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sábado, 6 de octubre de 2012

CENTROAMERICA EN GUERRA

 Hace tiempo le pedí a mi amigo Arturo Montenegro que me consiguiera un ejemplar de este libro, en uno de sus viajes por la región lo encontró en una biblioteca de México. En verdad quería leerlo porque son de los pocos libros escritos sobre nuestra región y que al menos en su resumen  se detallaba como un trabajo muy bien logrado, al leerlo me fui desilucionando poco a poco.
Como muchos, el autor Raul Sohr no logra despojarse de su carga ideológica, ni evitar mostrar simpatías por las insurgencias centroamericanas, que no estaría mal, sino salpicaran todo el documento de la propaganda marxista que domino nuestros conflictos durante mas de 20 años. Sus 289 paginas engloban un estudio sintemático de las fuerzas armadas centroamericanas y de sus oponentes guerrilleros donde la base de la investigación se concentra en los comunicados rebeldes de los mismos. El autor olvida corroborar algunas de sus fuentes y muchas de sus afirmaciones, por lo que al contrastarlas con la realidad históricas, la obra se va volviendo menos confiables.
Algo que si es rescatable, es la sistematizacion del estudio centrado en aquellos componentes de la guerra que aun siguen estando ausentes en nuestros investigadores e historiadores de nuestros conflictos, estos son la moral de combate, el poder de fuego, la capacidad logística, la planificación estratégica, las operaciones tácticas, el apoyo de las masas o el respaldo de la población; es sin duda un derrotero que hay que ahondar mas objetivamente.
Las afirmaciones equivocadas del autor van desde la venta de tanques M-41 a Guatemala por parte de Israel, hasta la venta de caza-bombarderos Super Myster a El Salvador, todo dentro de un desfile de información que aparentemente le daban solidez a la obra, quizás lo mas grave para mi, son algunas de sus afirmaciones que con un poco de interés hubiesen sido mas apegadas a la realidad. Por ejemplo, el autor afirma que el batallón de paracaidistas salvadoreños nunca ejecuto un salto desde aviones al campo de batalla porque no existen oficiales capacitados para tal tipo de operación; al buscar en la historia de esta unidad, nos encontramos con que en diciembre de 1975, el Escuadrón Aerotransportado (única unidad existente en ese tiempo) se lanzo en su totalidad desde aviones Arava y C-47 durante simulacros de guerra, precisamente en un ejercicio de contrainsurgencia, luego en enero de 1981, uno de sus pelotones de paracaidistas saltaría sobre una pequeña pista, en la hacienda La Sabana desde un bimotor Arava, enfrentaría a los rebeldes y lograría capturar al piloto mercenario de nacionalidad costarricense Julio Romero Talavera y para no hacer larga la lista, el asalto aéreo de mas de 300 de sus efectivos desde helicópteros sobre la presa cerrón Grande, sobre las mismas narices de las guerrillas, en lo que es hasta ahora la mas grande operación aerotransportada de una fuerza de paracaidistas en el continente que no es ejecutada por los norteamericanos.
Y como cualquier caja de resonancia, también encontramos la repetida afirmación que el Myr. D'Aubisson, el Tcnel. Ochoa Perez, Monterrosa Barrios, Herson Calito y Miguel Méndez son parte de la promoción de 1964, conocida como la Tandona de la Escuela Militar, afirmación que ni por cerca, ya que ninguno de estos oficiales pertenece a tal tanda; una hojeada a las listas de graduados hubiese bastado para corregir este error.
Lo que es rescatable de esta obra son las listas de bajas del ejercito salvadoreño que si provienen de los registros oficiales y algunos datos puntuales sobre tal o cual fuerza que a un investigador serio podrían ayudarle a desentrañar el como fueron nuestras guerras.