos nacionales de El Salvador y la literatura hondureña. 
En él se detalla todas las acciones grandes y pequeñas en tierra, aire y mar entre los dos países durante esas 120 horas históricas en aquel Julio de 1969. Por lo tanto, en él se revelan muchas cosas que antes no se habían contado: por ejemplo, el rol y la suerte de los blindados salvadoreños, el verdadero impacto de la artillería tanto en Nueva Ocotepeque como en El Amatillo, la verdad de la emboscada de Mataras, el verdadero impacto de las campañas aéreas de lado y lado y más.
Es imposible para un hondureño o un salvadoreño ser totalmente imparcial sobre este conflicto, y ese sesgo de parte de este autor salvadoreño, aunque mínimo, es evidente.  Por ejemplo, caracteriza los bombardeos salvadoreños del 14 de Julio como un éxito, cuando no lograron los objetivos que les fueron encomendados. 


Pueden haber tomado por sorpresa a los hondureños, y llegado a todos blancos, pero si no causaron los efectos deseados, particularmente las estratégicas, en mi mente no se puede calificar las operaciones de ese día como un éxito. Hay algunos otros ejemplos pequeños de esta índole que para mí son medio molestos leerlos, pero este tipo de afirmaciones nacionalistas son mínimas en esta obra.
Por lo tanto, el libro es lo más cercano a la objetividad que existe hasta la fecha.  Por ejemplo, explica porque no se puede afirmar que los hondureños lograron el dominio del espacio aéreo a pesar de haber logrado victorias tácticas aéreas como los ataques a Ilopango, Acajutla y los combates aéreos del 17 de Julio.  En ningún momento estos golpes tácticos afectaron el ritmo de operaciones aéreas ni terrestres de El Salvador. 
El autor muestra esto con evidencia concreta mirando los diarios de operaciones aéreas tanto de los hondureños como de los salvadoreños. También explica porque los salvadoreños no pudieron avanzar mucho más allá de los objetivos del primer día.  No fue por falta de munición y combustible como se ha afirmado en muchas publicaciones sobre el conflicto, ya que muestra que los salvadoreños se habían preocupado por conseguir suficiente parque y combustible para operar todos sus sistemas de armas y equipo para por lo menos 15 días. 
Cuando uno lee el desarrollo de las operaciones se da cuenta de que los salvadoreños se habían preocupado tanto por los asaltos iniciales, que no habían pensado mucho en lo que iba a ocurrir una vez estos objetivos se habían logrado.  Como dice el refrán “ningún plan sobrevive el primer contacto con el enemigo.”  Así ocurrió en la Guerra del 69.  Los salvadoreños fueron tan exitosos el día 15 de Julio, que les entró a los comandantes salvadoreños cierta parálisis para hacer las operaciones subsiguientes.
Por el otro lado, los hondureños, en su desesperación tomaron decisiones arriesgadas que reforzaron esa parálisis en los salvadoreños.  La emboscada de Mataras es uno de ellos.  Sin embargo, los esfuerzos hondureños no fueron parejos en todas partes.  La actuación de la Agrupación Táctico Especial (ATE) fue decepcionante, por la cobardía (no se puede caracterizar de otra manera) de su comandante.  El famoso contraataque hondureño al final fue un esfuerzo muy diluido que no llevó a nada. 
Al final de cuentas, la suma de estas actuaciones desesperadas llevó a que, aunque el avance salvadoreño continuó, fue mucho más lento y cauteloso de lo que debería haber sido.  Sin embargo, la resistencia hondureña no fue el factor más decisivo, si no la propia indecisión de los oficiales salvadoreños que perdieron la iniciativa después de alcanzar sus objetivos iniciales. De pronto uno de los aspectos más importantes del libro, además de su recuento detallado de las operaciones militares es el análisis militar que hace al final.  El análisis es largo y exhaustivo y sirve como texto de enseñanza para los futuros cursos de Estado Mayor. 
De pronto vale terminar con una cita que expresa muy acertadamente el punto central de la obra: “Categóricamente podemos asegurar que, aunque las fuerzas militares de tierra hondureñas fueron derrotadas en los campos de batalla, esta derrota no fue completa ni decisiva; por tanto, decimos que la victoria salvadoreña fue poco más que pírrica.”  Hay que felicitar al Capitán Von Santos por este importante Opus Magnus que con sus 690 páginas, 167 fotos b/n, 6 esquemas, 8 mapas y 5 dibujos, debe ser parte de toda biblioteca de quienes están interesados en entender esta guerra y la historia militar latinoamericana.
By David E. Spencer, Diciembre de 2019.


domingo, 17 de noviembre de 2019

493 DÍAS EN CUITO CUANAVALE

Un libro por demás interesante y bien logrado, claro, salvando la misongería con los hermanos Castro y la retórica marxista, el libro nos presenta de manera fluida los acontecimientos que llevaron a la Misión Militar en Angola enviar una fuerza de tarea mixta de tanques, infantería y artillería para enfrentar, junto a las tropas de la FAPLA angolanas, la embestida sudafricana en  Cuito Cuanavale. Contada especialmente por quienes fueron jefe y segundo jefe de dicha Fuerza de Tarea, además de incluir los testimonias de muchos oficiales de las diversas armas y servicios que formaron parte de esta fuerza, el libro recrea con gran realismo, no solo la conformación, traslado y combates que dicha fuera enfrentó para llegar a su destino y combatir contra las fuerzas de la UNITA respaldadas por los sudafricanos.
Especialmente interesante son las descripciones del uso de los tanques en situaciones poco usuales para este tipo de medios, así como el uso intensivo de los ingenieros para superar los obstáculos y campos minados enemigos, utilizando equipo mecanizado de origen soviético. Los pormenores de las construcciones defensivas y el intensivo uso del reconocimiento y ataque aéreo a baja altura son otro crédito extra del libro, es todo un rosario de estudio para los especialistas en tácticas y equipos de combate.

Importante para mí fue descubrir que los oficiales cubanos asignados a Angola provenían de sus cuadros más fogueados en otros intervenciones militares cubanas como la de Etiopía y con intensos estudios en las mejores academias de guerra de la otrora URSS, lo que demuestra la gran acumulación de experiencia militar gracias a sus intervenciones en otros países y el apoyo soviético en el entrenamiento de sus cuadros. Lo interesante de todo esto es que, a diferencia de los ejércitos árabes que también recibieron dicho apoyo, los cubanos decidieron hacer una mezcla de su entrenamiento soviético y el que dictaba su propia experiencia o instinto militar, lo que a la larga les permitió enfrentar a uno de los mejores ejércitos del mundo y no ser aplastante mente derrotados como los árabes en sus guerras contra Israel.
Lo más interesante del libro, para mí, fueron los duelos que sus tanques T-55 sostuvieron con los Olifant y AML-90 sudafricanos, al parecer, los sudafricanos no lograron pasar más allá de los campos minados que protegían la línea defensiva de una Brigada de Infantería angolana frente al poblado de Cuito Cuanavale y que dispuso de 3,400 minas anti-personal y 2,530 minas anti-tanque. Duelos que se sostuvieron casi al alcance máximo de los cañones de 100mm de los T-55 y por encima de las defensas de sus aliados angolanos, un tipo de combate poco usual para los tanques.
Durante enero-marzo de 1988, se libro en el sur de Angola esta épica batalla, que historiadores occidentales han llamado equivocadamente la última batalla de la Guerra Fría, siendo este galardón, si así se le puede llamar, correspondiente a la ofensiva que las guerrillas salvadoreñas lanzaron en noviembre de 1989 sobre las principales ciudades salvadoreñas. Dicha batalla implicó además, que sus helicópteros de transporte Mi-17 y de ataque Mi-25 ejecutaron más de 200 misiones en el área de Cuito Canavale.
con más de 370,000 soldados cubanos que sirvieron en Angola, no hay duda que dicha guerra es un capítulo que debemos estudiar más a fondo y sacar las lecciones necesarias. Es un libro que debe leerse sin tapujos.