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jueves, 20 de julio de 2017

EL SALVADOR: TESTIGO Y ACTOR


Una obra que prometía mucho debido a que su autor fue uno de los principales actores en los eventos inmediatos al golpe de Estado de octubre de 1979, su paso por las Juntas Revolucionarias de Gobierno primero y luego como jefe de las FFAA salvadoreñas en los primeros dos años angustiosos que le siguieron, le colocaban en una única circunstancia que le permitieron atestiguar y ser actor real de esos angustiosos y claves momentos de nuestra historia, sin embrago, la obra deja mucho que desear al respecto.
A lo largo de sus 188 páginas apenas encontramos algún asomo de la vida profesional del Gral. Abdul Gutiérrez, ni siquiera su paso por la Maestranza del ejército durante la guerra de Julio de 1969 librada contra Honduras son merecedoras de mayor profundidad. Al arribar a los días previos al Golpe de Estado, no haya mayor profundidad en la conspiración en sí misma, los pormenores políticos y militares que la sustentaron, además del consabido "yo soy" y "yo hice", el autor reclama para sí la intelectualidad de la organización del golpe y su conducción política.
A estas alturas de nuestra historia, creo que ya esta claro el papel que jugó en el golpe sus principales figuras: el Cnel. Arnoldo Majano, el Tcnel. Guerra y Guerra y el Cnel. Abdul Gutiérrez por lo que las reinvindicaciones del autor sobre su propio papel en dichos eventos ha sido sobredimensionada. Aunque ésto es de esperar en un político, realmente esperaba encontrarme con las claves de las luchas de poder en las JRG, el caso de la captura del Myr. Roberto Dábuisson, los detenidos políticos y la ofensiva final del 10 de enero de 1981. Pese a que debió haber jugado un papel importante en estos hechos y la posterior reforma de las FFAA, nada escribió sobre ellos y muy a mi pesar, se limito a reproducir una serie de documentos y entrevistas, publicadas y dadas a conocer en su momento, por lo que no contribuye con nada nuevo en su obra.
Dividida en 12 capítulos, la mayoría de ellos basadas en escritos ya publicadas, al final de la lectura, uno se queda con la sensación de una novela que termina a penas con los inicios de la introducción de sus personajes, no hay trama, no hay reflexiones que nos ayuden a entender el porqué de aquellos hechos. Es una lástima que nuestros líderes, en éste caso militares sigan rehuyendo escribir sobre el papel que jugaron en nuestra historia reciente, tal vez algún día los voyaguer nos enseñen el camino al pasado para que podamos armar el rompecabeza de  nuestra historia.