Follow by Email

jueves, 26 de enero de 2017

BUSH EN GUERRA


Un libro de primer nivel, no solo por la temática que aborda el autor, sino por la forma de la narrativa que nos engancha desde un principio, creo que pocos autores han logrado retratar tan magistralmente las situaciones de crisis por las que ha atravezado una potencia mundial, como lo es Estados Unidos de América, desplazarse entre bastidores y a través de los mismos protagonistas de las tramas del poder en ésta gran nación, sorprendente.
Son 411páginas, divididas en 22 capítulos que describen los 100 días posteriores al ataque del 11 de Septiembre a las torres gemelas, una visión del ejecutivo estadounidense que muestra a los halcones y a las palomas en ese acostumbrado debate al que el mundo toma muy en serio, es como si el lector casi pudiera participar de los debates. A diferencia de lo que se cree, existían especialistas en el gobierno de Bush que claramente vaticinaron la necesidad de las acciones encubiertas de sus organismos de inteligencia para enfrentar al terrorismo, su nueva forma que emergía a principios del siglo XXI, en la que los oficiales de caso (inteligencia Humana) más que la inteligencia de señales (SIGINT) sería la clave para proveer la inteligencia necesaria para golpear a los grupos terroristas donde quiera que estos se encuentren.
La estrategia del ex-Presidente Clinton, de lanzar misiles de crucero a campamentos de comando y bases de entrenamiento, que en muchos casos estaban vacíos, demostró los límites de la tecnología de guerra para golpear eficaz,mente a estos grupos, aunque eran una salida muy cómoda y de menor riesgo político para el inquilino de la casa blanca.
La insistencia del Secretario de Defensa, Rumsfeld de abordar la nueva guerra con un nuevo tipo de enfoque, llevaría posteriormente a depositar en los hombros de las Fuerzas Especiales el papel principal de combatir al terrorismo en cualquier parte del mundo, pero era una estrategia lo suficientemente flexible para permitir al ejercito, tomar la delantera cuando la situación así lo demandase, como fue el caso de Irak.
También, según el autor, estaba claro desde un principio, que las tareas de reconstrucción de los países en guerra, como Afganistán e Irak no debían ser tareas del ejército, sin embargo y pese a éste tácito reconocimiento de sus límites, el gobierno acabó por asignarles ésta tarea  con recursos y medios insuficientes, en la actualidad, ambos países viven una cruenta guerra interna. Son las lecciones aprendidas de estos debates al más alto nivel de un gobierno, las que debemos extraer, y una de ellas me ha llamado la atención, el comité del senado para asuntos de inteligencia, que sabios han sido los norteamericanos al establecer un control parlamentario sobre sus organismos de inteligencia. en nuestro país, parece ser que el pasado esta regresando y que los servicios de inteligencia del Estado son utilizados para vigilar a la oposición política más que para hacer su verdadero trabajo. En definitiva, un libro que todos debemos leer.