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viernes, 19 de agosto de 2016

AEROTÉCNICOS MEMORIAS DE GUERRA


Es una de las pocas obras que he leído cuya lectura lo atrapa a uno desde el inicio, sus narraciones nos describen la vida cotidiana que tuvieron aquellos hombres que vimos caminando junto a las aeronaves a las cuales servían, llenándolos de combustible, preparando sus armas,en fin, revisando que la máquina aérea estuviera lista para cumplir su misión en una guerra de 20 años (1972-1992), si, esos hombres de gabachas azules, anaranjadas, uniformes verde olivo, camuflados o de tantos colores, sí, me refiero a los aerotécnicos del grupo MAC (Material y Apoyo de Combate) de la FAS (Fuerza Aérea salvadoreña).
En nuestra reciente bibliografía del conflicto interno, es la primera publicación sobre un grupo de especialistas de la FAES, fáciles de leer y entender, las narraciones de los integrantes de éste valeroso grupo en la pluma del autor de la misma, nos adentran en un mundo de aventuras, de peligros, de sin sabores pero también de alegrías, de satisfacción por el deber cumplido. He bautizado a su autor como el historiador no-oficial del Grupo MAC debido a los numerosos escritos históricos que le ha dedicado a la historia del Grupo, siendo su primer trabajo, la reseña histórica del Grupo que le encomendara la FAS en los años noventas y que constituye su legado histórico más tangible.
Encontrar las historias de los primeros ataques aéreos a los campamentos dela guerrilla, el uso del helicóptero Lama como bombardero, la creación del primer grupo de artilleros de helicópteros, son solo algunas de las historias que describen el papel de éste grupo y que hasta ahora se encontraba totalmente desconocido, tanto para el público como para los estudiosos del conflicto salvadoreño, los cuales habían pasado por alto, el papel y la importancia de su aporte en la operatividad de la FAS.
Sus 230 páginas nos llevan por las alturas, ya sea en la cabina de los helicópteros, disparando sus ametralladoras o dejando caer sus bombas; trabajando incansablemente en sus diferentes talleres para mantener en vuelo las diversas aeronaves; modificando sus intrumentos o cambiando sus partes bajo el fuego enemigo en unas hazañas nunca vistas en Latinoamérica.
Pese a que el trabajo de los aerotécnicos es bastante técnico, el autor ha sabido combinar la narrativa amena que soslaya lo puramente técnico, permitiendole al lector disfrutar de cada párrafo y descubrir hechos hasta ahora desconocidos como el ataque a Puerto Sandino y al aeropuerto de Managua, en septiembre de 1983, ejecutado por aeronaves de la Fuerza Aérea salvadoreña, sea el primero en descubrir cómo vivio la FAS la ofensiva insurgente de noviembre de 1989 y viva junto a las tripulaciones de pilotos y aerotécnicos, las misiones de ataque aire-tierra o de apoyo aéreo cercano que estos valientes hombres cumplieron como parte de su misión en esa ofensiva.