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miércoles, 10 de agosto de 2011

LA HISTORIA Y EL CASO JESUITAS


Esta mañana, entre tantas noticias sobre el caso jesuitas, estuve viendo la discusión que tenia el periodista Romeo Lemus, del canal 12, sus invitados eran el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Lic. Cardoza y el ex-comandante de la guerrilla salvadoreña, Lic. Francisco Jovel. Casi al termino del programa, el periodista Romeo Lemus hizo a sus panelistas y al publico en genera, la siguiente pregunta "y bueno, son culpables esos generales; haciendo referencia a los Grales. Humberto Larios, Rafael Bustillo y Zepeda Herrera, quienes junto a otros militares se entregaron voluntariamente, en espera que nuestras autoridades judiciales resuelvan lo pertinente.
ahora que ya esta casi agotado el debate publico sobre la pertinencia legal o no del proceso seguido en España por el Juez Eloy Velasco y siendo que la mayoría de comentaristas y figuras publicas de la izquierda de nuestro país, han sostenido públicamente que los familiares de las victimas, de este hecho tienen derecho a saber lo que verdadera mente paso en aquellos días, es quizás tiempo de hablar del hecho histórico y no de las imputaciones legales sobre el mismo.
Los historiadores salvadoreños tenemos una gran deuda con nuestra sociedad, a casi 22 años del ultimo intento violento del FMLN por hacerse con el poder político del país, no hemos sido capaces de romper nuestras estrecheses ideológicas y arrojar luz sobre lo que verdaderamente paso en esos días. Nuestros historiadores han pasado de largo cualquier abordaje objetivo de esa batalla o simplemente se han mostrado indiferentes a su estudio y análisis. Instituciones como la Universidad Nacional o los innumerables "cafés culturales" que hoy populan nuestras ciudades, se han mostrado incapaces de auscultar esos hechos sin la carga ideológica de sus directores o presentadores. tratan por todo medio posible de presentar la historia de nuestra guerra bajo el prisma de la ideología marxista-leninista, tan popular hoy día en nuestro continente.
Innumerables obras, algunas de las cuales abordan estos hechos, nos dejan el sabor de leer una de las tantas versiones que se han construido sobre esos aciagos años pero siempre desde la óptica de una parte interesada. Como investigador de los conflictos militares que asolaron nuestra región, una de mis investigaciones esta referida a la ofensiva insurgente de 1989 y las razones por las que perdieron, desde el punto de vista militar tal batalla. Aprovechando la pregunta del amigo Romeo Lemus, comentare algunos hechos que saldrán en mi libro y que atañen directamente a algunos de los imputados en el caso jesuitas y cuyas acciones, después de una intensa investigación he podido reconstruir.



Al Gral. Juan Rafael Bustillo, lo conocí durante la guerra, uno de los pocos lideres militares salido del seno de nuestras fuerzas aéreas, veterano de dos guerras y convertido en un icono para los oficiales jóvenes, que como yo, servíamos en el batallón Atlacatl. Su actuación en el marco de la ofensiva de noviembre de 1989, fue desiciva a la hora de remontar las trincheras enemigas. Un hecho reconocido por los mismos comandantes de campo de la otrora guerrilla y es precisamente de estos hechos que deviene su vinculación al caso jesuitas. Es triste y lamentable darse cuenta como los reputados expertos internaciones sobre la guerra salvadoreña y sus tambores locales repiten una y otra ves aseveraciones, que contrastadas con los hechos históricos pierden su fundamento pero lo mas peligroso de todo esto, es que sean recogidas por un tribunal, español en este caso y sirvan para encausar a personas en estos hechos. El auto de procesamiento librado por el juez Eloy Velasco afirma que el Gral. Bustillo asistió a una serie de reuniones donde supuestamente se planifico y se dio la orden para asesinar  a los jesuitas. El problema es cuando confrontamos esta afirmación con los hechos, por ejemplo, la asistencia  del Gral. Bustillo a una de estas reuniones, la del día 15 de noviembre del 1989 para la plantificación de este crimen, alrededor de las 10 de la mañana, es materialmente imposible; a esa hora, el Gral. Bustillo se encontraba volando un helicóptero sobre Soyapango, coordinando y dirigiendo las acciones militares en esa parte de la ciudad capital, tal como esta asentado en la respectiva bitácora de vuelo, en los archivos de la FAS.
Otra de las acusaciones lo vincula a la pertenencia de la famosa tanda de 1966, la Tandona como es conocida, falsa acusación que se cae cuando uno observa el registro de graduados de la Escuela Militar, año por año, nos damos cuenta que el Gral. Bustillo se graduó de nuestra Escuela Militar, 9 años antes que la promoción de 1966, es decir en 1957. Esta particular aseveración es mantenida para darle credibilidad a la siguiente acusación contra este militar, y es que supuestamente, el estaba presente cuando el Gral. Ponce dio la orden al Cnel. Benavides para ejecutar a  los jesuitas y no dejar testigos. Quienes sostienen esta afirmación con tanta vehemencia solo lo hacen por manchar la reputación de uno de nuestros mayores lideres militares del conflicto recién pasado. La verdad es que para entonces, el Gral. Bustillo era un acérrimos enemigo de la llamada Tandona debido a consideraciones que en mi libro son ampliamente comentadas pero para ilustración de nuestro caso, comentare solo una. Fue la Tandona la que se opuso a que el nuevo gobierno electo, el del Ex-Presidente Cristiani, nombrara como nuevo Ministro de Defensa, al Gral. Bustillo, en junio de 1989. Los entre telones entre bastidores de esta situación fueron entretejidos tras los muros de los cuarteles y terminaron con la nominación del Gral. Larios como Ministro de Defensa, esta situacion definitivamente separo mas al Gral. Bustillo de la Tandona. Afirmar que el Gral. Bustillo estuvo presente cuando el Cnel. Ponce dio la supuesta orden de ejecutar  los jesuitas, es desconocer la imposibilidad de este hecho, al menos en presencia del Gral. Bustillo por los referidos antecedentes.
Al Gral. Juan Orlando Zepeda también lo conocí durante la guerra, otro de los pocos iconos militares de la guerra, su desenvolvimiento en la misma es sorprendente como así mismo fue su separación del mando de tropas. De los pocos miembros de la Tandona que se revelaron como lideres natos de tropas en combate, este oficial, siendo ya un Teniente Coronel y al mando del único batallón de infantería, para ese entonces, de la 1ra. Brigada de infantería o Cuartel San Carlos como lo hemos conocido; y durante la fallida ofensiva final, del 10 de enero de 1981, abordo una tanqueta de orugas salio a enfrentar al enemigo, en las cercanías de la Universidad Nacional hasta que quedo, por un momento y solo con su tripulación, bajo fuego de ametralladoras enemigas hasta que logro recuperar la iniciativa y desalojar a los rebeldes. Este militar, que sirvió mayormente en ese cuartel por muchos años, dirigió a las tropas salvadoreñas durante la operación Guazapa 10. Una operación para terminar con la guerrilla en el cerro de Guazapa y que el, modestamente describe en su libro Perfiles de la Guerra.
Circunstancias que no atañen al proceso, lo colocarían a el como nuevo Vice-ministro de Defensa, junto al Gral. Larios. Esta figura administrativa del ordenamiento castrense, al igual que en todo el aparato ejecutivo, entonces y ahora, representan cargos mas de "decoro" por llamarlo de alguna forma, que de verdaderos lideres con posibilidad de mando, un paso sin gloria por el Alto Mando de las FFAA dirían otros y de alguna manera tienen la razón. Para este oficial, alejarlo de las operaciones y la toma de decisiones operativas fue triste y trágico, pues su nombramiento ha sido ocupado para vincularle al asesinato de los jesuitas, y es entonces que nos encontramos con la siguiente construcción cuasilegal de su imputación "como era el Vice-ministro y parte del Alto Mando, también es culpable.
El estudio de la historia de nuestra guerra, creo que sera la que verdaderamente reivindique la memoria de los miles de muertos en su justa dimensión y sera al final, pese a tantos incapaces, la que arrojara luz y dará consuelo a nosotros, los familiares de las victimas, que al fin tendremos la oportunidad de acercarnos un poco mas, a los hechos que desgarraron nuestro país pero lejos del odio y la venganza.



Al Cap. Espinoza Guerra lo conocí en el batallón Atlacatl, fue el primer oficial de esa unidad que me brindo su amistad y al que tengo en muy alta estima, a los hombres de su unidad, los comandos del Atlacatl perseguidos por estos hechos, les agradezco haberme permitido compartir junto a ellos, la ultima batalla por liberar Mejicanos. Su papel en esta historia esta claramente manifestado y no tengo mas que lamentar que a personas tan valiosas se les haya dado tan repugnante orden. De los otros  19 jefes militares, cuyas carreras en la guerra no fueron tan destacadas, no puedo decir nada, ya que mis investigaciones no arrojan mayores datos sobre ellos.
Ahora Sr. Romeo Lemus, creo que ya puede contestarse la pregunta que hizo esta mañana, aunque tendrá que esperar hasta el próximo año para leer mi libro.