Un libro de 258 páginas, dividido en 7 capítulos que nos presenta una Centroamérica de principios de los años 90s y el estado de control de sus fuerzas militares o policiales por el poder civil.
Una interesante obra que a principios de los años noventa intentaba diucidar los derroteros de las Fuerzas Armadas bajo el control civil que ya empezaba a dibujarse en la historia Latinoamericana. Leerlo nos coloca frente a hipótesis históricas que debemos examinar con detenimiento para daterminar si se cumplieron o no. Los autores de cada tesis (una por país) nos llevan al pasado para examinar nuestro presente, en un momento en que las viejas formas de control político vuelven a inundar nuestra geografía.
El capítulo hondureño nos demuestra que el poder político adquirido por un ejército, es difícil de abandonar voluntariamente, y cuando los políticos no tienen la fuerza ni el deseo, su control civil se vuelve casi un espejismo. Las recientes elecciones en Honduras ponen de manifiesto la gran influcencia que aun juegan los militares en este país. Cuando este se alínea con un poder esterno, es caasi imposible ponerlo bajo el control de los civiles, pues su importancia cobra nuevos bríos en un mundo cada vez más dominado por el poder bruto, sin controles internacionales.
el capítulo dedicado a Guatemala, recuerden, aun estamos a inicios de los años 90s, nos coloca frente a un nuevo proyecto militar que, en teoría, abandona la tesis de la Seguridad Nacional por otra llamada de estabilidad. Esta por verse si esta nueva tesis doctrinaria es en verdad un verdadero cambio en el paradigma que ha dibujado la actuación de los militares guatemaltecos desde los años 60s, o si la nueva btesis planteada, cumplió su meta de transformación. Juzque usted querido lector.
El capítulo costarricense es muy importante, pues aunque dicha nación no tiene un ejército formal desde 1949, sus fuerzas de seguridad han tenidom que asumir el rol de defensores de la nación. Esta relevancia nunca fue más crucial que durante la revolución sandinista contra Anastacio Somoza y luego contra el gobierno sandinista que le siguió. Los datos aportados por los investigadores sobre el desarrollo de esta fuerza pública, demusestran su casi militarización y paso a paso, nos señalan su inversión en doctrina, hombres y armamento. Claro que con el apoyo estadounidense.
Y por último, el dedicado a Panamá, en ese entonces aun embrionario luego de la destrucción de las Fuerzas de Defensa por el ejército estadounidense durante su invasión de 1989. Es decir, si el nuevo gobierno pañameño logró o no crear unas nuevas fuerzas de seguridad pública o seguimos aun buscando el control civil de nuestros militares o policías. Aquí solo queda el análisis histórico, pues han pasado ya casi 36 años de aquel debacle y solo queda la radiografía del paciente objeto de estudio.
Sin duda un buen libro para entender nuestros orígenes y aprender de nuestra historia.
