viernes, 30 de abril de 2021

THE BREMER DETAIL, PROTECTING THE MOST THREATENED MAN IN THE WORLD

Este es un libro que me intereso desde el principio por la posible descripción de los combates en An Nayaf, Irak, en abril de 2004, dónde estuvieron los miembros de la empresa de seguridad Blackwater, el US Army y los soldados salvadoreños del Batallón Cuscatlán. Y en efecto, en uno de sus capítulos se refiere a esta importante batalla, tanto para la referida empresa como para los miembros de la coalición aliada, en especial para los salvadoreños.

El autor, un miembro de la referida empresa, explica los antecedentes de la batalla en An-Nayaf, que fue el asesinato de 4 de sus contratistas a manos de los insurgentes, su relato nos permite abordar el contexto de la situación, desde su particular punto de vista, y entender lo cruento de la batalla. Hace referencias al uso del poder aéreo en los combates urbanos y las posibles implicaciones de ello.

Aunque no describe con detalle la participación salvadoreña, su información es suficiente para entender la importancia de los mismos en esta batalla, lo menciono porque en otros lados, sobre todo en España, se tiende a minimizar su participación y a darle un peso al contingente español, ubicado con los salvadoreños en Nayaf, que no lo tuvieron. Por eso es importante leer este libro.

El reclutamiento de personal entre las fuerzas militares y policiales de los Estados Unidos, el tipo de formación y su entrenamiento nos permite encontrar parte de las respuestas a la eficiencia de estos contratistas en la guerra, y aunque ocultadas a la prensa, el autor si menciona en su obra la cantidad de bajas de los contratistas, tanto en Irak como en Afganistán. Claro que en la obra no se mencionan los abusos que estos contratistas estaban acostumbrados a cometer en un ambiente en que las reglas jurídicas de la guerra son una especie de limbo gris para estos "contratistas" civiles que algunos llaman los nuevos mercenarios.

Definitivamente un libro que debemos leer.

domingo, 25 de abril de 2021

HUELLAS DE LA MEMORIA: INVESTIGACIÓN DEL OPERATIVO MILITAR "TCNEL. MARIO AZENÓN PALMA" 1982

Pocas obras escritas por los organismos de Derechos Humanos simpatizantes de la izquierda valen la pena leerlos, la mayoría se circunscriben a la eterna criminalización de los ejércitos latinoamericanos en sus luchas de contrainsurgencia, pocos valen la pena. Pero aquí estamos en presencia de una obra, la primera que leo, en donde se ha hecho un esfuerzo científico para recrear una operación militar de contrainsurgencia.

El uso de técnicas de cartografía, levantamiento topográfico y de modernos equipos como los GPS le confieren una profundidad poco vista en este tipo de obras. Sin embargo, la falta de especialistas militares impidió el correcto análisis de los datos recabados y su evidente carga ideológica a favor de la izquierda echó a perder un esfuerzo tan importante para nuestra historia.

El libro comprende 379 páginas y 6 capítulos más una riqueza de anexos que incluyen documentos desclasificados de la inteligencia estadounidense. El uso de las referencias topográficas sitúa los hechos con una aproximación más real con la verdad histórica, el traslape de entrevistas con los hechos expuestos en las noticias de la época y los informes de inteligencia son un gran esfuerzo por acercarse a la realidad, esfuerzo que se hecha a perder por el desconocimiento de las operaciones militares, su planificación y su desarrollo.

El libro tiene tantos errores, equivocaciones y mentiras que solo me centraré en señalar algunos para que nuestros lectores adquieran la obra y saquen sus propias conclusiones. En primer lugar, la organización táctica y administrativa de la FAES esta equivocada y la ubicación de unidades militares  bajo el comando de las zonas militares, también esta herrado, por ejemplo, se menciona al Batallón Atlacatl como dependiente de la Ira. Brigada de Infantería, en la Primera Zona Militar, cuando se sabe que los  BIRI fueron unidades independientes adscritas al Estado Mayor General, en esa época.

Otro error evidente es el orden táctico de las unidades que participaron en dicha operación de contrainsurgencia, pues los términos Brigada o Batallón se utilizan relativamente, además, los efectivos consignados como participantes de la operación también son equivocados. Si bien las plantillas de los BIRI establecen unos efectivos entre los 1,000 y los 1,200 hombres, rara vez durante la guerra, estos efectivos estuvieron completos o fueron usados en una operación, el Atlacatl por ejemplo, utilizaba en sus operaciones Agrupaciones de 3 compañías con unos 420 efectivos cuando estas compañías estaban con sus efectivos completos.

Es muy evidente la intención de responsabilizar al Tcnel. Ochoa Pérez de los supuestos asesinatos de personas civiles en esta operación alegando que fue él quien la dirigió. Se utilizan informes de la inteligencia estadounidense para reforzar dicha conclusión. El problema aquí es que, para los especialistas en temas militares, se sabe que los oficiales asignados a las Planas Mayores o Estados Mayores de una unidad o de una operación militar en progreso, estos no tienen mando, la doctrina militar establece que son asesores del comandante de la operación, quién toma las decisiones sobre tal o cual cuestión.

El interés por culpar al Cnel. Ocho se explica por el odio que el movimiento insurgente le tiene a este oficial, pues fue el único, durante nuestro conflicto, que logro desterrarlos de un Departamento con mucha presencia e influencia de la guerrilla, esto sucedió en Cabañas, cuan él era su comandante en 1981. En el libro se insiste que él como Jefe del Estado Mayor de las unidades que participaron en dicha operación era el responsable de sus acciones y decisiones.

En este caso, el Jefe de la operación militar era el comandante de la 5ta. Brigada de Infantería con asiento en San Vicente, me parece que al estar muerto dicho oficial, los autores del libro se enfilan en el Cnel. Ochoa, aun vivo.

Aquí tengo que hacer un paréntesis y agregar que las torpes declaraciones dadas por el Vice-ministro de Defensa para explicar la falta de documentos sobre dicha operación de contrainsurgencia son totalmente descabelladas. Y no es que su explicación no tenga algo de realidad. 

En efecto, son los líderes de las pequeñas unidades de infantería los que se enfrentan a esta temporalidad de las acciones militares, y son ellos los que en un mapa dibujan sus ordenes (muchas veces cambiantes) para cumplir sus objetivos pero esta consignación temporal de las operaciones subsecuentes no explica que una operación militar tiene una ORDOP inicial y un informe final que están totalmente por escrito y de las cuales se envían varias copias a los organismos correspondientes. Así, estas nulas explicaciones solo vienen a arrojar confusión sobre el desarrollo de las operaciones de contrainsurgencia realizadas durante el pasado conflicto.

Para terminar, pretender que en una guerra, y sobre todo, en una guerra de contrainsurgencia no hayan muertos civiles, es desconocer por completo los efectos de una guerra de ese tipo, claro que si existieron abusos o crímenes de guerra, las autoridades civiles y militares de la época son culpables por no haber realizado las investigaciones pertinentes y darlas a conocer al público, uno ominoso error que les perseguirá hasta el fin de sus días.

Amigos lectores, es un libro que no se pueden perder.


miércoles, 21 de abril de 2021

ROMPIENDO SILENCIOS, DESOBEDIENCIA Y LUCHA EN VILLA EL ROSARIO

Esta es una obra complicada de leer, demasiado panfletaria para mi gusto pero que tuve que leer. Los autores nos presentan una historia muy "conocida" y popular entre las organizaciones españolas que apoyan al FMLN, desde que este fuera un movimiento insurgente. Por eso lo he leído con detenimiento para no ser sorprendido por sus "cuentos". La trama del libro gira alrededor del testimonio del Ex-capitán Mena Sandoval sobre su participación en la operación Yunque y Martillo que la FAES realizó en octubre de 1980 en el norte de Morazán.

Durante la operación, uno de sus objetivos era la ocupación de Villa Rosario, a poco más de 1 kilómetro al norte del rio Torola. Mena comandaba una Compañía reforzada de la 2da. Brigada de Infantería, una de las unidades participantes del objetivo. Según su testimonio, recogido en esta obra y en sus memorias, el segundo jefe de la operación, el entonces Tcnel. Alejandro Cisneros le había ordenado arrasar con Villa Rosario y matar a toda su población por ser guerrilleros o simpatizantes de estos, en lo que ha descrito como una operación de "Tierra Arrasada".

El concepto de la operación Yunque y Martillo, en el norte de Morazán, era colocar unidades de infantería en una línea de avance desde las poblaciones de San Fernando y Perquín hacia el sur; empujando a las fuerzas insurgentes hacia un obstáculo natural para acorralarlas, este era las márgenes del rio Torola. Con esta introducción a la maniobra de la operación pasaremos a comparar lo dicho por Mena Sandoval y recogido por los autores de este libro.

Al parecer, la Compañía de Mena llevaba el eje central del avance hacia el sur y al llegar a Villa Rosario hace una pausa. Según su relato, aquí se le dio la orden de arrasar con fuego de artillería dicha población, lo cual él se negó a ejecutar. Mientras se disponía a avanzar sobre la población, aparece el comandante local y sus dos hijos varones, los que son identificados como miembros de la guerrilla (como en efecto así era), son capturados y puestos bajo la custodia de Sandoval, a los cuales libera posteriormente.

Mena, según sus memorias, decide ocupar la Villa sin recurrir al fuego de la artillería y ocupa dicha población sin hacer un solo disparo. Por la noche, sin consultarle o avisarle, una patrulla de la Guardia Nacional, al mando de un Mayor que no identifica (este dato lo omite en la presente obra en comento) y se llevan a varios pobladores (12) y los asesinan, dejando sus cadáveres a la entrada del pueblo (en la obra presente afirma que entre los asesinados estaban el comandante local y sus dos hijos, en sus memorias, después de su captura ya no dice nada de ellos).


Las preguntas que me hago una y otra vez al leer esta obra y las memorias de Mena son estas: 

1- si la orden de Tierra Arrasada se dio a todas las unidades participantes, por qué las otras 7 poblaciones no fueron arrasadas con el fuego de la artillería y la aviación.

2- Si Mena Sandoval fue el único que no cumplió las ordenes de arrasar con su objetivo, por qué no hay evidencia de otras poblaciones arrasadas por el ejército.

3- todo aquel que sirvió en el ejército durante el conflicto interno sabe perfectamente que una unidad amiga no es enviada al área de operación de otra unidad sin avisar y coordinar con su jefe, es un Procedimiento Operativo Normal, entonces, cómo se explica el aparecimiento de la patrulla de la GN y la sustracción de personal civil bajo custodia de las tropas de Mena.

4- Una patrulla, por lo general es comandada por un clase, cabo o sargento y en ciertas circunstancias por un oficial de menor rango, pero enviar a un Mayor como afirma Mena en sus memorias, es un tanto exagerado. Un oficial de ese rango, en la zona solo podía estar destacado en San Miguel, por lo que su desplazamiento hubiese requerido la coordinación con el mando de la operación y el aviso a Mena Sandoval de su llegada al área de Villa Rosario para evitar confusiones entre fuerzas amigas.

Es un libro decepcionante pero necesario de leer. Debemos de aprender de la izquierda para no dejarnos engañar pero sobre todo, para ayudar a nuestros hijos a no ser engañados.


lunes, 19 de abril de 2021

EJÉRCITO DE CHILE EN EL SALVADOR

Esta es de esas pocas obras (solo existe otra más) que examinan el vinculo histórico entre los ejércitos de Chile y El Salvador a partir de la primera misión militar chilena que arribo al pías a principios del siglo XX, y que explica en parte la influencia prusiana en la milicia salvadoreña. De ahí su importancia histórica para quienes estudian los orígenes de la institución castrense salvadoreña. Sus 223 páginas, divididas en cinco capítulos exponen los antecedentes de esa especial relación, que se mantiene hasta hoy día (2021) y profundiza en los aspectos sociales que vincularon a los oficiales chilenos destacados en las tres misiones militares con la sociedad salvadoreña, de la cual, algunos de ellos formarían parte por lazos matrimoniales.

La obra esta enriquecida con 10 anexos que incluyen la transcripción de valiosos documentos históricos que detallan los resultados de dichas misiones, los oficiales alumnos salvadoreños graduados de la Escuela de Guerra (fundada por una de estas misiones), así como de artículos que colocan en perspectiva la visión de los militares chilenos en El Salvador y de los alumnos salvadoreños en la Academia de Guerra del ejército chileno.

El autor destaca el importante papel que jugaron algunos de estos oficiales en las guerras libradas contra Guatemala a principios del siglo XX, acciones que reforzaron los lazos de camaradería entre ambos ejércitos. La organización y puesta en funcionamiento de la Academia de Guerra salvadoreña por una misión chilena en 1950, jugó un papel estratégico cuando sus egresados jugaron papeles destacados en la guerra contra Honduras en 1969.

Este vinculo entre ambos ejércitos se reforzó cuando El Salvador acudió a ellos para liderar la reorganización y modernización del ejército salvadoreño luego de 20 años de una larga guerra antisubversiva. Sin que esto significará un distanciamiento a la especial relación mantenida con el ejército estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.

A principios de 1986, cuando asistí como cadete de I Año de nuestra Escuela Militar al curso OCS en Fort Benning, Georgia, EUA, los cadetes salvadoreños siempre fuimos seleccionados para marchar como escolta de nuestra bandera, encabezando los desfiles o presentaciones de la Escuela de las Américas, marchando al paso de ganso. Una legendaria y marcial marcha militar alemana, símbolo de nuestra herencia prusiana.

No hay duda que dicha obra debe tener un lugar preferente en la biblioteca de los estudiosos de las milicias latinoamericanas en general, y de la salvadoreña en especial.

viernes, 12 de marzo de 2021

CISEN: AUGE Y DECADENCIA DEL ESPIONAJE MEXICANO

Un libro que todos deberíamos de leer por sus enseñanzas que alcanzan nuestra actualidad y que constituyen de los pocos estudios sin sesgo sobre los servicios de espionaje en uno de los países más golpeados por la corrupción de sus funcionarios. México no ha logrado construir un servicio de inteligencia que actúe bajo los parámetros de la democracia y por el contrario ha construido un entramado que sirve a los interese de unos pocos pero poderosos actores políticos. El periodista Jorge Torres nos cuenta el auge de los servicios de inteligencia de la nación azteca y su posterior decadencia, en una franca discusión descrita en tres capítulos y 185 páginas.

El autor, que durante años investiga el papel de los servicios de inteligencia, es uno de los pocos entendidos en la materia y sin tapujos afirma que dichas estructuras han sido utilizadas por los gobiernos de extracción priísta y panista para atender agendas particulares y dejar de lado la agenda de seguridad nacional. Pero el pecado original del ahora Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), es que fue diseñado para vigilar al adversario y acosar al enemigo en un contexto de hegemonía política, sin bases jurídicas y dotado de impunidad.

En sus inicios, la inteligencia mexicana logró construir un aparato bien organizado y dotado de personal bien entrenado en la CIA, estadounidense y el Mossad, israelí, entre otras agencias, jóvenes prometedores que durante los primeros 10 años de funcionamiento, cumplieron decorosamente con el papel asignado. Entre sus éxitos se puede anotar el haber sido capaces de infiltrar al Ejército Popular Revolucionario (EPR) pero su decadencia con el sexenio de Vicente Fox les marcaría hasta la actualidad.

Salpicado de escándalos de vigilancia telefónica de actores políticos, empresariales y de los medios de comunicación, los servicios de inteligencia no pudieron impedir las profunda reorganización iniciada por el Vicente Fox, que al colocar a un neófito a cargo de tales servicios, los sumó en una era de desmoralización, confusión y degradación de sus capacidades para adquirir y procesar la información.

El autor no lo afirma pero sospecha que todas estos escándalos tienen como origen la utilización de estos servicios en tares que no les estaban permitidas por la ley, en el abuso de sus jefes, actividades que se saldaron con la muerte de muchos de sus operadores. Entre agosto de 2001 y  junio de 2008, fallecieron 21 agentes operativos en en actividades directamente relacionadas con su trabajo.

Al terminar de leer la obra de Jorge Torres, uno de deja de ver la gran similitud de operación de los servicios de inteligencia salvadoreños (OIE), con un marco de ley deficiente, sin supervisión de la Asamblea Legislativa o entes contralores del Estado como la CCR. Los casos de espionaje telefónico o a figuras empresariales han quedado solamente en la denuncia y nunca se llamo a al Director de la OIE para que explicara que se ha hecho al respecto. 

Las denuncias de la utilización del servicio de inteligencia del Ejército para el cometimiento de asesinatos nunca fue investigado por completo y un muro de ladrillos se tejió a su alrededor, sin saberse hasta el momento que sucedió con estos casos. Definitivamente un libro que todo amante de la democracia debía leer, ya no digamos nuestros universitarios y legisladores.

https://www.amazon.com.mx/Cisen-Auge-decadencia-espionaje-mexicano/dp/6074296359

viernes, 26 de febrero de 2021

CONFESIONES DE UN PARACO

Un excelente libro sobre uno de los capítulos más oscuros de la guerra en Colombia, el Para-militarismo con su sangrienta guerra nos deja enseñanzas para los interesados en los conflictos irregulares que asolaron nuestro continente durante las últimas décadas del siglo XX y principios del siglo XXI. La guerra en Colombia fue una de las más largas libradas en nuestro continente, poco estudiada, la historia de los Paramilitares es descrita en la obra de forma sucinta pero reveladora de sus formas de operación, su lucha contra las guerrillas marxistas y sus vínculos con los carteles de la droga.

Es revelador encontrar que los conceptos de dominio territorial son compartidos con las guerrillas marxistas, donde asesinar, ajusticiar o eliminar a quienes se oponen a sus acciones, o ser considerados colaboradores de sus enemigos, convierten a los lugareños en objetivos valederos. Por lo general, las guerras de guerrillas que asolaron nuestro continente han sido descritas, mayormente, por los intelectuales de izquierda y sus acólitos, como una lucha romántica en que se retrata al insurgente marxista como un héroe que se levanta contra la tiranía y al soldado como una especie de asesino sicópata.

Como toda organización irregular, los Paramilitares colombianos debieron establecer centros de entrenamiento, tanto para sus tropas como para sus jefes; escuelas de entrenamiento en las que casi siempre eran militares retirados, sus instructores. Lo que me recordó la práctica de las pandillas salvadoreñas al reclutar oficiales, retirados o en activo para acceder a este entrenamiento. Descrita con mucho detalles, están la organización que asumieron estos grupos irregulares, tanto militar como de funcionamiento y su sangrienta guerra librada contra las guerrillas marxistas o quien se les opusiera.

Preñada de ajustes de cuenta, desapariciones, traiciones y asesinatos a mansalva, la obra nos adentro en este oscuro mundo de la mano de uno de sus protagonistas, el cual escaló las diversas jerarquías en uno de sus Frentes de Guerra. Como otros tantos de sus jefes, fue purgado al final, de cara a la desmovilización de estos grupos, un ajuste de cuentas de los nuevos jefes.

Acciones armadas contra las guerrillas o contra grupos rivales o del narcotráfico, son descritas con claridad y mantienen al lector pegado a su lectura. Otro dato interesante del libro es el uso de los famosos cilindros de gas rellenos de explosivos, llamados Tepezcuintles por la guerrilla salvadoreña, y quienes fueron sus inventores al utilizarlos como armas durante nuestro conflicto. Es sabido que el PCS enseñó a sus homólogos de la FARC la construcción y uso de estos artefactos explosivos, pero hasta ahora no se sabe como llegó tal tecnología casera a ,anos de los Paramilitares o si simplemente la copiaron de sus enemigos.

Son 192 trepidantes páginas que sumergen al lector en el mundo de los Paramilitares colombianos, sus formas de operar, su organización y sus conexiones criminales con los carteles del narcotráfico, las autoridades civiles, militares en activo, etc. nada es ocultado en este diario de uno de los jefes Paramilitares, cuyo manuscrito fue encontrado en su camioneta momentos después de huir apresuradamente y escapar a su ejecución.

martes, 23 de febrero de 2021

LA BATALLA DE CABINDA

Un libro interesante sobre una batalla poco conocida en la larga guerra librada en Angola con la participación de las fuerzas militares cubanas. Poca literatura sobre esa guerra ha llegado a nuestras fronteras pese a que ahora tenemos relaciones diplomáticas con Cuba. El libro dividido en cinco capítulos y221 páginas nos lleva al nor-oeste de Angola, a la región o enclave de Cabinda, rodeada casi en su totalidad por el Congo y el anterior Zaire. Una región rica en petróleo y por tanto de vital importancia económica para el  nuevo estado marxista angoleño.

En razón de esa importancia, los cubanos deciden llevar a esa zona un importante contingente de tropas, cuya misión principal es la organización de un centro de entrenamiento y la defensa de la zona. Bajo la bandera del internacionalismo marxista-leninista, los 231 soldados cubanos, aprovisionados con baterías de morteros de 82 y 120mm, FSR de 75mm y obuses de 122mm arriban a principios de septiembre de 1975 a Cabinda. El 8 de noviembre comienzan las acciones entre las tropas cubanas, 2 batallones de soldados angolanos contra unas 1,500 tropas de Zaire, guerrillas del FLEC y mercenarios blancos.

El libro es muy importante porque nos permite comparar las formas en que dos fuerzas militares intervienen en una guerra en otro país. Me refiero al envió de las cubanos a Angola y de los asesores estadounidenses a El Salvador. No hay duda que las misiones de intervención internacionalistas cubanas en Argelia, Siria, El Congo y tantos otros países, les ha permitido construir una rica experiencia militar y usar sus enseñanzas en sus nuevas misiones. Por su parte los Estadounidenses salían de su traumática intervención en Vietnam y decidieron dejar de lado sus enseñanzas.

Esto es evidente cuando uno compara la preparación de ambas fuerzas para su participación en Angola y El Salvador. Mientras los cubanos montaron un centro de preparación para sus tropas destacadas en Angola, donde recibían una preparación de dos semanas, poco tiempo pero mejor que la nula preparación de los militares estadounidenses, quienes no recibían ninguna.

Otro interesante dato es que la mayoría de oficiales y técnicos o especialistas cubanos eran seleccionados de las unidades de reserva mientras que la mayoría de norteamericanos provenían de sus selectos Boinas Verdes con una preparación y experiencia más completa que sus homólogos cubanos. La lucha por Cabinda fue una mezcla del combate regular y de guerrilla; en el que cubanos y el nuevo ejército nacional de Angola (FAPLA) tenían experiencia.

Otro hecho importante que resalta en esta lucha es que tanto los soldados nacionales angolanos como sus similares salvadoreños fueron capaces de asimilar el entrenamiento en condiciones precarias, de mucho riesgo y salir avante pese a todo ello. El uso de nuevas tácticas y armas, debido a la situación extrema en que combatieron cubanos y angolanos, hizo que se utilizaran armas, como los cañones antiaéreos de 14.5mm rusas, llamados cuatro bocas por los cubanos (en razón de sus cuatro cañones) en los combates terrestres. Siendo todo un acierto por su tremendo poder de fuego.

El empleo de pequeñas unidades de infantería a nivel Pelotón y Compañía en los diferentes combates sostenidos son un rico compendio de enseñanzas para aquellos que estudiamos el arte de la guerra. Después de tres días de duros e intensos combates, la batalla de Cabinda se saldó con la victoria de las tropas cubanas y angolanas con tan solo 5 angolanos heridos y 13 muertos y 2 cubanos heridos, según las cifras oficiales dadas por los cubanos.

Dejando de lado el rimbombante lenguaje de los marxistas cubanos y haciendo a un lado su idolatría por Fidel Castro, el libro vale la pena leerlo.

lunes, 15 de febrero de 2021

LE LLAMABAN LAURA

Acabo de terminar de leer este libro, como esperaba, no se aparta del consabido guion de la novela heroica que retrata al guerrillero héroe frente al soldado villano. La obra esta centrada en las memorias de Miren Odriozola, una española vasca que vino a sumarse a la lucha de la guerrilla en él área de salud, con las FPL en los frentes de batalla en Chalatenango. el contexto escrito en el libro, es el de siempre, 14 familias que dominan todo el país y los 30,000 muertes de la masacre de 1932, nada nuevo para los escritos de izquierda que, aún a estas alturas del fracaso del comunismo, siguen reivindicando la justeza de su lucha.

Debido a las relaciones de cooperación establecidas entre el movimiento comunista vasco y la infame ETA, muchos españoles de origen vasco se presentaron como internacionalistas en El Salvador, según la obra, algo más de 100 de ellos y otros europeos se alistaron, principalmente, en las áreas de salud y alfabetización. La obra es importante para los estudiosos de la historia de nuestra guerra porque describe con algún detalle, la organización de los servicios médicos de la guerrilla, hablamos de las FPL en las áreas de Chalatenango.

Los servicios médicos de combate, en ambos adversarios no han sido debidamente investigados y por ello, es importante el aporte de estos trozos de historia dedicados a ellos. Aunque un poco confuso, el autor nos lleva por una línea histórica desde 1982, cuando el personaje principal de estas memorias arriba al país hasta su ultimo viaje con ocasión del triunfo de Mauricio Funes en 2009. Digo confuso, pues sin el contexto adecuado, las diversas etapas que atravesó la lucha en el país no son entendidas con claridad.

Esto pasa porque los escritores de izquierda prefieren retratar los años de máximo crecimiento de la guerrilla y evitan hablar de la etapa dura y casi fatal para la insurgencia entre 1985 y 1988. Periodo en que la guerrilla tocó fondo y estuvo a punto de ser derrotada. Pero bien, el libro aporta en otra áreas pco conocidas en la historia de la subversión.

Se reconoce por primera vez, la deserción de más del 50% de estos voluntarios vascos, quienes no aceptaron la visión militarista, obtusa y cerrada de las FPL, pero más importante aún, reconocen que la matanza que perpetró Mayo Sibrián, el carnicero de la Paracentral, alcanzó también las áreas de Chalatenango y fue otra de las causas para abandonar a este grupo insurgente. 

Importante es, la forma en que describen el uso de niños como mensajeros (correos), pues son pocas las veces que el FMLN acepta públicamente el uso de los niños en los frentes de guerra para cumplir tareas militares. Algo de lo que a muy pocos en sus filas, les gusta hablar. Para quienes gustan de los temas de género y sexualidad, el libro también los aborda y nos presenta la perspectiva de la guerrilla y sus comandantes sobre estos temas.

En 224 páginas, divididas en ocho capítulos, el libro no deja de aportar a la reconstrucción de la historia de nuestra guerra. La lectura de la obra pues, se vuelve muy instructiva y aporta grandemente sobre este hecho oscuro en la guerrilla salvadoreña. Definitivamente es una lectura que no se pueden perder.

sábado, 13 de febrero de 2021

LOS CAPOS, LAS NARCO-RUTAS DE MÉXICO

Aparecido a finales de 2006, el libro sacó a la luz una verdad a gritos que desde hacia mucho tiempo, se sospechaba de los carteles de la droga en México, el patrocinio de altos funcionarios del gobierno, tanto a nivel Federal, Estatal como municipal y que las principales instituciones encargadas de su combate, están cooptadas por el narcotráfico, incluyendo en ellas a la Policía en todos los niveles, y el mismo ejército.

La obra es el reflejo de la triste corrupción que anida en la sociedad mexicana y sus instituciones, corrupción que ya es vista como algo normal y que ha sido patrocinada e impulsada desde el mismo gobierno. Las 274 páginas y sus cinco capítulos, nos llevan por un viaje que nos describe cómo los señores del narcotráfico actual surgieron de aquellas empresas criminales, de tipo regional y caudillistas para empoderarse y construir los actuales carteles internacionales, en guerra entre sí mismos por el dominio de las narco-rutas y contra el gobierno.

El proceso de militarizar la lucha contra los carteles de la drogas inicio en el sexenio del Presidente Ernesto Zedillo, cuando muchos oficiales fueron llevados a la PGR (Procuraduría General de la República) para encabezar la lucha desde esta institución. Pero el peso demoledor del dinero del narco corrompió a la mayoría y se colocaron al servicio de los señores de la droga. Desde entonces, la incursión de la milicia en su lucha contra las drogas, se ha visto llena de escándalos, cuando de vez en vez, salen a la luz los militares pagados por la droga.

Ahora que están de modas las series televisivas del narcotráfico, vemos, con tristeza, que están no son más que un débil espejo de la realidad que consume a sociedades como la mexicana, presa de su propio sistema de gobernanza, atrapada entre sus propias incoherencias y sumida en sus propios desatinos, se desliza paso a paso hacia una caótica situación que la puede convertir en un Estado fallido.

15 años después del lanzamiento de este libro, México sigue deslizándose por una ruta que le leva directo a ser un Estado fallido. Ya descrito por su autor, ahora vemos que la capacidad de adaptación de las células de trabajo o dirección de los carteles, dio origen, con el paso del tiempo, a nuevas y más poderosas estructuras, ahora internacionales capaces de amenazar al propio Estado.

Centroamérica no esta exenta de esta influencia, pues los carteles han establecido rutas aéreas, marítimas y terrestres que circulan por toda Centroamérica desde Colombia hasta México, pero es en el Triangulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) donde apareció otro actor, territorialmente más fuerte, cuya alianza con los carteles de la droga ha puesto en jaque a los gobiernos de estos débiles países, las pandillas o maras.

Guatemala, a la que se considera casi un Estado Fallido, se le suma el narco-gobierno de Honduras, mientras que en El Salvador, el crimen organizado se aúna con la corrupción entre los personeros del gobierno para corromper instituciones como la PNC y la FAES y facilitar de esta manera el control del gobierno.

Muy revelador fue para mí, descubrir que unidades militares completas estuvieron al servicio del narcotráfico en México, como fue el triste caso del 21 Regimiento de Caballería Motorizada, en Nuevo Laredo. El entrenamiento en tácticas y armamento pesado en los cuarteles del ejército no es algo extraño ya, en nuestro medio, hay causas que se siguen investigando sobre este particular en un cuartel del occidente del país.

La obra contiene una descripción detallada del ascenso al poder de los señores de la droga mexicanos, desde sus humildes inicios en la década de los años setenta hasta principios del siglo XXI. Muy importante para conocer a estos señores o barones de la droga, sus acciones y pensamiento criminal. Un libro que sin duda debemos leer detenidamente y sacar nuestras conclusiones antes que sea muy tarde.