lunes, 29 de julio de 2019

DESAFIANDO LOS PODERES

Otro libro muy pesado de leer, lleno de los mismos estribillos a que nos tienen acostumbrados los intelectuales de izquierda o sus simpatizantes, y aquí, el autor no puede evitar mostrar su admiración por aquellos que sembraron de destrucción y dolor el país a lo largo de 20 infernales años de una guerra librada entre hermanos.
Han sido 330 agónicas páginas que nunca terminaba de leer pero que debía, pues como investigador de nuestros conflictos era mi trabajo. La obra prometía mucho, aunque fuera más por su título que por la reputación de su autor. No discuto el concepto plasmado sobre que las movilizaciones sociales fueron contribuyentes a los cambios sociales en el país, algunas más, otras menos, estas organizaciones, algunas espontaneas y otros con años de lucha han demostrado lo que la historia ya ha plasmado en el mundo, los cambios en una sociedad no suceden, mayormente, por obra y gracia de sus iluminados gobernantes.
Han sido las luchas violentas de nuestras sociedades las que han marcado esta tendencia, y El Salvador no ha escapado a esta lógica. Desde las marchas que exigían el fin de la dictadura del Gral. Hernández Martínez en 1944 hasta las últimas marchas reivindicativas de 1980, la sociedad salvadoreña ha buscado obtener unas reformas sociales, económicas y políticas que el estamento gobernante les ha negado, nadie duda esta situación.
Pero cuando el autor se adentra a describir los movimientos sociales de la década de los años sesentas y setentas comete un craso error al afirmar que estos movimientos sociales son en su totalidad el resultado de luchas sociales heredadas o en el mejor de los casos, sumadas a una lucha por la defensa de los derechos de los trabajadores y toda esa jerga izquierdistas que a fuerza de repetirlo una y otra vez, pretenden se vuelva realidad.
En 20 años de guerra, 1972-1992, los movimientos sociales salvadoreños sufrieron una profunda transformación que los dividió en tres actores bien definidos: por un lado los pequeños grupos que defendían los derechos de la clase trabajadora, principalmente en el campo urbano, los movimientos de masa creados por cada organización subversiva para constituir un ejército de masas que les permitiera superar la inferioridad numérica de su aparato para-militar y aquellos grupos, cuyas dirigencias trabajaban para alcanzar los objetivos de la subversión comunista y cuyos militantes creían fervientemente en su lucha, sin saber que estaban siendo manipulados.

Pese a la defensa que hace el autor de estos grupos, a los que coloca como movimientos sociales reivindicativos sin agenda política o con nexos a las organizaciones armadas ilegales, es notorio que el mismo autor debe reconocer que la destrucción de este movimiento se debe en gran parte a que sus cuadros dirigentes fueron absorbidos por  los grupos armados de izquierda como natural espacio de acción, es decir, se prueba los vasos comunicantes entre estos grupos de masas y los grupos armados ilegales de la época que tanto niega el autor.
La obra seria totalmente irescatable si no fuera por un capítulo dedicado a uno de los programas de acción cívico-militares más grandes intentados en Centroamérica.
El capítulo dedicado a La Alianza para el progreso, que iniciara el Presidente Kennedy para transformas las sociedades Latinoamericanas en sociedades más justas, es de los pocos aspectos rescatados en ésta obra. Si, el detalle de éste Plan y sus implicaciones militares en la estructura y comprensión de los militares salvadoreños sobre ésta nueva forma de enfrentar los desafíos del comunismo internacional y las reformas internas que era preciso llevar a cabo, no las he leído en otro documento con tanto detalle, y fue el punto de partida para la reforma militar más completa que sufriera el ejército salvadoreño antes de 1981. Por eso simple hecho, es un libro que recomiendo leer, eso si, ármense de valor y paciencia mientras llegan a ese capítulo.

domingo, 5 de mayo de 2019

LA BATALLA DEL VOLCÁN

La Batalla del Volcán, es un documental sobre la guerra salvadoreña presentado en el marco del Festival DocsMx 2018. Un documental sobre la ofensiva rebelde que en noviembre de 1989 intentó tomar el poder en El Salvador, en su más cruenta ofensiva, en 20 años de guerra, lo que ha pasado a la historia como la última gran batalla de la Guerra Fría. Separándonos un poco de la literatura abordamos hoy el cine, claro hablamos del cine bélico, en esta ocasión de un documental. 
Cuando su Director se me acercó para buscar la ayuda del Círculo de Escritores Militares, tuve mis dudas, él era mexicano y como la mayoría de los documentalistas de esa nacionalidad, están muy vinculados a la izquierda en el continente, no estaba muy convencido pero decidí escucharlo. Me explicó su proyecto y poco a poco se fueron despejando mis dudas, luego supe que también era salvadoreño.
He visto el documental de casi dos horas de duración, el mismo ha superado con creces mis expectativas, el acercamiento a los hechos se hace desde los recuerdos de los combatientes de ambos bandos y no de los que en esa época eran sus líderes, esto nos permite un acercamiento a lo que pasó en las trincheras, al derramamiento de sangre, cruel y doloroso, y en ese viaje al pasado se incluyen a los civiles que vivieron esas horas angustiosas esperando sobrevivir.
Salvando las escenas dramáticas y manipuladora de la rebelde que regresa a conocer a una familia que le ayudo durante los combates, el lente del documental se mantiene más o menos objetivo y le permite a los espectadores un acercamiento más real de los hechos que se vivieron, contados por sus propios protagonistas. Una secuencia reveladora, para el espectador, son la inclusión de cortos de los noticieros sobre los combates urbanos vividos en la capital salvadoreña, con ello, el Director ha logrado trasladarnos a esos momentos y acercarnos al rostro verdadero de la guerra.
Este abordaje más sincero de lo ocurrido en la capital salvadoreña, no es a lo que nos tienen acostumbrados quienes han escrito o filmado documentales y películas al respecto. Todos recordamos las burdas películas como EL SALVADOR, VOCES INOCENTES o SOBREVIVIENDO GUAZAPA, con guiones tan mal elaborados y escenas tan mal concebidas. Claro que todavía se perciben algunos errores de contenido histórico al hablar equivocadamente de unidades militares y tipos de armas, algo que se espera cuando no se cuenta con la asistencia de historiadores militares en la pos-producción del documental, donde dichos errores se pudieron salvar.
Esto sin embrago, no le quita nada al filme. Por último, y quizás lo más importante, esta producción demuestra la madurez que han alcanzado los combatientes de uno y otro lado al superar sus odios y compartir un mismo pensamiento NUNCA MÁS, una gran enseñanza para nuestros jóvenes. Es un documental que debería patrocinarse de manera oficial en nuestras escuelas, institutos y universidades de manera obligatoria en la materia de historia o realidad nacional, hacerse foros y debates sobre ellas pues de la violencia ya estamos hartos.
Les deseo éxitos al equipo de Julio López, ellos son en realidad el ejemplo para nuestro hijos y nietos y no la pléyade de inconformes y vagos en que se esta convirtiendo nuestra juventud.

martes, 30 de abril de 2019

LOBO 2.0 ALTO Y CLARO, MEMORIAS DE UN PILOTO MILITAR HONDUREÑO

Quizá la mejor memoria que he leído de un militar hondureño sobre sus vivencias durante la guerra de 1969, algo depurada de la propaganda a la que nos han acostumbrado sus escritos sobre el tema, narrando los hechos día a día, son el mejor testimonio al respecto. La obra escrita en 26 capítulos cortos y 183 páginas nos introduce en una de las épocas históricas mas relevantes de la historia de la aviación en Honduras, el autor, piloto de caza de la Fuerza Aérea hondureña (FAH) nos lleva a recorrer aquellos años de 1960-1980, que significaron una profunda transformación militar y política en aquel país.
La descripción de sus viajes de entrenamiento en los Estados Unidos, en donde fueron compañeros de clases con los pilotos salvadoreños, uno de los cuales fallecería durante la guerra del 69, nos pone a pensar en el aspecto humano de la guerra y nos recuerda la fragilidad del ser humano. Como oficial superior en la FAH, el autor nos introduce en ese mundo de la política que ha mantenido atrasado a Honduras en una eterna tiniebla de gobiernos ilegítimos.


Descrita sin muchos tapujos, los entre-telones de esa política y su afectación sobre el estamento militar hondureño, son sin duda, los aspectos más relevantes de la obra. La descripción de los viajes atrás de la cortina de hierro en procura de armas, así como viajes con el mismo destino a Venezuela e Israel, despejan años de dudas y rumores que nunca se habían confirmado sobre las compras militares en los años setenta.
Particularmente, para mi, ha sido muy relevante la parte final dedicada al Diario de Guerra de la participación del autor durante la guerra de julio de 1969. Como piloto de caza destacado en la Escuadrilla con base en Toncontín, encontramos vívidos relatos de la guerra aérea y lo que pensaban de sus contra-partes salvadoreños. Para pesar de muchos, algunos de sus relatos hasta contradicen la versión oficial de la guerra aérea dada a conocer en 1984 con la publicación del Diario de Operaciones de la FAH, ya no se diga con otros autores hondureños que han hecho de la propaganda su mejor relato sobre esa guerra.
Tomen el control de la cabina de un Corsario F4U-4 y revivan la emocionante aventura del combate aéreo, no se lo pierdan amigos lectores
Sin duda un libro que hay que leer para entender la política de aquel país y el peso que aun mantienen los militares en su forma de gobierno y cómo lo han logrado y mantenido hasta el presente.

martes, 9 de abril de 2019

SURCANDO LOS CIELOS TRAS LA DEMOCRACIA EN HONDURAS



Otra interesante obra sobre la guerra de las 100 Horas, escrita por uno de los pilotos hondureños que participo en el ataque aéreo sobre Acajutla aquel 15 de julio de 1969. Las memorias siempre han constituido una referente para los historiadores que investigan los hechos bélicos que asolaron nuestra región, en ese sentido, la presente es una contribución más a nuestro acervo histórico.
En 12 capítulos y 163 páginas, el autor nos sumerge en su vida diaria hasta convertirse en piloto de la FAH a principios de 1960 y luego a su entrenamiento como piloto militar en los EUA en 1961-1962. Lo más importante del libro son sus páginas dedicadas a la guerra de 1969 porque nos cuentan desde adentro, cómo vivieron los pilotos hondureños aquel conflicto. Claro, sus declaraciones hay que tomarlas con pinzas y buscar, si es posible, confirmarlas, antes de darles créditos.
Esto es así por que los autores hondureños nos tienen acostumbrados a elocuentes afirmaciones de su involucramiento en la guerra, una campaña aérea perfecta dirán algunos de sus más connotados y furibundos nacionalistas, pero en honor a la verdad, no le hacen un bien al intentar perpetuar equivocaciones, errores e inventos sobre esta guerra.


Leí detenidamente esta obra y lastimosamente algunos de sus pasajes están revestidos de ello. La descripción que da el autor sobre las razones para aterrizar su aeronave en suelo guatemalteco y ser internado en dicho país por el resto de la guerra ni siquiera concuerdan con las declaraciones que dio a un medio hondureño, solo algunos días después de terminada la guerra, hasta sus mismos compañeros pilotos le critican su falta de convicción al relatar este hecho de la guerra.
Yo no estoy aquí para juzgar comportamientos buenos o malos sobre la guerra pero sí para debatir la realización de hechos históricos sobre nuestras guerras, en ese sentido, la descripción del autor sobre este hecho en particular no se aparta de la propaganda hondureña a la que estamos acostumbrados.
Por qué es importante leer este libro. Dicho lo anterior, la obra recoge uno de los periodos más importantes en las instituciones militares centroamericanas, los años sesenta, especialmente importante para mí, fue encontrar una descripción detallada de las materias recibidas en los cursos de formación como pilotos militares en los EUA, la organización de la FAH y la descripción de los vestuarios y equipos que utilizaban los pilotos.
Un detalle importante de la obras es que nos relata como el entrenamiento recibido en los EUA fue compartido por pilotos de combate salvadoreños y hondureños, lejos estaban de pensar que el destino les depararía enfrentarse a muerte sobre los cielos centroamericanos.
Es además, muy ilustrativa de las condiciones de operación y conducta de los pilotos hondureños antes y durante la guerra de 1969, amén que describe el proceso de compra de aviones de combate en los años setenta. Información de primer orden para entender esta fase del eterno enfrentamiento entre salvadoreños y hondureños después de la guerra.
Hechas las acotaciones anteriores, claro que recomiendo este libro, otra pieza más de nuestra historia bélica.
http://163.178.170.161/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=21850&shelfbrowse_itemnumber=20404

sábado, 6 de abril de 2019

THE 100 HOUR WAR, THE CONFLICT BETWEEN HONDURAS AND EL SALVADOR IN JULY 1969

Nos acercamos al 50 aniversario de los hechos conocidos como la Guerra de las 100 Horas y he decidido leer algunos libros sobre dicho tema que aun no leía. Esta es la última obra, publicada en 2017 sobre esa guerra por lo cual tenía amplias expectativas sobre la misma pero al terminar de leerla he quedado muy decepcionado. Los autores del libro, dos reputados investigadores del mundo de la aviación militar latinoamericana se contentaron con seguir afirmando los errores, equivocaciones e inventos (la mayoría dichos por autores y entusiastas del mundo de la aviación hondureños) a las que agregan algunas afirmaciones algo jalada de los pelos pero atendibles en personas sin formación militar.
Ellos insisten en afirmar (como lo han hecho las fuentes hondureñas desde el fin de la guerra) que el ataque aéreo sobre Toncontín el día 14 de julio falló y no ocasionó daños alguno en las instalaciones militares o la pista; esto contradice totalmente el informe de la FAH, presentado esa misma noche donde se enumeran los daños ocasionados por el ataque salvadoreño. Se sigue afirmando en la obra, siempre sobre los ataques aéreos del 14, que otros 11 ataques tuvieron como blancos 11 villas y pueblos sin ningún valor táctico o estratégico. Esta afirmación deja en evidencia que los autores no profundizaron en la investigación de estos ataques, si lo hubieran hecho, se darían cuenta que los blancos en estas poblaciones fueron cuarteles militares regionales y las pistas aéreas estas últimas que jugaron un importante papel a la hora de permitir el desplazamiento, vía aérea, de los refuerzos hondureños en el TOSO (Teatro de Operaciones Sudoccidental).
Otra crasa equivocación es su afirmación que en el Teatro de Operaciones Oriental (TOO) salvadoreño, sus tropas avanzaron la noche del 14 y conquistaron El Amatillo, Goascorán, Aramecina y Alianza antes del amanecer del día 15. Confundiendo el paso del río Goascorán, la noche del 14 para atacar Aramecina esa misma noche con los ataques al amanecer del 15 en las otras localidades.
La descripción de los ataques de la FAS sobre Toncontín el día 15 al amanecer no toman en cuenta los informes oficiales salvadoreños sobre el ataque a la torre de control y facilidades de combustible en la pista, entre otros; contribuyendo a minimizar el resultado de dicho ataque, algo que un investigador no debería hacer.
La elaboración de los mapas en los Frentes salvadoreños TON y TOO están equivocados y no contribuyen a un serio análisis de las acciones de guerra que se verificaron en ambos frentes contribuyendo a mantener la neblina de la guerra sobre dichos hechos a pesar que hoy día existen abundantes fuentes para haber hecho un mejor trabajo cartográfico.

Los autores insisten en afirmar que los ataques aéreos hondureños fueron capaces de detener el avance de las tropas salvadoreñas en el TON y el TOO ocasionadoles fuertes bajas, sorprendiendo convoyes de vehículos y destruyéndolos, así como reportan la destrucción de la artillería y tanques. Ya esta establecido que algunas de las misiones de apoyo aéreo cercano fueron un total fracaso (lo afirman oficiales hondureños en el frente de batalla), se descarta además, la destrucción de cualquier pieza de artillería o tanque pues los doce obuses (8 de 105mm y 4 de 75mm) sobrevivieron la guerra y de los 5 tanques Stuart que participaron en la guerra, las 5 carcazas pueden observarse en el museo del ejercito, ninguna de las cuales presenta evidencia alguna de haber sido alcanzados por fuego antitanque.
Otro error es confundir la hora en que el FAS 101 fue interceptado por un Corsario de la FAH sobre Nuevo Ocotepeque, afirmando que dicha interceptación ocurrió cerca de las 9am cuando en realidad fue alrededor de las 3pm. Para finalizar, aunque existen muchos más errores, afirmar que más de 1,000 soldados del batallón Guardia de Honor Presidencia fueron transportados por aire de Tegucigalpa a Santa Rosa de Copán es desconocer por completo el orden de batalla del ejército hondureño.
Este batallón tenía unos efectivos de alrededor de 740 hombres de los que poco más de 500 efectivos fueron trasladados a Santa Rosa de Copán, el resto se mantuvo en Tegucigalpa protegiendo al Presidente hondureño que temía un Golpe de Estado de sus propias tropas.
El aporte del libro son sin duda los hermosos esquemas que Tom Cooper ha hecho sobre las diversas aeronaves, salvadoreñas y hondureñas que participaron en la guerra, y que la obra posee una excelente colección de fotografías, la mayoría reproducidas en un gran formato sobre papel fotográfico, lo que contribuye a la excelente presentación del libro.
El Próximo julio, en El Salvador se estará celebrando el 50 aniversario de aquella guerra y para ello se han invitado a veteranos, documentalistas e investigadores hondureños, además se presentará una nueva investigación que promete contribuir al despeje de todos estos errores y equivocaciones que a lo largo de 50 años se han mantenido, ya es tiempo de que sepamos la verdad de lo que ocurrió aquel julio de 1969.

jueves, 28 de febrero de 2019

DE SOLDADO A CORONEL

Tuve la suerte de conocer al autor de este libro y charlar ampliamente con él sobre sus memorias, las que en un formato sencillo, claro y muy llano nos presente. Son pocas las obras escritas por militares salvadoreños en el siglo XX, y en el presente caso, que abarquen hechos tan notorios como la invasión de exiliados salvadoreños de 1944, los golpes de Estado de 1948, 1960, 1961 y 1979 en las que una misma persona, desde dentro de la institucionalidad militar los presencio y tomara parte en algunos de ellos, ya no se diga participar de una guerra como lo fue la librada contra Honduras en julio de 1969.
Recorrer la vida del simple soldado a mediados del siglo XX ha sido una grata experiencia pues hasta ahora no teníamos un recuento detallado de su vida cuartelaria o de su vida nocturna, el tipo de instrucción al que eran sometidos y los salarios que estos devengaban en aquella época.
Aquí se comprueba, también, que la Guardia Nacional, al ser una unidad especial dentro del ejército era sometida a la instrucción formal militar, incluso en el uso de morteros y ametralladoras pesadas, algo que resultó de capital importancia cuando este cuerpo de seguridad pública organizó una Brigada de Infantería Ligera para participar en la guerra de las 100 Horas contra Honduras.


La obra consta de 161 páginas, divididas en anécdotas sobre la vida del autor desde sus primeros años hasta los inicios del siglo XXI. Es una verdadera lástima que dicho libro no se encuentra a la venta y su primera edición fuera tan corta y poco conocida para el público salvadoreño, Ojalá que su autor reconsidere una nueva edición para nuestro deleite. Una obra que no se puede perder.

viernes, 22 de febrero de 2019

ES LA NARCO-VIOLENCIA MEXICANA UNA INSURGENCIA?

Esta monografía con su provocador título ha sido una lectura muy interesante y educativa. Su autor nos introduce en el análisis de la violencia que genera el narcotráfico en México y la posibilidad o no, de considerarla una insurgencia. En poco menos de 60 páginas, el autor nos introduce en su análisis examinando cada uno de los factores que él considera determinan la presencia o no de una insurgencia.
Para mí, que sigo de cerca los estudios de la violencia generada por las Pandillas en El Salvador, ha sido muy educativo descubrir las conclusiones de este autor y confirmar algunas de mis teorías sobre las Pandillas. Desde que el Presidente mexicano Felipe Calderón declarara la guerra a los carteles de la droga en diciembre de 2006 y hasta el 2011, han muerto 35,000 mexicanos como consecuencia directa de la violencia del narcotráfico según el autor.

el análisis parte de si esta violencia es parte de una organización criminal organizada o proveniente de una insurgencia. Factores como el comando y control, poder de fuego, actividades ilícitas son examinadas para identificar si estamos en presencia de una u otra y la importancia que reviste para los Estados Unidos de Norteamérica el saber con claridad a que tipo de amenaza se enfrentan.
Una comparación con la violencia de los carteles de la droga colombianos en los años 90 es una referencia cercana y muy ilustrativa de la tesis del autor. La violencia del crimen organizado en México se ha vuelto muy importante a raíz del otro fenómeno que esta inundando las frontera sur estadounidense, me refiero al fenómeno de las Pandillas en el Triangulo Norte y específicamente en El Salvador.


Entender esto y la dirección en que se mueven estos grupos, nos ayudará a prevenir su consolidación como uno u otro tipo de violencia so pena de vernos inmersos en una cruenta guerra con pocas perspectivas de victoria como lo están comprobando los mexicanos.
La monografía es una lectura obligada para los estudiosos de los fenómenos de las insurgencias y el crimen organizado en la región y merece un lugar privilegiado en nuestras bibliotecas, sin mencionar que esta disponible en formato electrónico, lo que lo vuelve muy fácil de adquirir.

jueves, 31 de enero de 2019

EL SITIO DE LENINGRADO

Este mes de enero se ha conmemorado otro aniversario más del fin del sitio a la ciudad rusa de Leningrado hoy San Petersburgo. Aquel sitio que duró 900 días ha sido uno de los más atroces que durante la Segunda Guerra Mundial viviera una ciudad o fortaleza. El autor, Alan Wykes nos presenta un relato somero de lo que fue la resistencia de los ciudadanos rusos y las deficiencias con que los personeros del gobierno comunista se enfrentaron a dicha catástrofe.
Cuando las tropas alemanas del Grupo de Ejércitos del Norte, al mando del Gral. von Leeb cruzaron la frontera soviética, aquel 22 de junio de 1941, lejos estaban los ciudadanos de Leningrado de pensar que su bella ciudad era su objetivo final. En 160 páginas divididos en 8 capítulos, Wykes nos presenta una breve radiografía de la organización de la resistencia en la ciudad, las decisiones claves que tomaron sus autoridades con las consecuencias positivas o negativas de las mismas pero sobre todo, de la enorme resistencia de los ciudadanos, que en medio de aquel sufrimiento, colaboraron entre sí para sobrevivir.
Interesante para mí fue descubrir la infame orden de Josep Stalin, Premier soviético de "Tierra Calcinada" que el 3 de julio pronunciara como una medida extrema para impedir que los ejércitos alemanes encontrasen algo que aprovechar en su avance. Esta frase que se volvería repetitiva en la propaganda de los movimientos subversivos a lo largo de toda Latinoamérica tiene, modernamente un origen en dicha orden de Stalin.
El capítulo que más me atrapó fue el dedicado a los defensores. El comandante de la guarnición en Leningrado, el Tgral. M. M. Popov; el Secretario del Comité Municipal del Partido Comunista, A. A. Zhdanov; y el Presidente del Soviet de la ciudad (Ayuntamiento), P. Popkov. Ellos fueron el triunvirato que tuvo en sus manos la defens y resistencia de Leningrado.
La autoridades soviéticas movilizaron a 300,000 personas, según los datos oficiales para construir trincheras, fosos anticarro, fortines y dientes de dragón. El autor sin embrago, ha calculado en un millón las personas que trabajaron en la construcción de estas defensas. A ellos se sumaba el Opolchenie (el ejército del pueblo), que con cerca de unos 200,000 voluntarios fueron movilizados para ayudar a las tropas regulares severamente diezmadas en los combates con los alemanes. Se estima, según el autor, que unos 100,000 Opolchenie no regresaron a sus casas. También estaban las unidades de Partisanos, que en número mucho menor contribuyeron a desorganizar la retaguardia alemana y sus líneas de suministro.
Estas fueron las fuerzas que enfrentaron a los alemanes y que a duras penas impidieron la caída de la ciudad. La descripción del hambre, las enfermedades y la manera como los ciudadanos sobrevivieron esos 900 días de asedio, son escalofriantes, demasiados vívidos y personales. Se calcula que más de 1,200,000 de sus originales 3,000,000 de ciudadanos perecieron en aquella hecatombe. No hay duda que es un libro que todos deberíamos de leer

viernes, 18 de enero de 2019

ELN, UNA HISTORIA DE LOS ORÍGENES

Este es un libro que todo estudioso de los conflictos de contrainsurgencia debe leer. Pocas veces se presenta la oportunidad de leer la historia de un grupo subversivo latinoamericano a partir de sus propios documentos y entrevistas de sus miembros ubicados en su contexto por la labor investigativa del autor, ese es precisamente el plus de esta obra.
Nos enseña a partir del pensamiento de los dirigentes rebeldes y sus acciones en el campo de batalla, urbano o rural y las inmediatas consecuencias de sus acciones, acertadas o erróneas. Es la primera vez que me topo con este tipo de lectura que debería ser estudiad en nuestros centros de formación militar.
En 413 páginas, divididas en dos partes, el autor nos sumerge en la interioridad de uno de los grupos armados ilegales que asolaron Colombia en el periodo 1963-1978, narrando el porqué de sus tempranos éxitos y el derrumbe de la organización a partir de sus contradicciones internas y golpes que le propinó el ejército colombiano, sobre todo en la operación "Anorí", ejecutada en septiembre de 1973 y que fue saldada con el casi exterminio del ELN (Ejército de Liberación Nacional).
Organizado y entrenado en Cuba con el apoyo de los hermanos Castro, los primeros miembros del ELN recibieron su formación guerrillera en la isla y luego se trasladaron a territorio colombiano. La descripción del apoyo cubano y la convergencia de ideas a través de la teología de la liberación y de la iglesia popular, ayudaron a afirmar en la mente de la juventud latinoamericana la creencia que la revolución por la vía de las armas era la clave para derrotar definitivamente al imperialismo y sus títeres en latinoamérica.
Desde un inicio la lectura nos atrapa en los entresijos de uno de los grupos rebeldes más despiadados de la guerra en Colombia. Conocer paso a paso su conformación, entrenamiento y el pensamiento estratégico que guiaba su accionar militar, es una ocasión única para estudiar el pensamiento y las acciones de la insurgencia del ELN, que también han sido sustentados por otros grupos marxistas en la región, por ello, de inigualable valor para los centros de enseñanza castrenses.

Al lector salvadoreño le resultará muy similar los efectos de las derrotas militares y errores de apreciación sobre el adversario que el ELN y las FPL (zona Paracentral) efectuaron al momento de lidiar con la desmoralización de sus fuerzas combatientes, las deserciones, los suicidios y otras acciones, que equivocadamente fueron atribuidas al trabajo de la infiltración enemiga o simplemente, como en el caso colombiano, al señalamiento de errores de los dirigentes y su falta de comprensión del entorno en el cual se libraba aquella lucha.
Los fusilamientos estuvieron a la orden del día y las deserciones proveyeron de importante información a las fuerzas gubernamentales, las que en definitiva posibilitaron la destrucción casi total de las fuerzas militares del ELN, tanto en las áreas rurales como de su estructura de apoyo urbana. En definitiva es una obra que no se puede dejar de lado y una muy buena lectura para comenzar este 2019.