viernes, 27 de febrero de 2026

LIBRANDO UNA GUERRA INSURGENTE: LECCIONES DEL VIETCONG AL ESTADO ISLÁMICO

Herard Santos

febrero 2026

Esta obra es un estudio sobre las insurgencias en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y es uno de los pocos que menciona a la insurgencia salvadoreña como objeto de estudio. Recordemos que las guerras de guerrillas implican el uso de recursos militares y políticos para llevar a cabo ataques sorpresivos (en lugar de enfrentarse al enemigo directamente en el campo de batalla), movilizar a la población local y socavar la voluntad de lucha del gobierno.

Como lo expresa su autor: “el objetivo principal de una estrategia guerrillera es derrotar la voluntad del gobierno socavando su base de apoyo y aumentando el coste de la continuación de los combates”.

Son 353 páginas, divididas en 9 capítulos, a través de los cuales, el autor nos sumerge en un conjunto de datos que intentan cuantificar el resultado de las insurgencias y sus luchas. Algunos de los datos aportados son muy interesantes, y en mi caso, desconocidos. El autor afirma que “Desde la Segunda Guerra Mundial, los grupos insurgentes lograron la victoria derrocando a un gobierno o logrando la independencia en el 35 % de las insurgencias que terminaron. Los gobiernos derrotaron a los insurgentes en el campo de batalla en otro 36 % de los casos.

Las insurgencias terminaron en empate en otro 29 por ciento de los casos, aunque el porcentaje de asentamientos aumentó en las últimas décadas. Esto significa Que aproximadamente tres cuartas partes de las insurgencias terminaron con una victoria en el campo de batalla, ya sea del gobierno o de los insurgentes. Nos guste o no, las insurgencias generalmente se han resuelto en el campo de batalla, no en la mesa de negociaciones”.

La obra también hace mención de algunos de los teóricos de la guerra de guerrillas, como Mao Zedong y el Che Guevara. Recuérdese que Mao propugnaba tres etapas de insurgencia: la primera con el desarrollo de capacidades políticas y militares, la segunda con una campaña de guerrillas y la segunda con operaciones convencionales sostenidas. Etapas que el FMLN salvadoreño transitó sin resultados decisivos.

Algunos datos son más que reveladores e interesantes sobre el apoyo externo que recibieron algunos grupos rebeldes. Por ejemplo, el Frente Sandinista de Liberación Nacional. El FSLN recibió ayuda de varios países, entre ellos la Unión Soviética y Cuba. Según documentos desclasificados de la KGB, y mencionados por el autor, Carlos Fonseca Amador, uno de los miembros fundadores del FSLN, fue reclutado por la KGB.

Otro tema tratado en la obra, es el referente al entrenamiento militar recibido por los grupos guerrilleros en América Latina: “En Colombia, las FARC recibieron entrenamiento del FMLN en El Salvador, que, a su vez, había recibido entrenamiento del Viet Cong. No fue sorprendente, entonces, que los manuales para insurgentes de las FARC fueran similares a los utilizados por las guerrillas del FMLN”. Por último, encontré muy interesante los datos cuantificados y estimados del daño económico ocasionado durante la guerra salvadoreña:

“En El Salvador, por ejemplo, el Ministerio de Planificación estimó que la insurgencia causó $1.5 mil millones en daños a la infraestructura y $1.6 mil millones en costos de reemplazo, una cantidad sustancial para una población de 5 millones en 1990”. En verdad la obra es un gran aporte al estudio académico de nuestros conflictos y que todo historiador debe leer y aprender del mismo.

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