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jueves, 20 de agosto de 2015

LA TEORÍA MILITAR Y LA GUERRA CIVIL EN EL SALVADOR


Esta es una obra que prometía mucho cuando lei su indice, muy amplio y ambicioso, pero al adentrarme en su lectura, no dejo de ser otro escrito de un autor que no puede ocultar su admiración por los grupos izquierdistas que asolaron nuestro continente durante el siglo XX. Sus 365 páginas tratan de sustentar la teoría militar que se desarrolló en el conflicto salvadoreño, comparando la tesis militar de los ejercitos regulares occidentales y la tesis militar marxista.leninista.
Los ocho capítulos que componen la obra estan repletos de datos y tablas que dan una sensación de profundidad y buen abordaje de la temática, pero los ejemplos y el análisis del autor son demasiado forzados a favor de la izquierda, su tratamiento despectivo y muy poco razonado de la intervención estadounidense en las guerras centroamericanas no se equivale con el olvido al mencionar la intervención Rusa-cubana-nicaraguense y de otros paises de la otrora órbita soviética en la época de la Guerra Fría.
Pretender establecer como premisa del estudio, que la guerra librada en Nicaragia contra la grupos llamados Contras, era un tipo de guerra defensiva, mientras que la guerra en El Salvador era una de contrainsurgencia, es no tener claro ambos conceptos, o en su caso, de una manifiesta manipulación de los mismos. La guerra que libró el FMLN contra el gobierno salvadoreño es llamada por el autor una guerra civil, pero la que libró la Contra contra el gobierno sandinista, es desmerecedora de ese calificativo debido al papel de los EUA al apoyarla.
Nada menciona el autor de los millones de dólares en ayuda militar que el bloque soviético dió a sus aliados nicaraguenses, ni que con tal ayuda, los sandinistas crearan el mayor ejército centroamericano de esa época, bien pertrechado y abastecido, era mucho mayor que la combinación de los ejércitos de Guatemala, Honduras y El Salvador. Aún así, califica los equipos pesados del EPS (Ejército Popular Sandinista) de armas defensivas y a las armas y equipos de los otros estados centroamericanos de armas ofensivas, es decir, los tanques T-55 rusos son armas defensivas, mientras que los vehículos blindados de menores prestaciones hechos en Guatemala y El Salvador son ofensivos.
Pese a que el EPS peleó una guerra de contrainsurgencia, el autor lo niega y le llama guerra defensiva, hace comparaciones sobre el caracter de los ejercitos centroamericanos, dividiendolos no por su estrategia, doctrina o equipos bélicos, sino ´por la amenaza que enfrentan, paradogico, ya que las referidas amenazas, en todos los casos, provienen de grupos armados ilegales. Trata de justificar su afirmación de que los Contras son mercenarios que tienen sus bases en el extranjero y por lo tanto no puede llamarseles grupos guerrilleros que reinvindican la libertad para sus pueblos.
Sin embargo, éste análisis no es dado al FMLN salvadoreño, al que se le considera poco menos que un grupo justiciero y con una causa de lucha justificada en la justicia social. Se el olvida al autor  que al principio de los ochentas, la única posibilidad que el FMLN organizará y lanzará  su fracasada Ofensiva Final el 10 de enero de 1981, fue la cantidad de armas, entrenamiento y asesoramiento que los cubanos, nicaraguenses y otros grupos dieron al FMLN. Ahora, los mismos jefes rebeldes, al publicar sus memorias han corroborado todo éste esfuerzo de estos y otros paises. El libro blanco publicado en febrero de 1981 por el gobierno de los EUA, en donde se establece el papel determinante de ésta ayuda militar al FMLN, que en su momento fuera desacreditado por la izquierda del mundo, ahora son estos mismos jefes rebeldes los que la confirman y amplian.
Algo pesado de leer, la obra nos pierde en un simnúmero de datos y citas de estudios que parecieran darla la razón al autor en sus planteamientos, nada más falso. Ambas guerras, la de El Salvador y la de Nicaragua, e incluso la de Guatemala fueron conflictos internos, también de contrainsurgencia pero solo uno de estos tres ejércitos se entrenó para enfrentar una guerra convencional, ese fue el de la nicaragua sandinista, su equipamiento obedecía a la concepción soviética de ese entonces, de una arremetida rápida y violenta sobre sus enemigos hasta llegar a la profundidad de sus líneas, Honduras, Costa Rica y El Salvador, y en dado caso, los EUA. Esta era la finalidad del ejercito regular o EPS, mientras que sus tropas de milicias y reservistas, apuntalados por tropas especiales (cazadores, BLI, etc) enfrentaban a los insurgentes de la Contra.
Lo que si hay que admirar en ésta obra, es el esfuerzo del autor por revestir de investigación académica sus preceptos y conclusiones, hasta llega a confundir la experiencia y el carácter del ejército ruso al afirmar que el mismo, desde la fundación del ejército Rojo en 1918, no era apto para librar una guerra de guerrillas como si lo estaba el ejército Blanco, en cuyas filas estaban las tropas cosacas mucha más aptas para éste tipo de guerra.
Debería leer toda la experiencia rusa en la Segunda Guerra Mundial, cuando ejércitos completos, dejados en la retaguardia por el vertiginoso avance alemán, fueron obligados a convertirse en guerrillas y ya para 1944, considerados uno de los ejercitos guerrilleros más grandes en la historia de la II Guerra Mundial.
Lo que podemos rescatar de la obra es la descripción de las tesis revolucionarias en cuanto al arte de la guerra, su génesis, praxis y resultados, quienes fueron sus principales teóricos y cómo se desarrollo durante 70 años en lo que se considero "EL PARAISO DE LOS TRABAJADORES". Como siempre espero sus valiosos comentarios.