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domingo, 19 de enero de 2014

DE SEUDÓNIMO CLARA






Acabo de terminar de leer el libro de seudónimo CLARA, las memorias noveladas de una integrante de la última generación de los comandos urbanos del Partido Comunista salvadoreño. La novela de 167 páginas ha sido muy reveladora para mi, que me dedico al estudio de nuestra guerra, en primer lugar por la ingenuidad con que los jóvenes militantes de izquierda asumieron la pertenecia a organizaciones subversivas en estructuras clandestinas que se encargaban de destruir la economía del país, atacar blancos políticos y militares y tantas otras cosa por las que son conocidos estos grupos urbanos.

A veces no sé qué pensar de una militante de izquierda que asume su inocencia frente a su captura por sus enemigos y no frente a la destrucción que ocaciona, ya sea esta material o humana o que asumen su causa política como única verdad y lucha correcta; es la clara visión de todo militante de izquierda. La obra nos presenta la primera oportunidad de adentrarnos en el mundo de los comandos urbanos, aquellos que libraron una despiadad guerra en las sombras contra sus enemigos, los que ademas de destruir postes del tendido electrico y cajas telefonicas, también ajusticiaron a hombres cuya unico pecado fue pertenecer a familias acaudaladas, secuestraron a infinidad de gentes del mundo diplomático y de negocios para aumentar sus fondos para hacer la guerra.
Aunque por momentos me inquiero de la profunda distancia de la experiencia relatada por la autora con la de aquellos profesionales y experimentados comandos urbanos que atacaron infinidad de objetivos, oficiales de alto rango del ejercito, pilotos de la FAS, instalaciones de la GN, y tantas otras que poco a poco estan siendo documentadas, en la obra se atisba una estructura menos preparada, poco entrenada e ideologicamente poco preparada para enfrentar a sus enemigos.
Sus 21 capítulos nos llevan por un entramado poco refinado de estas estructuras, que no sé, si debe a que son los ultimos momentos de la guerra salvadoreña y el reclutamiento y entrenamiento de estos cuadros estaba ya, por encima de las posibilidades del PC, o si eran a proposito sacrificados para entretener en su destrucción a los organismos de inteligencia del estado y así evitar que se enfocaran en el combate a los verdaderos cuadros de sus comandos urbanos. 
Revelador fue también, saber del trato (persecución y asesinato) dado a sus militantes por el PC, cuando estos eran capturados por sus enemigos y tenian la "debilidad de confesar"y entregar a sus compañeros, esta arista si que es nueva, aunque ya algo había escuchado de otros miembros del FMLN. Lo cierto es que debemos seguir inquiriendo sobre éste capitulo de nuestra guerra, tan escondido y sombrio, por eso me da gusto que uno de sus protagonistas se halla animado a compartir con nosotros sus memorias al respecto, por eso, bien vale la pena leer esta obra.