lunes, 16 de marzo de 2026

VIETCONG: ESTRATEGIA DE TERROR


Por Herard Santos

Marzo 2026


Con 85 páginas divididas en 4 capítulos, el autor (uno de los más reputados especialistas sobre la guerra de EUA en Vietnam) nos hace un análisis sobre la aplicación de la estrategia del terror por parte del Frente de Liberación Nacional (o Viet Cong) en su larga lucha con los americanos hasta principios de los años setenta. Estrategia que forma parte de todos los movimientos insurgentes de orientación marxista-leninista en el siglo XX. Interessante para mí, fue hacer una comparación con los principios de aplicación por parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) salvadoreño entre 1972 y 1991.

En Vietnam, los comunistas colocaron como blanco principal de su campaña de terror “Destruir los diversos programas políticos, sociales, económicos y de tipo militar que la Gobierno Survietnamita tenía en marcha, en aquel momento, en las 2.500 aldeas del país, conocidos colectivamente como el Programa de Pacificación, destruyendo así cualquier fe y confianza que los aldeanos de dichas aldeas pudieran tener en el gobierno de Saigón” (capital de Vietnam del Sur).

El FMLN, al igual que sus compañeros del Vietcong, aplicaron esta política teniendo casi los mismos objetivos, pero en cierto momento, aplicaron dicha violencia política al asesinato selectivo de funcionarios del gobierno, que, en el caso del Vietcong, fueron bastantes reacios a aplicar en demasía. Así pues, si uno compara el empleo del terror como estrategia insurgente en ambos casos, nos daremos cuenta que su uso e intensidad varía dependiendo de las circunstancias políticas y militares en el momento en que se aplicaban. Por tanto, no podemos decir que fueron campañas de terror con los mismos objetivos o de igual intensidad, pero claramente formaron parte de la estrategia de ambas luchas.

Aunque en ambos ejemplos, podemos observar que el empleo intensivo del terror obedece a dos momentos bien marcados en ambas insurgencias, al principio de su lucha, como una necesidad de reafirmar su existencia y capacidad de desafió al gobierno, y en los momentos de mayor debilidad militar. En el caso salvadoreño, todos recordamos la campaña de secuestros y asesinatos de empresarios y funcionarios del gobierno en los años setenta, y la campaña de coches-bombas desde mediados de los ochenta hasta casi el final de la guerra en 1992.

Vietnamitas y salvadoreños crearon y emplearon unidades selectas de asesinos o sabotaje, que fueron quienes llevaron a cabo la táctica del terror. El autor lo define más claramente: “En resumen, los comunistas operan un sistema de control de la población basado en parte en el terror”. Algunos eufemismos lo han llamado programa de violencia no militar o política, y así tratar de evitar el uso de palabras perturbadoras como asesinato selectivo, ajusticiamiento o simplemente asesinatos. Recuérdese que los comunistas han sido maestros del empleo del lenguaje para confundir y ocultar sus verdaderos propósitos.

Como el objetivo de su lucha es el control social de la población y el territorio en que vive, el uso del terror esta dirigido principalmente contra los funcionarios del gobierno que hacen posible la contrainsurgencia (empleados de los programas de pacificación, soldados de franco, alcaldes, policías, personas de influencia local, etc.), de ahí, que en el caso salvadoreño viéramos campañas de violencia contra los miembros de la Defensa Civil (los llamados patrulleros), soldados de franco, alcaldes, jueces y otros. Estas campañas de terror no fueron uniformes y se aplicaron según las circunstancias de cada momento.

En fin, es un libro que debemos leer para entender y contextualizar la campaña de terror que el FMLN libró en la guerra salvadoreña a partir de su aprendizaje de sus homólogos del Vietcong.