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viernes, 30 de diciembre de 2016

TRUJILLO, LA MUERTE DEL DICTADOR


Estas vacaciones de fin de año he tenido más tiempo para leer, en mi biblioteca tenía un libro esperando desde hace un par de años que lo leyese. En verdad es una obra que nos atrapa desde el comienzo, y es que la vida de uno de los dictadores latinoamericanos más crueles y la forma en que fue asesinado es digna de toda una novela, sien embargo, la obra de Bernard Diederich es el fruto de una investigación histórica bien documentada.
Sus 258 páginas divididas en 28 capítulos son el resultado no solo de una investigación histórica, sino el trabajo del autor, que como corresponsal de un periódico destacado en Haití, fue conocedor de primera mano de la vida del dictador y sus entramados. Como otros tantos dictadores en el continente, Trujillo recibió la colaboración y beneplácito del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, triste porque a pesar de todos sus abusos, mientras fue pieza clave para los intereses de esa nación en la región, se hicieron de oídos sordos pero en cuanto fue un estorbo para la lucha que se avecinaba contra las guerrillas marxistas, fue descartado.
Indeciso desde un principio, el gobierno de esa gran nación apoyo timidamente a los complotados y les dejo solo cuando fueron capturados y brutalmente torturados. Esta es la trama que sigue la obra y de paso nos alimenta con los datos del tenebroso sistema de inteligencia y espionaje creado por el dictador y como siempre, el nefasto papel de aquellos serviles que dirigiendo estas oficinas, las desnaturalizan y vuelven centros de torturas y asesinatos.
bien articulada, la investigación discurre cronológicamente sin pasar por alto los acontecimientos más sobresalientes de la vida de Trujillo, su entorno familiar y la de sus funcionarios más allegados. El capítulo dedicado al atentado, rivaliza con cualquier película de Holywood, solo que esta es real, lo que sí, salta a la vista desde un principio, es que los complotados nunca elaboraron un plan en el caso de salir airosos en su empresa y por lo tanto, la sola muerte del dictador no causo el derrumbe del régimen, y aun cuando el hijo mayor de Trujillo tardo algunas horas en tomar las riendas del país, nadie en el entorno de Trujillo se dispuso con mano firme a detener a los funcionarios del gobierno, por el contrario, la indecisión y temor del único que pudo hacer algo, es notoria y al final coronó una cadena de errores, que ni siquiera considero un plan de escape, si las cosas fallaban.
Aun cuando el asesinato se consumó, nadie de los complotados sabía que hacer a continuación y después de horas de indecisiones, fueron objeto de una brutal cacería, al final todos los directamente involucrados fueron asesinados. Un libro que todo estudiante universitario del continente debería leer sin tapujos.